La HUIDA de Anaya: este es el MENSAJE


Ricardo Anaya huyó del país. La perla de la oposición, el chico maravilla, aquel que habla de frente a la cámara y con sus ojitos desafiantes imagina hablarle directo al presidente López Obrador, a través de una pantalla, prefirió salir de México para no ser procesado por estar involucrado en acusaciones de lavado de dinero y soborno.

Ni tardo ni perezoso, Anaya actuó con obviedad y se comparó con Benito Juárez y con Melchor Ocampo, exiliados del primer imperio; también con Leopoldo López, el venezolano escondido en España tras huir de la justicia de su país por haber provocado la muerte de al menos catorce personas en los disturbios anti Nicolás Maduro de 2014 y 2017. Sin duda, ese perfil le queda mejor.

Anaya fue citado a comparecer como parte de las acusaciones por lavado de dinero presentadas en su contra por su correligionario del PAN, Ernesto Cordero. Además, fue implicado por Emilio Lozoya en la red de sobornos a diversos políticos para la aprobación de la Reforma energética del gobierno de Peña Nieto. Pero, claro, el valiente opositor prefirió declararse «perseguido político» de AMLO y huyó, seguramente a Atlanta, Estados Unidos, donde por sí vive. Que nadie se sorprenda si en unos días sale retratado junto el secretario general de la OEA, Luis Almagro, otro prócer de la democracia.

La respuesta del presidente López Obrador fue específica: en el México de 2021 «puede haber políticos presos, pero no presos políticos» y conminó a Anaya a enfrentar su responsabilidad. Mas allá de sus declaraciones, el discurso de AMLO denota la seguridad de quién se sabe con la información necesaria para hundir a todos los implicados en el tejido de corrupción de la era Peña Nieto, desde Lozoya hasta Osorio Chong.

De modo que la graciosa huida de Anaya envía un mensaje involuntario hacia sus pares, en correcto mexicano: mejor no le jueguen al vivo.

Comments

Comentarios


You may also like