Un cantante desencantado

 

Francisco Xavier Berganza, ha combinado a lo largo de su vida dos actividades – al parecer ajenas e incompatibles -, como lo son la música y la política. En ninguno de los dos casos ha trascendido. El oriundo de Apan pero radicado desde niño en Tulancingo, probó suerte en la música y tuvo relativo reconocimiento a mediados de los noventa. De esa etapa se le recuerdan un par de melodías y su participación en programas televisivos y festivales de la canción.

Tiempo después consideró pertinente recorrer los caminos de la política en su estado natal. En 1997, fue electo Diputado Federal por Tulancingo bajo las siglas del PAN. En 1999, fue candidato al gobierno del estado de Hidalgo por ese mismo partido. Esa candidatura la “ganó” operando en contra de una alianza promovida desde las esferas nacionales entre el PAN y el PRD. La idea original era que esos institutos políticos fueran a la contienda electoral con un candidato común: el periodista Miguel Ángel Granados Chapa. Tal estrategia no se concretó porque Berganza contó con el apoyo económico y logístico del PRI para impedir aquel proyecto. Dicho sabotaje fue tan evidente que los propios militantes del PAN pidieron su renuncia que se concretó pocos días después de quedar en segundo lugar de la contienda electoral que ganó Manuel Ángel Núñez Soto.

francisco xavier

Después, ya como militante del PRI – y eliminando cualquier duda sobre su conveniente postura contraria al PAN – se unió a la campaña presidencial de Francisco Labastida Ochoa. Para su mala fortuna, aquel candidato sucumbió ante un carismático y atrabancado, Vicente Fox Quesada. A partir de ese momento, los problemas de Berganza fueron en aumento. Primero se le acusó de secuestro, poco después, el cantante levantó un par de denuncias argumentando que había sufrido dos atentados que pusieron en riesgo su vida. A consecuencia de lo anterior, desapareció de la escena pública varios años.

En 2006, regresó a la política y lo hizo dentro de las filas del Partido Convergencia (ahora Movimiento Ciudadano). En aquella campaña buscaba un espacio en el Senado de la República por la Coalición “Por el Bien de Todos” y, para su fortuna, logró el escaño gracias a las generosas fórmulas de representación proporcional del sistema electoral mexicano. No obstante, en aquella campaña también estuvo cerca del escándalo ya que fue acusado de abuso sexual. El candidato logró un amparo y utilizó para su beneficio el fuero constitucional que le brindó su nuevo cargo público. Es hasta este 2016 que retomó nuevamente su “militancia panista” para ser su abanderado al gobierno del estado de Hidalgo en las elecciones de junio próximo.

Este personaje mitad cantante y mitad político no representa una opción política viable. Su metamorfosis ideológica lo ha llevado a tener más adversarios que aliados; y es muy probable, que en su actual encomienda también pierda.

Por si lo anterior (su pasado político) no fuera suficiente. Berganza encabezó hace unos días un desafortunado zafarrancho en las oficinas del Instituto Estatal Electoral (IEEH). Acompañado de un importante número de simpatizantes y militantes del PAN, Berganza lanzó todo tipo de improperios hacia la autoridad electoral local; pateo la puerta de aquel lugar y llamó a sus seguidores a ejercer la violencia. Lo que provocó el comportamiento del candidato habría sido la negativa de la autoridad electoral por registrar planillas a presidencias municipales que – a juicio del IEEH – presentan inconsistencias en su integración (especialmente en cuanto a no acatarse al principio de paridad de género y no incluir a un menor de 29 años en los primeros lugares de la lista de regidores).

Bajo esta dinámica, Berganza parece nuevamente empeñado en perder el rumbo. En los últimos días ha hecho todo para desgastar el reducido capital político con el que cuenta. Probablemente, estará pensando en repetir la anterior estrategia de hacer trabajo político para los adversarios. Teniendo en cuenta que fragmenta el voto de la oposición y reduce la posibilidad de una alternancia en el estado de Hidalgo.

Quizá sea momento para que Berganza retome su carrera musical con aquellos “éxitos” que lo dieron a conocer y que son – vaya casualidad – un preludio de su paso por la política: «Déjenos Vivir», «Qué Es La Libertad», «Perdóname» y aquel que sigue siendo el tema más recordado «Y Aquí Estoy».

@2010_enrique
uam_lore04@hotmail.com

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