LETRAS

Creación, crítica y noticias literarias.

¿Nueva normalidad o nueva realidad? El término es lo que menos importa. El hecho es que la humanidad intenta adaptarse a subsitir en un ambiente que no conocíamos. Así los comercios de la tradicional calle Guerrero. Ya no es lo mismo vender así. Ya no podemos arremolinarnos por un buen pantalón, ni chuparnos los dedos con unas papas con mucha salsa y limón. Llevamos el tapabocas, marca de nuestra fragilidad. Nos resta la esperanza de que, algún día, volveremos a «guerrerear» sin miedos ni distancias.

Imagina que, derivado de la contingencia por el Covid-19, perdiste tu empleo, si es que lo tenías; o te redujeron el sueldo y tu situación económica se precarizó y hay días en los que no sabes si vas a comer o no. Espero que sólo hayas tenido que imaginarlo y no estar padeciendo esto.

Ahora, si lograste sentir esa zozobra, no fuiste la única persona. Esa empatía también la experimentaton este grupo de jóvenes pachuqueños, quienes se sumaron al proyecto Cocinamos México, una iniciativa ciudadana que surgió en la Ciudad de México en el mes de marzo y que han retomado en ciudades como Puebla, Guadalajara, Monterrey y en últimas semanas, Pachuca.

El principal objetivo de Cocinemos México es regalar comida en cajitas biodegradables con un mensaje alentador, a las personas que realmente lo necesiten, a los y las más vulnerables, personas que van al día.

Ellos mismos son quienes cocinan desde temprano y comienzan a repartir desde la 1:30 de martes a viernes en calle Cuauhtémoc y zona centro de Pachuca.

Ya hay muchas personas que han donado y se han incorporado a esta iniciativa.

¿Nos sumamos para llevarle comida a más personas que lo necesitan?

El eclipse penumbral que cubrió el 35 por ciento de la tierra este 4 de julio, se alcanzó a ver en Pachuca por un lapso de cuatro horas. Bueno, se vio un poco hasta que las nubes, típicamente pachuqueñas, hicieron presencia. De tal modo podemos decir que nadie tuvo la luna que tuvimos en la capital hidalguense, enmarcada por su tradicional niebla.

Desde que empezó la contingencia por el COVID, Roberto ha desinfectado áreas concurridas como paradas del transporte público, el exterior de zonas de hospitales, bancos y mercados.

Gracias a la labor que diario realizan él y sus compañeros de cuadrilla del Área de Mantenimiento Urbano de la Secretaría de Obras Públicas Municipal, se ve reducido el riesgo de contagio por coronavirus.

Un trabajo que puede no ser muy visible; sin embargo, es también considerado esencial y hasta de cierto riesgo. A todas esas personas que, como él y su cuadrilla, nuestro reconocimiento. ¡Gracias por su trabajo!

Se han vuelto como fantasmas en medio de la pandemia. Bajo el polvo que levanta la ausencia, luchan por venderle algo a alguien que no está. Y quiénes por ahí pasan, también tienen los bolsos vacíos. Sus monedas están contadas y caen de una en una como caen los días, empujadas al fondo de la jornada con todo el peso de la incertidumbre: ¿Cuando, maldita sea, mejorará esto?

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