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Ante las reiteradas advertencias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre un alegado fraude en los resultados de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre, saltan las alarmas en el país.

Operadores del Partido Demócrata, analistas y medios de prensa de la nación norteña advierten a escasas semanas de los comicios, que el país avanza hacia un caos que alimenta la Casa Blanca.

La afluencia esperada de votos de personas ausentes puede provocar «una lucha amarga y prolongada por los resultados de los comicios», sostuvo recientemente Max Greenwood en el diario The Hill.

Crece el temor de que la demora en conocerse el voto por correo, tal vez más de una semana, y los esfuerzos del gobernante por sembrar dudas sobre ese tipo de sufragio calificado por él de fraudulento, deriven en una confrontación, en la cual milicias supremacistas blancas, entre otras que siguen al Ejecutivo, pudiera detonar confrontaciones civiles.

«Expertos auguran que Estados Unidos se dirige a un conflicto postelectoral»

Si el abanderado republicano fuera dado como vencedor el 3 de noviembre luego de que los miembros de ese partido acudan en masa a las urnas, podría crear un espejismo que puede romperse cuando tal vez las boletas por correo den la victoria al binomio opositor Biden-Harris.

Estrategas de la campaña demócrata refuerzan su preocupación por la posibilidad de que los partidarios de Trump intenten votar dos veces, por correo y en persona, como sugirió el mandatario, lo cual según Greenwood haría que estas elecciones estén sumidas en la confusión y la incertidumbre.

Chris Gagin, abogado y asesor de la organización Republicanos por el Estado de Derecho, alertó que los estadounidenses tendrían que esperar días o semanas para conocer los resultados, lo cual pudiera provocar caos debido a las dilaciones provocadas por el uso del voto por correo que puede alcanzar el 40 por ciento.

La inquietud es creciente y justificada: los partidarios del mandatario, según pronósticos, serían quienes más irían a votar y un gran por ciento de los demócratas se acogerían al derecho de enviar su boleta por correo, algo que desde hace meses la Casa Blanca trata de fijar como un ejercicio «fraudulento».

«Los partidarios de Trump saldrían a votar en masa»

El sitio www.vox.com apuntó que el mandatario incita a la violencia y señaló que «su público es de decenas de millones de personas. Sólo un pequeño porcentaje necesita actuar para perturbar severamente la política de este país». Eso pudiera convertir a Estados Unidos en un escenario de guerra.

Medios estadounidenses, sin importar su tendencia, y prestigiosos analistas admiten que algo terrible pudiera pasar en una nación que se precia de ser democrática pero que muestra una alta polarización.

El activismo pro Trump puede llevar a los estadounidenses a enfrentarse en luchas callejeras, más cuando hay un candidato de «la ley y el orden», con apoyo en esos sectores, que quiere perpetuarse en el poder o al menos seguir otros cuatro años.

Trump, antes de los incidentes de violencia policial en Kenosha (Wisconsin), rehusó condenar el comportamiento de esos grupos pues son parte de su base de apoyo y pueden salir a las calles para evitar su derrota, ya que una gran mayoría de previsiones sugieren que debe perder ampliamente en la votación por correo.

En este sentido, días atrás un convoy de sus partidarios en Portland atacó a los contramanifestantes con pistolas de pintura y gas pimienta, anticipo de disturbios más violentos. El presidente tuiteó un video de tal comportamiento con un pie de foto animándolos.

«Quienes apoyan y quiénes se oponen a Trump desatarían choques en las calles»

Aunque los retadores del mandatario fueran mayoría, su audiencia es de decenas de millones de personas. Sólo un pequeño porcentaje necesita actuar para perturbar severamente la política de este país, según J. M. Berger, un experto en extremismo violento de la red de investigación VOX-Pol.

«No parece que tengamos ningún actor institucional que esté dispuesto o sea capaz de poner freno a su retórica, así que es difícil imaginar que esto no empeore mucho, mucho más para el día de las elecciones», acentuó.

Según la publicación de www.vox.com, el presidente tiene una larga historia de incitación al desorden. «Si ves a alguien que se prepara para lanzar un tomate, golpéalo, ¿lo harías? En serio, ¿vale? Sólo golpea sin piedad. Te prometo que pagaré los honorarios legales», dijo a sus seguidores en 2016.

