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El Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, sostuvo en la tarde de este jueves, en la sede del Palacio Nacional de México, una reunión con el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

El encuentro transcurrió en un ambiente cordial y de amistad, en el que ambas partes destacaron el interés de continuar profundizando el diálogo político de alto nivel y ratificaron la voluntad de ampliar las relaciones económico-comerciales, la inversión y cooperación en ámbitos como salud, biotecnología, deporte, educación y turismo, así como los vínculos culturales y académicos, entre otros.

Por su parte, el Presidente cubano se refirió a los entrañables lazos históricos y de amistad entre las dos naciones, al tiempo que agradeció la solidaridad y el apoyo recibidos en el contexto de enfrentamiento a la pandemia de la COVID-19 y de recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EE. UU. contra Cuba.

Asimismo, los mandatarios reiteraron el compromiso de trabajar por la unidad e integración de América Latina y el Caribe bajo la Presidencia Pro Témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) de México y por la defensa de Nuestra América como Zona de Paz.

Acompañaron al mandatario cubano, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla; Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, asesor del Presidente; Rodrigo Malmierca Díaz, ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera; Anayansi Rodríguez Camejo, viceministra de Relaciones Exteriores; Eugenio Martínez Enríquez, director general para América Latina y el Caribe del Ministerio de Relaciones Exteriores; y Pedro Núñez Mosquera, embajador de Cuba en México.

Por la parte mexicana también estuvieron presentes el canciller Marcelo Ebrard Casaubón; el secretario de Hacienda y Crédito Público, Dr. Rogelio Ramírez de la O; el secretario de Salud, Dr. Jorge Alcocer Varela; el coordinador de Asesores de la Presidencia de la República, Lic. Lázaro Cárdenas Batel; el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Dr. Hugo López-Gatell Ramírez, y el titular de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, Dr. Alejandro Svarch Pérez.

Durante los últimos 16 años, la ONU ha verificado 266.000 casos de violaciones graves contra los niños en más de 30 conflictos en África, Asia, el Oriente Medio y América Latina, según indicaron dos altas funcionarias de la ONU al cumplirse el vigésimo quinto aniversario desde que la Organización publicara un informe pionero sobre esta cuestión.

El informe en cuestión, escrito en 1996 por la política mozambiqueña Graça Machel, instaba a la comunidad internacional a tomar medidas concretas para proteger a los niños del flagelo de la guerra y pedía a la ONU y a la comunidad mundial que actuaran para proteger a los niños.

«La comunidad internacional atendió el llamamiento y adoptó medidas basadas en las recomendaciones de Machel, como la creación por parte de la Asamblea General de la Oficina del Representante Especial del Secretario General para la cuestión de los niños y los conflictos armados, y el establecimiento por parte del Consejo de Seguridad de un mecanismo coordinado de supervisión y presentación de informes de las Naciones Unidas para continuar el seguimiento de las repercusiones de la guerra en los niños», afirmaron en una declaración conjunta la directora ejecutiva de UNICEF y la representante especial de las Naciones Unidas para la cuestión de los niños y los conflictos armados.

Henrietta Fore y Virginia Gamba señalaron que las verificaciones de los últimos 16 años incluyen más de 104.100 niños muertos y mutilados, 93.000 niños reclutados y utilizados en los combates o funciones de apoyo, 25.700 niños secuestrados y otros 14.200 niños víctimas de violencia sexual.

A diario se producen 72 violaciones de los derechos de los niños

La ONU comprobó que en 2020 se produjeron un total de 26.425 violaciones contra los niños en situaciones de conflicto, una cifra que corresponde a «72 violaciones diarias o tres violaciones cada hora».

Como dato negativo añadió que por séptimo año consecutivo se superó la cifra de más de 20.000 abusos.

«Estos son sólo los casos que pueden verificarse a través del Mecanismo de Supervisión y Presentación de Informes dirigido por la ONU, establecido en 2005 para documentar sistemáticamente las violaciones más atroces contra los niños en las zonas de conflicto. Las cifras reales son sin duda mucho más elevadas«, recordaron las representantes de la ONU.

