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El pasado 25 de septiembre, en Madrid, la policía española reprimía con gran violencia a manifestantes que rodeaban el Parlamento en protesta contra los recortes sociales del Gobierno.  Desde hace años, los grandes medios internacionales persiguen sin descanso obtener alguna imagen similar de represión violenta en Cuba. Continue reading…

Europa Press, Reuters y otras agencias llevan a la opinión pública la tesis del «empate técnico» entre Chávez y Capriles para las elecciones en Venezuela, a pesar de todas las encuestas. Continue reading…

Por supuesto, el sistema mediático no ha dejado el menor resquicio para quienes rebaten sus versiones informativas oficiales. El político español Cayo Lara ha sido víctima, en los últimos días, de un escandaloso linchamiento mediático por recordar –sencillamente- que Oswaldo Payá falleció en un accidente de tráfico. Continue reading…

 

por José Manzaneda

El pasado 7 de junio, el diario El País titulaba “Una abrumadora mayoría de cubanos quiere cambio político en la isla” (1). Su periódico asociado en Miami, El Nuevo Herald, encabezaba su noticia con “Mayoría de cubanos no se beneficia de reformas”, sobre la foto de una calle de La Habana con un edificio en ruinas (2).

Éstos y otros grandes medios internacionales convertían en noticia los resultados de una supuesta encuesta entre la población de Cuba, según la cual un porcentaje importante desea un cambio de sistema político en su país y ve con escepticismo los cambios económicos que impulsa el Gobierno de la Isla (3).

Pero, ¿de qué encuesta se trata?

Es el sondeo que cada año publica el Instituto Republicano Internacional (IRI), una organización estadounidense vinculada al Partido Republicano (4). El supuesto muestreo recoge la opinión de 787 personas, es decir, de un 0,007 {9e1ff1bee482479b0e6a5b7d2dbfa2de64375fcf440968ef30dd3faadb220ffd} de la población cubana. No se especifica el método de selección de la muestra, aunque algunas fuentes apuntan a que las personas fueron elegidas, precisamente, entre los grupos de la llamada “disidencia” cubana (5).

El diario El País señala que el Instituto Republicano Internacional “recibe fondos del Gobierno norteamericano”, para seguidamente, asegurar que para realizar la consulta “logró sortear las prohibiciones del régimen comunista a los sondeos independientes”. La pregunta parece obvia: ¿cómo es posible que una organización que trabaja con fondos del Gobierno de EEUU para un programa contra el Gobierno cubano realice, a la vez, un sondeo “independiente”? El socio comercial del diario del Grupo Prisa, El Nuevo Herald de Miami, era aún más burdo: describía al IRI como “una organización no lucrativa que trabaja para promover la libertad en todo el mundo”.

Pero, ¿qué es el Instituto Republicano Institucional? Fue fundado en 1983 por el Gobierno de Ronald Reagan (6). En esos años, varias comisiones del Congreso de EEUU investigaron las actuaciones abiertamente criminales de la CIA en el mundo. El Gobierno decidió entonces que parte del trabajo de la Agencia se realizara de una manera más abierta y fiscalizable, a través de la National Endowment for Democracy (NED), una supuesta entidad no gubernamental pero dotada con un presupuesto gubernamental multimillonario (7). El Instituto Republicano Internacional es, a su vez, una de las cuatro principales entidades receptoras de fondos de dicha NED (8). Pero el IRI, además, accede a millonarias partidas de la USAID (la Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional) y del propio Departamento de Estado, para programas de apoyo a grupos opositores a los Gobiernos contrarios a los intereses de EEUU (9).

El IRI está presidido por John McCain, último candidato republicado a la Casa Blanca y abiertamente partidario del endurecimiento del bloqueo contra Cuba (10).

En Cuba, el IRI sostiene económicamente, forma políticamente y suministra equipos a diversos grupos de la llamada “disidencia”. Uno de ellos, por ejemplo, el “Centro de Estudios Socio Económicos y Democráticos”, se dedica a la obtención de información sobre negocios de terceros países en Cuba, con la intención evidente de facilitar las presiones y sanciones de EEUU a posibles inversores en la Isla (11).

