Economía

La pandemia de la Covid-19, y su larga estela de daños, deviene hoy una seria amenaza para la lucha en pos de la igualdad de género y sitúa a las mujeres en un nivel de indefensión sin par.

Si bien hace algunos meses un estudio del Foro Económico Mundial estimó que cerrar la brecha económica entre hombres y mujeres podría tomar 100 años, lo cierto es que la epidemia, con sus devastadores perjuicios en el ámbito social, pareciera sumar otras décadas a esa pretensión.

De acuerdo con una investigación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ellas resultan afectadas de manera desproporcionada, y se corre el riesgo de que algunos de los modestos progresos en materia de igualdad de género alcanzados en las últimas décadas se pierdan y que las inequidades relacionadas con el trabajo se agudicen.

El grave impacto en relación con las mujeres está relacionado con su sobre-representación en algunos de los sectores económicos más afectados por la crisis, tales como la hostelería, la restauración, el comercio y la industria manufacturera, estimó el organismo.

«El COVID ha abierto aún más la brecha de género laboral»

A nivel mundial, abundó, casi 510 millones (40 por ciento) de todas las mujeres empleadas trabajan en los cuatro sectores más afectados, frente al 36,6 por ciento de hombres.

Igualmente, añadió, ellas son mayoría en los sectores del trabajo doméstico, la asistencia sanitaria y los servicios sociales, donde corren mayores riesgos de perder su ingreso, de infección y de transmisión ante la enfermedad, y es menos probable que tengan protección social.

Por otra parte, determinó la OIT, la distribución desigual del trabajo del cuidado no remunerado de niños antes de la pandemia también empeoró en esta coyuntura, exacerbada por el cierre de los colegios y de los servicios de atención.

Que las mujeres resultarán seriamente golpeadas por esta epidemia sin precedentes es un criterio prácticamente unánime a la hora de determinar el rostro de los más vulnerables.

Por ejemplo, el sector del turismo, sobre el que recaen algunos de los daños más significativos debido a la expansión y duración de la enfermedad, proporciona un volumen nada desdeñable de puestos de trabajo a las mujeres.

La Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (Unctad), advirtió por su parte, que en este ámbito los efectos podrían ser muy negativos pues se espera que ellas se vean desproporcionadamente afectadas por los despidos.

Según la entidad, las mujeres son más propensas que los hombres a ser empresarios en la llamada industria sin humo, y representan alrededor del 54 por ciento de los trabajadores en los sectores de alojamiento y servicios de alimentos.

Y, debido a que muchas de ellas laboran informalmente en trabajos poco calificados, es menos probable que tengan beneficios de desempleo u otras redes de seguridad.

La afectación que la supresión de puestos de trabajo entraña para las mujeres migrantes, por ejemplo, repercute de manera directamente proporcional en los países en vías de desarrollo para los que las remesas es un ingreso relevante.

  «El 40 % de mujeres trabajan en los sectores más afectados por el COVID»

A juzgar por un estudio de la OIT, el 75 por ciento de los trabajadores y trabajadoras domésticos del mundo, más de 55 millones de personas, corren el riesgo de perder sus ingresos en medio de este contexto.

Debido al confinamiento que busca hacer frente a la expansión de la Covid-19, y a la falta de cobertura efectiva de seguridad social, este sector es especialmente vulnerable a la pérdida de sus puestos laborales, alegó el informe.

Asimismo, destacó, peligran los puestos de trabajo de 37 millones de mujeres.

En algunas regiones, agregó la OIT, las trabajadoras domésticas son predominantemente inmigrantes que cuentan con su paga para mantener a la familia en el país de origen, por lo que tanto el impago de los salarios como el cierre de los servicios del envío de remesas ponen en situación de riesgo de hambre a sus parientes.

Además, remarcó el análisis, muchas de estas personas perciben una paga de no más del 25 por ciento del salario medio, por lo que carecen de ahorros con los que afrontar una emergencia financiera.