Hay que ir más allá de las estadísticas

Ambas destacaron que estas horribles cifras suponen algo más que simples estadísticas, «son vidas jóvenes que se han perdido o que han quedado devastadas por traumas y sufrimientos horribles”.

De hecho, muchos niños sufrieron más de una violación grave. Solo el año pasado, la ONU verificó que alrededor del 10% de los casi 20.000 niños afectados por este flagelo sufrieron dos o más violaciones graves.

La ONU liberó a más de 12.000 niños en 2020

A pesar de esta preocupante tendencia se han realizado importantes avances en la protección de los menores en conflictos como los Principios de París que buscan prevenir el reclutamiento y la utilización de niños en fuerzas y grupos armados.

«Además, la ONU sigue trabajando directamente con las familias y las comunidades para reducir las situaciones de vulnerabilidad de los niños y darles el apoyo que necesitan para la recuperación de los conflictos bélicos», explica la declaración.

Así, a lo largo de los años, las Naciones Unidas y sus socios han trabajado sin descanso garantizando la liberación de miles de niños vinculados a las fuerzas y grupos armados, y proporcionándoles la atención adecuada y los servicios de reintegración. En 2020, esa cifra incluyó a 12.643 niños.

El impacto de los conflictos en los niños es una responsabilidad que nos atañe a todos

Sin embargo, las dos funcionarias de la ONU advirtieron que las partes en conflicto continúan con las graves violaciones de los derechos de los menores, mostrando un desprecio generalizado y espantoso por su bienestar.

Calificaron de «inaceptable» que sólo 18 de las 61 partes en conflicto enumeradas en los anexos del informe anual del Secretario General de 2021 sobre niños y conflictos armados tengan un plan de acción conjunto o compromisos similares con la ONU para prevenir las violaciones graves de los derechos de los menores.

«Todas las partes incluidas en la lista deben acordar y adherirse a un Plan de Acción para proteger a los niños y, en primer lugar, establecer medidas para evitar que se produzcan violaciones contra los menores», subrayaron.

La declaración acaba con una cita de Machel Graça: «El impacto de los conflictos en los niños es responsabilidad de todos, y debe ser la preocupación de todos».

El desastre de Afganistán no es un asunto casual; es el resultado de una crisis planeada y ejecutada por los países del G-7, los cuales financiaron a los extremistas islámicos para hacerse del control del país desde finales de 1970. A esta conclusión llega el Partido Tudeh de Irán, el cual culpa a los países de Occidente, a Arabia Saudita, a la República Islámica de Irán y a Pakistán, por apoyar a los jihadistas desde hace cuarenta años en su afán de erradicar la presencia de la URSS sobre el país y liquidar los avances sociales de la entonces República Democrática de Afganistán.

El Partido Tudeh, uno de los principales opositores al gobierno teocrático iraní, estimó en un comunicado que el retorno del Talibán es el resultado de los acuerdos alcanzados entre los regímenes de Donald Trump y la organización extremista en marzo de 2020. La situación en el país, dijo, es ejemplo de la falacia de las intervenciones humanitarias promovidas por Estados Unidos y los países occidentales. “El precio de esas políticas las están pagando las mujeres, los hombres y las infancias de Afganistán”, dijo la organización en un comunicado.

[Si quieres leer el comunicado completo, pulsa aquí: El Partido Tudeh de Irán condena las políticas imperialistas y reaccionarias en Afganistán ]

Además, el Partido Tudeh iraní sostiene que el caos en Afganistán conviene a Estados Unidos pues desestabiliza las fronteras con China, India, Irán y los países colindantes con Rusia. Además, representa un serio obstáculo en los planes chinos de reconstruir la gigantesca Ruta de la Seda, antiguo camino comercial que pretende ser relanzado en esta era y que comunica a los países del oriente asiático con el occidente europeo y África.