Pero sus programas se reparten en numerosos colectivos. En un documento interno de 2008, titulado “Sectores de cambio en Cuba”, el IRI proponía un programa, a dos años, dotado con 750.000 dólares, destinado a grupos de población calificados como “no tradicionales o marginales”, con el objetivo de convertir en “oposición política” a jóvenes tatuadores, grafiteros, punkis, raperos o vendedores en el mercado negro (12). Esta estrategia tenía un punto añadido de inmoralidad, al mencionarse explícitamente, en el documento, la conveniencia de aprovechar las condiciones de penuria económica y descontento social en Cuba tras el paso de los huracanes Gustav e Ike.

El IRI, como la NED y otras entidades afines, tiene estrechos lazos con las agencias de inteligencia de EEUU. En otro de sus documentos internos, también de 2008, se lee que uno de los objetivos principales de sus programas en Cuba es la recolección de informaciones para ser trasladadas “a las agencias del gobierno norteamericano” (13). En el mismo documento, se contempla la formación de la “disidencia” cubana en métodos de cifrado de comunicaciones por Internet, empleando el modelo aplicado por la oposición en Siria. Y en uno de sus informes trimestrales del año 2009, se lee que, entre las prioridades de recogida de información, están los programas de desarrollo de la informática en Cuba, especialmente los dirigidos a promover un desarrollo independiente de EEUU en este sector (14). Es decir, información que puede permitir al Gobierno norteamericano, aparte de posibles acciones de ciberguerra, estrechar el bloqueo en materia de acceso a Internet en la Isla.

En este sentido, resulta cínico que, en los resultados de la citada encuesta del IRI, se remarque el descontento de la población cubana por la baja conectividad a Internet (15). Todos los grandes medios que informan sobre ello dan a entender, por descontado, que es el Gobierno cubano el culpable de esta situación (16). Ninguno menciona que es el bloqueo de EEUU el que limita la conexión a Internet en Cuba, que no puede conectarse a los cables de fibra óptica que rodean la Isla por ser propiedad de empresas norteamericanas (17).

Para hacer llegar fondos y equipos a la llamada “disidencia” cubana, el IRI utiliza, por lo general, organizaciones intermediarias de otros países, como Solidaridad Española con Cuba, con sede en Zaragoza, y Pontis, de Eslovaquia (18). Un documento interno muestra que, en 2008, el IRI entregó 615.500 dólares a la citada Solidaridad Española con Cuba, organización soporte, a su vez, de las conocidas Damas de Blanco (19).

Esta triangulación de fondos es el modus operandi habitual para ocultar el financiamiento millonario de la disidencia por parte del Gobierno de EEUU.

Además, recordemos que el Instituto Republicano Internacional –según algunos medios una “organización no lucrativa que trabaja para promover la libertad en todo el mundo”- está directamente implicado en recientes golpes de estado en América Latina: en el de Venezuela en 2002, el de Haití en 2004 y el de Honduras, en 2009, países donde financia desde hace años a partidos, ONGs, medios y centros de estudios vinculados a la derecha política (20).

Éstos son apenas algunos de los datos públicos, conocidos, sobre el IRI, la entidad autora de la citada encuesta en Cuba, cuyos resultados han sido convertidos en realidad informativa por los grandes medios internacionales, sin el más mínimo cuestionamiento de su más que dudosa credibilidad.

 

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cubainformacion.tv

– ¿Por qué tienes miedo?

– Porque a lo mejor me desaparecen.

– ¿Cómo que te desaparecen?

– Eso es lo que se dice por ahí, que desaparecen a la gente.

– Pero esto lo estamos grabando para una televisión española…

– Que me desaparezcan… hay que enfrentar…

Así se expresaba un joven cubano contra el Gobierno de su país, ante la cámara del programa “Salvados”, de la cadena española “La Sexta”, cuyo equipo viajó a Cuba para reflejar los cambios económicos en el país (1).

