«Me sentí EMPODERADA», Dos HISTORIAS de PARTO RESPETADO

Carolina

Mateo es el primer hijo de Carolina, el pequeño nació en 2012 en Oaxaca, el estado natal de su padre. El embarazo de Carolina fue, en sus propias palabras, fenomenal, “sólo tuve mucho sueño, mucha hambre y a veces me sentía muy emocional, de ahí en fuera no tengo nada de qué quejarme. No hubo náuseas, calambres ni dolor de nada”.

Creo que hay mucho conocimiento a nivel de instinto que las mujeres contemporáneas tenemos callado

Por ser el primer embarazo, Carolina leyó mucho y se preparó física y mentalmente. Le parecía importante tener un parto natural en la medida de lo posible, así como respetar y seguir los impulsos de su cuerpo “Yo creo que hay mucho conocimiento a nivel de instinto que en este momento las mujeres contemporáneas tenemos callado y muy pocas veces nos permitimos que este conocimiento que está ahí, aflore”.

Llegó la noche y empezaron las contracciones, mismas que evitaron que Carolina durmiera durante toda la noche. A las 7:00 a.m., cuando su pareja y su familia ya estaban despiertos, fueron a ver al médico, este confirmó que ya estaba muy dilatada, así que la envió al hospital.

El médico que Carolina menciona, trabaja con una partera extranjera, misma que no se encontraba en el estado en ese momento. Carolina, que iba de CDMX a Oaxaca prácticamente para parir, no tuvo encuentros previos con el médico, aun así, este y una acompañante se mostraron dispuestos a apoyarla de la mejor manera.

“Todo el trabajo de parto, a partir de las 7:30, 8:00 de la mañana, tuvo lugar en la habitación de sanatorio. Llegué a considerar el parto en casa pero no me aventé por ser mi primera experiencia, aunado a que, como dije, no tenía un vínculo tan fuerte con el médico y la partera de Oaxaca”.

El parto que fue mucho menos doloroso que lo que esperaba, pero también mucho más cansado. Mateo nació a las 5:00 de la tarde, es decir, fueron unas 18 horas de trabajo de parto. “Al final estaba exhausta, pero no fue para nada una cosa dramática. Cada que venía una contracción, tenía ganas de agacharme y así lo hice. El bebé bajó muy lento. En la última hora ya estaba un poco desesperada porque estaba muy cansada”.

Me sentí satisfecha de haber logrado este nacimiento como deseaba que fuera

En ese momento el médico fue clave, pues le ayudó a probar otras posiciones, tomar agua o algún alimento. Al final, su hijo nació dormido “Quizá para él también fue muy cansado. Lloró hasta que lo tomó la pediatra. Me gustó mucho que todo ocurrió en la habitación y que mi hijo no fue sacado de la misma. Eso es bonito porque cuando es tu primer hijo, no quieres quitarle los ojos ni un momento. Ahí estuvo Mateo, con unos papás muertos de cansancio, pero también muertos de amor. Yo me sentí muy satisfecha de haber logrado este nacimiento como deseaba que fuera”. El parto fue sin anestesia y Carolina no recuerda que le doliera tanto.

Un par de años después, ella y su esposo decidieron ser padres nuevamente. Nació Lucía, fue un parto algo intranquilo en el sentido de que había un niño pequeño, a quien Carolina y su pareja debían cuidar. Físicamente el embarazo también fue saludable y tranquilo.

En ese tiempo Carolina y su familia ya estaban en Pachuca. Ella acudió con Yolotl y Jazmín, de Fit and Pregnant, a clases de yoga para embarazadas, donde también conoció a Hellen, una doula. “Me ofrecieron el servicio de acompañamiento y me pareció buena idea porque sentía buena conexión con ellas, además, a diferencia de Oaxaca, yo no encontré ningún médico muy convencido de atender un parto natural, de manera más libre”.

Llegó el día. Justo a las 40 semanas, Carolina comenzó trabajo de parto las 11:00 del día aproximadamente. “Llegamos con el médico a las 3:00. De ahí nos fuimos al sanatorio, en San Pedro Huaquilpan. Comparado con el de Mateo, este fue un parto exprés. A las 5:00 de la tarde estábamos en la habitación; desafortunadamente, parte de las reglas del sanatorio es que, cuando el bebé está por salir, debes pasar a una sala de expulsión. Yolotl ayudó mucho, sus recomendaciones fueron pocas pero muy pertinentes”, afirma Carolina, recordando que, en esos momentos, una mujer se puede sentir agobiada si le bombardean con demasiados consejos.

Algo que también recuerda fue un consejo que Jazmín le dio durante la preparación para el parto: le dijo que en algunos lugares de la India, cantan durante el parto, inhalan muy profundo y sacan la voz. Piensan en abrir la boca, la garganta y la vagina. “En el pato de Lucy prácticamente todo el tiempo estuve respirando así, lo cual lo hizo todo muy bonito, muy rítmico”.

Si así [tumbadas boca arriba] suelen tener a las mujeres cuando es el parto, está horroroso

Después de dos horas, también sin medicamentos, Lucía nació. Aunque Carolina tuvo la opción del nacimiento en agua, no la tomó. “Cuando fui y vi el agua, sentí cero ganas de meterme porque ya estaba en la última parte. Sólo quería agacharme y ya”. Respecto a las posturas para parir, comenta “El médico, para hacer un monitoreo del trabajo de parto, unas cuantas veces me pidió recostarme para que me revisara. Estos momentos me parecieron insoportables. Ya me quería levantar y agachar. Pensaba que si así suelen tener a las mujeres cuando es el parto, está horroroso. Es muy incómodo, la peor posición para parir, creo yo”.  

