17 de junio: Día de lucha contra la Desertificación y la Sequía

Desde 1994, durante la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, la Asamblea General proclamó el 17 de junio Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, en su resolución 49/115. En este 2007, el lema es “Desertificación y cambio climático: Un desafío global».

Por: Tania Meza Escorza / Desde Abajo

Pachuca, Hgo. México. El Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía se estableció para visibilizar este problema y para recordar en todo el mundo que la desertificación puede ser afrontada de manera efectiva, que las soluciones existen y que el fortalecimiento de la participación comunitaria y la cooperación a todos los niveles son instrumentos claves para conseguirlo.

La desertificación es la degradación de la tierra firme. El 70 {9e1ff1bee482479b0e6a5b7d2dbfa2de64375fcf440968ef30dd3faadb220ffd} de la tierra firme del mundo, cerca de 3,600 hectáreas, está en proceso de degradación, la cual involucra la pérdida de la diversidad biológica, la productividad económica y de las tierras de cultivo, pastizales y bosques. Se debe principalmente a las variaciones en los climas, los sobre cultivos, la sobrexplotación de la pastura, la deforestación y las prácticas inapropiadas de riego, a diferencia de la sequía que es un fenómeno natural ocasionado por la escasez de lluvia.

La desertificación afecta a más de 110 países y cada año se pierden 6 millones de hectáreas de tierra productiva.

Entre los principales factores que desencadenan esta situación se encuentran la explotación insostenible de los recursos hídricos, que es causa de graves daños ambientales, incluidos la contaminación química, la salinización y el agotamiento de los acuíferos. Pérdidas de la cubierta vegetal a causa de repetidos incendios forestales. Concentración de la actividad económica en las zonas costeras como resultado del crecimiento urbano, las actividades industriales, el turismo de masas y la agricultura de regadío.

Las actuaciones en materia de protección de suelos deben tener como principal objetivo el desarrollo de una gestión sostenible de las tierras agrícolas, de los recursos hídricos y de la ordenación del territorio. Sin embargo, las políticas que lleva a cabo el gobierno en materia agrícola, urbanística e hidrológica se alejan cada vez más de un modelo de desarrollo sostenible que pudiera prevenir la degradación de nuestras tierras.

La definición de desertificación refiere a un proceso de disminución de la capacidad productiva de tierras en cualquiera de los ecosistemas climáticos. El término fue acuñado en 1949 por un silvicultor francés que trabajaba en ÿfrica occidental que lo empleaba para describir la destrucción gradual de los bosques de las zonas adyacentes al desierto del Sahara Sahael, hasta que éstos desaparecían y el área se hacía más desértica. La definición acordada por los participantes en la Cumbre de la Tierra de 1992 es la siguiente: «Es la degradación de las tierras de zonas áridas, semiáridas y subhumedas secas, resultante de diversos factores, tales como las variaciones climáticas y las actividades humanas».

La implementación de un día mundial dedicado a la lucha contra la desertificación y la sequía, pretende llamar la atención no sólo sobre ambos fenómenos por sí mismos, sino sobre algunas de las principales consecuencias ambientales que traen consigo, como son la deforestación, el agotamiento de los suelos, la escasez del agua, la migración, la pobreza y la pérdida de biodiversidad de plantas y animales.

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