Política: Es el tiempo de las mujeres

La extensión del periodo de Érika Rodríguez Hernández como presidenta del PRI hasta pasadas las elecciones municipales del 2020, deja este mensaje en el entorno político estatal: los tiempos actuales de la política pertenecen a las mujeres y los resultados lo confirman; su manejo transparente del entorno, su compromiso ideológico y la vivencia de las causas sociales, refrescan las formas políticas, hasta hoy anquilosadas en la dinámica de los acuerdos bajo la mesa, las traiciones y el enriquecimiento de cacicazgos, muy a la manera en que los hombres han aprendido y están acostumbrados a hacer política en Hidalgo; o habían estado acostumbrados, hasta que Rodríguez Hernández, mujer, irrumpió en el escenario para mejorar las reglas del juego al mirar de frente, decir sí cuando es sí y no cuando es no, a llamar las cosas por su nombre y tener objetivos claros. Bajo esta premisa, sólo los que añoran la era de los ‘cochupos’ están quedándose fuera, o brincan a otros escenarios donde más negocio vean. Y tiene mucho simbolismo que Érika Rodríguez continúe liderando el PRI en su época más difícil, aunque, todavía, siendo el partido político más influyente en el Estado. Primero, porque ha hecho un buen trabajo, basado en la recuperación de sus militantes calle por calle, casa por casa en todos los municipios, y esto se lo ha reconocido su dirigencia nacional. De modo que, frente unas elecciones municipales de pronóstico reservado, ahorita no hay nadie mejor que ella para sacar las papas del horno en el PRI. Y segundo, porque Erika Rodríguez está abriendo el camino a muchas mujeres que buscan y merecen mejores espacios de participación política. A propósito de que en estos días de noviembre se estarán realizando los dieciséis días de activismo contra la violencia hacia las mujeres, la presencia de Rodríguez Hernández como la mujer más importante en la política de Hidalgo, reivindica el derecho de las mujeres a liderar estas campañas y las que siguen; y también los partidos, así como los barrios y los comités. Es la prueba de algo que enuncia la actual Alta Comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michele Bachelet: si una mujer entra a la política, cambia la mujer; si muchas mujeres entran a política, cambia la política. Y eso es lo que está experimentando el priísmo, bajo su mando.

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