[BLACK MASS MEDIA]

Marketing, Medios e Imagen Pública

Ha sido una semana intensa para repensar nuestra vida digital: entre la cancelación de Twitter a cuentas de personajes tan distantes (bueno… a veces no tanto) como Donald Trump y Paty Navidad, o incluso a otras como la de la vacuna anti COVID rusa, Sputnik V, comenzamos a cuestionarnos realmente qué es la libertad de expresión, cuales son su límites y si, al final, estén donde estén dichas fronteras, una mega corporación privada multimillonaria tiene derecho a decidir que, en medio de un proceso político, puede silenciar al líder de la nación donde ésta opera; y si en medio de la necesidad de distribución global de soluciones a la pandemia más grande en 100 años, puede decidir sacar del juego de difusión a la opción de salud de un país que no es afín a su red…

(Ya lo de Paty Navidad no requiere un análisis muy profundo: Twitter se toma demasiado en serio a una celebridad que, a todas luces, desvariaba solo por llamar la atención y mantenerse vigente en el Trending Topic, pero la empresa se lo creyó todo).

Por otro lado, después de celebrar que los dos monstruos del Social Media tomaran partido en la política de un país, no ofendimos porque uno de ellos (Facebook a través de uno de sus productos, WhatsApp) decidió que compartirá (aún más) datos entre el resto de sus redes sobre tu consumo y búsquedas… Más allá de evidenciar nuestra doble moral sobre nuestro entendimiento de la censura, la libertad y la privacidad, creímos que la solución a eso, era cambiar de una red comercial a otra, sin entender que el modo de vida digital Orwelliano / Focaultiano No sabe de marcas y corporativos: puedes comenzar a usar Telegram, Signal o DuckDuckGo, y aun así, cuando te dieron ganas de sentirte Anonymous y anunciaste  en Facebook e Instagram tu trasgresor abandono de WhatsApp, caíste de nuevo en el mismo abismo.

En Marketing y negocios, NADA es gratis: incluso si no das dinero, terminas dando información para alimentar los perfiles de consumo de las empresas … tu privacidad se fue hace mucho tiempo, cuando jugaste a ver cómo te ves como personaje de Pixar, cuando jugaste Candy Crush, cuando compraste una Smart TV Samsung que interpreta gestos y que tiene 5 años espiándote; cuando le dices a Alexa que haga todo por ti mientras le manda cada instrucción, deseo y conversación con palabras clave a Amazon, o cuando hiciste ese quiz para saber qué tipo de taco eres de acuerdo a tu personalidad…

Hagamos lo que hagamos, si queremos seguir «conectados con el mundo», debemos tener claro que nuestra privacidad se fue al carajo desde hace por lo menos 15 años… la sacrificamos en el momento en el que construimos una presencia en línea: banca digital, buscadores, cuentas de correo, videollamadas, perfiles en redes, vídeos, pornografía, cuentas de Xbox, todas tus compras digitales por #QuedarteEnCasa durante la pandemia, etc.; todo tu perfil de cultura general o de masas, todo tu consumo, está ahí, expuesto para bien o para mal… salvo que nos vayamos a vivir a una cabaña lejos del mundo (no sin antes haber rendido tributo a V for Vendetta, Fight Club, o a Mr. Robot, pero en Silicon Valley para desaparecer nuestro historial), no podemos hacer nada al respecto.

Pero, además, siendo realistas y en un ejercicio de honestidad, NO queremos abandonar el mundo digital: no queremos perder ese sentimiento de pertenencia y el hermoso autoengaño de creer que lo que decimos, hacemos y opinamos del mundo, le importa a alguien más… así que, en el fondo, no solo renunciamos a nuestra privacidad, sino que rogamos porque nos la quiten.

Pero, si te sirve de consuelo, a nadie le interesan nuestros stickers de gatos y Bob Esponja; de hecho, no te preocupes, ni siquiera les interesa tu nombre, no les interesas tú como ser humano: solo somos un bit en un mar de terabytes del Big Data que hará anuncios más precisos y preciosos que no podremos resistir en la próxima venta en línea con descuentos…

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«Para Silvia Escorza, quien me enseñó a amar la belleza del horror…»

The Beauty of Horror, the Horror of Beauty… La segunda década del Siglo XXI nos ha vuelto a dejar cientos y cientos de increíbles producciones que siguen sumándose a los grandes clásicos que amamos y que nos han hecho enamorarnos de ese cine maldito que nos emociona y nos encanta que nos espante: porque, afortunadamente, el terror está más vivo que nunca alrededor del mundo…

Hacer un top de cine de terror es muy, muy difícil: es tan redituable en la industria, que cada año se lanzan cientos de filmes de este género (según la filmoteca de la UNAM, tan solo en México, se estrena en promedio un filme a la semana en salas), por lo que es imposible cubrirlo todo…

Pero, principalmente, es muy complicado, porque simple y sencillamente los motivos detrás de aquello que a cada persona “le da miedo”, son muy irracionales y subjetivos: lo que se traduce en que (en cine y en la vida en general), los elementos que son muy terroríficos para algunas personas, puedan ser indiferentes o hasta hilarantes para otras…

