Género

Las mujeres y las diversidades sexogenéricas

Hace dos meses dio inicio, de manera virtual, el Programa de Capacitación Comunitaria Polos Virtuales Hidalgo 2020. En el estado, es Ninfa Sánchez quien coordina esta iniciativa que tiene hasta ahora 18 proyectos de cortometraje documental en marcha, de los cuales 16 pertenecen a mujeres y dos a hombres.

Polos Virtuales es un programa de formación audiovisual del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), lanzado por primera vez en este formato en Hidalgo. Consiste en el desarrollo de documentales de ficción o no ficción donde las(os) realizadoras(es) cuentan historias de interés comunitario a través del cine.

A lo largo de tres módulos, las(os) participantes conocerán distintos procesos: desde la investigación del tema de interés, el origen y uso del lenguaje narrativo audiovisual, las propuestas visuales y sonoras, hasta el proceso de preproducción. Todo desembocará en el desarrollo de carpetas de producción de cada proyecto, esto último es el objetivo principal de Polos Virtuales 2020.

Al preguntarle a Ninfa por qué se eligió el cortometraje documental, respondió que se pretende que, a través de este género, trascienda la cultura de cada estado. «A lo largo de la vida del programa se han registrado fiestas, bailes, retos, lugares, el desconcierto y los impulsos de cada comunidad, trascendiendo su condición de ejercicio audiovisual. El resultado de estos cortometrajes desarrollados es la creación de la gran memoria del México contemporáneo», afirmó.
 
Además de la creación de memoria colectiva, este programa del Imcine que cumple cinco años en 2020, fomenta la expresión de la identidad regional y el restablecimiento de los vínculos comunitarios a través de la creación audiovisual.

Los criterios para seleccionar los proyectos que se acompañarían en la edición 2020, fueron dar prioridad a quienes no han tenido (o ha sido limitado) acceso a procesos de formación audiovisual; las posibilidades de la historia que se busca contar: qué tan delimitada está la idea, si se puede contar a través de un cortometraje, si es de interés comunitario y si se puede contar a través de la no ficción o el cine documental; así como la diversidad en los grupos de participantes.

Algo que llamó mi atención es que, de los 18 proyectos, 16 pertenecen a mujeres. Al respecto, Ninfa me contó: «Hidalgo fue uno de los estados que recibió más proyectos liderados por mujeres. Para esta edición de Polos hubo un estado (el Estado de México) que dirigió la convocatoria exclusivamente a mujeres; Hidalgo no era el caso, la participación era libre, sin embargo fue un tremendo gusto saber que había tantas interesadas, ya que la participación de mujeres en el cine en nuestro estado es sumamente baja, así que haber recibido por primera vez en la historia de Polos Hidalgo tantas solicitudes fue inesperado y alentador».

Los temas que se abordan en los 18 proyectos van desde la acuicultura, arqueología, minería, feminismo, movimientos estudiantiles, gastronomía, danza, arte, sexualidad, aborto, intuición femenina, movilidad en Pachuca, centros de reinserción social, personas adultas mayores, maternidad y música.

Ninfa invita a estar pendientes de estos proyectos de cortometraje documental en los próximos años, así como a reflexionar acerca del androcentrismo en el cine: «Desde el inicio del cine, estamos acostumbrades a conocer historias contadas por varones, bajo su perspectiva, y no solo en el cine, sino en todas las disciplinas artísticas. Cuando miramos cine hecho por mujeres nos encontramos con una visión completamente diferente; podemos comparar una escena que hable exactamente de lo mismo, pero que una esté dirigida por un hombre y otra por una mujer y nos encontraremos con dos visiones de una misma realidad completamente distintas, una desconocida, la de la mujer, por supuesto. Es importante impulsar a más mujeres, ya que el cine como construcción de realidades (desde el documental, desde la no ficción o incluso desde la ficción) es fundamental para cambiar procesos sociales, para entender mejor el mundo que nos rodea, generar nuevas formas de accionar y de pensar».

El Día de las Personas Adultas Mayores es la fecha que la mercadotecnia arrancó a los Derechos Humanos. Originalmente, la conmemoración del 28 de agosto era para invisibilizar la problemática de este sector poblacional, pero ahora se usa para “celebrar” el excluyente “día de los abuelos”. La gente que el resto del año violenta a su familia adulta mayor, se quita la culpa con el hecho de comprar regalos y “festejar” con actividades frívolas.

En la adultez mayor el sesgo de género es inevitable, porque en una vida llena de desigualdades, la culminación de la misma no podría ser diferente. Es verdad que tanto adultos como adultas mayores sufren violencia por su condición de edad, pero las mujeres son llevadas al extremo mediante la triple opresión que les da el ser ancianas, ser mujeres y, en la mayoría de los casos, ser pobres.

En casi todos los países se continúa pagando menores salarios a las mujeres y limitando su crecimiento profesional. Es obvio que al final la pensión por jubilación será menor que la de los hombres, si es que tal pensión existe. Marginadas de una educación formal, excluidas del mercado laboral, dependientes de familias que consideran su trabajo como una simple ayuda, las mujeres enfrentan una vejez que muchas veces se vive en extrema pobreza.