El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, lo expresó claramente cuando dijo que las mujeres resultan especialmente afectadas.

«Ellas laboran en muchos de los sectores más gravemente golpeados por la pandemia, y también llevan la mayor carga de aumentar los niveles de trabajo no remunerado de atención», sentenció.

Para Latinoamérica, la situación de las mujeres parece especialmente preocupante.

Acorde con la Comisión para América Latina y el Caribe (Cepal), si los efectos de la Covid-19 llevan a la pérdida de ingresos del cinco por ciento de la población económicamente activa, con lo que la pobreza aumentaría 3,5 puntos porcentuales, significaría que 107 millones de mujeres de la zona enfrentarían condiciones paupérrimas.

«Son 37 millones de trabajadoras domésticas que están perdiendo su trabajo»

También, refirió la entidad, las medidas de contención de la pandemia podrían tener efectos sobre el trabajo formal en este grupo poblacional, producto de su concentración en los sectores más afectados como servicios sociales, comercio al por mayor y al por menor, servicios empresariales y transporte, almacenamiento y comunicaciones.

Estos cuatro sectores, aclaró la Cepal, concentran el 78 por ciento de las mujeres ocupadas en la región.

A su vez, apuntó, las medidas de cuarentena profundizan la crisis de los cuidados en la región si se toma en cuenta que el 72,8 por ciento del total de personas ocupadas en el sector salud son del sexo femenino mientras que el trabajo doméstico remunerado representa el 11,4 por ciento de las mujeres empleadas.

Pese a que la Covid-19 no ocasionó las grandes desigualdades que aun en el siglo 21 subsisten entre hombres y mujeres en materia salarial y laboral, sí impone retos adicionales a un sector que, espoleado por patrones patriarcales, lleva sobre sí las mayores obligaciones en relación a la atención a la familia.

No solo se enfrentan hoy las mujeres a una mayor amenaza de perder su sustento, sino que pueden verse multiplicadas sus horas de trabajo doméstico y peligran sus oportunidades de acceder a algún tipo de seguridad social si se ceba con su nación una crisis financiera de gran envergadura, como la que con la Covid-19 se augura. (Ivette Fernández / Prensa Latina)

“El mundo se encuentra en una encrucijada existencial que involucra una pandemia, una profunda recesión económica, un cambio climático devastador, una desigualdad extrema y un levantamiento contra las políticas racistas. Recorriendo todos esos desafíos subyace la larga negligencia de la lucha contra la extrema pobreza de muchos gobiernos, economistas y defensores de los derechos humanos”, asegura un informe de un experto de la ONU presentado al Consejo de Derechos Humanos.

Philip Alston, hasta hace una semanas relator* especial de la ONU sobre la  pobreza extrema y los derechos humanos, señala que frente a esa negligencia muchos líderes mundiales, economistas y expertos han promovido con entusiasmo un mensaje de autocomplacencia, proclamando que el avance contra la pobreza es uno de los mayores logros humanos de nuestro tiempo.

El mundo mide erróneamente el avance en la eliminación de la pobreza haciendo referencia a un nivel de subsistencia miserable en lugar de a un nivel de vida incluso mínimamente adecuado.

Sin embargo, «la realidad es que miles de millones de personas se enfrentan a pocas oportunidades, innumerables indignidades, hambre innecesaria y muertes que podrían evitarse», concluye este profesor, titular de la cátedra John Norton Pomeroy de derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York.

Una línea del Banco Mundial demasiado baja

La desconexión entre la realidad y el discurso se basa en que el Banco Mundial ha establecido una línea de umbral de la pobreza demasiado baja.

Alston explica que “casi todas esos mensajes de satisfacción (por los avances contra la pobreza) dependen de una forma u otra de la línea internacional de pobreza establecida por el Banco Mundial”, que permite afirmar que el número de personas que viven en la pobreza extrema cayó de 1895 millones en 1990 a 736 millones en 2015, aproximadamente del 36 al 10% de la población mundial.

