“CADA DÍA recibo LLAMADAS de MUJERES pidiendo AUXILIO”

La violencia psicológica, sexual, económica y física contra mujeres, niñas, niños y adolescentes no descansa ni en cuarentena; al contrario, está incrementando, pues se tiene registro de que, durante este periodo de confinamiento, se están registrando diez feminicidios al día y las llamadas de auxilio al 911 por violencia familiar son de 155 por hora. Al mismo tiempo, se han registrado más de 20 mil denuncias por violencia familiar, cuyos casos quedan impunes en un 90 por ciento, según cifras emitidas por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) y un comunicado que emitieron organizaciones civiles defensoras de los derechos humanos de las mujeres dirigido al Gobierno Federal.

Es tan grave la situación, que en la última sesión del Congreso del Estado de Hidalgo, diputadas y diputados se pronunciaron para exigir a los gobiernos federal y estatal mayor seguridad y apoyo para aquellas mujeres que sufren violencia en sus hogares ya que, debido al confinamiento, el número de agresiones va en aumento.

“La verdad es que han incrementado los casos de violencia”,

La presidenta nacional de la Red de Derechos Sexuales y Reproductivos (Ddeser), Alba Adriana Jiménez Patlán, dio a conocer que está recibiendo como mínimo dos llamadas de auxilio de mujeres, niñas e incluso niños que están sufriendo violencia en sus hogares.

“La verdad es que han incrementado los casos de violencia, estoy recibiendo casi diario dos casos de violencia contra las mujeres, pero particularmente casos de niñas e incluso niños”.

Explica que el acompañamiento a las mujeres víctimas de violencia se ha complicado debido al confinamiento, pues lo ideal es hacerlo de forma presencial.

“Creemos que es muy importante para ellas que estemos presentes cuando vamos a los centros de justicia o cuando tienen que estar yendo a la procuraduría, y en esta ocasión no lo podemos hacer por la cuestión de la pandemia. Todo lo estamos haciendo de manera electrónica, particularmente vía whatsapp y es lo que estamos haciendo con las autoridades, pues creemos que es muy importante trabajar con las instituciones”.

Jiménez Patlán agregó que es importante ver que las instituciones hagan el trabajo que les corresponde “porque eso es lo que en realidad tendría que hacer el Estado, hacer el trabajo correspondiente para la prevención y eliminación de la violencia”.

“Nuestro ideal sería que no existiera la violencia, y que no tuvieran las organizaciones que realizar un trabajo de acompañamiento; así que estamos derivando los asuntos con las instancias correspondientes y buscamos que las instancias municipales (de las mujeres) también se involucren lo más posible, y en caso de ser necesario derivamos a refugios y ahí nos coordinamos con la red nacional de refugios o con alguna colega en algún estado en los que trabajamos”.

La principal violencia es la sexual

Adriana Jiménez dijo que, durante el confinamiento. la principal violencia que están sufriendo las niñas es de tipo sexual.

“La violencia sexual está presente como todas las veces. Sabemos las condiciones en las que viven muchas niñas, principalmente en hacinamiento, en lugares donde viven más de una familia. Y no nos deja de sorprender que muchas son los padres biológicos quienes las violentas y eso es difícil de aceptar “.

“El Estado está obligado a erradicar y prevenir la violencia a las mujeres”

Al respecto, la activista recordó que la violencia es un tema que nos toca a todas las personas, la cual tiene que ver, al igual que la pandemia, con un tema comunitario, por lo tanto, cada persona puede ayudar a prevenirla.

Recomendó llamar al número de emergencia 911 si alguien escucha algún episodio violento que ocurre con sus vecinos o vecinas. Dijo que comunicarse con las autoridades detiene un poco de este tipo de casos, pues los agresores saben que la policía está pendiente o que los vecinos y las vecinas la comunidad escuchan.

Aunado a eso, la líder de DDESER dijo que los Centros de Justicia continúan trabajando.

