Junta de administración civil, idónea para Pachuca

¿Sería admisible legalmente crear una junta de administración civil en Pachuca?

La ingobernabilidad radical de la alcaldesa durante más de un mes en la capital del estado demanda medidas serias, enérgicas, radicales.

A propósito del vacío de poder político-administrativo  que ha durado más de cinco semanas en Pachuca, recordamos que hubo épocas en el estado de Hidalgo en que las juntas de administración civil eran justificadas y necesarias en algunos municipios de la entidad donde imperaban el caos y la anarquía similares a las que vivimos actualmente en la ciudad capital.

Además de esos órganos supletorios funcionaron, y muy bien, las juntas de mejoramiento moral, cívico y material integradas por personajes de reconocida honestidad que trabajaban sin perseguir beneficios personales.

Una de las últimas juntas de mejoramiento que hubo en Pachuca fue presidida por don Manuel Antón Merelles, propietario de la mueblería El Puerto de Vigo, en la década de 1960.

Junta de administración civil en Pachuca en 1929

En 1929, último año de gobierno del coronel Matías Rodríguez se desconoció por motivos políticos al presidente municipal y—sin decreto formal—el gobernador nombró una junta de administración civil presidida por su jefe de escolta, Juan Cruz Olvera, a quien previamente había nominado diputado federal.

Cruz Oropeza, originario de Ajacuba, fungió como presidente de la junta de administración civil de Pachuca, del 1º de abril al 31 de diciembre del mismo año de 1929.

En el breve periodo (según consta en datos apuntados en su biografía) realizó por primera vez   la pavimentación con asfalto de las calles de Guerrero, primera de Doria y Abasolo, obra que dirigió el ingeniero Fidel Velázquez para determinar la calidad de materiales y procedimiento empleado, cubriendo una extensión de 11,500 metros cuadrados, con un costo promedio de $ 0.45 por metro cuadrado y un total de $ 5,175.00

En 1929, Matías Rodríguez desconoció por motivos políticos al presidente municipal y—sin decreto formal—el gobernador nombró una junta de administración civil.

En la calle de Ocampo en el tramo comprendido de Morelos a la plaza Independencia se aplicó concreto hidráulico.

SERVICO DE LIMPIA MUNICIPAL EFICAZ

Además, durante su gestión “motorizó” el servicio de limpias, de lo que dio cuenta en su informe del 31 de diciembre:
“Se ha encomendado al departamento de limpia el aseo de la ciudad y acarreo de las basuras, para cuyo efecto se sustituyeron los anticuados y antiestéticos carros de ruedas por 9 camiones que se adquirieron con un costo de $ 30,394.04 en abonos mensuales.

“Se ha cubierto hasta la fecha (31 de diciembre) la cantidad de $ 14,770.70, quedando por pagar en mensualidades que terminaran en el mes de junio de 1930 la cantidad $ 12,320.34.

“Los carros de tracción animal que usaba antes el departamento de limpia se pusieron a la venta, además de acémilas y guarneces de acuerdo con el gobierno del estado, ingresando por la venta de 27 mulas, 4 carros y 11 guarneces la cantidad de $2,198.00 bajo la partida 8509 del diario general de cobranzas de la tesorería municipal.”

ULTIMO RECURSO LEGAL

La última junta de administración civil creada por el gobierno estatal fue en la década de 1980 en el municipio de Tulancingo, siendo alcalde el ingeniero Roche Carrascosa, a quien acosaron las turbas de la Federación de Estudiantes Universitarios de Hidalgo (FEUH), comandadas por Aurelio Marín Huazo, que incendiaron el nuevo el palacio municipal.

El líder fehuista fue ungido presidente de la junta, cuyo nombre fue cambiado por el de consejo de administración civil.

JUNTA EN CHILCUAUTLA

En 1962, en el municipio de Chilcuautla, el gobernador Oswaldo Cravioto Cisneros ordenó la sustitución del presidente municipal a causa de diversos disturbios.

Para el efecto designó presidente de la junta de administración civil a un teniente de la policía preventiva de nombre Pablo, quien no logró controlar a grupos descontentos y semanas después junto con tres uniformados enfrentó a balazos a enardecidos vecinos.

Dos policías murieron en la balacera. El teniente Pablo huyó entre el monte y llegó a Pachuca tras muchas horas de camino para reportar los hechos ante el director de Seguridad, Salvador García, quien con numeroso grupo de policías viajó por la noche a Chilcuautla para rescatar los cadáveres de los policías.

Una semana posterior fue renovada la junta de administración civil sin mayores incidentes.

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