A pesar del sonoro disparate -la acusación de que el Gobierno cubano “desaparece” personas, al estilo de las dictaduras militares del Cono Sur- esta persona era presentada, en la página web del programa, como “Un indignado en la Plaza de la Revolución de La Habana” (2). Una retorcida y ofensiva comparación con las miles de personas participantes en el movimiento de “Los indignados”, que en varios países protestan contra los abusos del sistema capitalista.

Y es que ése era, precisamente, el mensaje del citado programa: la supuesta adopción de medidas “capitalistas” en Cuba. Su título, de hecho, “Recortando la Revolución”, es una alusión a los recortes del gasto social en los países capitalistas de Europa. En el programa, por ejemplo, se hace una comparación un tanto desubicada entre los recortes del gasto social –en educación, salud, cultura o asistencia social- en ricas economías capitalistas, con el recorte del aparato burocrático estatal cubano, cuyo aligeramiento, en cualquier caso, va de la mano de la reubicación laboral de los trabajadores y de la creación de empleos alternativos. “¿Y ahora (en Cuba) qué va a haber que hacer, recortes como en España, en la salud y en la educación? (…) Vengo de un país capitalista donde nos están diciendo lo mismo…” –comenta el presentador a un entrevistado-.

En la propia web del programa, se lee que “algunas de (las medidas en Cuba) son abiertamente capitalistas, como el permiso para abrir negocios privados o la compraventa de casas y coches”. Todo ello sin explicar, por ejemplo, que el grueso de la economía cubana sigue en manos del Estado, o que los negocios particulares –a los que no se permite la acumulación de tipo capitalista- no son un actor económico central, sino complementario a las empresas públicas.

Un segundo mensaje del programa es el de la supuesta falta de democracia y libertad en la Isla, algo que lleva al presentador a hacer comentarios un tanto inverosímiles: “Si aquí (en Cuba) el Gobierno toma unas medidas de austeridad con las que la población no está muy de acuerdo, no se monta ninguna movilización, pero igual (sí que) habría ganas de montarla…”

Es decir, el presentador, el conocido “Follonero”, llega al absurdo de llamar “medidas de austeridad del Gobierno con las que la población no está muy de acuerdo” a los cambios económicos propuestos y debatidos por el propio pueblo, en centenares de miles de asambleas (3). Posiblemente, la audiencia de La Sexta, compuesta en gran parte por población joven desocupada o subempleada, estaría más interesada en conocer cómo es posible lograr, en un país, la participación de casi 9 millones de personas en la discusión de los cambios necesarios en la economía. Pero esto quizá sería como reconocer que Cuba está en condiciones de dar más lecciones de democracia que las que pueda recibir de Europa.

En el programa, que fue rodado en los días previos a la visita del Papa a la Isla, también se habló de libertad religiosa, repitiendo el viejo mito de la supuesta persecución, años atrás, de las prácticas religiosas: “¿Era un imposible que en una isla como Cuba, donde el cristianismo, el catolicismo, fue perseguido, llegasen Vds. a este punto de aceptación por parte del régimen?” –pregunta el presentador al párroco de Santa Rita –curiosamente, la iglesia que da espacio de reunión a las llamadas Damas de Blanco-.

En el programa, nadie explica que el pasado enfrentamiento entre la Revolución cubana y la Iglesia católica fue consecuencia del respaldo de ésta última a las élites económicas del país y de su complicidad con la derrocada dictadura de Batista. A pesar de ello, en Cuba siempre existió libertad de culto, y el resto de iglesias han tenido, en cualquier caso, una relación normalizada con el Gobierno de la Isla.

