La muerte del Padre Barón

Tal vez las nuevas generaciones de hidalguenses desconocen que en nuestro estado vivía y luchaba uno de los más destacados promotores de los Derechos Humanos en todo el país. Sus causas fueron siempre en favor de la población oprimida, por ello nunca fue bien visto por el poder, ni tampoco tuvo el reconocimiento oficial

Exequias del padre José Barón Larios en la Huasteca. Foto: El Independiente

 

 

Tania Meza Escorza

Profundamente conmovido, debiendo pausar el relato por las emociones agolpadas, el actual secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derecho Humanos (CIDH) Emilio Álvarez Icaza Longoria, narró hace cuatro años ante activistas hidalguenses uno de sus primeros encuentros con el Padre José Barón Larios.

En julio de 1977, el Centro Nacional de Comunicación Social A.C. (CENCOS), espacio ciudadano para la comunicación alternativa, fue allanado y destruido por la policía federal. Al día siguiente, cuando Luz Longoria y José Álvarez Icaza, fundadores y operadores de CENCOS aún no salían de la consternación, recibieron desde la Huasteca Hidalguense la primera ayuda para rearmar el Centro: José Barón Larios, incansable luchador por los derechos de los pueblos indígenas, había realizado una colecta entre las comunidades del norte del estado de Hidalgo, y había viajado toda la noche a la Ciudad de México para llevar la bolsa con monedas de las y los huastecos, a sus colegas activistas del Distrito Federal.

En medio del dolor por el allanamiento, el matrimonio Álvarez Icaza Longoria recibió con profunda emoción aquel apoyo. Testigo del hecho, y de las palabras de gratitud de su padre y madre, el entonces niño Emilio desarrolló desde aquel momento la admiración que siempre le manifestó en público y en privado a José Barón.

Ésta es sólo una de las muchas anécdotas en torno a la intensa vida del Padre José Barón, quien pasó 40 de sus 80 años de vida con las y los indígenas huastecos, en la comunidad de Macuxtepetla, acompañándoles en la lucha por sus derechos. Este sábado 27 de abril, el padre Barón murió en Jalisco, de donde era originario.

Tal vez las nuevas generaciones de hidalguenses desconocen que en nuestro estado vivía y luchaba uno de los más destacados promotores de los Derechos Humanos en todo el país. Sus causas fueron siempre en favor de la población oprimida, por ello nunca fue bien visto por el poder, ni tampoco tuvo el reconocimiento oficial que merecía un personaje histórico de su tamaño.

Del mismo modo, la cobertura mediática sobre su muerte ha sido mínima. Algunas de las expresiones públicas más destacadas sobre su muy lamentable partida, se dieron a conocer a través de las redes sociales. A continuación se muestran algunas de las más representativas sobre la trayectoria del Padre Barón, emitidas por voces hidalguenses en el ciberespacio:

“En el estado de Mórelos tuvieron a Don Sergio Méndez Arceo, un gran difusor de las ideas de vincular la teología con la cruda realidad de los pobres y creyentes. En Chiapas tuvieron a Samuel Ruiz. En Oaxaca tienen al padre Solalinde. En Hidalgo, tuvimos la protección del padre José Barón Larios”, expresó el Dr. Pablo Vargas González, activista y académico.

“El padre Barón, cercano a la teología de la liberación y a don Sergio Méndez Arceo, vivió muy clara y contundentemente su cristianismo junto a los pueblos originales, los indígenas de la Huasteca, en la guerra interna que se vivió en la Huasteca Hidalguense, en la que los campesinos lucharon por la recuperación de las tierras que, siendo de ellos, les habían sido arrebatadas por el cacicazgo autoritario y represor”, afirmó la Dra. Irma Eugenia Gutiérrez Mejía, también activista y académica.

No sólo activistas, sino también periodistas hidalguenses escribieron en el ciberespacio sobre la grandeza de José Barón Larios:

“José Barón y Samuel Mora Castillo fueron junto a Samuel Ruiz en Chiapas y Arturo Lona Reyes en Oaxaca, quienes fundaron la Teología de la Liberación en México, la alternativa social a la Iglesia monárquica (…) Sus actividades conspiratorias no pasaron desapercibidas para el Estado mexicano, ya que desde muy temprano fueron catalogados por la Dirección General de Gobernación (DGG) como inculcadoras de “ideologías socialistas, antigubernistas y antineoliberales”, escribió Alberto Rodríguez.

Salomón Hernández, destacado periodista de Huejutla, expuso en Twitter: “La Huasteca está de luto, se nos adelantó uno de los grandes. Mi amigo, mi maestro, el sabio. QEPD José Barón Larios”

Alberto Witvrun, otro periodista quien durante años siguió la trayectoria del padre Barón escribió: “Me duele decir que el padre José Barón Larios, un gigante defensor de quienes menos tienen, falleció. La Huasteca está de luto”. De igual forma Leonardo Herrera, corresponsal de TV Azteca, externó: “Descanse en paz José Barón Larios. Ser humano ejemplar, defensor incansable de causas justas, guerrero de luchas indígenas. Sabio de la vida”.

Éstas, entre otras más, fueron algunas voces locales de periodistas y activistas, quienes púbicamente señalaron su admiración por la trayectoria del Padre Barón, y su pesar por el fallecimiento, el mismo día de su muerte ¿Y la clase política? Nada. Sólo dos expresiones en el ciberespacio:

Raúl Arroyo, presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Hidalgo escribió en Twitter: “La del Padre José Barón Larios fue una vida dedicada a luchar por los DDHH de los pueblos indígenas de Hidalgo; hoy finalizó. DEP”. Y Jorge Moctezuma Aranda, integrante del Comité Estatal del Partido Acción Nacional, publicó en su cuenta de Face Book: “Falleció el Padre José Barón, pastor fiel de Cristo en la Huasteca y luchador social en favor de los indígenas. Ése sí fue un ilustre. QEPD”.

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