Golpe blando contra AMLO

En el 2019 vimos tres marchas (fallidas) de la derecha contra López Obrador. Y aunque pequeñas, entre sus filas germina la semilla de un golpe blando. Como en Bolivia, no hace falta tener mayoría para derribar a un gobierno; le basta dinero para controlar a los medios, irradiar propaganda en redes sociales, comprar políticos y, por último, beneficiar a las fuerzas armadas. En el 2014, el periodista argentino Luis Bruschtein, describió así a los golpes blandos o golpes encubiertos: «Consiste en travestir a una minoría en mayoría, amplificar sus reclamos, crispar las controversias y enfrentamientos y desgastar a la verdadera mayoría que gobierna». Según el politólogo estadounidense Gene Sharp, los golpes blandos se componen de cinco etapas y México se encuentra en la primera de estas que es la misma que menciona Bruschtein: causar un aparente clima de malestar y crear controversias. Para el 2020 recrudecerá esta estrategia. Se utilizarán a las corporaciones mediáticas para limar la imagen de AMLO. Columnistas se dedicarán a pseudo-argumentar y presentar pruebas forzadas para lanzarlas contra los pilares que sostienen el presidente mexicano: la honestidad, la anti-corrupción y el masivo apoyo popular. Lo veremos, pero ya nadie puede llamarse a la inocencia. En la era de las ‘fake news’, la oposición conservadora intentará ganar terreno perdido con nuevas estrategias de propaganda para imponer su agenda anti-derechos.

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