Hay que entender lo que la República de Cuba logró en los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020. De verdad, hay que ponerlo a la vista porque no es cualquier cosa. Se trata de uno los más grandes hitos en la historia deportiva del país y, por tanto, de su sistema político. Y si existiera quien afirme que no deben mezclarse los asuntos del deporte con los políticos, habría que explicarle por qué ésto pasa con la isla. De hecho, el pueblo cubano no quisiera que fuera así, pero lo es, por culpa de quienes todo el tiempo conspiran para verla fracasar.

Como se sabe, Cuba es un país bloqueado económica y comercialmente por Estados Unidos desde hace más de sesenta años. Eso significa que tiene severos problemas para formar deportistas pues no puede acceder a los equipamientos e insumos médicos necesarios para atender el deporte de alto rendimiento. Y no digamos ya las carencias que enfrenta para poder premiar, como sin duda se merecen, a sus campeones y campeonas. A esto se le debe sumar la presión que enfrentan sus deportistas cada vez que viajan a competir, pues la política anticubana de Estados Unidos y la ambición personal, provoca a la emigración irregular y la deserción de atletas y de entrenadores.

Esto último atenta de nuevo contra la precaria economía cubana pues, todo lo que, con tanto sacrificio, la Revolución le invirtió a un deportista, de pronto, se esfuma y no regresa. O peor, es robado por los mercenarios y tratantes de personas, que los hay. Además, en cada noticia que se difunde sobre algún cubano desertando de su respectiva delegación, va de por medio la propaganda que contra Cuba financia la política exterior de Estados Unidos. Entonces, cada vez que eso pasa, se pretende hacer creer que es un “fracaso” del socialismo cubano, cuando, en realidad, es una suma de factores en cuyo fondo se haya la guerra económica y política de Washington contra La Habana.

Y, a pesar de todo lo anterior y lo que no puedo detallar en este texto (se podrían llenar libros enteros al respecto. Mientras tanto, te dejo un artículo que lo explica bien), retomo lo que el periodista cubano Pedro Jorge Velázquez publicó, acerca de los logros de la delegación cubana en Tokyo 2020, para asombro del mundo.

Para empezar: Cuba obtuvo quince medallas. Siete de oro, tres de plata y cinco de bronce. Y fue el país más ganador de Hispanoamérica, quedando entre los primeros quince países del mundo en el medallero olímpico, “en donde no hay ningún otro país subdesarrollado, mucho menos bloqueado”.

Continúa la lista de Velázquez:

  • Quedó 4to en el continente por detrás de los más grandes de la región: Estados Unidos, Canadá y Brasil, países que la superan por muchísimo en población y en economía
  • Quedó 2do de América Latina, solo por detrás de Brasil, país que tiene más de 212 millones de habitantes. Pero ojo: con el mismo número de medallas de Oro
  • Ocupó el 1er lugar de los países hispanohablantes del mundo entero
  • Fue el país de más medallas Olímpicas en el #Boxeo.
  • Logró 15 medallas con solo 69 deportistas para un 21.7 %
  • Quedó por encima de países desarrollados o en desarrollo como Hungría (15), Corea del Sur (16), Polonia (16), República Checa (17), Noruega (20) España (22), Suecia (23), Suiza (24), Dinamarca (25), Croacia (26), Bélgica (29), Bulgaria (30), Eslovenia (31), Turquía (35), Grecia (36), Israel (39), Qatar (41), Ucrania (44), Rumanía (46), Eslovaquia (50), Sudáfrica (52), Portugal (56)
  • Quedó por encima de países de la región como Ecuador (38), Venezuela (46), Puerto Rico (63), Colombia (66), República Dominicana (68), Argentina (72), México (84). Los demás países de América Latina se fueron sin ninguna medalla, entre ellos Chile, Costa Rica y Panamá.
  • Cuba sigue 1er lugar en América Latina en la tabla histórica de los Juegos Olímpicos, 2do del continente por detrás de EE.UU. y puesto 16 mundial.

Y para rematar, Pedro Jorge Velázquez pone sus puntos sobre las íes:

“Da igual si deseas despolitizarlo y pensar que esto es resultado de un ADN especial que tienen los cubanos, solo espero que te sientas orgulloso de lo que hemos logrado, bloqueados y echando p’alante. Yo sin embargo sé que todo esto no hay otra forma de entenderlo sin mencionar el nombre de Fidel y la palabra #REVOLUCIÓN”.