El proceso de envejecimiento se ha transformado, ya que las enfermedades que antes te mataban hoy pueden ser controladas por largo tiempo. El lado negativo de esta situación es que dichas atenciones requieren una gran inversión económica, que la población adulta mayor generalmente no tiene.

Las adultas mayores sufren hoy el triste colofón que les deja una injusta historia de vida en la que han sufrido feminización de la pobreza, embarazos y eventuales abortos mal atendidos, falta de atención médica, trabajos no remunerados, violencia de género en todos sus tipos y modalidades, además de los estragos de las inacabables dobles y triples jornadas de trabajo.

Este 30 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Trata. Ya existían diversos días internacionales contra la trata en general y en sectores específicos, pero un día mundial es de mayor trascendencia que uno internacional, ya que un día internacional se establece cuando varias naciones se ponen de acuerdo para conmemorarlo, mientras que un día mundial es decretado directamente por la Organización de las Naciones Unidas, y su conmemoración es obligatoria en todo el mundo.

Aunque la esclavitud es ilegal en todo el mundo, hoy en día se estima que aproximadamente 21 millones de personas son esclavizadas y de ellas, una de cada tres son niñas o niños, pero de acuerdo con la región del mundo este porcentaje puede ser más elevado.

«21 millones de personas son esclavizadas y de ellas, una de cada tres son niñas o niños»

La trata de personas es una de las más dolorosas heridas globales, pero como también es uno de los negocios más lucrativos del planeta, la mayoría de los gobiernos cierra los ojos ante este delito y en ocasiones inclusive forman parte de la cadena delictiva.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, define la trata como captación, traslado y recepción de personas, recurriendo a amenaza, violencia u otras formas de coacción, al rapto, fraude, engaño, abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación, la cual incluirá, como mínimo, prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, trabajos forzados, esclavitud o prácticas análogas a la esclavitud, servidumbre o extracción de órganos.

El combate a las mafias de tratantes no debe ser la única estrategia de participación de los Estados, también debe garantizarse la justicia restaurativa a las víctimas y sancionar a quienes compran personas, específicamente a quienes compran mujeres para consumo sexual, porque sin clientes no hay negocio.

El conocimiento de la diversidad sexual humana es inacabado. No sólo por las distintas expresiones del género (construcción cultural), sino por los innovadores conocimientos que arrojan los estudios del mapa del genoma humano.

Hoy sabemos que el sexo biológico es diferente del sexo cromosómico (hecho que ignorábamos masivamente hace apenas cinco años) lo cual nos hace replantearnos toda la teorización cultural que hicimos hasta hace muy poco sobre los sexos y los géneros.

Debido a ello, es importante impulsar las aparentemente nuevas manifestaciones de la diversidad sexual, que tradicionalmente eran desconocidas por la mayoría de las personas.

Así pues, este 14 de julio se conmemora el Día de la Visibilidad No Binaria. ¿Quiénes son las personas no binarias? Son aquellas que no se identifican permanente, exclusiva y/o integralmente con el ser mujer, o con el ser hombre.

La fecha seleccionada por el activismo No binario, se elige como punto intermedio entre el Día Internacional de las Mujeres (8 de marzo) y el Día del Hombre (19 de noviembre).

Una de las principales agresiones que padecen las personas no binarias es justamente el que se niegue su existencia. Se les acusa de ser un invento milenial, como si en la historia de la humanidad jamás hubiera habido disidencias genéricas, hasta ahora.

La mayoría de las personas no binarias sí consideran que tienen un género, pero ese género es propio, no forma parte de la dicotomía femenina-masculina.

Las identidades no binarias incluyen géneros fluidos, géneros exclusivos neurodivergentes, xenogéneros y agéneros. La extensa clasificación puede consultarse en la página de la Resistencia No Binaria de México en facebook.

https://www.facebook.com/ResistenciaNoBinarix

La pandemia de la Covid-19, y su larga estela de daños, deviene hoy una seria amenaza para la lucha en pos de la igualdad de género y sitúa a las mujeres en un nivel de indefensión sin par.

Si bien hace algunos meses un estudio del Foro Económico Mundial estimó que cerrar la brecha económica entre hombres y mujeres podría tomar 100 años, lo cierto es que la epidemia, con sus devastadores perjuicios en el ámbito social, pareciera sumar otras décadas a esa pretensión.

De acuerdo con una investigación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ellas resultan afectadas de manera desproporcionada, y se corre el riesgo de que algunos de los modestos progresos en materia de igualdad de género alcanzados en las últimas décadas se pierdan y que las inequidades relacionadas con el trabajo se agudicen.

El grave impacto en relación con las mujeres está relacionado con su sobre-representación en algunos de los sectores económicos más afectados por la crisis, tales como la hostelería, la restauración, el comercio y la industria manufacturera, estimó el organismo.

