¡Quien no quiere ver, no ve; pero quien ve, ya no puede dejar de ver!

La frase que encabeza ésta columna, se las digo constantemente a las mujeres que he capacitado en autodefensa feminista. Después de 14 mil de ellas con quienes he podido platicar llego a la conclusión de que uno de los problemas de la violencia contra las mujeres es que no se reconoce.

No es una exageración como muchos argumentan, sólo pase por el tamiz de los derechos humanos, cualquiera de las anécdotas que me han platicado las participantes y no le quedará más remedio que aceptar que la violación a los derechos de las mujeres es constante, sistemática y que, sobre todo, es una forma aprobada de ser por el sistema; ¡vamos, que está bien que se abuse y se violente a las mujeres! Y las mujeres se tienen que quedar calladitas y aceptar.

De hecho el problema que tiene el sistema hegemónico con el feminismo es que ésta filosofía, categoría de análisis o como quiera llamarlo, lo está desnudando y dejando al descubierto todas sus estrategias de dominación, inequidad, discriminación, abuso y violencia para poder seguir imponiéndose.

La siguiente fase, y eso será trabajo de las futuras feministas, es ¿qué hacer ante éstas evidencias?, ¿qué acciones se habrán de tomar para cambiar las cosas?, pero evitando que el sistema las tome como suyas y trastocarlas, como suele hacerlo, para que no cambie nada, o sea evitar el gatopardismo.


El sistema judicial de cualquier país responde a la estructura hegemónica que va a justificar la violencia, de la que se valen muchos hombres, para, como el modelo, imponerse.

Todo esto viene a colación por la noticia que conocimos a través de las redes, respecto a que un juez en Italia, liberó a tres hombres acusados de violar a una joven, bajo el argumento de que la mujer era muy fea y masculina. El sistema judicial de cualquier país responde a la estructura hegemónica que va a justificar la violencia, de la que se valen muchos hombres, para, como el modelo, imponerse.

No cabe duda que vivimos en una cultura de la violación, como forma aceptada de dominación. Precisamente en una parte del taller de autodefensa, presento a las mujeres un anuncio comercial de la casa “Dolce y Gabbana” donde literalmente se está violando a una mujer, para anunciar su perfume.

No faltan los comentarios de algunas que dicen: ¡Ah bueno, pero sí me violan muchachones cómo ésos, no me quejo! Difícil hacerles entender que ¡una violación, es una violación, aunque sea Brad Pitt! (reflexione aquí sobre el argumento del juez italiano). Estamos hablando de un crimen de odio cuyo objetivo es dominar a las mujeres para que entiendan quién manda.


Si van a documentar violencia contra mujeres, ¡jamás será una fuente confiable el marido, amante, novio o pareja! Acudan al círculo cercano familiar de ésas mujeres.

Y formas de justificar u ocultar el objetivo de la violencia contra las mujeres, hay muchas y los medios de comunicación nos regalan constantemente verdaderas joyas. En Noviembre del año 2004, siendo Diputada local la Psicóloga Rosa María Martín Barba, presentó al Congreso una iniciativa para tipificar la violencia de género. Para ello se valió de un recuento de las “ocho columnas” del Sol de Hidalgo de enero de 1992 a octubre de 2004, sobre hechos de sangre que involucraban a mujeres.

En ésta iniciativa se preguntaba la Psicóloga Martín Barba ¿Cuántos de los casos clasificados cómo accidentes o suicidios, serán homicidios disfrazados, (todavía no existía la figura jurídica del feminicidio), o resultado de largas historias de violencia familiar? (25/XI/2004).

Aquí les van algunas de ésas ocho columnas de El Sol de Hidalgo: “JOVEN MUJER SE SUICIDÓ DE SIETE PUÑALADAS EN EL VIENTRE” (El escritor japonés Yukio Mishima sólo aguantó una y se murió, habría de aprender cómo se hace en Hidalgo ¡merecemos un Record Guinness!).

“UNA MUJER MUERE LUEGO DE CAER DE UN AUTO EN MARCHA” (¡Ah sí, es que ésas mujeres histéricas que les fascina aventarse de autos en marcha y a gran velocidad!, ¿cuándo aprenderán a no hacerlo?).

“UNA MADRE SE LANZA A UNA CISTERNA CON SU PEQUEÑA HIJA EN BRAZOS” (¡y aunque ahí estaba su marido no hizo nada por impedirlo!).

Cabe resaltar y señalar que en todas las notas que consigno el diario hidalguense, la fuente de información fueron, el esposo, la pareja y el novio de ésas mujeres, ¡digo por pura casualidad!

A mis compañeras y compañeros reporteros y periodistas, si van a documentar violencia contra mujeres, ¡jamás será una fuente confiable el marido, amante, novio o pareja, acudan al círculo cercano familiar de ésas mujeres, solo entonces tendrán un panorama más certero!

Queridas y queridos lectores, haré un viaje fuera del país, iré a la Norteamérica profunda, lo que llamo, viaje antropológico, mis contactos periodísticos ya me tienen todo preparado, no sé si tendré tiempo de escribir la columna, ya ustedes se darán cuenta.

botellalmar2017@gmail.com

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