Derechos Humanos

Denuncia del abuso de poder y por la No Discrminación

El Sistema de Salud es un problema grave que se vive en cada rincón del estado, porque es bien sabido por todos y cada uno de nosotros que no hay dinero que alcance para poder otorgar la atención médica que se necesita para cada uno de las y los pobladores.

Y si a ello le agregamos el serio problema de administración con el que se cuenta no solo en la Secretaría de Salud, sino también en los institutos Mexicanos de Seguridad Social (IMSS) y en el de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), vamos a encontrar una gran cloaca.

Y ejemplo de ello es la falta de pago salarial que se registra en la Delegación del ISSSTE en Hidalgo a 15 personas, desde el mes de enero, lo que significa que desde hace 4 meses estas personas y por ende sus familias no han percibido sueldo alguno.

Desde enero, al menos 15 trabajadores del ISSSTE en Hidalgo no perciben salario.

Como extrabajadora de este instituto, puedo asegurar que al menos cada tres o cinco meses, según sea el contrato, no tienen la certeza de que se renueve y obviamente el estrés y la falta de certidumbre laboral ocasiona problemas no solo en la economía, sino también en la salud, en lo familiar y obvio en lo laboral.

Por lo que tanto a las autoridades de la delegación Hidalgo, como a las autoridades federales les pregunto ¿y los salarios?

Con algunas de las personas que he platicado del tema, me comentan y explican que como cada año la inseguridad los y las agobia; la navidad y el año nuevo no son precisamente fechas de felicidad, pues no saben si tendrán trabajo, o bien si habrá paga.

Desde el 16 de enero de 2019, cuando se supone que les renovaron el contrato, 15 personas no han recibido pago alguno, y aunque la subdelegada de Administración de la Delegación del ISSSTE, Anayeli Altamirano, les asegura que las autoridades locales están haciendo lo necesario para cubrir y continuar con el contrato, son las oficinas centrales del Instituto, en la Ciudad de México, donde los trámites no avanzan, pues según se tiene entendido la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) no ha erogado dicha partida para el menos subsanar lo que se debe y ver si seguirán los contratos.

Según la administración del ISSSTE en Hidalgo, es la SHCP la que no ha erogado las partidas para salarios.

Y aunque las y los trabajadores han hecho las denuncias correspondientes y realizan la presión necesaria con las autoridades, pareciera que hay oídos sordos a todo esto, pues nadie se da cuenta que no solo son 15 personas, sino 15 familias que se están viendo afectadas, y en muchos de los casos es el único ingreso con el que se cuenta. Lo que hace aún más difícil la situación, es que en muchos de los casos son por mujeres jefas de familia.

La doble discriminación

Muchos podríamos pensar, ‘ya no acudan a trabajar’, ‘que renuncien’, ‘que busquen otro empleo’, pero lo que pocos nos ponemos a analizar es: ¿y dónde encuentro otro trabajo? Un trabajo que me de las prestaciones “necesarias”, porque si bien es un contrato de tres meses en el ISSSTE, el cual no te permite generar antigüedad, al menos tienes servicio médico y un pago mensual.

Pero en Hidalgo, donde a pesar de las declaraciones del Gobierno estatal, específicamente de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social a cargo de María de los Ángeles Eguiluz Tapia, quien asegura que hay más y mejores empleos, la realidad es que no hay trabajo y si lo hay, no son en las mejores condiciones.



Cuando llegue el dinero a las arcas de la Delegación se reparta a quienes se les debe y no se “pierda en el camino”.

Según declaraciones de Eguiluz Tapia, el pasado 8 de marzo, en el estado han logrado colocarse 22 mil 17 mujeres en espacios laborales. Pero como bien lo mencionó aquel día: “ayuda en los ingresos de las familias hidalguenses”, pero no mejora la calidad de vida de dichas familias, y una ‘ayuda’ no es precisamente lo que las mujeres necesitamos.