“Esa caída se debe en gran medida al aumento de ingresos en un solo país, China. Y oscurece la pobreza entre las mujeres y los que quedan excluidos de encuestas oficiales, como los trabajadores migrantes y los refugiados”, revela Alston.

La actual línea internacional de extrema pobreza del Banco Mundial se estable en un ingreso de 1,90 dólares estadounidenses diarios por persona y se obtuvo de un promedio de líneas de pobreza nacionales adoptadas por algunos de los países más pobres del mundo, principalmente en África subsahariana.

Esta línea del Banco Mundial “está explícitamente diseñada para reflejar un nivel de vida asombrosamente bajo, muy por debajo de cualquier concepción razonable de una vida digna”, declara el experto.

Según la medida, uno puede «escapar» de la pobreza sin tener un ingreso cercano al requerido para lograr un nivel de vida adecuado, incluido el acceso a la atención médica y la educación.

“Se trata de un estándar que nada tiene que ver con el establecido por el derecho de los derechos humanos y plasmado en la Carta de las Naciones Unidas”, subraya el relator.

Alston señala que “al centrarse decididamente en la línea de pobreza defectuosa del Banco Mundial, la comunidad internacional mide erróneamente el progreso en la eliminación de la pobreza haciendo referencia a un nivel de subsistencia miserable en lugar de a un nivel de vida incluso mínimamente adecuado. Esto a su vez facilita las afirmaciones muy exageradas sobre la inminente erradicación de la pobreza extrema y minimiza el estado de empobrecimiento en el que aún subsisten miles de millones de personas”.

“El resultado es una victoria pírrica, un sentimiento indebido de inmensa satisfacción y una complacencia peligrosa. Usando medidas más realistas, el grado de pobreza global es mucho mayor y las tendencias extremadamente desalentadoras”, dijo Alston.

“Incluso antes de la pandemia, 3400 millones de personas, casi la mitad del mundo, vivían con menos de 5,50 dólares por día. Ese número apenas ha disminuido desde 1990″.

En la actualidad, la principal medida de privación global no monetaria, el Índice de Pobreza Multidimensional, que abarca 101 países en desarrollo, arroja una tasa de pobreza del 23%.

Pero, según el catedrático, ni incluso con esa línea de pobreza tan baja se va a conseguir el objetivo número 1 de la Agenda de Desarrollo Sostenible de la ONU que establecía el fin la pobreza en todas sus formas en todo el mundo para el 2030.

ONUAyuda en efectivo del Programa Mundial de Alimentos y de la Unión Europea ayuda a los refugiados sirios en Turquía a salir de la pobreza.

El COVID-19, una pandemia de pobreza

La pandemia mundial del coronavirus ha llevado a más de 250 millones de personas al borde de la inanición y empujará a 176 millones por debajo de esa línea de pobreza, frustrando así la  Agenda.

El relator señala que hay que llamarse a engaño porque el pésimo historial de la comunidad internacional en lo que respecta a la lucha contra la pobreza, la desigualdad y el desprecio por la vida humana precede en gran medida a esta pandemia. Y denuncia que esa lucha se centra en las promesas de un el crecimiento económico que no se cumplen.  

«En demasiados casos, los beneficios prometidos del crecimiento no se materializan o no se comparten», dice el informe. «La economía mundial se ha duplicado desde el final de la Guerra Fría, y sin embargo la mitad del mundo vive con menos de 5,50 dólares al día, principalmente porque los beneficios del crecimiento han ido en gran medida a los más ricos».

Por ese motivo, el mundo necesita nuevas estrategias, una auténtica movilización, potenciación y responsabilidad «para evitar el sonambulismo hacia el fracaso asegurado mientras se producen interminables informes insípidos».

Acabar con la pobreza es una decisión política

También aseguró que la pobreza mundial continua a gran escala es incompatible con el derecho humano a un nivel de vida adecuado y el derecho a la vida junto con el derecho a vivir con dignidad.

