De Hidalgo “tierra de trabajo” a Hidalgo “se transforma”

La presentación de un video y el mensaje realizado hace días en Plaza Juárez por el actual gobernador hidalguense, resume de forma acertada el distintivo de su sexenio: informal, parco y sin eje discursivo.

La mayoría de las acciones divulgadas, aparte de que siguen la misma lógica de privilegiar a la zona sur de la entidad, es continuidad programática de pasadas administraciones, en donde la forma de concebir y abordar el problema del desarrollo regional a través de políticas y estrategias, se plantea bajo un enfoque neoclásico con el problema implícito de resolver la crisis regional, desigualdades regionales y la rearticulación internacional, a partir de incentivos selectivos, infraestructura pública-privada y desarrollo productivo e innovación tecnológica.

Lejos de incidir en la lógica de acumulación de capital hidalguense, las políticas regionales y sectoriales del actual gobernador evidencian escases por un proyecto propio de alto impacto, privilegiando dependencia económica, política y sectorial de las migajas que pueda otorgar la Federación a la entidad hidalguense.

Al respecto, Pablo Vargas en su libro: Gobernadores, elecciones y poder local en el estado de Hidalgo 1869-1975, señala: en Hidalgo no existe una clara correspondencia entre ser una entidad fiel el partido oficial y obtener mayores participaciones económicas de la Federación. Más bien se observa una paradoja, puesto que mientras los hidalguenses fueron construyendo un fuerte bastión local del PRI, paralelamente Hidalgo se fue convirtiendo en uno de los estados más pobres del país. La única excepción de esta regla es cuando un gobernador aumenta su capacidad de interlocución con el presidente, o bien, llega a su círculo directo; solo entonces su influencia crece, al mismo tiempo que la gestión de recursos extraordinarios para la entidad por parte de la Federación.

Hoy en día, para la clase política hidalguense se privilegia su voz en todo el país, es momento histórico que nunca volverá a suceder, entonces, ¿qué hay para Hidalgo?

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