Ya paguen ¿no?

Ahora tendremos que esperar a que Hacienda pague, que oficinas centrales del ISSSTE reparta el dinero, porque lo que tenemos entendido es que Hidalgo no es el único estado que está padeciendo la falta de pagos, y que cuando llegue a las arcas de la Delegación se reparta a quienes se le debe y no se “pierda en el camino”, como en muchas de las ocasiones suele suceder.

Los afectos y el cuidado juegan un papel importante en el tema de impartición de justicia y para mí está bien. ¿Qué sería de nosotros(as) sin el amor y cuidado hacia otras personas? ¿Qué sería del mundo? Simplemente sería terreno hostil y nosotros(as) no podríamos llamarnos humanos(as). Sin embargo, en ocasiones este amor nos hace ciegos(as) ante las malas obras de las personas cercanas.

Hace algún tiempo hubo una serie de denuncias, no anónimas, de mujeres hidalguenses hacia uno de esos varones que siempre están en los espacios feministas. Las respuestas que recibí de consolidadas activistas fue que ellas no apoyaban denuncias que no fueran formales, otra incluso me pidió que mejor no dijera nada porque solo “generaría grietas entre nosotras”, ya que una de sus amigas estaba emparejada con él; otras más, las que ahora apoyan sin dudar a las mujeres detrás del #MeToo, en esa ocasión no dijeron ni pío, protegiéndolo; por último, otro de los “aliados feministas” le hizo una entrevista cursilona para retratarlo como un personaje excéntrico, sí, incluso con una enfermedad mental, pero bueno, buenito deveras.


Muchas mujeres (incluso feministas) y hombres, claro, no quieren que las personas en donde depositaron sus afectos sean señaladas, mucho menos que enfrenten la justicia tal y como la conocemos actualmente.

Me di cuenta de que muchas mujeres (incluso feministas) y hombres, claro, no quieren que las personas en donde depositaron sus afectos sean señaladas, mucho menos que enfrenten la justicia tal y como la conocemos actualmente. Asimismo les duele porque se verían obligadas a reconocer sus propias contradicciones, que se están dejando guiar por las vísceras, el enamoramiento, “el corazón” y no por la razón, esa que tanto costó al feminismo señalar como no exclusiva de los hombres.

Ese es un caso a nivel local; sin embargo, el suicidio del músico y escritor Armando Vega Gil también está despertando este tipo de reacciones. Hoy la observé en la periodista Sanjuana Martínez, quien expresó que lamentaba la muerte de su amigo, quien, según ella, “nunca hubiera sido capaz de cometer algo como el abuso que se le imputa”. Afirmó también que las denuncias anónimas no son aceptables en estos casos, comparándolas con el #MeToo estadounidense donde las mujeres dieron la cara. En palabras de sus seguidores, esta fue una comparación desafortunada, debido a la gran diferencia de contexto social entre ese país y el nuestro. Al final, definió lo ocurrido como un ataque feroz y cruel que  Vega Gil no resistió y afirmó que es necesario replantear el #MeToo.

Aquí entra el tema de la justicia. Hay miles de mujeres que claman por ella. Me uno a ellas. Sin embargo, coincidí con una amiga al expresar que me siento “bipolar”, un poco confundida. Esta ola feminista, no sin razones, es rabiosa y a su lado yo podría parecer “tibia”, pues me preocupa que la rabia, la indignación y el dolor sean tales que estén nublando la visión y nos hagan caer en la búsqueda de una justicia meramente punitiva, que no resuelve de raíz el problema de la masculinidad tóxica.

Me preocupa que la rabia, la indignación y el dolor sean tales que estén nublando la visión y nos hagan caer en la búsqueda de una justicia meramente punitiva.