Agrega el sitio que «estamos pasando por un período especialmente tenso en la política estadounidense, con unas elecciones de alto riesgo en menos de dos meses y brotes de violencia callejera en varias ciudades. En tal atmósfera, el hábito de Trump de involucrarse en la retórica violenta va mucho más allá de jugar con fuego», advirtió.

Las aprensiones crecen cuando medios nacionales señalan que a juzgar por sus tuits y la programación de la Convención Nacional Republicana, el presidente cree que el caos que se desarrolla en las calles es bueno para su reelección.

«Ambos bandos advierten un posible fraude electoral»

«Él piensa que esta es su salida, dado que la recuperación económica es lenta y el Covid-19 interminable», dijo Cas Mudde, un profesor de la Universidad de Georgia que estudia la política de extrema derecha.

El asesor de Trump, Kellyanne Conway, admitió a Fox News que esta es la lógica en juego. «Cuanto más caos y anarquía y el vandalismo y la violencia reina, mejor es para la elección muy clara sobre quién es el mejor en la seguridad pública y la ley y el orden».

Los acontecimientos de los últimos días indican que Trump no condenará la violencia pues sería un reparo a sus seguidores.

Todo es más preocupante cuando el mandatario dice a medios de prensa que si los demócratas consiguen la Casa Blanca, la nación experimentará «disturbios como nunca se han visto», un reflejo más de su apuesta a continuar en el poder de cualquier forma.

Trump dejó claro desde el primer día de su presidencia que no cree que pueda ser expulsado de su cargo de manera justa. Esto es algo que dice mucho y dirá de manera peligrosa. «La única forma de perder», insiste, «es si las elecciones están amañadas». (Por Luis Beatón / Prensa Latina / DESDE ABAJO)

Un nuevo análisis de Amnistía Internacional ha encontrado que al menos 7,000 personas trabajadoras de la salud han muerto en todo el mundo después de contraer COVID-19. Se ha confirmado que al menos 1,320 personas trabajadoras de la salud han muerto sólo en México, la cifra más alta conocida para un solo país.

Amnistía Internacional también registró un elevado número de muertes de personas trabajadoras de la salud en Estados Unidos (1,077) y Brasil (634), donde las tasas de infección y mortalidad han sido altas durante toda la pandemia, así como cifras alarmantes en Sudáfrica (240) e India (573), donde las tasas de infección se han disparado en los últimos meses.

«El hecho de que más de 7,000 personas mueran mientras intentan salvar a otras es una crisis de una escala asombrosa. Todas las personas trabajadoras de la salud tienen derecho a estar seguras en el trabajo, es un escándalo que tantos estén pagando el precio final», declaró Steve Cockburn, director de Justicia Económica y Social de Amnistía Internacional.

«Tras muchos meses de pandemia, las personas trabajadoras de la salud siguen muriendo a un ritmo espantoso en países como México, Brasil y Estados Unidos, mientras que la rápida propagación de las infecciones en Sudáfrica y la India demuestra la necesidad de que todos los Estados tomen medidas.

«Debe haber una cooperación mundial para asegurar que todas las personas trabajadoras de la salud reciban el equipo de protección adecuado, para que puedan continuar su trabajo vital sin arriesgar sus propias vidas».

 «En México han muerto 1, 320 personas trabajadoras de la salud por el coronavirus»

En el informe Expuesto, acallado y atacado, del 13 de julio de 2020, Amnistía Internacional encontró que más de 3,000 personas trabajadoras de la salud habían muerto en el mundo después de contraer COVID-19. Las últimas cifras se deben al aumento de las tasas de COVID-19 en varios países, así como a la ! disponibilidad de nuevas fuentes de datos. Los países con las cifras más altas estimadas de trabajadores de la salud que han muerto a causa de COVID-19 son México (1,320), EE.UU. (1,077), Reino Unido (649), Brasil (634), Rusia (631), India (573), Sudáfrica (240), Italia (188), Perú (183), Irán (164) y Egipto (159).

Es posible que las cifras de los países no siempre sean directamente comparables debido a los diferentes métodos utilizados para reunir los datos, así como por las definiciones de las personas trabajadoras de la salud utilizadas en los distintos países.