“(Los Centros de Justicia para las Mujeres) son considerados servicios esenciales. Además, es importante que los municipios se pongan las pilas, pues es un asunto que no sólo le toca gobierno federal sino también un asunto que le toca a los gobiernos municipales, que hagan su tarea, pues en este momento es mucho más importante prevenir la violencia, que atender un robo de autos. Se tiene que atender mucho más la violencia contra niñas, mujeres y adolescentes”.

«Vista a una calle del municipio de El Arenal, Hidalgo. FOTO: Gustavo Godínez / DESDEABAJO.MX

“Ya no hay cerveza y nos golpeará”

Alejandra Mejía vive en una de las comunidades alejadas de la cabecera municipal de El Arenal. Nos cuenta que se encuentra preocupada por su vecina: “Hace un par de días mi esposo y yo llevamos a nuestra vecina a escondidas hasta Actopan, donde vive su mamá, su papá y la familia de su hermano”.

La vecina, a quien llamaremos Martha, tiene una pareja muy violenta, a quien le diremos Luis. “La casa donde vive es de él, pero ella vivía toda la semana prácticamente sola con sus dos hijas, porque su marido trabaja en la Ciudad de México y viene cada 15 días, rara vez cada 8”.

“Las cosas se pusieron feas cuando la cerveza empezó a escasear”

Ale dice que la pareja de Martha no es desobligado. “El solo viene a ver a las niñas y a dejar dinero, prácticamente él vive en México, pero con la contingencia lo “descansaron” y se regresó. Ahí comenzó la pesadilla de Martha”.

Con tono adusto, Alejandra cuenta que Luis se la pasaba todo el día alcoholizado.

“A las 8 de la mañana veíamos como llegaba Martha con varios envases de cervezas (caguamas) y él solo se sentaba en su patio a beber. Ahí comía y ahí se quedaba dormido. Despertaba, volvía a beber y volvía a dormir. Y aunque a Martha no le gustaba que estuviera así por el ejemplo que les daba a sus dos hijas, de 8 y 9 años, al menos no era agresivo”.

Agrega, que las cosas se empezaron a poner feas hace como dos semanas, cuando el flujo de cervezas empezó a escasear.

“Al depósito que tenemos aquí cerca ya no le surtieron, tenía que ir un poco más a la cabecera municipal, pero también ahí empezó a faltar y fue ahí cuando él se puso muy agresivo, ya que, si antes Martha conseguía de 4 a 5 caguamas en un día, ahora conseguía de una a dos; y luego fueron de media y luego fueron de lata, hasta que dejó de conseguir. Y aunque él nunca había sido violento, hasta donde habíamos visto, ahora los gritos de las niñas y de Martha se escuchaban a cada rato y cada vez más fuerte”.

Una cervecería en El Arenal Hidalgo. FOTO: Gustavo Godínez / DESDEABAJO.MX

Ale cuenta que la semana pasada, como cuatro días antes del 10 de mayo, vio a Martha toda moreteada de la cara.

“Cojeaba un poco y aunque trató de disimular los golpes con el cabello y un sombrero, eran obvios los moretones en sus brazos y cara. Ella iba a buscar al tlachiquero, para ver si le conseguía un poco de pulque y ver si con eso podía tener contento a su esposo.

“Cuando la saludé y le pregunté si estaba bien, ella solo justificó a Luis diciendo que esta estresado porque no es la vida a la que estaba acostumbrado y que además solo le había gritado a ella, a las niñas no les había hecho nada”.

Sin embargo, su intento de hacerlo feliz por llevarle pulque, solo lo hizo enojarse más.

“Creo que no le gusta tomar eso y pues lo único que se logró fue que se pusiera más histérico y agresivo. Y ahí la cosa se puso peor. Eran como las 5 de la tarde, los gritos se escuchaban bien feo, y de repente solo se oyó cómo se azotó la puerta de su casa y el hombre salió, supongo a buscar alcohol, porque no regresó como hasta dos días después. Nosotros corrimos a ver a Martha y cuando por fin nos abrió la puerta pudimos ver que esta vez había lastimado a las niñas, la más pequeña traía un derrame en el ojo y sangraba de la boca, pero la mayor tenía un brazo roto.

