PERDER LA SALUD, el mayor TEMOR de las ADULTAS MAYORES

Acaba de pasar el Día Mundial de Toma de Consciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez. Según el INEGI, en México hay aproximadamente 10, 055, 379 personas adultas mayores, de las cuales poco se conoce cuántas y de qué maneras están siendo maltratadas.

El INAPAM comenta que esto es debido a que la mayoría de los(as) adultos(as) mayores que viven maltrato no lo denuncian; algunas razones es que no aceptan que están siendo maltratados, tienen temor a las represalias, pues es el único familiar con el que cuentan; creen que es temporal; no quieren que su familiar o cuidador vaya a la cárcel; desconocen con qué autoridad deben dirigirse o su condición física o cognitiva no les permite realizar una denuncia.

Decidí entrevistar a un par de mujeres, la primera de ella es Laura, una optimista mujer de 69 años; la segunda es Inés, de 72 años.

Laura

Durante 48 años se desempeñó en el área de contabilidad en la iniciativa privada, Gobierno federal, paraestatal y estatal, brindando siempre excelentes resultados, por lo cual, la pronta aprobación de su jubilación, fue considerada un logro más.

Laura me cuenta que nunca tuvo temor a “no tener nada que hacer”, como dicen algunas personas antes de jubilarse. Por el contrario, ella comenzó buscar actividades en la Casa del Día del Patronato de la UAEH, en el Centro Cultural del ISSSTE, en el Instituto Hidalguense de las Mujeres de Pachuca y también en el Instituto Hidalguense de las y los Adultos Mayores.

“En el Centro Cultural del ISSSTE iba a clases de zumba, coro, pintura y también de escritura; en el Instituto de la Mujer, clases de bordado de tenangos, canto y un diplomado para mujeres emprendedoras; en el Instituto de las y los Adultos Mayores tomé el año pasado el diplomado de envejecimiento exitoso”, afirma Laura, quien espera que le den “luz verde” (debido a la pandemia) para retomar estos y sus cursos de tanatología, memoria y Tai-Chi.

El confinamiento no la ha detenido, pues continúa sus estudios vía WhatsApp y también realiza otros a través de la plataforma México X.

Como es evidente, Laura es una mujer sana. Vive en la casa de su hija junto con su mascota, un perro llamado Tejón. Se siente tranquila de no necesitar ayuda para realizar sus actividades y me comenta que espera seguir así. En el aspecto económico, se encuentra estable gracias a la buena pensión a la que pudo acceder.

Le pregunté abiertamente si alguna vez la han tratado mal debido a su edad y responde que considera que en todas sus relaciones, laborales, amistosas, etcétera, ha generado respeto, confianza, un lugar y reconocimiento, por lo cual, puede afirmar que siempre ha recibido un buen trato.

Se visualiza en un futuro como una mujer activa, autosuficiente económica y físicamente. “Por eso me alimento sanamente, me desenvuelvo en círculos familiares y sociales agradables, hago ejercicio, leo y escucho buena música, y aprendo algo nuevo cada día”.

Uno de sus grandes anhelos es conservar la salud, ser autosuficiente, no tener que depender de nada ni de nadie. “Uno de mis temores es perder la salud, tener alguna enfermedad. Veo que las personas enfermas dependen tanto de medicamentos y de algún apoyo físico para moverse; necesitan un cuidador, alguien que les dedique su tiempo. Eso es lo que a mí me da temor”, afirma.

“La vejez es un gran logro en la vida. Yo veo en mi entorno que ahora hay muchas personas que nacieron en la década en la que yo nací. La esperanza de vida es alta; para las mujeres es de 78 años y para los hombres de 75, entonces si se tiene un estilo de vida saludable, se puede llegar a esa edad. Hay que tener confianza en que se puede tener una vejez digna cuando desde joven se planea”, finaliza Laura.

Inés

Tiene en su foto de perfil en la que algunas flores coronan su cabeza. Aunque tiene el aspecto de una mujer algo dura, me encuentro con una mujer sensible que ha tenido que luchar desde su niñez. Actualmente tiene 72 años y vive desde hace tres con uno de sus hijos que volvió de Playa del Carmen.

Inés no accedió a una jubilación, vive de la pensión de su esposo (fallecido) y lo que obtiene de Sesenta y más. Me cuenta que su esposo era muy estricto, pero, a pesar de ello, tuvieron un matrimonio feliz.

Ella se dedicó gran parte de su vida a tejer y pintar. La cocina le gusta mucho. “Me hice comerciante,  pintaba manteles  y todo lo que me pedían; también mi esposo aprendió a pintar. Todos los domingos poníamos nuestro puesto afuera de la iglesia y de ahí nos íbamos a Huasca a vender. Después de que él murió, todo cambio”.

