Operación Berlín, neoliberalismo y ¿PRI o Morena para Hidalgo?

Me alegra la develación de la trama ahora conocida como «Operación Berlín» con la cual se pretendió descarrilar la campaña electoral del ahora presidente Andrés Manuel López Obrador, a través de una guerra sucia mediática pagada por empresarios de la talla de Agustín Coppel y el dueño de Cinépolis. Enrique Ramírez Miguel, y operada por el intelectual salinista Enrique Krauze y si alfil, Fernando García Ramírez. Mi dicha aumenta al considerar que, con este cambio de gobierno, al fin salen a la luz las camarillas de intelectuales y periodísticas que durante la larga noche neoliberal vivieron a cuenta del erario y fueron los responsables de la alienación cultural de millones de mexicanos y mexicanas a través de sus publicaciones tanto impresas, como en radio y, principalmente, en televisión. Podemos estar en la hora de una vuelta de timón, por la cual México al fin acceda a plena libertad de pensamiento y cada pluma pueda acceder por vías democráticas y justas a los recursos para creación que, antes, sólo eran destinados a una caterva de intelectuales orgánicos. Hago votos porque así sea, y no ocurra simplemente el relevo australiano de unos que salen por otros que entran, con las mismas mañas y propósitos: hegemonizar la palabra con el amparo del poder en turno.

En la clausura de los foros del plan nacional de desarrollo, el presidente López Obrador se atrevió a declarar abolido el régimen neoliberal. Una consigna que es aplaudible en muchos sentidos (el principal de ellos, la necesidad de avanzar hacia la liquidación de un sistema de capital dominante, donde las ganancias de unos pocos son cada vez mayores a costa de unos cuantos), pero que me deja un cuestionamiento que presumo válido a la luz de la teoría: ¿y a qué llama AMLO neoliberalismo, como para declarar su finiquito? Desde la tesis leninista, el neoliberalismo no sería otra cosa que el eufemismo con el cual se le conoce al imperialismo, fase superior del capitalismo. En ese sentido, lo que el presidente abolió es la utilización de capitales extranjeros para el desarrollo del país. No obstante, esto significa que el modelo económico como tal permanece, eso sí, dejando de aplicar las fórmulas del Fondo Monetario Internacional para pasar hacía un modelo de capitalismo nacional. ¿Esto beneficia a las y los trabajadores? No. Se trata en esencia de la misma burra, pero ahora es tricolor. O lo que es lo mismo, cambio de régimen como tal, no hay.

Mientras tanto en Hidalgo comienzan a moverse las cosas de cara a la renovación de las presidencias municipales, cuyas elecciones se efectuarán en el 2020. Por primera vez en la historia, el PRI luce a la baja y el partido Morena se perfila como el ganador en la mayoría de las alcaldías, incluida la capital, Pachuca. El problema para el partido que fundó el presidente López Obrador es salvar el golpeteo interno entre los grupos que ya se hicieron –y que muchos preveían que surgirían–, que ahora se disputan el poder partidiario, como ha sido su costumbre desde que la izquierda electoral tiene registro. Lo primero es resolver su dirigencia estatal. Por el lado del PRI, el ahora secretario general Julio Valera tomará posesión en unos meses de ese partido, si es que algo grave no sucede. Y por Morena, la moneda sigue en el aire puesto que en los últimas semanas se tambaleó llegada del priísta Canek Vázquez a su dirigencia, como muchos ya daban por hecho ¿La razón? La trifulca entre la presidenta nacional, Yeidckol Polevnsy (que favorece a Canek) y el coordinador de los senadores morenistas, Ricardo Monreal, la cual va teniendo un efecto dominó en Hidalgo. Pocas personas se atreven a predecir cómo se resolverá esto.

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