Debido a lo anterior, este documento NO está considerando como “buen” cine de terror exclusivamente el “dar miedo”, sino que consideramos su nivel de perturbación, su originalidad, su construcción argumental y, por supuesto, su valor artístico y cinematográfico…Por ello, no consideren esto como “las mejores” pero sí como filmes “esenciales”: No hay verdades absolutas, solo muy, muy buenas recomendaciones…

Algunas aclaraciones antes de empezar:

1) Ante la enorme cantidad (y después de consultarlo con otr@s fans de género), me di cuenta de que hacer una sola lista y evaluarla uniformemente dejaría muchísimo material fuera, así que, en vez de una sola lista de análisis un poco más profundo, decidí hacer siete listas  donde agrupé los diferentes subgéneros… cierto, esto es menos “formal” o  menos “profesional” como crítica cinematográfica; pero cubre un espectro mucho mayor y que decanta más por la divulgación y el entretenimiento cinéfilo de terror.

2) La determinación de los subgéneros es sugerido, y el orden en estas listas es de simple preferencia personal… por lo mismo, no nos clavemos mucho en la clasificación y numeración: cada película aquí recomendada es tan buena como su antecesora y predecesora, y cada filme puede tener distintos elementos de otros subgéneros.

3) Este texto está Libre de Spoilers, así que lean con confianza.

4) Algunos de estos filmes pueden ser encontrados en las listas anuales de este mismo sitio, así que, para más recomendaciones (de cine de terror y en general), no dejen de visitar los tops de cine de cada año y nuestra lista de todo el cine esencial de la década.

5) Es muy importante dejar claro que este texto NO es un reto: nos gusta el cine de terror por el sentimiento, diversión y emoción que nos provoca… no para ver quién se siente superior, ni para competir a ver “quién sabe más”, se “espanta menos”, ni medir tu nivel de valentía / cinismo / condescendencia / histrionismo de la personalidad, etc. 

6) ¿Crees que falta alguna película? Seguramente sí… así que deja tus opiniones y recomendaciones en los comentarios.

Y como siempre, ¡gracias por leer esto y confiar en nuestras recomendaciones!

–       V

Parte 1 de 7:
Terror Sobrenatural / Ocultismo

Hoy, al igual que cada 15 de agosto (desde hace apenas cuatro), se conmemora el #DíaDelCineMexicano y para celebrarlo, presentamos una lista sobre el cine nacional esencial que se ha realizado en los últimos 10 años.

Durante esta segunda década del siglo XXI, ha quedado claro, que, aunque muchísimas personas insisten en menospreciar el cine hecho en México y pensar que solo se hacen comedias banales, lo cierto es que el cine mexicano está en un gran momento y probablemente en una nueva época de oro, dado que cada ve hay más filmes, más cineastas con un potencial y genialidad enorme, y las producciones cada vez son más diversas, creativas y hechas con una eficiencia de recursos que se ve reflejado en su enorme calidad.

Sin embargo, nos resistíamos un poco en crear este top, porque, una asignatura pendiente en la industria mexicana cinematográfica, sigue siendo la distribución: es muy difícil acceder a muchísimas producciones (sin mencionar que muchas veces se hace con años de diferencia), y esto significa que hacer un top de lo mejor del cine mexicano siempre tendrá sesgo, ya que hay un sinfín de producciones a las que es muy difícil tener acceso: no llegan a cines comerciales y algunas ni siquiera están en plataformas digitales … por ende, esta lista debe verse como enormes recomendaciones y como cine esencial, pero no como lo “único”.

Algunas aclaraciones antes de empezar:

1) El orden en esta lista es de simple preferencia personal… por lo mismo, no nos clavemos mucho en la numeración: cada película aquí recomendada es tan buena como su antecesora y predecesora.

2) Este texto está Libre de Spoilers, así que lean con confianza.

3) Varios de estos filmes pueden ser encontrados en las listas anuales de este mismo sitio, así que, para más recomendaciones (de cine mexicano y en general), no dejen de visitar los tops de cine de cada año y nuestra lista de todo el cine esencial de la década.

Y como siempre, ¡gracias por leer esto y confiar en nuestras recomendaciones! Esperamos que después de leer este artículo descubran más de una joya que les permita confirmar que el cine mexicano puede competir en calidad contra las producciones hollywoodenses, y es una de las mejores y más importantes industrias cinematográficas del mundo.

… Así que por favor, ¡sigan consumiendo cine hecho en México!

– V

20. SOMOS LO QUE HAY
Jorge Michel Grau (2010)

Justo en el cambio de década, llegó uno de los primeros grandes ejercicios de terror hecho en México de este siglo: la ópera prima de Michel Grau tiene como escenario un drama social donde, ante la pérdida del patriarca, una marginal familia debe establecer una nueva autoridad y decidir si debe mantener la tradición genealógica: el canibalismo… el impactante relato de Grau se convirtió rápidamente en objeto de culto y alcanzó trascendencia internacional cuando tuvo su remake estadounidense.