Otras amigas afirman que “los extremos comienzan a tocarse”, hablan de una especie de masculinización de las mujeres, pues el origen del feminismo fue en gran medida la búsqueda por alcanzar la posición de los varones en el mundo, misma que aún ostentan. Siento y pienso que todavía hay algo de eso en nuestras mentes. ¡Hace ya cien años Emma Goldman lo previó! Y afirmó que la mujer se estaba en convirtiendo “una criatura artificial, que tiene mucho parecido con los productos de la jardinería francesa con sus jeroglíficos y geometrías en forma de pirámide, de conos, de redondeles, de cubos, etc.; cualquier cosa, menos esas formas sumergidas por cualidades interiores”.

Siento y pienso, como escribió Goldman y Lola López, que efectivamente estamos olvidando las cualidades interiores, las formas denominadas femeninas de conducirnos, esas derivadas de nuestra “tradicional” atención a los cuidados, a los afectos, a nuestra intuición y que las estamos sustituyendo por formas masculinas, que bien conocemos como oprimidas en este sistema patriarcal.

¿Queremos justicia punitiva? ¿No hacemos así juego al patriarcado? ¿De qué servirá llevar a la cárcel a los acosadores? ¿De qué sirve en el mundo real exponerlos en una plataforma virtual? ¿Qué sigue tras el #MeToo? ¿O sólo queremos venganza? Ciertamente ilegítima no sería, pero ¿acabaría con el problema de raíz?

Las formas que aprendimos de hacer justicia desde lo punitivo que están ligadas a la lógica patriarcal. El desarrollo del feminismo no puede pasar por la repetición de modelos masculinos.

Coincido con Sanjuana en que tenemos que replantear el #MeToo y pienso también en Rita Segato, quien reflexionaba sobre cómo el escrache surgió en su país no como un modo de linchamiento, sino de juicio justo contra la impunidad; pero también advertía “Cuidado con las formas que aprendimos de hacer justicia desde lo punitivo que están ligadas a la lógica patriarcal. El desarrollo del feminismo no puede pasar por la repetición de modelos masculinos, sino por la reparación de las subjetividades dañadas de la víctima y el agresor”. La única forma de hacerlo, afirma Segato, es la política, una nueva política colectivizante y vincular.

Justicia restaurativa

Es necesario plantear otro tipo de justicia: yo me la imagino como feminizada y comunitaria, siempre bajo las nociones feministas, y me parece que esto empata bien con la justicia restaurativa.

Lola López Mondéjar, escritora y psicoanalista, recogió en un artículo para el periódico digital El Plural, fragmentos de literatura de Derecho acerca de la justicia restaurativa. Afirma que, en el Manual sobre Justicia restaurativa de Naciones Unidas, el proceso restaurativo se define así: “es cualquier proceso en el que la víctima y el ofensor y, cuando sea adecuado, cualquier otro individuo o miembro de la comunidad afectado por un delito, participan en conjunto de manera activa para la resolución de los asuntos derivados del delito, generalmente con la ayuda de un facilitador”.

Menciona también El pequeño libro de la justicia restaurativa de Howard Zehr, donde el autor va más allá y afirma que “en los procesos restaurativos no debería haber ningún tipo de presión, ni para perdonar ni para buscar la reconciliación. Pues se insiste en que este tipo de justicia no ha de confundirse con la mediación, donde se supone que las dos partes litigantes son responsables del conflicto, sino que en aquella hay un reconocimiento explícito de la existencia de una víctima y un agresor”.

Los ofensores siempre tienen que aceptar, en alguna medida, la responsabilidad por su delito.

Para participar en encuentros restauradores, “los ofensores siempre tienen que aceptar, en alguna medida, la responsabilidad por su delito, puesto que un componente importante de tales programas consiste en identificar y reconocer el mal causado”. Esta es la opción que Vega Gil desechó a ojos de quienes interpretamos su suicido como una confesión. Lo mismo pasó con el personaje local que mencioné, pero, en su caso, fueron varias mujeres quienes, principalmente, le ayudaron a evadir la responsabilidad de transitar el debido proceso.

