Medio ambiente

En el tercer día luego del desborde del río Tula, la gente aceleró la limpieza de sus casas. Todas sus pertenencias sucumbieron ante dos metros de agua. Con escobas, jaladores y palas, sacaron el lodo que alcanzó todos los rincones. Nada, o muy poco, quedó servible. Con tristeza, y a veces con rabia, echaron para la calle lo que alguna vez brindó alegría. Y sobre la banqueta quedaron sillones, mesas, cortinas, televisiones, estufas, memorias convertidas en un muladar.

Al mismo tiempo fue llegando algo de ayuda del exterior. Despensas y medicamentos. Alcohol y ropa de medio uso. Un resto de comida caliente ha significado mucho para quienes quedaron sin poseer más que lo que llevaban puesto a la hora del desastre. Ha habido quienes, por primera vez, han tenido que estirar la mano para recibir un poco de ayuda. Y sí, quedan las casas, si es que aún se les puede decir así. Los muros de bloque ancho quedaron hediondos a desgracia. Para muchos, mejor valdrá tirar la construcción y levantar de nuevo un hogar.

Al menos ya no llueve…

FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX

Mientras las autoridades se contradecían en el número de víctimas y el saldo de los daños; en tanto algunos personajes ocupaban la tragedia para presumirse en redes sociales en calidad de héroes no solicitados, el pueblo de Tula intentaba volver a sus hogares para rescatar lo que podía, luego de la inundación de la madrugada del 8 de septiembre.

Salió el sol y la esperanza también iluminó. Con un apuro temeroso, quienes aquí habitan se acercaron a sus hogares, midiendo el agua, mojándose los pies; igual se podía sacar al perro, darle agua limpia, la ropa que aguantó colgada, dos o tres juguetitos para las criaturas, algo de comer que no se haya podrido; algo, lo que sea, lo que quedó.

Las escenas siguen siendo desoladoras. Un breve recorrido por la zona, sin embargo, nos arroja la idea de que pronto el agua se irá. Ojalá. La gente sólo quiere volver a vivir su vida, andar sus calles que, por ahora, siguen sin ser reconocibles. Porque se sabe que, debajo del agua, está lo vivido, lo que ha de volver.

FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX

Las cifras dicen que fueron diecisiete personas muertas y más de treinta mil damnificadas. Prácticamente todo el centro de la ciudad sufrió daños, la mayoría irreparables. Pero de tal frialdad estadística no nos acordaremos; más bien recordaremos el llanto, la desesperación, la zozobra y el debate entre la vida y la muerte que por horas mantuvo el pueblo tulense, a causa de la devastadora inundación provocada por el desbordamiento del Río Tula.

Las crónicas de la tragedia cuentan muchos episodios de supervivencia; desde el gobernador cayendo de su lancha durante su recorrido, hasta el bebé en incubadora que fue rescatado del Hospital del IMSS de la zona. Pero tantas historias han quedado sin contarse. Episodios que no caben en la prosa. Había que estar ahí. Había que ser alguno de ellos, o un vecino o un familiar, llorar sus lágrimas, perderlo todo, mirar al cielo sin saber si habrá mañana.

No, jamás olvidaremos lo que aquí pasó. Y no querremos olvidarlo de todos modos. Porque la memoria es pesada, sí, pero también, porque este pueblo se levantará de la devastación y el mundo será testigo.

FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX

Cuanta sombra nos dieron esos árboles, cuantas chelas a escondidas nos echamos ahí; cuantas primeras citas, cuantos besos y cuantas caminatas a oscuras debajo de sus ramas. Cuanto miedo a veces de pasar de noche en medio de ese pequeño bosque urbano y cuantas historias de amantes desesperados se lograron escuchar entre los rincones de las hojas, cuando pasamos de prisa al salir del trabajo. Por ahí nos sentamos a hacer tareas también, o nos detuvimos a comer un taco de guisado de Doña Cata, hastiados sobre la banca del parque, refrescándonos con la fresca caricia de sus alturas.

Pero aquella época ya murió. Unos 293 árboles de este parque comenzaron a ser talados, por culpa de lo que llamaron la plaga del gusano descortezador, o lo que es lo mismo, que se dieron cuenta ya muy tarde de que aquellos gigantes del tiempo necesitaban ser atendidos. Y no sólo será en el parque de la plaza Juárez; también derribarán otros tantos en los parques Luis Pasteur y el Hidalgo.