Bien dicho. Y se debe recordar que Cuba ha obtenido estos resultados en medio del recrudecimiento del Bloqueo y la guerra mediática en su contra. Hace unas semanas, las grandes cadenas estadounidenses y europeas se regodeaban diciéndole al mundo que la Revolución enfrentaba las protestas. Anunciaron el fin del socialismo, en su gastado discurso de guerra fría. El ocupante de la Casa Blanca, Joe Biden, se atrevió a decir que Cuba era un “Estado fallido”, mientras informaba que liberaría más dólares para apoyar los disturbios en la isla. Todo, mientras las sedes diplomáticas cubanas enfrentaban el asedio de mercenarios. En México, atentaron contra funcionarios cubanos; en Estados Unidos, amenazaron a la misión y en Francia, lanzaron bombas molotov contra la Embajada en una franca acción de terrorismo. Y no olvidemos que Washington anunció al mismo tiempo más medidas de asfixia económica, con toda la disposición de mantener las 243 acciones de agobio impuestas por Donald Trump.

¿Un país que obtiene siete medallas de oro, el más grande de habla hispana, le parece propio de un “Estado fallido”, míster Biden?

Yo dejo esto a la reflexión y quien tenga ojos que lea: ¿Qué resultados obtendrían otros países si sufrieran, ya no digamos sesenta años, sino un año de Bloqueo? Si a México, por ejemplo, le impidieran recibir remesas, colapsaría en tres meses. Si a Argentina le bloquearan la exportación de soya, entraría en una crisis prácticamente irrecuperable. Si a España le interceptaran los barcos de petróleo, el pueblo de inmediato asaltaría el Palacio Real de Madrid. En todos los casos, el deporte sería lo de menos. Sin embargo, Cuba sigue en lo alto del altletismo mundial para desgracia de sus enemigos. Y triunfa, sí, por lo importante que es el deporte en la isla y la enorme capacidad de sus atletas, pero también, para demostrarle a quienes le hacen la guerra ideológica que su socialismo funciona, a pesar de los problemas que les imponen. Eso es algo que tiene el cubano forjado en la Revolución. Qué maravilla de país.

Su nombre es René Bolio Halloran. Fue exhibido, ni más ni menos, que por el presidente López Obrador como el racista que ofendió a un funcionario de la Embajada de Cuba cuando éste y otros esbirros anticubanos, se apersonaron a las afueras de la representación diplomática para proferir insultos. Eran los días de los disturbios en la isla, y René Bolio los aprovechó para hacer gala de su violencia.

Por supuesto, sus actos no fueron casuales. Poco después de hacer el ridículo en la Embajada cubana —sorpresa, sorpresa—, viajó a Miami para reunirse con su jefe, sí, el que lo mandó a gritarle “negro” y “maricón” a un guardia cubano en México. Se trata de Orlando Gutiérrez Boronat, conocido terrorista anticubano, dirigente del Directorio Democrático Cubano, una organización que recibe financiamiento de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, la USAID, para actos de subversión contra el Gobierno de Cuba.

A nadie debería sorprender que René Bolio Halloran sea militante del PAN. Fue senador suplente de la infame Cecilia Romero, directora del Instituto Nacional de Migración durante el sexenio de Vicente Fox, institución que en ese tiempo fue acusada de tener nexos con bandas del crimen organizado dedicadas a la trata de personas desde Cancún, muchas de éstas de origen cubano. Romero, a su vez, es esposa de Emilio Baños Urquijo, cuya familia es fundadora de la organización ultracatólica El Yunque.

Todo esto quizá ya lo sabía el presidente López Obrador cuando exhibió a René Bolio Halloran. Eso y que fue funcionario del gobierno de Felipe Calderón, el usurpador de la Presidencia. Más, quizá de lo que apenas se enterará, es que este crudo panista, hizo parte del Ayuntamiento de Metepec, Estado de México, cuando era gobernado por Morena entre el 2019 y el 2021. Sí, la entonces alcaldesa morenista, Gabriela Gamboa Sánchez, nombró a un recalcitrante conservador, Bolio Halloran, secretario del Gobierno municipal.

