Infiltraciones sosistas; adulteraciones panistas

El Grupo Universidad se ha especializado en trastocar los espacios de la vida pública del Estado con el afán de expandir sus intereses. Desde finales de la década de 1990 con el arranque de la Fundación Hidalguense, este grupúsculo enquistado en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo se propuso realizar obras de caridad que funcionaran como plataforma política de su líder y eterno aspirante a la gubernatura estatal, Gerardo Sosa Castelán. Con el arribo de Vicente Fox y la entrada en vigor del llamado «tercer sector», la FH se vinculó con organismos internacionales para profesionalizar sus trabajos; entonces, el altruismo dejó de ser el total de sus capacidades, al impulsar empresas locales de beneficio para la UAEH y las campañas electorales de su cacicazgo: primero en el PRI, luego en el fracasado intento por crear su propio partido político llamado Proyecto de la Sociedad Hidalguense, luego en un lapso fugaz en el occiso Partido Socialdemócrata, después en el PAN, pasando por Movimiento Ciudadano y finalmente en Morena, donde han logrado sus recientes éxitos. Al tiempo, esta cuadrilla encontró en el activismo de derechos humanos un modo de explotación más: infiltró el activismo, cooptó a organizaciones nobles y poco a poco ha echado a perder diversos procesos de conquista de libertades, interponiéndose en los cabildeos y reventando movimientos. Su propósito: Conquistar a fuerza lo que su memoria porril no les otorga.

La connotada panista Irma Chávez Ríos dejó asombrados a propios y extraños al formar parte de la iniciativa que pretende criminalizar el aborto, como asesora del retrógrada legislador del PAN, Asael Hernández Cerón. Y es que Chávez Ríos fue una de las decididas impulsoras de la despenalización del aborto por tres causales como lo dictan las leyes del Estado en la actualidad, cuando ella fue diputada local en la LIX Legislatura. Su declaración liberal, la llevó a ser considerada dentro de las políticas hidalguenses que, en su momento, apoyaron la posible postulación del hoy canciller mexicano, Marcelo Ebrard Casaubón, como candidato a la Presidencia de la República, destacado por sus posturas feministas. ¿Qué pasó entonces con esta, hasta ahora, reconocida aliada de los derechos humanos? Tal parece que en política, el poder sí puede adulterar los valores.

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