“Martha me contó que esta vez las niñas trataron de defenderla y que, al interponerse, Luis las golpeó y aventó a su hija contra la pared ocasionando que se fracturara el brazo, al ver lo que había hecho decidió irse”.

Entre varias vecinas llevaron a las niñas al Centro de Salud de la comunidad.

“Su mamá la recibió bien, pero su papá y su hermano le dijeron que, si traía dinero, o como pensaba ayudar en la casa”

“Le pusieron yeso y les dieron desinflamatorios, les dijeron que si querían podían levantar una denuncia, pero Martha se negó, no quiso. Dijo que era el papá de sus hijas y que si lo denunciaba quien las iba a mantener. El doctor que las revisó dijo que era su decisión pero que lo más seguro es que las iba a volver a golpear”.

Cuenta Alejandra que al menos por dos días hubo paz en la calle, “pero sabíamos que él iba a regresar”.

Y así fue. “Cuando regresó oímos como le gritaba y le decía que quien le había dicho que llevará a su hija al doctor, y se volvieron a oír gritos de desesperación. Yo no puedo hacer nada, mi marido no está, él viene cada 8 días. Luis llegó en un taxi con dos cartones de cerveza, que le duraron muy poco, para el sábado en la mañana ya no tenía nada”.

Explica que el sábado 9 de mayo, “como a las 7 de la mañana, los gritos nos despertaron”.

“Mi esposo llegó de trabajar en la madrugada, venía muy desvelado, pero al escuchar semejantes gritos se levantó y preguntó que sucedía. Al contarle los hechos, me dijo que traía unas cervezas en la camioneta, que se las iba a llevar, al parecer eso logró calmarlo un poco, no sin antes decirle a Martha que era una inútil y que mejor otras personas se preocupaban por él, obvio esto se lo decía mientras la volvía a golpear”.

Alejandra nos cuenta que algo muy fuerte debió suceder durante esa última agresión, “ya estábamos descanso, preparando el festejo para el 10 de mayo, cuando tocaron la puerta de la casa, Jorge, mi esposo fue a abrir y para su sorpresa era Martha quien se veía fuertemente golpeada, traía una bolsa de ropa y a sus dos hijas sollozando, con lágrimas en los ojos le rogó a mi marido que las lleváramos a Actopan, a casa de su mamá, dijo que Luis estaba dormido, pero que ya no había cerveza y en cuanto despertará la iba a volver a golpear.

“No tuvimos corazón para no ayudarla, así que la llevamos a Actopan. Su mamá la recibió bien, pero su papá y su hermano le dijeron que, si traía dinero, o como pensaba ayudar en la casa; le dejamos dos mil pesos, no tenemos más, pero sabemos que eso no será suficiente, ella dijo que buscaría trabajo, pero que ya no quería regresar, porque tenía miedo de que la fueran a matar”.

El martes 12 de mayo, Alejandra se comunica con nosotros para decirnos que hasta el momento el esposo de Martha no ha preguntado por su familia desde el día que desapareció.

“Ahora lo vemos todos los días salir por cerveza, se tarda un buen rato en regresar, no sabemos dónde consigue, pues esta escasa, pero parece que no le preocupan donde están, yo espero que este fin de semana pueda ir a Actopan, para ver cómo esta Martha y las niñas. No es fácil ir a verlas, pues con la contingencia mi marido no me deja salir ni a la esquina. Pero de algo estoy segura, si Martha no está bien, le voy a decir que, si se quiere ir con mi hermana que vive en Guanajuato, ella está sola y sé que las recibirá bien”.

La violencia contra la mujer incrementa todos los días y en este momento es nuestro deber auxiliar a quien podamos. Estaremos al pendiente de lo que suceda con Martha.

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