René Bolio Halloran (centro) posa junto a la exalcalde de Metepec, Gabriela Gamboa Sánchez, durante la administración municipal morenista. FOTO: Alcaldía Metepec

La administración morenista en Metepec fue un desastre. Pero mucho de esto se debió a que René Bolio Halloran operó desde dentro para fracturar a Regeneración Nacional desde esa posición local. Su misión fue orientada por la extrema derecha en Miami, para recolectar información y actuar en contra de los intereses de Morena y la cuarta transformación, en todo lo que pudiera alcanzarle. Y cosechó éxitos. Su modus operandi se explica cuando, en las pasadas elecciones municipales de julio, Morena perdiera el control del Ayuntamiento de Metepec y se lo cediera a Fernando Flores, nuevo alcalde, sí, del PAN.

Hecha la trampa, Bolio Halloran ha vuelto a sus posiciones en la reacción conservadora. En su biografía se cuenta la operación de varios eventos contra Cuba en suelo mexicano, financiados por la Fundación alemana Konrad Adenauer (KAS, por sus siglas en alemán), la cual aún tiene registro como asociación civil ante la Secretaría de Hacienda mexicana. En México, hizo parte del proyecto “La otra Cuba”, dirigido por el fallecido terrorista Jorge Poo, vinculado a la Fundación Cubano Americana, la cual conspiró para asesinar a Fidel Castro en 1961 y al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en 1999, con el auspicio de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos.

También, Bolio Halloran ha mantenido amistad con otro personaje que ha ocupado territorio mexicano para acciones se subversión contra la isla, el también abogado de origen chileno, Nicolás Ampuero Catalán, residente en la Ciudad de México, dedicado a representar legalmente a “balseros” cubanos llegados desde Cancún (sí, aquí aparece la huella de la ex directora del INM, Cecilia Romero). Ayudado por integrantes del PAN, este personaje apadrina a supuestos “presos políticos” en Cuba como maniobras de propaganda contra la Revolución cubana.

El activismo anticubano de René Bolio Halloran se extiende a organizaciones como el Center for a Free Cuba, People In Need y hasta la Organización Demócrata Cristiana de América, cuya representación en México la tiene el PAN y el mismo Yunque. Con éstas, Bolio Halloran también se da tiempo para desarrollar actividades en contra de los Gobiernos de Venezuela, de Bolivia y hasta, por qué no, China.

¿Por qué ocupar México como sede de actos contra Cuba o Venezuela, en su caso? Porque dada la cercanía con Estados Unidos, el territorio mexicano ha pretendido ser plataforma de la derecha latinoamericana con el apoyo económico de instituciones de la política exterior estadounidense como la USAID, la National Endowment for Democracy (NED) y el Internacional Republican Institute (IRI), entre otros aliados europeos como la alemana KAS y partidos políticos de derecha en Latinoamérica.

Cabe recordar que la USAID y la NED, son organizaciones que brindan financiamiento a la asociación Mexicanos Unidos Contra la Corrupción y Sí por México, propiedad del empresario Claudio X. González, padre de la alianza opositora al presidente López Obrador y Morena, Va por México, la cual agrupa a los partidos PRI, al PAN y PRD.

Está visto que el protagonismo de este personaje, René Bolio Halloran, está perfectamente planeado. Su vinculación a la mafia de Miami y, la de ésta, a las instituciones del Departamento de Estado de EEUU y la CIA, también está ligada a las organizaciones de la derecha en México. Se trata de una estructura subversiva regional que actúa, no sólo contra Cuba y la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA), sino contra los gobiernos progresistas como el de México. Sus acciones ya no son exclusivamente políticas, sino que han escalado al nivel de guerra sucia. Apuestan, pues, a desestabilizar las naciones que atacan. Y en el caso mexicano, es claro pueden hacerlo también encubiertos en los gobiernos locales de Morena.