“El hecho de no tomar las medidas necesarias para eliminarla es una elección política que, además, deja firmemente instauradas prácticas discriminatorias basadas en género, estatus, raza y religión, diseñadas para privilegiar a ciertos grupos sobre otros”.

Al presentar el informe, el sucesor de Alston, Oliver De Schutter dijo que la justicia fiscal es clave para garantizar que los gobiernos dispongan del dinero necesario para la protección social tras señalar que en 2015, las multinacionales trasladaron aproximadamente el 40% de sus beneficios a paraísos fiscales, mientras que los tipos del impuesto de sociedades a nivel mundial han caído de una media del 40,38% en 1980 al 24,18% en 2019.

De Schutter también pidió que se estableciera un fondo de protección social para ayudar a los países a dar a los más pobres garantías básicas de seguridad social.

 «El crecimiento por sí solo, sin una redistribución mucho más robusta de la riqueza, no conseguiría combatir eficazmente la pobreza», agregó el nuevo relator especial sobre pobreza extrema y derechos humanos.

Sobre la base de las tasas de crecimiento histórico, se necesitarían 200 años para erradicar la pobreza por debajo de la línea de los cinco dólares diarios y se requeriría un aumento del producto interior bruto mundial de 173 veces.

«Esto es una perspectiva totalmente irreal, sobre todo porque no tiene en cuenta la degradación ambiental asociada al crecimiento económico, ni los efectos del cambio climático en la propia pobreza», explicó De Schutter.

El experto mostró su satisfacción por el informe de su colega porque “ilustra que la pobreza no es sólo una cuestión de bajos ingresos. Es una cuestión de exclusión, de abuso institucional y social, y de discriminación. Es el precio que pagamos por las sociedades que excluyen a las personas cuyas contribuciones no son reconocidas. Erradicar la pobreza significa construir sociedades inclusivas que pasen de un enfoque caritativo a un enfoque de empoderamiento basado en los derechos».

*Los Relatores Especiales forman parte de los Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos. Los Procedimientos Especiales, el mayor órgano de expertos independientes en el sistema de la ONU para los Derechos Humanos, es el nombre general de los mecanismos independientes de investigación y monitoreo establecidos por el Consejo para hacer frente a situaciones concretas en países o a cuestiones temáticas en todo el mundo. Los expertos de los Procedimientos Especiales trabajan de manera voluntaria; no son personal de la ONU y no perciben un salario por su trabajo. Son independientes de cualquier gobierno u organización y actúan a título individual.

 (Noticias ONU) 

Luego de doce días de protestas, las autoridades del Ayuntamiento de Actopan cedieron y, a partir de este 17 de junio, el tradicional tianguis actopense de los miércoles volverá a ponerse en la plaza principal del municipio.

El presidente de la Unión Fraternidad La Merced de Actopan Hidalgo A. C., Juan Carlos Franco Castañón, explicó que, durante esta pandemia, la venta de las y los tianguistas se ha reducido en un setenta por ciento. Se trata de un aproximado de dos mil comerciantes foráneos, locales y de todos los giros, que se instalaban cada miércoles en el primer cuadro de la ciudad.

Hace unos días, el Ayuntamiento les reubicó en el lugar como conocido como camino a La Estancia, como una alternativa entre evitar pérdidas económicas y mantener los protocolos sanitarios contra la propagación del coronavirus. Pero la medida no funciono. De tal modo, la unión de comerciantes solicitó regresar a laborar al centro de Actopan.

“La reubicación como medida sanitaria fue absurda”

Sin embargo, no regresarán los dos mil comerciantes, sino aquellos que tengan residencia en el municipio y que comercialicen productos de la canasta básica.

