El HERMOSO EJEMPLO de DOÑA GRISELDA

La adversidad no le cierra el mundo a la señora Griselda. En su propio hogar abrió una ventanita que da a la calle para ofrecer sus tortillas hechas a mano. Esto luego de que don Héctor, su esposo, se quedara sin empleo recién comenzada la contingencia.

Él se dedica a la mecánica automotriz y, hasta antes del confinamiento, era empleado en un taller mecánico que se vio forzado a reducir su plantilla para no cerrar permanentemente. Desde entonces realiza algunos trabajos mecánicos en su domicilio, pero es muy poca la gente que llega. Él quisiera hacerse de su propio tallercito y ser su propio jefe.

Por eso, la señora Griselda, con apoyo de su familia, decidió hace casi dos meses vender tortillas de comal, masa, tlacoyos y sopes en la ventana de su casa ubicada en Av. de los Minerales, Venta Prieta. Pero para ella la mejor forma de ayudar a su familia es ayudando a otras personas menos afortunadas, así que regala un kilo de tortillas a quien no tenga para pagarlas.

«No es gran cosa lo que hacemos, ni mucho lo que podemos ayudar, pero creo que con esta acción podemos hacer la diferencia en el día de alguna persona», dijo.

Doña Griselda y Don Héctor todos los días comienzan su venta desde las nueve de la mañana y es muy variada la cantidad que regalan. Aunque han llegado personas que realmente tienen la necesidad, también le han tocado personas que se burlan de ellos Aún así, doña Griselda les da su kilo de tortillas de todo corazón.

«Yo tengo mucha fe en dios y tengo la confianza de que no nos va a desamparar y seguirá proveyendo».

Su modestia y humildad no le permitieron salir en las fotografías porque, para ella, eso no es lo importante, sino la ayuda que le puede brindar a los demás. ¿Los ayudamos y replicamos su actuar?

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