Es probable que estas cifras tengan una subestimación significativa, debido al subregistro de muchos de los países incluidos en el análisis.

Huelga en Sudáfrica

Los nuevos datos de Amnistía Internacional llegan en medio de una acción industrial generalizada en Sudáfrica. Se espera que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, la Salud y Afines (Nehawu) proteste hoy ante el parlamento, incluso tienen planes de realizar una huelga nacional el 10 de septiembre si no se cumplen sus demandas.

El gobierno no ha cumplido hasta ahora las demandas de las personas trabajadoras, que incluyen el suministro adecuado de Equipo de Protección Personal (EPP), la participación activa de los y las trabajadoras en los comités de salud y seguridad en el trabajo, el apoyo psicosocial, el transporte y el pago por riesgos para los y las trabajadoras de primera línea.

A principios de agosto se sabía que al menos 240 personas trabajadoras de la salud habían muerto en Sudáfrica después de contraer COVID-19. Sudáfrica ha experimentado un aumento de las muertes relacionadas con el virus desde julio, y ahora hay más de medio millón de casos confirmados en todo el país.

El incremento en la India

 «La cifra de personal de salud que ha fallecido en el mundo por COVID es de 7 mil»

En la India se ha registrado un aumento de casos de COVID-19 en los últimos meses, con más de 3,690,000 casos confirmados en todo el país, y más de 65 mil muertes. Las cifras del Ministerio de Salud que aparecieron en los medios de comunicación la semana pasada indican que más de 87,000 personas trabajadoras de la salud han sido infectadas, y 573 han muerto. Más de la mitad de las muertes de las personas trabajadoras de la salud (292) ocurrieron en el estado de Maharashtra.

Las personas trabajadoras de la salud en la India han estado planteando preocupaciones sobre su seguridad. En agosto, cientos de miles de personas trabajadoras sanitarias comunitarias (de ASHA) se declararon en huelga para exigir una adecuada protección de la salud, mejores salarios y condiciones de trabajo justas y favorables.

Mil 320 muertes en México

El número de infecciones por COVID-19 ha superado recientemente los siete millones en América Latina, y Amnistía Internacional registró cifras especialmente elevadas de muertes de personas trabajadoras de la salud en México (1,320), Brasil (634) y Perú (183).

En México, el número oficial de muertes de personas trabajadoras de la salud ha llegado a la cifra sobrecogedora de 1,320 personas. Al 25 de agosto, el Ministerio de Salud de México confirmó 97,632 casos de COVID-19 entre las personas trabajadoras de la salud.

Se ha informado que las personas encargadas de la limpieza en los hospitales de México son especialmente vulnerables a la infección. Muchas de ellas están subcontratadas, lo que significa que tienen menos protección. En mayo, Amnistía Internacional documentó el caso de Don Alejandro, de 70 años de edad, quien trabaja limpiando instalaciones de hospitales estatales en la Ciudad de México. Don Alejandro dijo a Amni! stía Internacional que solicitó su reasignación a zonas administrativas, debido a su perfil de riesgo ante el COVID-19, precisó que su empleador accedió a esa solicitud pero redujo sus ingresos en aproximadamente un 16%.

Amnistía Internacional destacó el hecho de que el gobierno mexicano lleva un registro detallado de muertes de personas trabajadoras de la salud, con datos desglosados por edad, género y profesión. Esta transparencia es esencial y todos los países deberían poner a disposición este tipo de detalles; también puede servir para explicar las inquietantes cifras de México en relación con otros países.

«Amnistía Internacional destacó la transparencia con la que el Gobierno de México ha documentado las muertes por COVID»

La falta de EPP y de protocolos claros en Brasil

En Brasil, al menos 634 personas trabajadoras de la salud han muerto a causa de COVID-19. De acuerdo con la Associação Brasileira de Saúde Coletiva (ABRASCO), una asociación de personas profesionales de la salud, las y los trabajadores de la salud se han quejado de la insuficiencia de EPP, la falta de protocolos claros para gestionar las infecciones, la ausencia de apoyo a la salud mental, la mínima protección social para los miembros de la familia y los contratos precarios para los reclutados en casos de emergencia.