Según Lola, “la justicia restaurativa se basa en que el daño causado comporta obligaciones del ofensor hacia la víctima y hacia la comunidad. La justicia restaurativa requiere, como mínimo, que atendamos los daños y necesidades de las víctimas, que instemos a los ofensores a cumplir con su obligación de reparar esos daños, e incluyamos a víctimas, ofensores y comunidades en este proceso”. Obviamente coincido con la autora en que hay violentos irrecuperables, y agrego: porque así lo quieren; con esos ni intentar nada, mejor proteger a sus víctimas y a ellos mantenerlos lejos hasta que se mueran. También coincido en que “el ideal de justicia estará siempre por delante de nuestros progresos; como lo es también que no podemos sostener un ideal de venganza ni una credulidad ingenua”.

Sin embargo, las feministas sí podemos generar agendas antipatriarcales, donde participe toda la comunidad, en el mundo real, no virtual. Me dirán que nuestras antecesoras no consiguieron sus derechos por la buena voluntad de los varones, pero ¿intentaron otras formas? ¿En verdad no siguieron la forma patriarcal? ¿Los varones de ese tiempo tenían las herramientas que tienen ahora para reconocer en sí mismos la naturalización de las manifestaciones de la masculinidad tóxica? ¿Este tiempo es igual a aquel? ¿Actuar usando fuerza contribuyó realmente a la creación de una sociedad libre de violencia? Respondamos con honestidad, no para descalificar sino para innovar y avanzar.

Innovemos y obliguemos a las instituciones correspondientes a atender los casos en el mundo real, como solicitó hoy el presidente López Obrador a Inmujeres. Apoyemos y sostengamos a las víctimas, como Tarana Burke, fundadora de #MeToo. Ellas deberían ser el centro del debate y es necesario generar las estrategias que les permitan acceder a la justicia, haciendo posible que la etiqueta de víctima sea temporal, porque nadie merece llevarla de por vida.

Del lado de los hombres, por vergonzoso que haya sido si resultaron evidenciados, muchos pueden aprovechar este #MeToo para reflexionar acerca de sí mismos y su relación con las mujeres. Algunos han comenzado por reconocerse como agresores y se han disculpado. Falta reparar el daño en el mundo real. Háganse cargo. No podrán ocultarse mucho tiempo.

¿Quién está trabajando con los niños que mañana se convertirán en adultos?

Otra propuesta más: Demos a la prevención la importancia que tiene. ¿Quién está trabajado con los niños que mañana se convertirán en hombres? Como escribí antes en mi muro de Facebook, necesitamos tiempo, compromiso, amor, paciencia, sensibilidad e información para criar en comunidad a esos niños; nos ahorraríamos tener que arreglar adultos violentos después.

¿Quién está trabajando con las niñas esas cualidades interiores como la intuición, la razón práctica más allá de la teórica? Me parece que ahí reside una gran oportunidad para ejercer verdadero autocuidado en las situaciones que nos ponen los focos en rojo. Como platicaba con amigas: la vida es cabrona y no podemos ir con el vidrio tan frágil, ingenuas, a merced de que cualquier hijo de vecino nos haga sus víctimas. Tomemos la parte de responsabilidad que nos toca en prevenir.

Veo esta crisis como una oportunidad para hombres y mujeres. ¿Que me he vuelto más tibia? Quizá sí. Quizá es la maternidad que día a día me hace darme cuenta del resultado que el apego, el respeto, el afecto, el buen trato, la serenidad y la paciencia tienen en la persona que las recibe y también en quien las brinda. Ese el camino largo y quizá sus frutos tarden en llegar, pero estoy segura que serán imperecederos.

