Grupo Sosa traicionó a mujeres y votó contra el aborto

Con quince votos, el Congreso del Estado de Hidalgo desechó por completo la iniciativa que permitiría la despenalización del aborto en Hidalgo.

La mañana era fría, el típico aire pachuqueño calaba hasta los huesos, pero eso no mermaba el entusiasmo de las mujeres pertenecientes a Marea Verde quienes actuaban como la sociedad siempre las ha obligado: haciendo acciones en la clandestinidad; así entraban de contrabando a la Casa del Pueblo, el Congreso de Hidalgo, pues la orden era no dejar pasar a nadie. La prensa ingresaba por la parte de atrás. El ambiente era de esperanza para las mujeres, pues se suponía que ya estaba planchada la iniciativa, por ello tanta medida de seguridad.

Poco a poco la Sala de Plenos empezaba a tener pequeños destellos verdes, los pañuelos de esas jóvenes que tienen más conciencia en materia de derechos humanos que los propios diputados, comenzaban a relucir. La prensa buscaba la nota. Fue ahí donde comenzó a relucir la primera traición del coordinador parlamentario del Morena y perteneciente al Grupo Universidad, Ricardo Baptista, pues claramente dijo: “mi recomendación es que la bajen (la Iniciativa de Interrupción Legal del Embarazo) que no la mantengan, porque se trata de ganar, no de perder, y puede perder”. Desgraciadamente así fue.

Pues las y los diputados del Grupo Morena que votaron en contra fueron: Jorge Mayorga Olvera, diputado que ya tuvo una controversia con el partido por el cual llegó al poder por comparar la muerte de un toro, con la de una mujer; así como Noemi Zitle Rivas, Doralicia Martínez Bautista, María Corina Martínez García, José Luis Muñoz Soto, José Antonio Hernández Vera, Humberto Augusto Veras Godoy y Rafael Garnica Alonso.

Además de los diputados de otros partidos como fueron: Asael Hernández Cerón, Claudia Lilia Luna Islas, ambos del Partido Acción Nacional (PAN); Areli Maya Monzalvo, quien fue expulsada del PAN y ahora busca refugio en las filas del Grupo Universidad, con miras a pertenecer a Morena, el diputado del Partido del Trabajo (PT) Miguel Ángel Peña Flores, y los priistas José Luis Espinosa Silva y Adela Pérez Espinoza (PRI) a pesar de que ambos habían negociado previamente votar con abstencionismo, y por último el diputado de Nueva Alianza Marcelino Carbajal Oliver.

Mientras quienes se abstuvieron de votar fueron: Ricardo Baptista y Roxana Montealegre Salvador, ambos de Morena, y quienes en su momento habían respaldado la iniciativa y apoyado a las mujeres que promovieron la iniciativa. El diputado priista Julio Manuel Valera Piedras y los pesistas Viridiana Jajaira Aceves Calva y Crisóforo Rodríguez Villegas, quienes desde su esquina solo contemplaban la sesión con un semblante de aburrimiento.

Por su parte, quienes dieron su respaldo a esta iniciativa fueron: Areli Rubí Miranda Ayala del Partido de la Revolución Democrática, quien fue una de la promoventes, y quienes siguieron con lo estipulado por Morena; Rosalba Calva García, Victor Osmind Guerrero Trejo, Armando Quintanar Trejo, Lucero Ambrocio Cruz, Lisset Marcelino Tovar, Tatiana P. Ángeles Moreno y Susana Araceli Ángeles Quezada. La gran sorpresa fueron las priistas María Luisa Pérez Perusquía y Mayka Ortega Eguiluz.

Fue el diputado Victor Osmid el encargado de leer el dictamen, mientras esto sucedía, tres personas, integrantes de grupos pro-vida, sin ningún respeto, gritaban consignas como “asesinos”, “mujeres raritas”, “atiendan a los diabéticos”, “serpiente”, “te voy a llevar a La Haya”, tal era su interrupción y falta de educación que en varias ocasiones se le solicitó que fuera respetuoso o sería desalojado del Congreso.

Organizaciones católicas fueron ingresadas por el diputado del PAN, Asael Hernández, con imágenes de la virgen de Guadalupe, al salón del Congreso del Estado.

Cada voto en contra que daban las y los diputados, era un balde de hielos para todas aquellas mujeres que buscaban la despenalización del aborto.

La amenaza de Baptista González se cumplió: las mujeres por tercera vez en Hidalgo perdieron esta batalla; pero Bertha Miranda Rodríguez, asegura que no es la primera vez que los derechos de las mujeres se convierten en un botín político que las y los políticos utilizan a su antojo, para sus fines.

El punto constitutivo concluyó, la presidenta de la mesa directiva de diciembre, Susana Ángeles, pidió que las y los diputados decidieran si la iniciativa regresaba a comisiones, o se desechaba, pero como algunas mujeres dijeron durante esta sesión, no es un tema que atraiga los suficientes votos, terminaron por desecharla, por tirar a la basura meses de trabajo, y que las mujeres sigan en la clandestinidad, muriendo por un aborto mal ejecutado, siendo estigmatizadas y obligadas a parir.

Las integrantes salieron de la Sala de Plenos enojadas, frustradas, algunas con lágrimas en los ojos, pero decididas a seguir luchando para que en algún día sea ley y las mujeres tengan derecho a decidir sobres sus cuerpos.

Feministas también acudieron al Congreso y dejaron claro su rechazo a la traición de algunos diputados de Morena a la iniciativa que despenalizaba el aborto en el Estado.

Mientras ellas salían el rostro de la diputada, Roxana Montealegre, quien había prometido su apoyo incondicional a esta iniciativa, era de soberbia y se podía ver un gesto de orgullo, de poder, el cual para muchas se interpretó como un castigo para quienes buscaban que se aprobará la iniciativa por no obedecer las órdenes y apoyarlos a recuperar la presidencia del Congreso y aceptar sus condiciones para otras iniciativas.

Ricardo Baptista abandonó el pleno por un momento, solo regresó a entrevistas con medios para decir que esta iniciativa no se podía forzar, ni obligar, asegurando que se debe tener la aprobación de Grupo Universidad, concluyendo que “estamos en un mes de presupuesto, para los hidalguenses es más importante el presupuesto, el tema hay que tratarlo” y con esta declaración se comprueba lo que ya había dicho Roxana Montealegre, votarían a favor de la iniciativa, si apoyaban las iniciativas que le darían poder al Grupo Universidad.

El voto por la clandestinidad pesó, pero eso no significa que las mujeres no continuarán la lucha por sus derechos.

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