“Pedimos a las autoridades regresar al centro de Actopan, obviamente con todas las medidas de seguridad, por lo que habrá filtros sanitarios, las personas adultas mayores y a niños y niñas no podrán ingresar y solo podrá pasar una persona por familia. Cada comerciante deberá contar con mascarilla, cubrebocas, gel antibacterial y mantener su área limpia”, dijo Franco Castañón.

Explicó que, al terminar la jornada laboral —que será de las 6 de la mañana a las 6 de la tarde—, las y los comerciantes deberán recoger basura y barrer sus espacios para que Protección Civil del municipio pueda ingresar inmediatamente a sanitizar.

“La nueva normalidad”

Franco Castañón explicó que al principio de la pandemia fue complicado llevar al cabo las medidas de higiene adecuadas.
“La gente nos decía de cosas; sin embargo, con el paso de los días fueron entendiendo la situación y hoy en día es más fácil negociar para que utilicen cubrebocas y gel antibacterial”.

“El primer registro del tianguis de Actopan data de 1895”

Agregó que, si la población en general, incluidos los y las comerciantes, quieren regresar lo más pronto posible a laborar, deberán aplicar las medidas de higiene que exige la autoridad.

“Serán parte de nuestra vida cotidiana y de la llamada ‘nueva normalidad’. Si queremos evitar brotes y que nos permitan trabajar, debemos llevar a cabo las indicaciones que nos dan”.

“Absurdo” haberles reubicado.

Uno de los comerciantes, cuya identidad se reserva esta reportera, explicó que la decisión del Ayuntamiento de reubicarlos en otros puntos de la ciudad (como el camino a La Estancia y la salida a las comunidades Boxtha y Daxtha) los afectó, pues son sitios inadecuados para el comercio y, al estar alejados, la vigilancia sanitaria era nula.

“Nuestros representantes agradecen al presidente municipal, Héctor Cruz, que nos permitiera regresar al centro de Actopan, pero la verdad es que de nada servía estar vendiendo en otros puntos, si no había las medidas de higiene que tanto nos piden. Es cierto que disminuyó el número de clientes, pero también es cierto que los pocos que iban no respetaban la sana distancia, ni el uso del cubrebocas. A las salidas del pueblo nadie nos ve, y en el centro al menos habrá un poco más de control”, explicó.

“La unión de tianguistas ha perdido hasta el 70 % de sus ventas durante la pandemia”

Lo peor, dijo el comerciante entrevistado, es que fueron orillados a despedir a algunos trabajadores por las bajas ventas.

“Tuvimos que mandarlos a descansar y rotarlos, y en algunos casos prescindir de sus servicios, pero no podemos seguir pagándoles sino hay venta”.

Nos contó que, por mutuo acuerdo, el salario se redujo a la mitad, “pero de verdad hubo un par de semanas que no tuvimos nada de dinero y les tuvimos que dar mercancía, para que al menos tuvieran algo de comer, pero ya era insostenible la situación”.

Este comerciante, como otros consultados, coincidieron en que fue “absurdo” haberlos reubicado.

¿Por qué es importante el Tianguis de Actopan?

Ninguno de los actuales tianguistas sabe la fecha exacta en la que inició la plaza de Actopan, pero mencionan una fotografía con registro de 1895, perteneciente al archivo Herrera Cabañas, en donde se aprecian puestos instalados en el centro de la ciudad.

“Y aunque no había una transacción económica, había trueque, por lo que este tianguis al menos tiene unos 80 años de instalarse formalmente cada miércoles”, explica Guadalupe Fernández, una de las hijas de un fundador de esta gran plaza.

Ninguna persona recuerda que se haya cancelado por tanto tiempo el tianguis. Ya van ocho miércoles consecutivos que el centro de Actopan se ve vacío. La gente solo recuerda una cancelación y también fue por un virus, en 2009, cuando el H1N1 estaba atacando al mundo.

El regreso del tianguis al primer cuadro de la ciudad del Convento y la Barbacoa tiene muchas expectativas. Las y los comerciantes esperan que incrementen sus ventas. Por ello invitan a la población a ‘bajar’ por su canasta básica, eso sí, con las debidas medidas de higiene.