“Lucas era apenas un nene de dos años cuando comienzo a darme cuenta de que es diferente ¡Es tan callado! Si quiere algo, me tira de la ropa y lo señala. Pero aparte de eso, rara vez usa gestos para comunicarse. Tampoco dice sí ni no con la cabeza. A menudo se frustra y se enoja porque no lo entiendo: grita, patalea y da manotazos. No reacciona cuando le hablo ni al llamarlo por su nombre. Mi esposo y yo, empezamos a preguntarnos si será un poco sordo. ¿O no? Cuando digo “dulce”, Lucas corre hacia mí de inmediato. No obstante, escapa del contacto físico. A veces acepta sentarse en mis piernas, pero por lo general sólo cuando está muy cansado. Aprovecho cualquier oportunidad para abrazarlo, pero no son más que unos instantes, y demasiado infrecuentes”.


Los principales obstáculos sociales para las personas autistas son la falta de presupuestos públicos para la atención de esta condición, el estigma y la discriminación.

La historia de Lucas y de cómo su familia enfrentó el autismo de este niño tras un diagnóstico tardío, es una de las más difundidas respecto de trastornos del espectro autista (TEA), que es grupo de trastornos permanentes del desarrollo, manifestado en los tres primeros años de edad. Se deriva de una afectación al funcionamiento del cerebro, que se da principalmente en la infancia, con independencia de su género, raza o condición socioeconómica, y que se caracteriza por deficiencias en la interacción social, problemas en la comunicación verbal y no verbal y patrones de comportamiento, intereses y actividades restringidos y repetitivos.

Dado que la tasa del autismo en todas las regiones del mundo es alta y tiene un terrible impacto en niñas y niños, sus familias, las comunidades y la sociedad, la Organización de las Naciones Unidas estableció el 2 de abril como el día Mundial de Concientización sobre el autismo. Los principales obstáculos sociales para las personas autistas son la falta de presupuestos públicos para la atención de esta condición, el estigma y la discriminación, que impiden un adecuado diagnóstico y tratamiento.

El #MeToo que desenmascaró a escritores, académicos y periodistas mexicanos lo hizo otra vez: demostró que en todos los espacios –hasta por aquellos que creeríamos exentos de creencias tan ridículas por tener varios grados académicos o montones de sensibilidad- las mujeres somos violentadas.

Hace algunos días leí una nota acerca de las amenazas de muerte que recibió una trabajadora por negarse a participar en actos de corrupción en la hoy Fiscalía de Hidalgo. En primer lugar, me pareció horrendo sólo imaginar el terror que debió sentir al mirar aquellas imágenes de personas destazadas y descuartizadas, mediante las cuales sugerían que a ella le ocurriría lo mismo. En segundo lugar y presenten atención a lo que voy a decir: me sentí agradecida de que a mí sólo me retiren la palabra de vez en cuando, minimicen mi trabajo y esfuerzo, intenten ridiculizarme frente a mis compañeros(as), hablen a mis espaldas, me quiten crédito por mi trabajo (textual borrar mi nombre de los libros en cuya edición participo), exageren mis fallas…

¡¡¡¿¿¿Qué???!!! Reaccioné y rectifiqué: no debo agradecer por vivir violencias más “sutiles” y no violencias graves como ser amenazada de muerte, ninguna mujer debería hacerlo; es más, ninguna mujer debería permanecer en un centro de trabajo donde es violentada. Pero desgraciadamente pasa y queda impune. Conozco mujeres (y hombres, pero esta no es ocasión para hablar de ellos aunque sé que algunos tienen muuuuucho que decir) que han vivido violencia laboral o el solapamiento de la misma en Hidalgo ¿De parte de quiénes? De hombres, pero también mujeres superiores jerárquicamente.

23.1 por ciento de mujeres dijo haber vivido violencia laboral en Hidalgo

Según Endireh, en 2016, 23.1 por ciento de mujeres dijo haber vivido violencia laboral en Hidalgo, a pensar de que, como afirma Estefanía Vela en su artículo MeToo, el derecho laboral “no sólo se enfoca en las personas individuales que ejercen violencia sino en quienes la solapan” y que “por ley, los centros de trabajo tienen que promover un entorno organizacional favorable y tomar acciones para prevenir la violencia laboral”.