«Hacemos un llamado a todos los gobiernos para que tomen medidas urgentes para proteger la vida de las personas trabajadoras de la salud. Además de aumentar el suministro de equipos de protección, deben escuchar a las personas trabajadoras de la salud que se manifiestan sobre sus condiciones de trabajo, y respetar sus derechos de organización», dijo Steve Cockburn.

«Durante toda la pandemia los gobiernos han aclamado a las personas trabajadoras de la salud como héroes, pero esto suena vacío cuando muchas de ellas están muriendo por falta de protección básica».

Metodología

En colaboración con un científico de datos, Amnistía Internacional revisa y coteja regularmente los datos relacionados con las muertes de personas trabajadoras de la salud provenientes de múltiples fuentes. Éstas incluyen páginas conmemorativas, cifras gubernamentales, listas compiladas por asociaciones médicas nacionales y listas y obituarios publicados en medios de comunicación de todo el mundo. Todas las fuentes y la información explicativa están disponibles en el mapa interactivo en línea.

La liga al Mapa es la siguiente:

https://www.amnesty.org/en/latest/news/2020/09/mapping-covid19-health-worker-deaths/

El aniversario 94 del natalicio del líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, convoca a homenajear dentro y fuera del país caribeño a uno de los políticos más importantes del siglo XX e inicios del XXI.

Nacido en Birán, actual provincia de Holguín, el 13 de agosto de 1926, Fidel lideró en la década del 50 uno de los movimientos insurgentes más influyentes para América Latina y, con su triunfo, comandó uno de los gobiernos de izquierda con mayor impacto.

Se graduó como licenciado en Derecho en 1950 y, durante su labor como abogado, representó a los pobres antes de encabezar el movimiento insurreccional.

«Fidel Castro nació el 13 de agosto de 1926 en el pueblo de Birán, provincia de Holguín»

En 1953, año del centenario del natalicio de José Martí, comandó el grupo de jóvenes que se lanzaron al rescate de la República con el asalto a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en la actual provincia de Granma, ambas en el oriente del país.

Inferiores en número y armas, los asaltantes no pudieron tomar ninguna de las dos fortalezas, sin embargo, la acción marcó el inicio de la posterior etapa que incluyó el exilio de los principales líderes, el combate en la clandestinidad, el desembarco del yate Granma en 1956, la lucha armada y la toma del poder en 1959.

En su alegato de autodefensa, tras las acciones del 26 de julio, Fidel Castro planteó su proyecto de nación que incluía la transformación de la sociedad cubana en contraste con la precaria situación que padecía la Cuba de entonces.

«Los problemas de la República sólo tienen solución si nos dedicamos a luchar por ella con la misma energía, honradez y patriotismo que invirtieron nuestros libertadores en crearla», aseguró el joven abogado ante el juzgado.

Su discurso, que guardó el nombre de La Historia me Absolverá, no solo estableció aquellos males conocidos de la seudorrepública, sino que, además, fijó un plan para retomar el destino de una nación libre y su determinación a comandarla.

«En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no lo ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento. Pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos. Condenadme, no importa. La historia me absolverá», sentenció.

Luego del triunfo de 1959, la Revolución desafió a los Estados Unidos como un modelo de la resistencia latinoamericana y de otras partes.

De acuerdo con historiadores, el proceso cubano transformó la dependencia establecida en la Doctrina Monroe con un impacto mucho mayor en el continente que el de cualquier otra insurrección latinoamericana del siglo pasado.

Además, Cuba consiguió modelos ejemplares de educación y salud gratuitas, con valiosos resultados para el mundo, a lo que se añadió la colaboración internacional en estos sectores.

A esto se suman las conquistas en materia de cultura, deporte, ciencia y tecnología y otras ramas, a pesar del bloqueo económico y financiero que por cerca de 60 años constituye el principal obstáculo para el desarrollo del país.

«Comandó la Revolución Cubana desde el 26 de julio de 1953 con los asaltos a los cuarteles militares Moncada y Carlos Manuel de Céspedes»

Como fundador del primer Estado socialista del hemisferio occidental, el líder cubano diseñó, orientó y ejecutó una política exterior de neta independencia y de extensión global, y un magisterio internacionalista.