El 75 por ciento de la población económicamente activa en Hidalgo es informal; es decir, que ocho de cada diez hidalguenses dependen de sí mismos para sustentarse, según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de 2019, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Estamos hablando de 962 mil 240 trabajadoras y trabajadores informales en Hidalgo, sobre el millón 282 mil 987 personas económicamente activas que en total tiene el Estado.

Y son esos más de 960 mil seres humanos quienes pudieran experimentar dificultades para dejar de laborar durante la cuarentena y, en consecuencia, podrían no estar cumpliendo las medidas de Sana Distancia durante esta pandemia que afecta a todo el mundo a consecuencia del virus COVID-19.

“MI PATRONA NO QUIERE QUE DEJE DE TRABAJAR”

Laura Gómez, de 32 años, originaria de Pachuca, Hidalgo, actualmente vive en los barrios altos de la capital hidalguense. Tiene dos hijos de 7 y 9 años de edad y arriesga todos los días su salud para llevar comida a la mesa.

“Trabajo haciendo el aseo de una casa en una zona residencial de la capital hidalguense, no vivo con mi pareja y es mi madre quien me ayuda con la crianza de mi hijo e hija. A pesar de que el gobierno ha pedido que nos quedemos en casa y que nuestros jefes no nos despidan, mi patrona no quiere que deje de ir a trabajar, así que por el momento solo voy lunes, miércoles y viernes, pero no me conviene, porque ella me paga por día”.

“Más de 960 mil hidalguenses que podrían estar incumpliendo la cuarentena”

Laura dice que no tiene ninguna prestación económica más que el salario que le dan semanalmente el cual asciende a mil 800 pesos.

“Pero con la reducción de días solo estoy recibiendo la mitad y con eso tenemos que sobrevivir mi madre, mis hijos y yo. Ahorita nadie sale más que yo y pues medio nos alcanza porque estamos ahorrando en pasajes. Procuro caminar para no tener que subir al transporte público, me da miedo contagiarme y llevar el bicho a mi casa. Si nos enfermamos, no tenemos dinero para ir al médico, es un lujo que no nos podemos dar. Así que mientras la situación no mejore, tenemos que seguir tomando todas las medidas de protección para no contagiarnos y poder seguir trabajando”, concluye.

La informalidad y la necesidad ocasiona que todas y todos los que no pueden hacer home office continúen saliendo a la calle.

“A VER HASTA DONDE AGUANTAMOS”

Tomás, es comerciante de frutas y verduras, tiene 40 años y nos cuenta que, conforme pasan los días, las cosas se están complicando.

“Si bien nosotros no vivimos al día, pues tenemos un guardadito, tampoco nos sobra el dinero, no queremos tomar de nuestros ahorros porque las cosas se van a poner feas, pero pues ya no podemos trabajar y sospecho que no tendré de otra”.

“Si nos enfermamos, no tenemos dinero para ir al médico”

Explica que en el negocio trabajan su esposa y dos empleados, además de sus tres hijos, cuando no van a la escuela.

“Esto es un negocio familiar, aquí todos le entramos, pero las cosas se están complicando cada día; no puedo despedir así como así a los muchachos, ellos también tienen que llevar comida a su casa, pero les voy a tener que reducir el salario y compartir un poco de mercancía con ellos y ver hasta donde aguantamos”.

Cuenta con pesar que hasta el sábado pasado había podido ir por mercancía a la Ciudad de México.

“Este fin de semana pude traer verduras y frutas de la central de abastos, pero todo se está subiendo de precio, además de que esto del coronavirus se está poniendo feo. Ya tengo a dos conocidos comerciantes que se enfermaron y no saben dónde lo pescaron y no quiero contagiarme o contagiar a mi familia por unos pesos, pero sino trabajo, ¿cómo vamos a sobrevivir?”.

