Semillero Creativo de Pachuca: primera cosecha

El jueves pasado celebramos el primer “Tiempo de cosecha” del Semillero Creativo de Pachuca, en la colonia La Raza. Dicho Semillero es uno de los ejes que conforman el programa Cultura Comunitaria de Gobierno Federal, que se implementa desde este año en diversos municipios del país.

Aquí en Pachuca somos la artista visual Nayeli Velázquez Garnica y yo quienes estamos al frente, en un Centro de Desarrollo Infantil cedido temporalmente por Nueva Vida A.C.

Cartel oficial para invitar al «Tiempo de cosecha»

El día del “Tiempo de cosecha” las madres y padres de familia de las niñas, niños y adolescentes que asisten al Semillero, acudieron temprano para montar tres carpas y un par de lonas en la cancha de la calle Ignacio Pavón, recientemente enmarcada con frases pintadas que invitan a la lectura.

A las 14:00 horas arribó El Son de Kalunga, banda pachuqueña que amenizaría el evento; también llegó Mundo Espinosa, quien presentaría la obra de teatro unipersonal El insoportable. Cuando dieron las 15:00 horas, se veía caminar a las madres calle abajo cargando recipientes con guisados, y niñas y niños comenzaron a llenar la cancha con sus risas y el clásico juego de las correteadas.

Después de un breve discurso, cortamos el listón amarillo para inaugurar nuestro evento. Con algunos covers de música mexicana de fondo, todos recorrieron la exposición de los trabajos elaborados por ambos grupos del Semillero (uno es de niñas y niños y otro de adolescentes).

Libros elaborados por niñas, niños y adolescentes

Posteriormente, Mundo Espinosa cautivó con el inicio lleno de energía de El insoportable. Cuarenta minutos después, la lluvia hizo su aparición, pero esto no fue impedimento para acarrear los alimentos del Centro a la cancha.

El Son de Kalunga inició su segunda tanda, invitando a niñas y niños a pasar al frente y tocar algún instrumento musical. Esto les encantó y participaron con entusiasmo. Mientras tanto, una fila de gente del Semillero y ajena a él, comenzó a formarse para probar algunos de los guisados que prepararon las madres. Incluso un par de indigentes con problemas de alcoholismo se acercaron al evento. Estábamos alerta, sin embargo, no causaron ningún problema. Tomaron algunos alimentos y permanecieron a un costado del escenario mientras la banda tocaba.

Comunidad de La Raza

El día terminó con las niñas, niños y adolescentes sonrientes que, sin embargo, esperaban un poco más de todo. Eso intentamos brindar quienes dirigimos este Semillero situado en una zona vulnerable y es también lo que esperamos de políticos y autoridades de cultura en Hidalgo: un poco más.

Este Semillero requiere de nuestro esfuerzo para fortalecer la habilidad de lecto-escritura de casi 30 niñas, niños y adolescentes; necesita más materiales, necesita más personas que suban hasta allá para acercar el arte a la población y hacer valer sus derechos culturales. Sobre todo, este Semillero necesita oídos y puertas abiertas de quienes se encuentran en una posición privilegiada, porque la gente de La Raza tiene mucho qué decir y mucho talento que impulsar.

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