Además promovió a escala mundial la batalla del Tercer Mundo contra el orden económico mundial vigente, en particular la deuda externa, el despilfarro de recursos por gastos militares y la globalización neoliberal.

Abogó por una política de solidaridad entre los oprimidos y de respeto a la soberanía dentro del Movimiento de Países de No Alineados (Mnoal), organismo del que Cuba fue fundador en 1961.

«Solo una alianza estrecha entre todas las fuerzas progresistas del mundo nos dará la fuerza necesaria para vencer las todavía poderosas fuerzas del imperialismo, el colonialismo, el neocolonialismo y el racismo, y luchar exitosamente por las aspiraciones de justicia y de paz de todos los pueblos del mundo», señaló en la IV Cumbre de la organización, celebrada en Argel, en 1973.

A principios del siglo XXI, el entonces presidente cubano encabezó junto a su homólogo venezolano, Hugo Chávez, los esfuerzos por la unidad y la integración de América Latina y el Caribe.

En abril de 2004, ambos lideraron el camino de la América unida con la creación en La Habana de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), como espacio multifacético de convergencia.

Posteriormente, se crearon otras entidades como Petrocaribe, de amplia actividad en el campo energético, que se complementó con la reestructuración positiva de entidades como el Mercosur y la formación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

En ese sentido, el paso más concluyente fue, sin dudas, la fundación en 2011, en Caracas, Venezuela, de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños como un mecanismo de verdadera representatividad regional, capaz de dar prioridad al diálogo y trascendencia por encima de otras consideraciones.

«Fundó el primer Estado Socialista del emisferio occidental, a 90 millas de Estados Unidos»

El 31 de julio de 2006, el entonces mandatario anunció el cese provisional de sus actividades al frente del Gobierno, el Partido Comunista (PCC) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias en su Proclama al pueblo de Cuba.

Tras una complicada operación quirúrgica, adelantó que debería permanecer varias semanas de reposo y encomendó algunas funciones que atendía personalmente a dirigentes del Partido y el Estado.

En proclama a la nación expuso, en esencia, que dejaba en manos del General de Ejército Raúl Castro, sus tareas al frente del PCC y el Estado, a la vez convocaba al pueblo a seguir adelante por el camino trazado.

«No albergo la menor duda de que nuestro pueblo y nuestra Revolución lucharán hasta la última gota de sangre para defender estas y otras ideas y medidas que sean necesarias para salvaguardar este proceso histórico», escribió al respecto en su mensaje.

Rebasó su enfermedad aunque no se incorporó a sus cargos por otras complicaciones de salud, según reconoció en 2008.

Sin embargo, acompañó los venideros cambios para el país desde sus reflexiones publicadas en los medios de comunicación y el trabajo en la dirección de investigaciones y proyectos de producciones agrícolas.

«Consiguió que Cuba fuera ejemplo mundial en salud y educación pública, con una cultura admirada en todo el mundo»

El 25 de noviembre de 2016, el propio Raúl Castro anunció el fallecimiento de quien fuera reconocido como Comandante en Jefe, a los 90 años de edad. En cumplimiento a su voluntad, sus restos fueron cremados.

Durante su vida, mantuvo relaciones de amistad con personalidades de todo el mundo, como los líderes Nelson Mandela, Yasser Arafat, Indira Ghandhi, el escritor Gabriel García Márquez y el futbolista Diego Armando Maradona.

Igualmente, creó estrechos lazos con mandatarios de la región, como Hugo Chávez (1999-2013); Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), de Brasil; Cristina Fernández (2007-2015), de Argentina; Evo Morales (2006-2019), de Bolivia; Rafael Correa (2007-2017), de Ecuador; y Daniel Ortega (1985-1990 y 2007-), de Nicaragua.

Su papel frente a la consolidación del proceso revolucionario; las transformaciones económicas y sociales del país; el desarrollo de la educación, la salud, el deporte, la cultura y la ciencia; el enfrentamiento a las agresiones de Estados Unidos y la convocatoria a la unidad en la región lo convirtieron en un símbolo universal de resistencia. (Texto: Elizabeth Borrego Rodríguez / Prensa Latina / DESDE ABAJO MX)

Cortes de energía de hasta 20 horas al día, montañas de basura en las calles, largas filas en gasolineras y frente a los bancos es el panorama veraniego de El Líbano en lo que parece ser una caída libre hacia el colapso.

