Esa NECEDAD que TODXS pagaremos


Las consecuencias de haber realizado actos políticos y oficiales con gran cúmulo de personas ya están aquí. Ahora, los ayuntamientos no saben qué hacer para contener los contagios de COVID-19. Mientras tanto, continúan llegando los enfermos a los hospitales públicos y es una versión corriente que, en el transcurso de dos semanas, la zona metropolitana de Hidalgo sufrirá una nueva crisis sanitaria. Sí, las personas no guardaron cuarentena. Se fueron de vacaciones durante semana santa como si no existiera pandemia. Y ahora que acabaron las clases, van de nuevo. Pero eso no es todo y siquiera es lo trascendente. Se generó un clima de displicencia general. En algún punto, las noticias dejaron de contar enfermos. El poder público dejó de preocuparse y mandó el mensaje: todo está bien. Pocos fueron los restaurantes que continuaron con las medidas sanitarias. Las tiendas abrieron y dejó de ser importante guardar la sana distancia. Los estacionamientos de las plazas lucieron abarrotados. Y sí, ávidos de aplausos, los políticos volvieron a hacer eventos públicos. Si tuviera que señalar a un culpable de esta tercera ola de coronavirus, que ahora trae la variante Delta, elegiría a esa terrible necedad de satisfacer los privilegios; egoísmo de unos cuantos, cuyas consecuencias pagaremos todos.

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