«El COVID ha abierto aún más la brecha de género laboral»

A nivel mundial, abundó, casi 510 millones (40 por ciento) de todas las mujeres empleadas trabajan en los cuatro sectores más afectados, frente al 36,6 por ciento de hombres.

Igualmente, añadió, ellas son mayoría en los sectores del trabajo doméstico, la asistencia sanitaria y los servicios sociales, donde corren mayores riesgos de perder su ingreso, de infección y de transmisión ante la enfermedad, y es menos probable que tengan protección social.

Por otra parte, determinó la OIT, la distribución desigual del trabajo del cuidado no remunerado de niños antes de la pandemia también empeoró en esta coyuntura, exacerbada por el cierre de los colegios y de los servicios de atención.

Que las mujeres resultarán seriamente golpeadas por esta epidemia sin precedentes es un criterio prácticamente unánime a la hora de determinar el rostro de los más vulnerables.

Por ejemplo, el sector del turismo, sobre el que recaen algunos de los daños más significativos debido a la expansión y duración de la enfermedad, proporciona un volumen nada desdeñable de puestos de trabajo a las mujeres.

La Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (Unctad), advirtió por su parte, que en este ámbito los efectos podrían ser muy negativos pues se espera que ellas se vean desproporcionadamente afectadas por los despidos.

Según la entidad, las mujeres son más propensas que los hombres a ser empresarios en la llamada industria sin humo, y representan alrededor del 54 por ciento de los trabajadores en los sectores de alojamiento y servicios de alimentos.

Y, debido a que muchas de ellas laboran informalmente en trabajos poco calificados, es menos probable que tengan beneficios de desempleo u otras redes de seguridad.

La afectación que la supresión de puestos de trabajo entraña para las mujeres migrantes, por ejemplo, repercute de manera directamente proporcional en los países en vías de desarrollo para los que las remesas es un ingreso relevante.

  «El 40 % de mujeres trabajan en los sectores más afectados por el COVID»

A juzgar por un estudio de la OIT, el 75 por ciento de los trabajadores y trabajadoras domésticos del mundo, más de 55 millones de personas, corren el riesgo de perder sus ingresos en medio de este contexto.

Debido al confinamiento que busca hacer frente a la expansión de la Covid-19, y a la falta de cobertura efectiva de seguridad social, este sector es especialmente vulnerable a la pérdida de sus puestos laborales, alegó el informe.

Asimismo, destacó, peligran los puestos de trabajo de 37 millones de mujeres.

En algunas regiones, agregó la OIT, las trabajadoras domésticas son predominantemente inmigrantes que cuentan con su paga para mantener a la familia en el país de origen, por lo que tanto el impago de los salarios como el cierre de los servicios del envío de remesas ponen en situación de riesgo de hambre a sus parientes.

Además, remarcó el análisis, muchas de estas personas perciben una paga de no más del 25 por ciento del salario medio, por lo que carecen de ahorros con los que afrontar una emergencia financiera.

El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, lo expresó claramente cuando dijo que las mujeres resultan especialmente afectadas.

«Ellas laboran en muchos de los sectores más gravemente golpeados por la pandemia, y también llevan la mayor carga de aumentar los niveles de trabajo no remunerado de atención», sentenció.

Para Latinoamérica, la situación de las mujeres parece especialmente preocupante.

Acorde con la Comisión para América Latina y el Caribe (Cepal), si los efectos de la Covid-19 llevan a la pérdida de ingresos del cinco por ciento de la población económicamente activa, con lo que la pobreza aumentaría 3,5 puntos porcentuales, significaría que 107 millones de mujeres de la zona enfrentarían condiciones paupérrimas.

«Son 37 millones de trabajadoras domésticas que están perdiendo su trabajo»

También, refirió la entidad, las medidas de contención de la pandemia podrían tener efectos sobre el trabajo formal en este grupo poblacional, producto de su concentración en los sectores más afectados como servicios sociales, comercio al por mayor y al por menor, servicios empresariales y transporte, almacenamiento y comunicaciones.

Estos cuatro sectores, aclaró la Cepal, concentran el 78 por ciento de las mujeres ocupadas en la región.

A su vez, apuntó, las medidas de cuarentena profundizan la crisis de los cuidados en la región si se toma en cuenta que el 72,8 por ciento del total de personas ocupadas en el sector salud son del sexo femenino mientras que el trabajo doméstico remunerado representa el 11,4 por ciento de las mujeres empleadas.

Pese a que la Covid-19 no ocasionó las grandes desigualdades que aun en el siglo 21 subsisten entre hombres y mujeres en materia salarial y laboral, sí impone retos adicionales a un sector que, espoleado por patrones patriarcales, lleva sobre sí las mayores obligaciones en relación a la atención a la familia.

No solo se enfrentan hoy las mujeres a una mayor amenaza de perder su sustento, sino que pueden verse multiplicadas sus horas de trabajo doméstico y peligran sus oportunidades de acceder a algún tipo de seguridad social si se ceba con su nación una crisis financiera de gran envergadura, como la que con la Covid-19 se augura. (Ivette Fernández / Prensa Latina)