“Todo sube de precio y lo del coronavirus se está poniendo feo”

Agrega que en días pasados había estado haciendo entregas a domicilio o le marcaban para hacer sus pedidos y la gente solo pasaba a su casa por la mercancía.

“Pero ahora sin mercancía, ¿qué voy a vender? Aún no decido si este será el último miércoles que venda en el tianguis de Actopan o si me atreva a ir otro fin de semana a México, aunque ir implica que vayamos mi esposa, y mis dos empleados, es mucha gente, y eso incrementa el riesgo de contagiarnos. Tomamos nuestras precauciones, pero no es seguro”.

“SI NO ALCANZA PARA MEDIO COMER, VOY AL MONTE”

La pandemia afecta a todos, desde los que viven en la gran capital, hasta quienes viven entre cerros, como Doña Virgina Pérez quien tiene 58 años yes originaria de la comunidad de Magdalena, en Actopan, Hidalgo. Ella nos cuenta que es viuda, que padece hipertensión y problemas del corazón. Desde hace un par de años, sus dos únicos hijos están en Estados Unidos, pero están sin empleo en este momento.

“Ellos me ayudan a sobrevivir, pero están allá sin papeles y ahorita no me han podido mandar dinerito para mis medicamentos. Entonces tengo que buscarle y pues bajo a vender mis hierbitas, porque eso de quedarme en casa no es una opción para mí”.

Agrega que cada miércoles baja al centro de Actopan a vender malvas, quintoniles, verdolagas, hierbas que junta en el monte, también huevitos de rancho y a veces leña.

“Es poco lo que junto, pero me alcanza para mis medicinas y un poquito de despensa. Pero ahorita ando un poco preocupada. Dicen que no dejarán vender a quienes rancheamos”.

Explica con preocupación que tiene que juntar dinero para sus medicinas, comida y otros gastos.

“Tengo que juntar para mis medicinas, para pagar el agua, la faena, comprar alimento para mis animales y pues para mí, (ríe) yo también como; aunque bueno, sino alcanza para medio comer, voy al monte y cortó unos nopales; ahí tengo maíz guardado, hago unas tortillas, corto malvas, mato un conejo, lo que me encuentre es bueno para comer; y si me pongo esplendida hasta una de mis gallinas, aunque debo pensarlo bien, porque esas me dan huevitos”, dice.

Doña Virginia ya prescindió de los servicios de electricidad y de gas. Además, sus fuerzas ya no son las mismas para suplantar con trabajo manual, desde su vivienda en el cerro, las comodidades de vivir en la urbanidad.

“Vivir en el cerro tiene sus ventajas y desventajas; acá no necesito luz, tiene como dos meses que me la cortaron, pero ni la necesito, todo a metate. He dejado de comprar gas, porque está muy caro, mejor prendo leña para calentar agua y bañarme y cocinar. Aunque mis fuerzas ya no son las mismas, me canso, pero la lucha se le hace”.

Una cosa es la falta de trabajo, pero otra es la preocupación por la salud, la de ella y la de sus hijos migrantes.

“Este miércoles en la plaza de Actopan intentaré ir a vender algo, espero juntar un poquito de dinero. Ojalá que esto pase pronto y nos dejen regresar a trabajar como siempre. Pero sobre todo que no nos enfermemos. Ahora pido a Dios que mis hijos pronto tengan trabajo, sino tendrán que regresar y qué van a hacer, aquí tampoco hay chamba”.

MUY POCOS HACEN CUARENTENA

La falta de empleos formales está ocasionando que la gente no pueda quedarse en casa, que la movilidad continúe y, con ella, que el virus circule cada vez más. Ante esta situación es probable que Hidalgo sea de los estados que no culmine la cuarentena el próximo 30 de mayo, sino que se tenga que extender.

Considerando las cifras del INEGI, sólo el 25 por ciento de la población con empleos formales puede laborar desde casa. Y son estas personas, más estudiantes, quienes pueden ayudar a evitar que la curva epidemiológica se dispare.

