NOEMI ZITLE: Colaboradores INCÓMODOS

En política, lo que no es legal, es moral. Esto debería saberlo la diputada de Morena por el Distrito XV de Tepeji del Río, Noemí Zitle Rivas.

Se dio a conocer que, dentro del equipo de trabajo de la diputada Zitle Rivas, se encuentra Roberto Piña Macías, quien fungiera como director general de servicios administrativos del Congreso del Estado bajo el mando del diputado Ricardo Baptista González, en el año que fue presidente de la Junta de Gobierno del Legislativo.

Piña llegó al cargo luego de que el exdirector de servicios legislativos, Abel Roque López, se lo presentara al diputado Baptista González. Ahí tramó su ascenso en el grupo de confianza del entonces presidente del Congreso, incluso, pisoteando la confianza de quien lo llevó a trabajar. Su traición tuvo éxito. De tal modo, logró que Ricardo Baptista lo presentara con la cúpula del Grupo Universidad para otras tareas paralelas a su desempeño en la administración del Legislativo.

El paso de Piña en el cargo fue, por lo menos, desaseado. Aún se recuerda cuando corrió a una empleada del Congreso por haber osado publicar en sus redes sociales una fotografía con el gobernador Omar Fayad. Según el diario Criterio, la diputada Jajaira Aceves Calva, lo denunció así: “¿Cuál fue el pecado mortal (…) que provocara esa situación tan penosa y desagradable? Ser madre soltera… además, pretextando que cómo era posible que pusiera en su perfil de WhatsApp una foto con Omar Fayad… algo tan grave que debió quemarla en leña verde”.

Otro ejemplo del lamentable desempeño de Piña Macías en su antiguo cargo tiene que ver con algunos periodistas con influencia en medios nacionales, quienes siguen esperando una parte del pago prometido por el ahora empleado de la diputada Zitle Rivas, cuando era director de administración.

Quienes recuerdan lo ocurrido relatan que, en ese momento, Ricardo Baptista le pidió a su ex jefe de comunicación, Martín Román Ortíz, llevarlo hacia los reflectores nacionales. Entonces, el funcionario solicitó a Piña Macías el recurso para operarlo. Y de alguna manera ocurrió; salvo que, el entonces director de servicios administrativos, no cumplió al menos con una parte de los pagos.

Lo grave es que, según se sabe, la Auditoria Superior del Estado de Hidalgo (ASEH) está investigando lo que ocurrió con la administración del Congreso durante el periodo de Piña Macías; entre otras cosas, la presunta contratación millonaria de un despacho para mover los recursos del poder Legislativo.

Esta situación eleva su tono en el contexto de las investigaciones del Departamento Antidrogas de Estados Unidos, la DEA, y la Unidad de Inteligencia Financiera, sobre funcionarios de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, incluido el diputado sosista Humberto Veras Godoy, quien, por cierto, tiene como principal operador al arriba mencionado Abel Roque López. Ya que se comprobó la cercanía de Piña Macías con el clan Sosa cuando tenía bajo su control el dinero del Congreso del Estado, ¿estará también implicado en los turbios enredos financieros de la cúpula del Grupo Universidad?

Se sospecha también que Roberto Piña Macías es empleado el Ayuntamiento de Pachuca y trabaja en la UAEH impartiendo clases. Esto arroja un predicamento para la diputada Noemi Zitle pues, el reglamento del Congreso impide que, por ejemplo, un asesor legislativo labore en otro lugar que no sea su responsabilidad ante el poder Legislativo. Si Piña Macías está dado de alta como trabajador de esa soberanía, obviamente, no puede ser empleado de otra dependencia. A menos que, claro, no sea un empleado oficial y la diputada le esté pagando con recursos propios. Si fuera esto último el caso, la diputada tendría una implicación moral ante los habitantes del Distrito XV que le dieron su confianza.

Es el mismo caso de otro integrante de su equipo de trabajo, Guillermo Lizama Carrasco, quien trabaja en los posgrados del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la UAEH. Si es empleado formal del Congreso, no puede serlo en otra institución. Impresiona que la diputada Zitle no tome esas precauciones. A menos que, claro, otras manos, otros intereses, se lo hayan impuesto.

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