La muerte de su esposo, quien duró enfermo ocho meses, “la hundió”; también murió su madre. Sus hijos le impidieron seguir trabajando y la llevaban de una casa a otra para que estuviera acompañada y así aminorar la tristeza resultante de sus pérdidas, pero Inés extrañaba su casa y realizar sus manualidades.

Entonces conoció las instituciones que brindan atención y actividades a las personas adultas mayores y recuperó la alegría. “Me siento feliz desde que voy al club de Punta Azul, al Centro de Salud y al Instituto para las y los Adultos Mayores. He aprendido a tener amigos,  tengo varios”.

Aunque ha pasado por ocho cirugías (por dos tumores atrás de cuello, una cesárea, otras en vejiga, senos, vesícula, espolón y dos de rodilla), sigue adelante y no necesita ayuda para realizar sus actividades. Se define como una mujer echada para adelante que, una vez pase la contingencia, desea volver a tejer y vender.

Afirma que nunca ha sido maltratada, que sus seis hijos siempre la escuchan, respetan sus decisiones y están pendientes de ella, especialmente una hija.

Su mayor temor es tener una enfermedad, “pasar mucho tiempo encamada o tener una enfermedad incurable. Yo soy de familia longeva, mi abuelita murió de 105 años y mi mami de 98 años, pero sólo dios sabe”, dice Inés, quien se disculpa por escribir mal a causa del llanto que le produjo recordar su vida, su tiempo con su esposo. Pero ella también tiene sueños a futuro, el que más desea: hacer un viaje al mar con sus 12 nietos.

Al terminar las entrevistas, pude darme cuenta de que el mayor temor de estas mujeres es perder su autosuficiencia, la salud, “ser una carga” para sus hijos.

Tipos de violencia hacia las personas adultas mayores

Para abonar a crear consciencia acerca del abuso y maltrato en la vejez, comparto los tipos según el INAPAM:

1. Físico: Cualquier acto no accidental, que provoque daño corporal, dolor o deterioro físico, producido por fuerza física. Por ejemplo, uso inapropiado de fármacos, falta de alimentación o castigos físicos.

2. Psicológico: Donde intencionalmente se cause angustia, desvalorización, sufrimiento mediante actos verbales o no verbales. Por ejemplo, amenazas, insultos, descalificación, intimidaciones, tratarlo como niño o aislarlo.

3. Abuso sexual: Cualquier contacto sexual no consentido. Por ejemplo: Lastimar, insultar, obligarlo a participar en acciones de tipo sexual o no permitir el uso de protección.

4. Abandono: Deserción por un individuo que ha asumido el papel de cuidador. Por ejemplo, implica dejarlo en lugares peligrosos, sin cuidado o encerrado.

5. Explotación financiera: Son medidas u omisiones que afecten la sobrevivencia del adulto mayor. Por ejemplo, despojar, destruir o hacer uso ilegal o inapropiado de sus bienes personales, propiedades y/o recursos.

6. Estructural: Deshumanizar el trato hacia el adulto mayor en las oficinas gubernamentales y en los sistemas de atención médica, discriminarlos y marginarlos de la seguridad y bienestar social, no cumplir las leyes y normas sociales.

Vale enfatizar que el maltrato suele presentarse en cualquier entorno donde la persona adulta mayor se desenvuelve y que generalmente, una persona presenta dos o más tipos de maltrato, independientemente de su nivel sociocultural.

Los factores de riesgo más recurrentes son

  • Ser mujer
  • A mayor edad el riesgo aumenta
  • Cuando existe deterioro de salud y/o discapacidad
  • Dependencia emocional, depresión, ansiedad, baja autoestima o demencia.
  • Aislamiento social
  • Antecedentes de maltrato doméstico

Será tarea de las autoridades correspondientes generar las acciones preventivas y de atención a la violencia hacia personas adultas mayores; crear estadísticas que permitan dar forma a dichas acciones; destinar y asegurar recursos públicos para su atención, no sólo de quienes viven maltrato y redefinir de manera positiva, mediante políticas públicas, el lugar que ocupan las personas adultas mayores en la sociedad, con el fin de verlas como sujetos de derechos y asegurar su respeto, libertad y dignidad durante esta etapa de la vida.

Por otro lado, hago un reconocimiento a las instituciones mencionadas por mis enttevistadas ya que, a juzgar por estas usuarias, están realizando una gran labor.

Comments

Comentarios

You may also like