Los expertos recuerdan que este país, acostumbrado a luchar y pese a una infraestructura desmoronada, salió una y otra vez de la debacle, pero hoy es diferente.

Todos los días hay signos más oscuros con despidos masivos, hospitales amenazados de cierre, tiendas y restaurantes cerrados y crímenes impulsados por la desesperación.

Además, un ejército que ya no puede permitirse alimentar a sus soldados y almacenes que venden productos caducados.

«El Líbano se precipita hacia un punto de inflexión a una velocidad alarmante, impulsado por la ruina financiera, el colapso de las instituciones, la hiperinflación y el rápido aumento de la pobreza.»

El Líbano se precipita hacia un punto de inflexión a una velocidad alarmante, impulsado por la ruina financiera, el colapso de las instituciones, la hiperinflación y el rápido aumento de la pobreza.

Esto ante una letal pandemia que alcanzó a más de cinco mil personas y causó decenas de muertes.

La situación amenaza con romper lo que una vez fue modelo de diversidad y resiliencia en el mundo árabe, ante la posibilidad de abrir la puerta al caos.

Los libaneses observan un declive tan fuerte que alteraría para siempre la diversidad cultural y su espíritu emprendedor.

En el pasado, la culpa podían achacarla a presiones externas o a la amenaza de guerra de Israel, pero ahora se ha hecho más evidente la dependencia del sector externo con sus 18 sectas religiosas reconocidas, un gobierno central débil y vecinos poderosos.

Siempre estuvo en el medio de rivalidades regionales que conducen a parálisis política, violencia o ambas.

FOTO: Reuters

La contienda civil de 1975 a 1990 convirtió la palabra Beirut en sinónimo de devastación y de la cual emergió una generación de señores de la guerra convertidos en políticos de los cuales el país no se libró hasta hoy, estiman analistas y la percepción popular.

Desde aquel conflicto, El Líbano sufrió la ocupación siria, hostilidad de Israel, episodios de combates sectarios, asesinatos políticos y diversas crisis económicas, así como una afluencia de más de un millón de refugiados sirios.

Pero la crisis ahora es en gran parte debida a la situación local, una culminación de décadas de corrupción y avaricia de una elite gobernante saqueadora de casi todos los sectores de la economía.

«Los problemas llegaron a un punto crítico en octubre de 2019, con protestas masivas ante la intención del Estado de aplicar impuesto a WhatsApp, tal vez la gota que colmó la copa de personas hartas de los políticos.»

Durante años se evitó el colapso con incluso una de las cargas de deuda pública más pesadas del mundo, más de 95 mil millones de dólares y equivalente a alrededor de 170 por ciento del Producto Interno Bruto.

Un sistema de poder compartido sectario asignó puestos de acuerdo con el origen y no la competencia o calificación, derivado de lo cual los políticos se sustentaron en el amiguismo, el clientelismo y el patrocinio de sus correligionarios.

«La corrupción se ha democratizado; no está en el centro de un solo hombre», resumió el vicepresidente de estudios en el Carnegie Endowment for International Peace, Marwan Muasher.

Para cada secta hay un sector de la economía que controla y extrae dinero, para que pueda mantener a su grupo feliz, dijo.

Los problemas llegaron a un punto crítico en octubre de 2019, con protestas masivas ante la intención del Estado de aplicar impuesto a WhatsApp, tal vez la gota que colmó la copa de personas hartas de los políticos.

La sublevación popular causó un cierre de bancos y controles informales que prohibieron operaciones en divisas.

FOTO: The New York Times.

Y como resultado una escasez que depreció la moneda nacional a más de 80 por ciento respecto al dólar estadounidense, mientras los precios de los alimentos y otros bienes de consumo escalaron a niveles inalcanzables para las mayorías.

Esa caída representa un colapso épico con un impacto generacional, suscribió en las redes sociales Maha Yehia, directora del Centro Carnegie Middle East.

