El Congreso de Hidalgo y la histeria

En el Congreso de Hidalgo se muestran histéricos con el tema del feminicidio. Creen que se trata, según han declarado, de un “homicidio doloso” o que por tratarse de una legislación exclusiva para un “grupo minoritario” ¿por qué lo creen así? 

Ramón Ramírez, coodinador del congreso hidalguense. Foto: Milenio hidalgo

 

 

por Alberto Buitre

Diputados y diputadas del Congreso del Estado de Hidalgo aún no terminan por entender qué es eso y para qué sirve aquello que organizaciones sociales, abogadas, funcionarias públicas y hasta el propio gobernador Olvera han mencionado como “tipificar el feminicidio en Hidalgo”.

A lo largo de foros, reuniones privadas o procesos de cabildeo, se han comportado como una reducida tribu que por décadas ha permanecido aislada de la calle, de foros, de aulas, de libros y, lo más preocupante, de la misma Constitución que dicen –es decir, juraron-, conocer, defender y hacer valer, junto con todas esas cosas por las cuales un diputado local se alza con varias decenas de miles de salario.

Pero no, no es una cuestión de brutal ignorancia por mucho que así parezca; es más bien una cuestión de histeria, según parece.

Según Freud, la histeria se define cuando una persona experimenta angustia producto de creer o imaginar que padece algún problema físico o psicológico, es decir, cuando se somatiza; es decir, cuando cree sentir, cree poseer, cree saber o tener certeza de algo que, en efecto, no tiene, no posee, no siente o no sabe. Y es peligroso porque esto le lleva a tener una especie de bloqueo emocional e intelectual, lo que en términos médicos es una “parálisis funcional”, donde él o la histérica ya no es capaz de reaccionar a razones objetivas.

Pues bien, en el Congreso local se muestran histéricos con el tema del feminicidio. Creen que se trata, según han declarado, de un “homicidio doloso” o que por tratarse de una legislación exclusiva para un “grupo minoritario”, habría un conflicto legislativo pues también habría que hacer leyes para otros grupos como la ancianidad, infancia, personas con discapacidades o etnias.

Pero, como sucede con las y los pacientes histéricos, sus comportamientos pueden ser somatizaciones producto de una disociación entre lo real y lo que ellos creen que es lo real.

Por ejemplo, las y los legisladores creen que las mujeres en Hidalgo son un “grupo minoritario”, cuando existen 1 millón 379 mil 796 de ellas sobre 1 millón 285 mil 222 hombres en la entidad. O que el asesinato de una mujer se califica como “homicidio” cuando por definición, “homicidio” tiene su raíz etimológica en “homo”, hombre y “cidio”, acción de matar; o sea, matar a un hombre.

Más, queda claro que el legislativo no está compuesto por mentalidades decimonónicas pues han demostrado preocupación por la diversidad de grupos poblacionales, tanto que están angustiados (angustia: manifestación de la histeria), por no –o sí-, legislar particularmente para cada uno de ellos.

De manera que, en su presumible mostrenco interior (y a veces exterior), se preguntan: ¿Es que hemos entonces de tipificar los gerontocidios, los infanticidios, los etnocidios o todos los crímenes de odio?, más o menos con esas palabras, volviéndose a angustiar inútilmente.

En realidad la cosa es más sencilla que lo que su aparente transtorno disociativo les deja ver: los asesinatos de mujeres por odio, a diferencia de los crímenes por odio hacia otros grupos poblacionales y los homicidios, se han convertido en México como en Hidalgo, en un problema de salud pública. Es decir, que ya son tantos, que los cadáveres aparecidos y desaparecidos de mujeres constituyen un problema de urgencia tanto para la sociedad como para el Estado y sus instituciones.

Tan sólo Hidalgo ocupa el lugar número nueve a nivel nacional en cuanto a violencia hacia las mujeres, incluso arriba de Chihuahua con todo y Ciudad Juárez, según la encuesta ENDIREH, y en su caso más grave, el asesinato, se cuentan nueve mujeres acribilladas en los últimos siete meses, sobre 315 mil mujeres que reconocieron ser víctimas de algún tipo de violencia en el último año.

¿Y cómo se cura la histeria? Yendo a terapia; más, para fines prácticos, dejándose guiar por quienes sí poseen capacidad racional ante el tema: académicas, funcionarias y hasta el mismo gobernador quien está dispuesto a cumplir su palabra: el feminicidio en Hidalgo se ha de tipificar por causas de justicia y elemental sentido común.

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