Hidalgo: Severo rezago democrático

 

Pablo Vargas González

Se ha publicado el Índice de Desarrollo Democrático de México versión 2012, elaborado y mandado a hacer por instituciones académicas y de la iniciativa privada donde se da información del avance y situación de la calidad de la democracia en diferentes rubros. Los resultados se presentan en el nivel nacional y estatal. El estado de Hidalgo no sale bien parado de esta evaluación, ya que el estudio marca más retrocesos que avances.

El informe llega en un momento clave porque en unas semanas más se realizarán elecciones en 14 estados, y poco a poco ha subido el tono de la disputa política aunque no llega a desbordar los moldes ya prefigurados de un posible “carro completo”, y las críticas no se han hecho esperar por la utilización de prácticas viejas y nuevas para imponer la hegemonía electoral.

Hidalgo sufre un importante retroceso en el ordenamiento nacional, ubicándose en el informe del IDD-Mex 2012, en el puesto 23 del ordenamiento nacional, con un desempeño muy dispar. En efecto, se ubica en el 28º lugar en Democracia de los ciudadanos, 7º en Democracia de las ins­tituciones, 16º en desarrollo social y en el puesto 23 del desarrollo económico.

El Índice de Desarrollo Democrático de México evalúa las dimensiones de la democracia al in­terior de cada entidad federativa, con aquellas que destacan por su desarrollo en alguna de las dimensiones principales: 1) libre ejercicio de derechos y libertades, (Dimensión Derechos políticos y libertades civiles) 2) la dimensión que mide la Democracia de las instituciones (Dimensión Calidad ins­titucional y eficiencia política), como ya había sucedido en el 2011. Ello indica que la tran­sición democrática mexicana estaría generando una mayor satisfacción a las expectativas de respeto de derechos y liber­tades de los ciudadanos que a la calidad de las instituciones y el desempeño del sistema po­lítico, aunque tampoco es una característica que se extiende a todo el territorio nacional.

En la Dimensión Ejercicio de poder efectivo para go­bernar, a pesar de que el año analizado ha evidenciado una recuperación de los efectos de la crisis internacional, am­bas subdimensiones (Capaci­dad para generar políticas que aseguren bienestar y Capaci­dad para generar políticas que aseguren eficiencia económica) alcanzan un promedio inferior a los logrados el año anterior, especialmente la Subdimensión Económica.

El desarrollo democrático es un producto imperfecto de la tarea desarrollada por dirigen­tes y sociedades. Aunque por una cuestión metodológica, el mejor comportamiento entre los estados es llevado al valor máximo: 10,000 puntos, nin­guna entidad destaca por un comportamiento bueno y pare­jo.

Las entidades de mayor desarrollo democrático son: Baja California Sur, Colima, Nayarit y Distrito Fedeeral, se separan del conjunto, alcanzando valores por encima de los 8,000 puntos. Las más bajas son: Sinaloa, Chihuahua, Chiapas y Guerrero, no necesariamente las más pobres sino también las más ineficaces para garantizar lios derechos sociales y políticos de los y las ciudadanas.

El promedio de desarrollo democrático experimenta este año un leve retroceso cercano a 4{9e1ff1bee482479b0e6a5b7d2dbfa2de64375fcf440968ef30dd3faadb220ffd}. Ese retroceso se explica en el descenso de la dimensión que eviden­cia la capacidad de gestión de gobierno, así como en la capacidad para brindar un mayor desarrollo humano y en la gene­ración de condiciones para el crecimiento económico.

En ese marco se encuentra el estado de Hidalgo. No hay claros avances en el desarrollo democrático ni en la cultura política. Tanto las instituciones políticas como los líderes de partidos políticos han preferido que los hidalguenses sigan sumidos en el atraso democrático, en la hegemonía partidaria y en el discurso autoritario. Las elecciones próximas pueden ser un ejemplo del desinterés y desencanto por la política.

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