Ixmiquilpan: lucha bajo la lluvia

. En este desértico valle, los aguaceros no son el fenómeno más frecuente, pero la resistencia ciudadana, la lucha social y el amor a la patria y a la matria, son el pan de cada día en el Mezquital, llueva, truene o relampaguee.

Por Tania Meza Escorza / Desde Abajo

“…Pero no nos dejaron decir nuestras cosas. El delegado no venía a conversar con nosotros. Nos puso los papeles en la mano y nos dijo:

-No se vayan a asustar por tener tanto terreno para ustedes solos.

-Es que el Llano, señor delegado…

-Son miles y miles de yuntas.

-Pero no hay agua. Ni siquiera para hacer un buche hay agua…”

El Valle del Mezquital es el ejemplo hidalguense más vivo de “Nos han dado la tierra” de la colección de cuentos de “El llano en llamas” de Juan Rulfo. Sin embargo, en los últimos dos años el desierto hñähñú ha dado dos muestras muy significativas de lucha bajo la lluvia.

Durante el “zapatour” de 2002, las mujeres y hombres del Valle del Mezquital aguardaron durante horas a que la comandancia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional llegara hasta la plaza central de Ixmiquilpan, para escuchar la palabra de los indígenas chiapanecos.

Cuando la comitiva llegó frente a la Diana Cazadora, la llovizna persistente se transformó en un tremendo aguacero. Aunque nadie estaba preparado para la lluvia, porque llevaban varios meses de sequía parcial, la gente del Valle del Mezquital no se movió.

El agua subía de nivel, las calles se inundaban, los pies del público eran totalmente cubiertos por el aguacero y la población de Ixmiquilpan permanecía incólume, atendiendo al discurso del subcomandante Marcos.

El sábado pasado, esta situación volvió a repetirse. El eterno desierto mezquitalense se cubrió de agua. Si bien no llegó a los niveles de 2002, la lluvia calaba hondo en la plaza central de Ixmiquilpan, pero la gente no se iba. Estaba aguardando a su presidente legítimo.

“Si éste fuera un acto del PRI, la gente estaría en los portales, no se acercaría por más que se lo exigieran. Y si fuera del PAN mucho menos, ni siquiera estaría ya en esta plaza. Pero la gente aguanta porque está aquí por convicción, porque saben que nuestro movimiento es honesto”, les decía Andrés Manuel López Obrador a las y los asistentes que, pese al aguacero, no cesaban de contestarle: ¡Presidente, presidente!

Sólo la convicción del pueblo del Valle del Mezquital, pudo hacer que confluyeran en un mismo escenario y en pos de un mismo objetivo, dos actores políticos de ideología diferente: Andrés Manuel López Obrador y Xóchitl Gálvez, para apoyar la candidatura al congreso local del profesor José Manuel Zúñiga, un luchador social de toda la vida.

En este desértico valle, los aguaceros no son el fenómeno más frecuente, pero la resistencia ciudadana, la lucha social y el amor a la patria y a la matria, son el pan de cada día en el Mezquital, llueva, truene o relampaguee.

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