Si no hay una ayuda financiera del exterior en lo inmediato, podría ser cuestión de meses llegar a un punto en el que el Gobierno será incapaz de satisfacer necesidades básicas como combustible, electricidad, internet o incluso productos básicos, apuntó la especialista.

«Un colapso completo de El Líbano amenaza a la región en general y conducir a vacíos de seguridad que podrían ser explotados por los extremistas, anticipan los observadores.»

Hay indicios de hambruna con una disminución de los salarios, en el mejor de los casos, o el desempleo.

A diferencia de crisis anteriores en que naciones árabes del Golfo y donantes internacionales acudieron al rescate, El Líbano está solo.

Los amigos tradicionales de la nación de los cedros no están dispuestos a ayudar a un país sumido en la corrupción y en particular desde que el Gobierno incumplió por primera vez en la historia con el pago de una deuda en marzo pasado.

Un colapso completo de El Líbano amenaza a la región en general y conducir a vacíos de seguridad que podrían ser explotados por los extremistas, anticipan los observadores.

Mona Yaacoubian, asesora principal del vicepresidente para Medio Oriente y África del Instituto de Paz de Estados Unidos, predijo que la situación a la que va el país podría provocar masivos flujos de refugiados hacia Europa y agregar aún más confusión al arco de inestabilidad que se extiende desde Siria hasta Iraq. ( Por Armando Reyes, Corresponsal de Prensa Latina en El Líbano / DESDE ABAJO MX)

La victoria estratégica del asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba cumple ahora 67 años, tras el revés táctico ocurrido el 26 de Julio de 1953.

Tal victoria la protagonizó Fidel Castro, entonces joven abogado que supo nuclear a un grupo de patriotas decidido a reivindicar la ignominia de un golpe de Estado militar fraguado y logrado el 10 de marzo de 1952.

El propio Fidel Castro denunció el golpe ese mismo año ante los tribunales, en los que asimismo denunció al general Fulgencio Batista. Su denuncia fue desestimada, o peor, desoída.

El asalto a los cuarteles Moncada de Santiago de Cuba -segunda fortaleza militar del país -y Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo, que habría de servir de retaguardia a la acción organizada, se convirtió en bandera de lucha vindicativa de las decenas de jóvenes asesinados.

Eran los integrantes de la denominada Generación del Centenario de José Martí, cuyo legado rescataron en aquella hombradía.

La victoria no se logró con armas, sino con la palabra del líder sobreviviente de la contienda.

Dos escenarios tuvo esa gesta de la palabra: el Palacio de Justicia, y un pequeño espacio de estudios de las enfermeras del Hospital Saturnino Lora, en Santiago de Cuba, entre el 21 de septiembre y el 16 de octubre del propio año.

Resultaron los escenarios del juicio de la Causa 37 del Tribunal de Urgencia de Santiago, de Fidel Castro y sus compañeros sobrevivientes de la masacre del 26 de julio y días sucesivos.

Los crímenes continuaron hasta el primero de agosto, fecha en que el jefe de la Revolución que nacía, fue hecho prisionero por un militar de honor, el entonces teniente de la Guardia Rural, Pedro Sarría Tartabull.

La Causa 37, denominado así el Juicio del Moncada, fue la tribuna donde se libró el combate verbal, ganado y consagrado por la historia en el proceso que culminó con la autodefensa: La Historia me Absolverá.
Para el abogado Fidel Castro, el autor de aquella epopeya fue el prócer cubano José Martí.

En una de las sesiones del juicio en la Audiencia, un abogado involucrado en la Causa -sin que nada tuviera que ver con ella, como otros más- había sido acusado de ser el autor intelectual del asalto al Moncada, como portador de un millón de pesos para la causa. Su nombre: Ramiro Arango Alsina.

Este le preguntó al joven rebelde que en ese momento se autodefendía, en condición de abogado, si él (Arango Alsina) le había dado un millón de pesos como autor intelectual.

Fidel Castro -vistiendo en esa instancia del juicio la toga de abogado- respondió: «Nadie debe preocuparse porque lo acusen de ser autor intelectual de la Revolución, porque el único autor intelectual del asalto al Moncada, es José Martí, el Apóstol de nuestra independencia».