Que, claro, las autoridades han dicho que reforestarán lo que ya está cayendo a punta de motosierras. Y de ahí a que tomen la altura de nuestros años mozos, quedaremos viejos al día en el cual elevaremos la mirada y diremos: ¿te acuerdas de los árboles que había aquí?

Te compartimos las tristes imágenes:

FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX

El gobierno de Hidalgo mantiene su compromiso en el cuidado del medio ambiente, impulsando mecanismos globales de cooperación en los bosques ejidales con la finalidad de compensar la generación de dióxido de carbono en el ambiente, expuso el gobernador Omar Fayad durante la conmemoración del Día del Árbol, que se celebró en el municipio de Singuilucan.

Acompañado de delegados, comisariados y representantes ejidales de la región, el mandatario detalló que, como producto de una alianza estratégica con la Asociación de Silvicultores de la Región Pachuca-Tulancingo, establecida desde 2018, el gobierno se convirtió en pionero al iniciar el primer proyecto de bonos de carbono.

“Hoy en Hidalgo, participan y se benefician de este mecanismo que lucha contra el cambio climático 18 ejidos y dos propiedades privadas de ocho municipios: Acaxochitlán, Cuautepec de Hinojosa, Huasca de Ocampo, Epazoyucan, Mineral del Monte, Omitlán de Juárez, Santiago Tulantepec y Singuilucan”, citó el gobernador Fayad.

Bajo un esquema voluntario, se cuenta con una superficie de 3 mil 433 hectáreas forestales integradas esta iniciativa; equivalentes a 37 mil 333 créditos o bonos de carbono, colocados en el mercado para su venta en días pasados.

La certificación internacional que recibieron los ejidos La Estancia y Los Romeros, en Singuilucan, por parte de Forest Stewardship Council; además de la certificación nacional otorgada al ejido de Xayahualulco, en Cuautepec de Hinojosa, por parte de Simbionte Tueri Natura y, finalmente, el certificado de Modelo Sustentable de los Bosques de acuerdo con la Norma NMX-AA-143-SCFI-2015 al ejido de Sabanetas.

Al respecto, el secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Said Javier Estrella García, expuso que con este proyecto en el que se acreditaron más de 37 mil créditos en el mercado de carbono forestal, Hidalgo se posiciona como un actor global en el combate al cambio climático, a través de la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero y en el cumplimiento de la Agenda 2030, donde los bosques hidalguenses se mantienen como importantes reservas naturales de carbono.

Además, refirió que durante la pasada temporada se combatieron y controlaron 70 incendios forestales, por lo que, gracias a su manejo efectivo, la entidad también se posicionó como uno de los cuatro estados con menor superficie afectada de todo el país, gracias a la responsabilidad de la calidad de la conservación de los bosques y donde una efectiva respuesta permitió consolidar la política ambiental que impulsa el gobernador Omar Fayad.

En nombre de los silvicultores de esta región, Antonio Montiel Castelán, presidente de la Asociación de Silvicultores de la entidad, entregó un reconocimiento al gobernador por su gestión de bonos de carbono, al tiempo que reiteró su apoyo y compromiso con la política ambiental que impulsa el gobierno estatal.

Aseguró que esta iniciativa representa un gran esfuerzo orientado a incrementar la captura de carbono, promoviendo a la par un modelo de desarrollo económico, que beneficia a por lo menos mil 800 familias hidalguenses de la región Pachuca – Tulancingo.

Reiteró su compromiso de seguir preservando dicha superficie, por al menos los próximos 30 años, ya que este espacio captura entre 15 a 20 mil toneladas de carbono cada año, y donde se protege a su vez unas 250 especies de aves, reptiles y mamíferos, además de mil 500 especies de plantas.

Finalmente, el presidente municipal anfitrión, Marcos Miguel Taboada Vargas, afirmó que es responsabilidad de todos llevar a cabo acciones que incorporen el cuidado del medio ambiente en la agenda gubernamental, por ello resulta indispensable que como municipios se unan a la visión e ideología que encabeza la administración estatal en la materia.