Fátima, también es nuestra culpa

El horrible feminicidio de la niña Fátima expuso algo de lo peor que somos como sociedad. Hay gente que dice que la culpa es de la madre porque no llegó a tiempo a la escuela. Otra gente le echa la culpa a la escuela por no seguir los protocolos de la Secretaria de Educación Pública para la seguridad de las niñas y niños que estudian. El presidente López Obrador responsabiliza al neoliberalismo, mientras que, quienes odian a AMLO, dicen que la culpa es de él. O sea que siempre la culpa es de alguien más; y cambian: a veces es culpa del gobierno o la familia, de una institución y casi siempre se ve la manera de echarle la culpa a la misma víctima: que sí se descuidó, que para que se junta con ese hombre, que si no denunció, que está viendo y no ve. Entonces están pasando dos cosas: la primera, que somos una sociedad formada por individuos incapaces de asumir su propia responsabilidad. Esto significa que, aunque el culpable de facto siempre es el asesino, el feminicida, el criminal, ¿qué hacemos cada quién para evitar propagar información falsa, morbo y —lo peor—, prejuicios en contra de las víctimas? Segundo, si este crimen horrendo pasa de largo sin que hayamos aprendido a reconocer cómo viven, cómo sufren y a qué se enfrentan los más pobres de los pobres, sobre todo las mujeres y niñas que son flanco fácil de la violencia más brutal de este sistema patriarcal, entonces sí, también la culpa será nuestra.

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