“No puedo darme el lujo de quedarme en mi casa”

El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud del gobierno federal, Hugo López-Gatell, mencionó en su tradicional conferencia vespertina que Hidalgo es uno de los Estados donde se extenderá la cuarentena.

“Si usted vive en Hidalgo, Tamaulipas o Veracruz, sepa que, en su entidad todavía falta, porque todavía va a haber un periodo epidémico. Vamos a dejar claro que una cosa son las medidas generalizadas nacionales, muy oportunas, efectivas y útiles para hacer este control de la epidemia, y otra situación muy diferente es que las ciudades del país tienen distintos momentos de epidemia”, explicó.

Ante la contingencia por el CONAVID-19 (coronavirus), el típico tianguis de los miércoles en Actopan, Hidalgo lucía “diferente”, pues los lugares con productos de primera necesidad se encontraban abarrotados, la gente buscaba abastecerse de frutas, legumbres, semillas y quesos, contrario aquellos puestos de ropa, trastes, cosméticos y productos de segunda necesidad, los cuales, a pesar de la aglomeración de pobladores, lucían vacíos.

“Hay gente en la plaza, los ves pasar con sus carritos y bolsas de mandado atascadas de productos de primera necesidad, pero nosotros que quienes vendemos ropa, cosméticos, trastes o chacharas, literalmente no hemos vendido nada”, explicó María Lara, comerciante.

Durante un recorrido, que este medio de comunicación realizó por los puestos, se podía escuchar a los y las comerciantes externar su preocupación por la posibilidad de que cancelen la instalación de dicho mercado en los próximos días, comentaron que aún no tenían la certeza de nada, por lo que no sabían que hacer.

Luis Alamilla explicó que es muy probable que les avisen el mero día de que no podrán instalarse, “realmente estamos preocupados, la mayoría de nosotros esta es nuestra fuente de trabajo y si cancelan aquí, cancelaran los tianguis de los demás municipios”.

En el Valle del Mezquital y zonas aledañas existen varios mercados ambulantes, a las cuales todas y todos los comerciantes acuden, ocho con ocho días, “los lunes vamos a Ixmiquilpan, los martes a Tlahuelilpan, los miércoles Actopan, los jueves Atotonilco El Grande, los viernes nos surtimos o buscamos tianguis en los municipios, los sábados es el tianguis mayorista en Actopan y los domingos o descansamos acudimos a otros lugares. Trabajamos todos los días y literalmente de esto vivimos y no sabemos si reinvertir o guardarlo para esta contingencia, hoy tuvimos buena venta, pero se nos queda mercancía que puede echarse a perder”.

Alondra Mejía, comerciante de ropa, narró a este medio su preocupación, “yo ando en varios tianguis, y aún no nos comentan si los van a cancelar, me preocupa, hoy no he vendido más que 200 pesos, son casi las 5 de la tarde, y hoy fue para mi un mal día. Tengo dinero, pero es lo que voy a invertir para comprar más ropa, pero y si no hay venta, me quedó sin comer, no vendo productos de primera necesidad, y pues yo vivo y mantengo a mis dos hijos de lo que vendo a diario. Esta contingencia solo vino a desestabilizar la economía”.

El tradicional tianguis de Actopan se coloca desde hace más de 90 años, y solo se ha evitado su colocación en un par de ocasiones, como fue durante la contingencia del AH1N1.

Versión oficial

Hasta el momento la presidencia municipal de Actopan mantiene platicas con los líderes del tianguis y  mercados, para ofrecer la información adecuada para evitar algún posible contagio, el vocero de la alcaldía, Marco Cabañas, dio a conocer que se encuentran en Fase 1, que es la prevención, “estamos a la espera de las disposiciones federales; sin embargo, se mantiene diálogo con los comerciantes para determinar las acciones a seguir, pues la prioridad en este momento es la salud de la población”.

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