Sin embargo, repito, muchas personas nos quedamos en estos centros de trabajo porque, aunque suene descabellado, de momento no tenemos una mejor opción, lo cual ni significa que no busquemos. Y nos cuesta creer que si en un acto de confianza renunciamos, “el universo” traerá pañales y comida a nuestra mesa en las próximas 48 horas.

¿Por qué somos nosotras quienes tenemos que irnos y no nuestros(as) agresores(as)?

Aparte, piensen algo ¡¿Por qué somos nosotras quienes tenemos que irnos y no nuestros(as) agresores(as)?! ¿Se dan cuenta lo acostumbrados(as) que estamos a someter a situaciones difíciles a las víctimas, a quienes más necesitan, en lugar de destronar de una buena vez a quienes ostentan el poder y desde ahí violentan?

¡Denunciar! ¡Hay que denunciar formalmente! Lo he dicho y hecho, pero ¿Quiénes son las personas que recibirán y decidirán si proceden nuestras quejas? Seguramente otro más favorecido por esos amiguismos y compadrazgos de los que Estefanía habla. ¿Cómo podemos confiar en que habrá justicia?

A mí me gustaría que todas esas mujeres anónimas que denunciaron mediante redes sociales la misma negativa de acceso a una acción afirmativa que yo recibí, hubieran presentado una queja y sus superiores obtenido sanciones.

Me gustaría que todas las mujeres en Hidalgo pudiéramos escribir #MeTooPatronesMexicanos seguido de nombres y apellidos, escritos sin temor a perder el trabajo en un tronar de dedos y que ante la magnitud del problema, el Estado se viera obligado a reparar daños y las instituciones brindaran capacitación en materia de derecho laboral ¡Ya basta de intentar sensibilizar a quienes no desean renunciar a ejercer violencia contra las mujeres!

Hoy, aunque por seguridad no pondré nombres, quiero decir #MeTooPatronesMexicanos. Y si me presionan un poquito #MeTooFuncionariosDeHidalgo.

Durante la tradicional conferencia mañanera en Palacio de Gobierno, el subsecretario de Derechos Humanos, Migración y Población de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas Rodríguez, informó que son seis los periodistas asesinados desde que inició el gobierno en el mes de diciembre, a la fecha; de los cuales, cuatro han sido esclarecidos.

Al presentar el mecanismo de protección de periodistas y defensores de derechos humanos, Encinas Rodríguez informó que, en el caso específico de los periodistas, son seis homicidios a partir del uno de diciembre, de los cuales solamente una de las personas, el caso de Rafael Murúa Manríquez, en Baja California Sur, estaba bajo la protección. Los otros cinco –dijo–, no estaban dentro de la protección del mecanismo: “yde estos seis casos, cuatro ya fueron identificados y detenidos los presuntos responsables del homicidio”, dijo el subsecretario de gobernación.

Encinas Rodríguez anunció, por tanto, que se , anunció se implementarán tres medidas específicas: acciones urgentes, tecnológicas y físicas, y preventivas, como parte del mecanismo de protección a periodistas y defensores de derechos humanos.

Acompañado del presidente Andrés Manuel López Obrador, el subsecretario de Gobernación presentó el programa de protección a periodistas e informó que son 292 periodistas y 498 defensores de derechos humanos, bajo este programa.

En el caso de los activistas, son nueve los asesinados, y solamente dos de ellos han podido ser esclarecidos. Destacó el caso del activista contra la termoeléctrica en Huexca, Morelos, Samir Flores, por cuyo homicidio se han detenido a los responsables materiales del crímen, faltando por identificar los autores intelectuales de este.

Encinas Rodríguez informó que es una empresa privada la encargada de brindar protección tanto a periodistas y activistas bajo riesgo, pero destacó que el propósito del gobierno de México es asumir paulatinamente esas tareas.