Gay Power: Las enseñanzas de Stonewall

 

Tania Meza Escorza

 

La XXXV marcha histórica del orgullo Lésbico, Gay, Bisexual, Transgénero, Transvesti, Transexual, Intersexual (LGBTTTI) de nuestro país se llevó a cabo el pasado fin de semana, con características de enfrentamientos políticos e incluso policiacos que pocas veces se habían visto, incluso en los primeros años de su emisión.

En apariencia, las causas del conflicto no provinieron del gobierno, pero sí del poder. Al final de cuentas, la pertenencia a la comunidad LGBTTTI sigue considerándose una transgresión a lo establecido, y como tal lo miran quienes gobiernan, aunque pretendan ser muy incluyentes.

A cuarenta y cuatro años del hecho que generó la visibilidad mundial del “Gay Power”, resulta fundamental que quienes forman parte del movimiento por la diversidad sexual, hagan un análisis histórico de las enseñanzas generadas en la célebre “Batalla de Stonewall”.

Era el último fin de semana de junio de 1969, en el Village de Nueva York. Desde hacía varios meses, la policía local cometía agresiones discriminatorias contra las y los clientes asiduos al bar Stonewall Inn. El motivo era que quienes acudían a este popular sitio de la Christopher Street, eran personas con una preferencia homosexual.

La noche del 27 y la madrugada del 28 de junio, la policía se mostró más agresiva y homofóbica que otras ocasiones. Los integrantes del cuerpo policiaco newyorkino entraron violentamente al Stonewall y, sin motivo alguno, agredieron e intentaron detener a las personas que se encontraban en el bar.

Por primera vez en la historia de esa ciudad, lesbianas, homosexuales, transexuales y transgéneros confrontaron a sus agresores. Hartos de la violencia infundada y conscientes de la superioridad numérica ante la policía, los asistentes al Stonewall se enfrentaron a las autoridades, respondieron a los golpes, se amotinaron en el ahora célebre bar, e iniciaron la resistencia civil que duró tres días en Nueva York y que culminó con la victoria de la comunidad LGBTTTI.

En 1985, el día de la conmemoración de la batalla del Stonwall Inn, fue decretado mundialmente como el día del Orgullo Gay. Desde entonces y hasta la fecha, en la mayoría de los países del orbe el 28 de junio es aprovechado para llamar la atención sobre las inequidades sociales y las agresiones en contra de la diversidad sexual.

De acuerdo con información presentada por el Colectivo Letra S, la principal causa de discriminación en México es la preferencia no heterosexual. La agencia informativa “Notiese“ revela que en nuestro país, el 71 por ciento de los jóvenes no apoyaría los derechos homosexuales y el 66 por ciento de los mexicanos no compartiría el techo con una persona homosexual.

Las cifras en locales no son más alentadoras. Daniel Galindo y Gabriela Arce encabezaron en 2011 la encuesta municipal “Educación y diversidad sexual, género y discriminación” en donde encuestaron a representantes de la diversidad sexual y a jóvenes de instituciones educativas de nivel medio superior en Pachuca. Los resultados obtenidos destacaron el doble discurso de la juventud pachuqueña, que a la vez que reconoce los derechos a la no discriminación (48{9e1ff1bee482479b0e6a5b7d2dbfa2de64375fcf440968ef30dd3faadb220ffd}), la aceptación (23.5{9e1ff1bee482479b0e6a5b7d2dbfa2de64375fcf440968ef30dd3faadb220ffd}) y la igualdad (25{9e1ff1bee482479b0e6a5b7d2dbfa2de64375fcf440968ef30dd3faadb220ffd}) de las personas LGBTTTI, también afirma que no compartiría su vivienda con ellas (42{9e1ff1bee482479b0e6a5b7d2dbfa2de64375fcf440968ef30dd3faadb220ffd} de hombres y 11{9e1ff1bee482479b0e6a5b7d2dbfa2de64375fcf440968ef30dd3faadb220ffd} de mujeres) ni les daría un empleo (25{9e1ff1bee482479b0e6a5b7d2dbfa2de64375fcf440968ef30dd3faadb220ffd} de hombres y 39{9e1ff1bee482479b0e6a5b7d2dbfa2de64375fcf440968ef30dd3faadb220ffd} de mujeres).

Asimismo, ochenta por ciento de la población homo, bi y trans del municipio reconoció haber recibido discriminación en su contra, señalando la calle y el trabajo como los principales espacios de violencia, aunque sólo veinte por ciento afirmó haber detectado un aumento en la incidencia de estas situaciones (53{9e1ff1bee482479b0e6a5b7d2dbfa2de64375fcf440968ef30dd3faadb220ffd} opinó que había disminuido y 27{9e1ff1bee482479b0e6a5b7d2dbfa2de64375fcf440968ef30dd3faadb220ffd} que permanece igual).

Por confrontar cotidianamente a la homofobia y a la transfobia fuera poco, hoy la población LGBTTTI mexicana enfrenta un nuevo obstáculo, que otros grupos sociales hemos tenido que sortear cuando comenzamos a ganar derechos: La infiltración, la cooptación política, el intento de los partidos por capitalizar el cada vez más creciente capital simbólico de la ciudadanía no heterosexual, y el exponencial surgimiento de organizaciones “no lucrativas y apartidistas” que aparecen de pronto en cuanto se logra la asignación de recursos públicos o privados para trabajar el tema.

Al igual que el día de la mujer, el día del agua o el día del libro, el día del orgullo gay no es una fecha para celebrar. Se trata de espacios y tiempos para atraer la atención mundial sobre la discriminación hacia quienes piensan y viven distinto de lo socialmente aceptado. Además, es una ocasión para recordar a las víctimas de la intolerancia, impuesta por los que temen tanto a sí mismos, que descalifican y agraden a quienes se atreven a vivir en libertad. Y hoy, se suma también la necesidad de denunciar a quienes quieren lucrar con el activismo de la diversidad.

Así pues, ahora más que nunca el movimiento LGBTTTI mexicano necesita retomar las enseñanzas de Stonewall, aquellas que les mostraron como la unión les dará la fuerza para vencer, tal vez ya no el ataque frontal del gobierno, pero sí de las otras formas sutiles que suele utilizar el poder, en su rapacidad por apropiarse de la lucha honesta de una comunidad que avanza cada día en la construcción de sus derechos.

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FB: Tania Mezcor

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