Sexualidad

Una lectora me preguntó a qué me refería en una columna anterior con “democratizar la sexualidad”; aquí lo explico más ampliamente.

Dice un dicho muy mexicano “a la mesa y a la cama…solo una vez se llama”, haciendo una alegoría, si la mesa fuera la sexualidad, en éste modelo hegemónico y heteronormativo que priva, la mesa se sirve para un solo comensal.

Vamos que si se concibe y se vive el inicio de una relación sexual desde el momento en que hay una erección y que ésta termina cuando ya no la hay, por supuesto sólo se está contemplando el deseo y el placer de una de las partes.

Hace muchos años, dando talleres de autoerotismo femenino en Hidalgo, yo pedía a las asistentes que describieran como era una relación sexual con sus maridos y me contestaban: “Pues mi marido se sube y se baja”.

Mientras la sexualidad humana se continúe concibiendo y siga girando solo en torno al placer masculino y al pene, seguirá siendo antidemocrática, hegemónica y heteronormativa.

Pero para que la sexualidad humana sea democrática, las mujeres han de romper con algunos estereotipos de género, por ejemplo: agradar, servir y atender a las y los demás.

Dice Marcela Lagarde que cuando las mujeres más estamos para las y los demás menos estamos para nosotras mismas.

Ciertamente lo primero que colonizaron los hombres fue el cuerpo femenino para su placer y su disfrute, así entonces sí queremos que las cosas sean diferentes, es de nuestro cuerpo de lo primero que nos hemos de repropiar, seguidamente de nuestro placer. Tenemos que dejar de concebirnos únicamente como las dadoras de placer, para empezar a aprender a recibir.

En los talleres de autoerotismo femenino, conocí mujeres de 30, 40,50 y 60 años que nunca en su vida han experimentado un orgasmo y yo les decía que no son ellos quienes les harán ver estrellitas, a menos que les den un codazo en el ojo, que el orgasmo es de quien lo trabaja.

Por supuesto los hombres tienen una gran responsabilidad en lograr que la sexualidad se democratice. Primero, tener la voluntad de cambiar, segundo concebirnos a las mujeres como seres sexuados con derechos. No sólo ellos tienen derecho al placer, nosotras también, no sólo ellos tienen derechos sexuales y reproductivos, nosotras también y hay que respetarlos.

En éste contexto le platico sobre los resultados de un estudio que se hizo en España, “Diagnóstico de la Mujer joven en la España de hoy” y que publicó ésta semana el diario La Vanguardia.

Se entrevistaron a 1,300 mujeres de 18 a 34 años de edad y 1,500 mujeres mayores de 35 años. El estudio reveló que el 46.8% de las jóvenes y el 51% de las adultas tienen relaciones sexuales sin ganas de tenerlas.

¿Creen que ésas cifras cambiarían si la encuesta se hiciera aquí en México? ¡Yo creo que no!

Digo, con qué ganas han de ir a una relación sexual si las dejan mirando al techo y peor aún por la obligación de dar placer.

El análisis descubre también que son más las mujeres jóvenes quienes se definen como feministas que las adultas y que a pesar de eso el feminismo no ha permeado en su vida sexual.

Otros datos interesantes con respecto a las jóvenes españolas es que el 5.6% ha mantenido relaciones sexuales en grupo, el 20.8 % ha practicado el cibersexo y el 20.3% ha tenido relaciones sexuales con desconocidos.

Pero fíjense bien, si cruzamos éstos datos con el que señala que la mayoría ha tenido la relación sexual sin ganas, se puede asegurar en consecuencia, que no son más libres sexualmente que lo que fueron sus abuelitas y sus madres, vamos que aunque tengan prácticas más novedosas y atrevidas, no obtienen placer de ello, sigue siendo en consecuencia antidemocrático.

A esto le llama Marcela Lagarde sincretismo de género, que si tener sexo igual que ellos, beber igual que ellos, insultarse entre ellas igual que ellos las insultan significara que son más libres, están muy equivocadas, como lo revela la encuesta, las mujeres jóvenes al igual que las adultas siguen sin ser dueñas de su placer.
¡Sopas!.

botellalmar2017@gmail.com

Al parecer los asuntos legislativos del estado están perdiendo el sentido laico que les debe caracterizar y es que el pasado domingo en diversos templos religiosos católicos se distribuyeron carteles y volantes en los que se invitaba a la población a la «Marcha por la Vida» el próximo 8 de junio.

Y es que los opositores a la iniciativa de la Ley de Interrupción Legal del Embarazo (ILE) para el estado de Hidalgo impulsada por el diputado local de Morena Víctor Osmind Guerrero Trejo parece que están empeñados en evitar que (nosotras) las mujeres tengan derechos sobre su propio cuerpo.

También fueron colocados cárteles en los diferentes recintos católicos, en los cuales se puede observar la imagen del Reloj Monumental de Pachuca envuelta en un manto azul.

Lo anterior se pudo observar en las iglesias del Arbolito, La Asunción, La Villita, San Javier, y San Bartolo entre algunas otras de la capital hidalguense, la homilía del cura respectivo incluyó una invitación a manifestarse el próximo sábado a las 9:30 en el parque de la familia en avenida Juárez.

El texto que estaba impreso en el volante que fue repartido dice: “no caer en provocaciones, no dar explicaciones ni entrevistas, solo con la presencia”. Lo que sugiere más una conminación, que una invitación.

Aunado a ello, el sermón de la homilía fue sobre el tema en contra del aborto, donde dijeron que el aborto es un pecado grave y la mujer que aborte queda “fuera de la iglesia”.