Quiso compartir que conoció a otra partera hidalguense que le recomendó, para el momento del parto, tomar un té de una planta llamada zoapatle. Carolina le puso menor cantidad de hojas de las indicadas y bebió aproximadamente una taza cuando comenzaron las contracciones. Sus contracciones fueron muy efectivas, quizá por el efecto del té. Después del nacimiento de Lucía y la placenta, tuvo un sangrado fuerte. “No estoy segura, pero creo que este sangrado excesivo pudo ser consecuencia de beber el zoapatle. Por mi parte creo que también fui irresponsable o debí ser más puntual sobre la dosis. Creo que, cuando se aconsejan o usan esas sustancias, que al final son químicos naturales que generan reacciones, hay que tomarlo con cuidado”.

El embarazo y el parto no tienen que ser vistos como algo doloroso, tortuoso

Carolina se siente feliz de tener hijos sanos, se considera una “guardiana de su salud”, comenzando por los alimentos que consumen, pero también sus emociones y todo a lo que están expuestos. Para finalizar, comenta: “Espero que estas historias sirvan para otras mujeres. Creo que hay muchos mitos y a veces se genera mucho temor respecto al embarazo y el parto, pero no tiene que ser así, visto como algo doloroso, tortuoso. Para mí el parto es un momento muy trascendente: da fin al embarazo y da inicio a una vida de maternidad. Una vez que pares, eres mamá para siempre y esto es el inicio de una vida muy diferente, más diferente de lo que una se puede imaginar”.

Paloma

Paloma tiene 38 años y es madre de tres niños. Quiso contar la historia del nacimiento de Sophie, su tercera hija. Ella nació en casa un día de octubre del año 2014. “Recuerdo que a los dos meses de embarazo nuestra primera y única visita al médico fue porque no teníamos aún contactos de parteras en CDMX. Salí con la sensación de preocupación por sentirme tratada como una embarazada más que necesita estudios rutinarios”.

Impulsada por la vivencia de los nacimientos de sus hijos mayores, Paulo y Alice, Paloma buscó una partera nuevamente. Comenta que cuando nació Paulo fue acompañada por la partera Naoli Vinaver; con Alice tuvo una experiencia en Londres, en un centro de partos regido por parteras.

En todo momento se respetó mi vuluntad

Después de una búsqueda por internet, encontró a unas maravillosas parteras: Laura Cao y Leticia Rodríguez. “Enseguida me sentí abrazada y al mismo tiempo empoderada. En todo momento se respetó mi voluntad durante el embarazo y al momento del parto”. Comenta que Laura la hizo sentir siempre presente, segura, confiada, escuchada en todo el proceso, durante el embarazo, en el parto y posparto.

El día llegó, Paloma empezó a sentir ligeras contracciones. “Por la mañana sentí la necesidad de moverme, limpié la casa de arriba a abajo, caminé no sé cuántos kilómetros en el departamento, jugué con mis hijos más grandes, preparé los últimos detalles y fue hasta la media noche que empezó lo mero bueno, contracciones más fuertes”.

Tuve una sensación de júbilo y al mismo tiempo incertidumbre

Las parteras llegaron 1:00 de la madrugada, se turnaban para velar, siempre respetando el proceso, Laura intervenía para darle a Paloma un masaje en la espalda baja cuando veía que “lo pedía sin decir”. “Con Sophie probé estar en la ducha con agua caliente y me encantó, pasé mucho tiempo allí cantando y murmurando en mi trance. Hasta que sentí la necesidad de salir de allí. Tuve una sensación de júbilo y al mismo tiempo incertidumbre, el máximo clímax de contracción de que ya quería nacer Sophie. Cuando entré a la recamara vi a una Laura totalmente enfocada, toda una matrona con luz a su alrededor con una mirada de amor y firmeza”. Entonces Paloma eligió estar de pie, agarrada de un mueble y «soltar » hasta que la pequeña Sophie salió disparada, según las palabra de Paloma, quien comenta que Leticia, la otra partera, tuvo que atraparla enseguida.

Antes de que Sophie saliera, Laura ya había llamado a la suegra de Paloma y a sus hijos, para que presenciaron el parto. “Mi suegra y mi.hija Alice, la de en medio, sólo vieron un poco, pero Paulo mi.hijo el mayor vio cómo se asomó Sophie, el corte del cordón umbilical hasta que dejó de latir, el.nacimiento de la placenta. Tenía una manera de observar y una curiosidad muy naturales”.

Me sentí empoderada, esa es la palabra

Paloma comenta que este tercer parto fue distinto, “Me sentí empoderada, esa es la palabra. Sophie salió disparada al mundo con mucha voluntad y ese fue uno de tantos regalos que me regaló esta experiencia: voluntad para seguir mi instinto materno salvaje-amoroso,  a fin de proteger la vida y que sea a través del respeto y el amor”.

Paloma invita a todas las mujeres a abrir su corazón a este camino de amor. “Nosotras somos sabiduría ancestral. No tengan miedo a parir”, dijo al terminar la entrevista.

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