Día Mundial de la Respuesta ante el VIH/SIDA

En este año se cumplen 30 años de los primeros diagnósticos en Estados Unidos del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). Los primeros casos de SIDA que se reportaron en México fueron en 1983.

A mediados de la década de los 80’s, esta pandemia se identificó como un riesgo para el desarrollo de los países más afectados y un peligro para la seguridad mundial, por lo que la lucha contra el SIDA se integró, en el año 2000, a los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y ha sido un tema recurrente en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas así como en todas las cumbres relacionadas con el desarrollo y la seguridad global.

Así, en el año 2001, hace 10 años, se aprobó la Declaración de compromiso en la lucha contra el VIH/SIDA y sus objetivos y metas con plazos concretos y susceptibles de medición. Cinco años después, en 2006, se aprobó la Declaración Política sobre el VIH/SIDA y su compromiso de aumentar con urgencia la labor encaminada a cumplir para 2010 el objetivo del acceso universal a programas amplios de prevención y servicios de tratamiento, atención y apoyo relativos al VIH. Tanto las Declaraciones como los Objetivos del Milenio han sido suscritos por el estado mexicano.

De acuerdo con datos del Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH/SIDA, Censida, en México la incidencia del VIH/SIDA tuvo un crecimiento inicial relativamente lento, pero después presentó una fase de crecimiento acelerado que alcanzó su máximo en 1999. Entre 2000 y 2003 se mantuvo estable y empezó a descender en 2004. La tasa de mortalidad en adultos de 25 a 44 años inició una fase de descenso a finales de los noventa, que continúa a la fecha. En las mujeres la mortalidad se incrementó ligeramente entre 1997 y 2004, pero en los hombres se redujo.

De acuerdo a estimaciones que realizó el Censida, de manera conjunta con el ONUSIDA, en México existen 220,000 personas adultas infectadas por el VIH (2009), de las cuales casi las dos terceras partes corresponden a hombres que tiene sexo con otros hombres (HSH), el 22.3{9e1ff1bee482479b0e6a5b7d2dbfa2de64375fcf440968ef30dd3faadb220ffd} a mujeres heterosexuales y 6.6{9e1ff1bee482479b0e6a5b7d2dbfa2de64375fcf440968ef30dd3faadb220ffd} a clientes de trabajadoras sexuales, principalmente heterosexuales. El 3.1{9e1ff1bee482479b0e6a5b7d2dbfa2de64375fcf440968ef30dd3faadb220ffd} correspondió a trabajadoras sexuales y el 2.0{9e1ff1bee482479b0e6a5b7d2dbfa2de64375fcf440968ef30dd3faadb220ffd} a varones heterosexuales. Mientras que los usuarios de drogas inyectadas y las personas privadas de su libertad contribuyeron cada uno con el 1.5{9e1ff1bee482479b0e6a5b7d2dbfa2de64375fcf440968ef30dd3faadb220ffd} del total de personas que viven con VIH en México. Sin embargo hay que considerar que además del subregistro, existe un número importante de mujeres monógamas infectadas por su pareja y que, desafortunadamente en su mayoría, son consideradas como daños colaterales y no se les da la atención necesaria.

En Hidalgo, los casos acumulados registrados durante el periodo de 2003 a junio de 2011, sumaban, 667 casos, y dadas las condiciones de alta marginación de la población y la migración, es probable que pueda ser un problema mayor a la media nacional.

Hasta hace 5 años, Censida reconocía que aún subsisten grandes lagunas en las campañas de prevención, sobre todo en el entorno rural, donde a menudo tampoco existen los recursos hospitalarios para atender a la población infectada o enferma ni los mecanismos de apoyo para evitar la discriminación. Situación que desde mi punto de vista no ha mejorado, por el contrario, parece agravarse ya que como comentaba en una columna anterior, la propuesta para la Ley de egresos para el 2012 presentada a la Cámara de Diputados por Felipe Calderón, considera una reducción del 30.73{9e1ff1bee482479b0e6a5b7d2dbfa2de64375fcf440968ef30dd3faadb220ffd} para Prevención y atención de VIH sida y otras ITS.

Esta y otras reflexiones deben realizarse no sólo en este 1° de diciembre, Día Mundial de la Respuesta ante el VIH/SIDA, como a partir de este año se denomina, sino que debe existir un análisis contínuo, que permita buscar soluciones y traducirse en políticas públicas y acciones tendientes a detener y reducir la incidencia del VIH/SIDA, y al acceso universal a los retrovirales.

Y ya que la principal vía de transmisión es sexual, la responsabilidad personal en el ejercicio de nuestra sexualidad es primordial para la prevención. Recuerda: “sin gorrito no hay fiesta”.

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