Estas acciones se suman al pronunciamiento que realizaron hace algunos días los obispos Juan Pedro Juárez Meléndez de la arquidiócesis de Tula; José Hirais Acosta.

Aunado a esto ha sido el llamado que días antes difundieron a través de un video los obispos Juan Pedro Juárez Meléndez de la arquidiócesis de Tula; José Hirais Acosta de Huejutla y el arzobispo, Domingo Díaz Martínez, de Tulancingo, en el que solicitaban a la población católica y en general a manifestarse en contra de la iniciativa para la despenalización del aborto.

Sin embargo, estás acciones son violatorias al principio de separación iglesia y estado enmarcado en la Constitución de 1917, según informó el legislador Victor Osmid Guerrero Trejo, quién es uno de los impulsores de de la iniciativa para la despenalización del aborto en el estado de Hidalgo.

Es necesario aclarar que los representantes de la iglesia católica están violando el octavo mandamiento de la iglesia que dice: «No darás falso testimonio ni mentirás», pues mientras en los volantes, sermones y videos difundidos por los sacerdotes aseguran que Hidalgo es el primer estado que quiere legalizar, lo cual es completamente falso, pues desde 2007, en la Ciudad de México está despenalizado hasta las doce semanas de embarazo según la reforma del artículo 144 del Código Penal de México D.F.

En el volante también se establece que la iniciativa de Ley No. 92 en el artículo 158, fracciones II y V se garantiza el derecho de abortar hasta los 6 meses, lo cual también es otra mentira de la iglesia, pues en la iniciativa presentada se establece que las mujeres tendrán el derecho de interrumpir la gestación hasta las 12 semanas, lo que significan tres meses.

Estás mentiras solo generan desinformación y confusión entre la población, por lo que sería prudente por parte de la iglesia mantenerse al margen de esta iniciativa y principalmente respetar el Estado Laico que establece la constitución política de los Estados Unidos Mexicanos.

¿Sí se acuerdan que ésta columna originalmente era sólo de sexualidad? La empecé a escribir hace 20 años, cuando llegó el diario Síntesis a Hidalgo. Luego de que saliera Aída Suárez de ésta publicación, salí con ella. Pasaron muchos años y ahora con mi querida amiga Georgina Obregón como directora, pues regresé, ésta es la columna número 81 de la nueva etapa.

Por cierto, felicidades a Síntesis por sus 20 años en Hidalgo.

Y en ésta ocasión la columna será sobre sexualidad, es que en un momento dado, me parecía absurdo escribir sobre penes y vaginas cuando estaban matando a 9 mujeres por día. Total que éste espacio ha devenido en una suerte de miscelánea y me he sumado a los equipos de SemMéxico que dirige Sara Lovera López y Desde Abajo, que coordina Luis Alberto Rodríguez, me siento muy contenta de estar en estos tres espacios.

Pero hablemos de sexualidad: Creo que nos les platiqué que a finales del 2018 y principios del 2019, tomé un seminario sobre “Inteligencia Sexual y Couching en Sexualidad”. ¡Fue todo un descubrimiento! Yo creí que sería más de lo mismo, pero no.

El seminario inició con ésta oración lapidaria:

“La sexualidad, es una construcción social y cultural, en consecuencia hay que ver la sexualidad desde el análisis de género e interseccionado con un enfoque de derechos humanos y diversidad, por lo tanto; todo tiene el mismo valor y por lo tanto todo merece el mismo respeto, siempre y cuando no violente los derechos humanos de las y los demás”

El enfoque es totalmente desde el feminismo, y créanme es otra cosa, es que yo como feminista no había volteado la mirada a la sexualidad. De inmediato me hizo ¡click!

Fueron varios los temas principales; sólo les presento aquí la definición de uno de ellos:

“La Inteligencia sexual es el conjunto de recursos internos que te permiten relajarte, estar presente, comunicarte, responder a los estímulos y crear una conexión físico-emocional con tu pareja. La inteligencia sexual se manifiesta como la habilidad para crear y mantener el deseo en una situación que dista de ser perfecta o cómoda, además de la capacidad de adaptar tu cuerpo cambiante y estimular la curiosidad y la apertura mental sobre lo que significa el placer, la intimidad y la satisfacción, además de la habilidad para adaptarse cuando las cosas no son como esperabas”.

Por supuesto reflexionamos incluso sobre la necesidad de democratizar la sexualidad y terminar con la dictadura del pene. Cuando conviertes la información en conocimiento y el conocimiento en acción, empiezas a ver con otros ojos por supuesto entiendo que mi mirada cambió a raíz de que tome el curso.

El jueves pasado en un lugar de Pachuca se realizó la pre-fiesta del Libido Fest, que se llevará al cabo en los próximos días. Había que ir de calzones al festival. Eso es una inocentada, lo interesante fue el desarrollo del evento. Todo el ambiente, la concepción, la vivencia y sobre todo lo simbólico reflejaron una sexualidad heteronormativa y hegemónica, ¡ahí si vi la dictadura del pene!

Pero bueno, no tenía por qué esperar más sí la sexualidad humana y los estudios de sexualidad en México parten de una visión precisamente hegemónica y heteronormativa. Mis queridísimas amigas de SEIINAC, tienen mucha información sobre sexualidad, pero desde éste punto de vista.

Varias queridas y queridos amigos están en la organización del Libido Fest, todavía hay tiempo para echarle un vistazo a lo que se presentará y cómo se presentará en las diversas actividades.

Termino la columna con dos citas de Silvia de Béjar. “Hay que tener presente que el modelo actual de sexualidad no hace sino reflejar el lugar que ocupamos las mujeres en la sociedad”.

“No es lo mismo practicar el sexo, que disfrutar de él”.

botellalmar2017@gmail.com