Aciago 29 de abril

El 29 de abril de 1969—hace medio siglo– sucedió la caída de un helicóptero en la céntrica calle de Hidalgo de la ciudad de Pachuca donde murieron el procurador de Justicia, profesor y licenciado Isaac Piña Pérez; el director de Seguridad, teniente coronel Carlos Castelán Canales y el piloto Luis Yong, sobreviviendo el agente del ministerio público federal, licenciado Antonio García Torres.

Manuel Sánchez Vite, gobernador electo de Hidalgo entre 1969 y 1975.

Esa tragedia sobrevino a 29 días de la toma de posesión del gobernador del estado, Manuel Sánchez Vite, fecha en que éste y el subprocurador general de la República, David Franco, realizarían un sobrevuelo de inspección por aserraderos clandestinos, propiedad del maderero Benito Vargas, localizados en los bosques de Metztitlán y Zacualtipán.

Seis años después de la tragedia, el 29 de abril de 1975, el Congreso de la Unión declaró la desaparición de poderes en el estado de Hidalgo, a sólo 29 días de haber rendido protesta el gobernador Otoniel Miranda Andrade, impuesto por Sánchez Vite en cuyo régimen se desempeñó como jefe de los Servicios Coordinados de Salud y dirigente de la Federación de Organizaciones Populares.

Otoniel Miranda Andrade. Fue gobernador de Hidalgo por 28 días, en 1975.

Sobrevuelo trágico

El 29 de abril de 1969, tras desayunar en la residencia oficial del gobernador Sánchez Vite, ubicada en las calles 16 de Enero, de Pachuca, el subprocurador David Franco Rodríguez se excusó de no participar en el sobrevuelo planeado en virtud de atender otros asuntos urgentes en la ciudad de México.

Ante esa contingencia, el gobernador y el subprocurador delegaron la tarea de inspección al procurador Isaac Piña, al jefe policiaco Castelán Canales y al agente del M.P. de asuntos agrarios y forestales García Torres, quienes abordaron el helicóptero, que esperaba en un preio baldío cerca de la residencia gubernamental.

Versión del sobreviviente

El licenciado Antonio García Torres, sobreviviente del helicopterazo, reveló que la nave volaba sobre el cerro del Lobo cuando el piloto decidió regresar porque el motor comenzó a fallar; buscó un lugar cercano y divisó los patios de la antigua Escuela Normal– traseros al jardín de niños Amado Nervo–, pero no alcanzó a llegar: los motores se apagaron y los patines del helicóptero se posaron en el borde de la azotea de una casas de dos pisos, situada frente al kínder. El peso provocó que se volteara con las aspas hacia abajo, cayendo de una altura de diez metros en las calles de Hidalgo..

Segundos antes de que los ocupantes se percataran de que el aparato perdía altura por falla de los motores comenzaron a gritarle al piloto qué ocurría; éste—dijo García Torres—se limitó a decir: ¡agárrense que vamos a aterrizar!

El desplome del aparato aplastó a tres de cuatro ocupantes, causándoles muerte inmediata a dos; el piloto fue rescatado con vida, pero falleció en el hospital civil. El licenciado García Torres salió de la nave y caminó unos cuantos metros hasta su oficina, ubicada en la misma calle de Hidalgo casi esquina con la calle de Arizpe.

Antonio García Torres, sobreviviente.

A consecuencia de la conmoción que sufrió fue internado en la Clínica del Magisterio, ubicada en las calles Pino Suárez, frente al actual Centro Regional de Educación Normal (CREN) Benito Juárez. Horas después, los médicos observaron que las almohadas estaban manchadas de color amarillo. Después de estudios y análisis se determinó que no había lesiones, que lo amarillento era producto de la turbosina que se había introducido en los oídos del funcionario. Dado de alta, retornó a sus labores habituales.

Las verdaderas causas del accidente no fueron notificadas oficialmente por la procuraduría general de la República (PGR), ni tampoco si en la llamada caja negra que registra grabaciones, hubiera voces del piloto pidiendo auxilio, como suele ocurrir en otras aeronaves.

Homenaje a Piña Perez en 1969

Hace 50 años, el rector de la Universidad Autónoma de Hidalgo, Juventino Pérez Peñafiel, encabezó la ceremonia de homenaje en la sala Baltasar Muñoz Lumbier al catedrático Isaac Piña, ante cuyo féretro desfilaron maestros y alumnos de la máxima casa de estudios. El panegírico lo pronunció el licenciado Jesús Angeles Contreras, compañero de estudios del desaparecido en la Escuela Normal Socialista de Pachuca, de donde egresaron como maestros y después licenciados en derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Medio siglo después

Este martes, 30 de abril, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) rindió póstumo homenaje al licenciado Isaac Piña Pérez con ocasión del cincuentenario de su muerte y, en reconocimiento a su trayectoria docente y profesional, impuso su nombre a la sala de exámenes profesionales del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu).

En la ceremonia, encabezada por el rector Adolfo Pontigo estuvieron los exrectores Juan Alberto Flores Álvarez, Juan Manuel Camacho, Juan Manuel Menes Llaguno, el decano Noé Chapa Gutiérrez y la magistrada Martha Yolanda Piña Hernández, hija del ilustre maestro.

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