El programa, de hecho, refleja cuál es el concepto de libertad religiosa que reivindica hoy la jerarquía católica cubana, más cercano al control de espacios en educación y medios de comunicación que, hoy por hoy, chocan con los principios de igualdad, propiedad pública y laicidad que ampara la Constitución del país. El mencionado párroco, José Félix Pérez, señalaba estas prioridades: “El acceso a los medios de comunicación está muy regulado todavía, la presencia de la Iglesia en el ámbito educativo también…”

“Salvados”, del canal La Sexta, dio además un nuevo espaldarazo propagandístico a las llamadas Damas de Blanco, cuya líder Berta Soler se negaba a condenar el bloqueo económico de Estados Unidos contra su propio pueblo. Su repulsa, evidentemente, supondría la pérdida del respaldo económico de sus “hermanos” de la extrema derecha de Miami, a su vez sostenido con fondos gubernamentales norteamericanos. “Estamos muy agradecidas de los hermanos exiliados cubanos”, decía Soler a la cámara de La Sexta. Curiosamente, la razón para no denunciar el bloqueo es que éste “es un asunto político”, en el que las Damas de Blanco no entran. “¿Protestarían también en contra del bloqueo de EEUU contra Cuba desde hace más de 50 años?” –pregunta el presentador-. “Las Damas de Blanco –responde Berta Soler- no hablamos de política, las Damas de Blanco no decimos con el bloqueo (sic), sí le digo que el bloqueo que hay es el bloqueo interno en Cuba”.

El carácter “apolítico” de las llamadas Damas de Blanco se hacía evidente en las declaraciones a cámara de varias de ellas: “Tengo muchos deseos de vivir en un país libre y que en Cuba reine la democracia, con elecciones libres y pluripartidistas” –afirmaba otra del grupo-. “Y esta democracia que estamos buscando, y la libertad que estamos buscando para el pueblo de Cuba, este grupo de mujeres y un grupo de hombres las vamos a buscar (sic)” –gritaba a la cámara la portavoz del grupo-.

Pero regresemos al personaje del comienzo, el “indignado” de la Plaza de la Revolución. Sus acusaciones contra el Gobierno cubano son tan burdas que sorprenden al propio Jordi Évole, el Follonero, que le replica: “¿Cómo es que no ha venido ningún policía, si nos han visto aquí, grabándote? Viéndote la camiseta que llevas verán que muy contento con lo que pasa no puedes estar…”

En su cuenta twitter, este presentador reconocía que aquel joven dijo “unas cosas que yo pensaba que no se podían decir en Cuba…”, a la vez que reconocía que en la Isla no estuvieron “sujetos a ningún tipo de censura ni de control”.

El Follonero juraba, además, que aquella persona no había sido puesta a propósito por el programa. Sin embargo, aunque no dudamos de su palabra, ¿fue realmente fortuita la aparición de aquella persona ante las cámaras de La Sexta? Viendo otras imágenes, también de televisión, tomadas apenas una semana después, se podría deducir que no. En ellas, se ve a la misma persona, ahora en declaraciones –por supuesto, también contra el Gobierno cubano- a otro medio internacional, el canal de Miami Univisión, sobre la visita del Papa a la Isla.

Y es que, en La Habana, pintorescos perseguidores de medios de comunicación extranjeros, cuyo objetivo es acceder a los jugosos “fondos para la democracia en Cuba” o, sencillamente, construir un expediente de opositor político que les garantice una visa para emigrar a EEUU, se cuentan hoy por centenares.

(1) http://www.lasexta.com/sextatv/salvados/completos/salvados_en_cuba__recortando_la_revolucion/595863/1

(2) http://www.lasexta.com/salvados/inicio

(3) http://www.cubainformacion.tv/index.php/cuba/economia/40606-cuba-datos-sin-lupa

(4) http://www.ruinasdigitales.com/cristianismoyrevolucion/cyrlaiglesiacatolicaylarevolucioncubana55/

(5) http://www.cubainformacion.tv/index.php/lecciones-de-manipulacion/25756-como-financia-eeuu-a-la-qdisidenciaq-cubana-y-van-ya-150-millones