Sus palabras sorprendieron a todos en aquella enorme sala colmada de público y militares armados con bayonetas caladas, especialmente a sus compañeros de lucha, muchos de los cuales exteriorizaron su emoción jubilosa, que el Tribunal criticó.

No pocos de los presentes habían participado en el Desfile de las Antorchas, inaugurando el año del Centenario del Apóstol, y a ellos les llamaría el pueblo, la Generación del Centenario.

Luego del interrogatorio a Fidel Castro, a solicitud suya, le fue otorgado el derecho de ejercer su autodefensa, desde el estrado destinado a los demás letrados.
Sería al único que se escucharía denunciar los crímenes horrendos que el Ejército había cometido, defender los principios éticos de la Revolución y dar a conocer minuciosamente sus proyectos.

Eso era insoportable para el régimen porque él, abogado brillante, por demás, exigía que se dedujera testimonio de sus denuncias de asesinatos y demás desmanes cometidos, de manera que sus autores fueran juzgados después.

En ese punto, al Fiscal se le ocurrió peguntarle: «Dígame joven, ¿con qué prestigio político contaba usted para creer que un pueblo entero se le sumaría y más un pueblo tan descreído y tantas veces engañado como el de Cuba?».

Su respuesta fue airada: Con el mismo prestigio con que contaban el abogadito… Carlos Manuel de Céspedes… cuando dio el Grito de Yara… con el mismo prestigio con que contaba el mulato Antonio Maceo cuando se alzó en la manigua redentora, entonces no era el Maceo de la Protesta de Baraguá, ni el Maceo de la Invasión, ni el Maceo que supo predicar que era peligroso contraer deudas de gratitud con un vecino tan poderoso, refiriéndose a los Estados Unidos de Norteamérica…
Esa era la tónica de Fidel Castro, líder vencedor. Tanto fue así que el Gobierno mandó al Tribunal que lo separaran de ese proceso, celebrado en una sala atestada de público.

Para ello, debía retirarlo con una disposición médica. Los médicos de la prisión debían cumplirla. De vuelta a la celda, él lo supo. Un médico que no quería violar la ética y consideraba el hecho deshonesto le preguntó qué hacía.

Su respuesta: «Actúe según su conciencia». El médico sabía que, de no hacerlo, le aplicarían al acusado la Ley de Fuga; su vida corría riesgo: El galeno firmó el certificado.

Pero la victoria sería suya, coordinó con la joven revolucionaria Haydée Santamaría y un preso común ese mismo día para que la abogada Melba Hernández entregara su carta al Tribunal.

La misiva fue entregada luego del pase de lista, después que el presidente del Tribunal dijera que Fidel Castro no estaba presente porque se encontraba enfermo… La partida la ganó Fidel, aunque no fue llevado más a la Audiencia.

El juicio para él terminaría después, el 16 de octubre en el pequeño salón de estudios de las enfermeras. Como público, seis periodistas -de ello doy fe- en cuyos órganos de prensa no podíamos publicar nada pues la Censura de Prensa estaba vigente.

Pero entramos, porque había que cumplir con la Ley de Tribunales de Urgencia que decía que los juicios debían ser Orales y Públicos, y a esos fines los seis periodistas seríamos el público.

El 16 de octubre se celebró el juicio, pero el Fiscal, a propósito, fue demasiado parco. Ni él ni ningún otro miembro del Tribunal le hizo preguntas al acusado y abogado Fidel Castro, y él pudo usar todo el tiempo en su autodefensa, alegato conocido para la posteridad como La historia me absolverá.

Fue el colofón de una victoria sin precedentes, discurso improvisado que duró casi dos horas y donde reflejó todo el programa de la Revolución, comenzando por la Reforma Agraria, la Educación, la Salud Pública, la protección al trabajador, la vivienda, el turismo como fuente importante de ingresos para Cuba, y todo cuanto la Revolución triunfante en la Sierra Maestra, el primero de enero de 1959, comenzó a llevar a cabo y continúa.

¿Fue esto o no una victoria sin precedentes del 26 de Julio de 1953?, que los cubanos y amigos celebramos, además de un magisterio jurídico-político trascendental. (por Marta Rojas, colaboradora de Prensa Latina, testigo excepcional de los hechos históricos que narra / DESDE ABAJO MX)