[OPINIÓN] El gran perdedor de las elecciones

. Aún no se sabe exactamente qué partido ganó la mayoría de las alcaldías, o qué formula se impuso en las distintas cabeceras distritales, lo que es absolutamente claro es que el rotundo perdedor en estas elecciones municipales es el pueblo hidalguense, cada día más alejado no sólo de los políticos que aseguran unilateralmente representarle, sino lejos, muy lejos de una auténtica democracia.

Por Tania Meza Escorza / Desde Abajo

Al cierre de esta columna, aún no podía saberse con exactitud quiénes habían sido los ganadores de las elecciones para designar a las y los presidentes municipales que iniciarán funciones el próximo 16 de enero. Aún no había triunfadores, pero sí estaba muy claro quién había perdido.

En la edición impresa del diario “La Jornada” de ayer, el corresponsal en el estado, Carlos Camacho, reportó que, un día antes de la elección, el subdirector policíaco del municipio de La Misión, Gabriel Benítez, fue asesinado por el candidato priísta suplente a la alcaldía de dicho municipio.

En la Huasteca, priístas y perredistas se enfrentaron a balazos, e incendiaron la camioneta de un candidato. En la Sierra, se detectó a varios candidatos otorgando dádivas a cambio de votos.

En el Valle del Mezquital operó impunemente la denominada “marea roja”, proveniente de los estados de México y Veracruz.

En Tulancingo, personal universitario fue obligado a viajar desde Pachuca para operar en favor del candidato del PAN.

En Pachuca, militantes panistas provenientes del estado de México fueron detenidos por presunta coacción de voto. Posteriormente, la dirigencia de ese partido denunció que la diputada blanquiazul Leslie del Villar fue golpeada por ministeriales cuando fue a pedir información sobre los detenidos.

Semanas antes, los empleados públicos estatales habían sido literalmente obligados a “trabajar” en favor del candidato priísta, a votar por él, y a “comprometer” el voto de diez de sus familiares.

Todavía este domingo 9, desde sus sitios de trabajo fueron telefoneados a sus casas para recordarles su “compromiso con el partido”. Todo ello, so pena de perder el empleo.

Y mientras tanto, las autoridades electorales del estado repetían insistentemente que el proceso electoral transcurría en completa calma.

En resumen, el “mapachismo” electoral en pleno, ejercido por las autoridades y por todos los partidos políticos, en todas las regiones del estado.

Aún no se sabe exactamente qué partido ganó la mayoría de las alcaldías, o qué formula se impuso en las distintas cabeceras distritales, lo que es absolutamente claro es que el rotundo perdedor en estas elecciones municipales es el pueblo hidalguense, cada día más alejado no sólo de los políticos que aseguran unilateralmente representarle, sino lejos, muy lejos de una auténtica democracia.

Comentarios: taniamezcor@hotmail.com

Comments

Comentarios

You may also like