19. LAS TINIEBLAS
Daniel Castro Zimbrón (2016)

Casi desapercibida, Las Tinieblas se subió al hype del folk horror que la gran joya La Bruja estableciera como parámetro a nivel internacional para el nuevo terror indie de la segunda mitad de la década: atmosférico, artístico y surrealista; a medio camino del cuento de hadas, el mundo post apocalíptico y el horror (y teniendo como precioso escenario y protagonista orgánico, los bosques del municipio de Mineral del Chico, Hidalgo). Las Tinieblas es un relato perturbador, dramático, e incluso familiar, donde Zimbrón entrega un ejercicio que mantiene la calidad de esta nueva ola de producciones tan estéticas como terroríficas alrededor del mundo.

18. ESTO NO ES BERLÍN
Hari Sama (2019)

Coming of Age de un adolescente que, por amor, descubre la escena Dark musical y artística en el México de los ochenta, Es una historia contada de manera muy entretenida, cuyo mayor valor es hacerlo sin apasionamientos, sin moralismos y de una manera divertida, realista y conmovedora… Sama ya mostraba talento en sus filmes anteriores, pero es en Esto no es Berlín donde consolida su trabajo y su narrativa. Una de las mejores películas “adolescentes” de los últimos años.

17. ANA Y BRUNO
Carlos Carrera (2018)

Artísticamente hablando, ni la comedia, ni el cine infantil son un género que suele destacar en el cine mexicano, sino todo lo contrario: es gracias a dichos géneros (principalmente al primero) y su clasismo enraizado, que mucha gente suele pensar que no hay productos de calidad… por eso, es de celebrar que existan proyectos como Ana y Bruno. En el más puro estilo de Laika Studios (es decir, donde las películas son para niñas y niños, pero no “infantiles”, dado que cuentan historias muy humanas y profundas), este cuento de hadas animado visibiliza y narra de una manera divertida, hermosa y a la vez sensible, la vida con esquizofrenia y el estrés post traumático… Es sin duda, la mejor película para niñ@s hecha en México en esta década.

16. HELI
Amat Escalante (2013)

Sé qué pueden pensar cuando hablamos de la temática de Heli: otro sobreexplotado retrato del México golpeado por la violencia y la desigualdad social… pero lo cierto es que, si bien es una historia muy contada (no por eso menos importante o innecesario de exponer, por supuesto), lo cierto es que pocas veces se ha hecho con semejante nivel cinematográfico, que ha sido el sello de Amat Escalante desde siempre:  Su magistral puesta en escena convierte este relato en una historia tan brutal como estética, capaz de alcanzar equilibrio en el crudo retrato de violencia contado con la más pura belleza artística (ese momento clímax a través de una ventana y con la radio sonando, podría ser uno de los fotogramas más grandes del cine mexicano en la década).

15. LA CAMARISTA
Lila Avilés (2019)

Las comparaciones que se hicieron de este filme con Roma, no fueron hype ni exageradas: la sorprendente ópera prima de la cineasta Lila Avilés, no es un melodrama telenovelesco, ni tampoco una romantización, es un relato fiel, sencillo y rutinario de la dura y complicada vida de la clase trabajadora (y muy en particular de las mujeres trabajadoras) de México para sobrevivir, salir adelante, y sus a veces sencillos sueños y esperanzas que pueden hacer la vida más llevadera. La empatía como objetivo y la cotidianidad como trama, son la base para un filme que no solo impresionó a la crítica y se ganó la oportunidad de entrar en competencia para representar a México en los Oscar, sino que, además, es el amanecer de una prometedora carrera cinematográfica de una cineasta mexicana que pinta para ser de las mejores.

14. VUELVEN
Issa López (2017)

¿Cuántas veces no hemos escuchado críticas hacia el género de terror (a nivel global) debido que las premisas se han agotado? Y muchas veces, parecen tener razón… hasta que llega una cineasta emergente a demostrar que esa afirmación es una falacia; y, lo mejor de todo, es que esa cineasta es mexicana: Issa López entregó una de las historias más originales en el género en mucho tiempo, combinando con el terror, un cine de denuncia social sobre los niños y niñas de la calle en México… Un deseo inocente en un marco de una realidad brutal, convierten a Vuelven en una de las mejores películas de terror mexicano de este siglo.

13. EL INCIDENTE
Isaac Ezban (2014)

Era imposible que en esta lista no apareciera un filme (y un cineasta) que se atrevió a incursionar en un género prácticamente olvidado en el cine mexicano, no solo en esta década sino en su historia: la ciencia ficción… Pero no solo es que El Incidente esté aquí por atreverse a pensar fuera de la caja, sino porque, con una sencillez presupuestaria solventada con enormes recursos artísticos, técnicos y, sobre todo, con la bizarrísima imaginación de Issac Ezban, nos encontramos con un relato torcido y perturbador de paradojas temporales, que no pierde emoción ni suspenso en todo su metraje. Ezban tiene todo para convertirse en el gran representante del cine fantástico en México.

12. LOS INSÓLITOS PECES GATO
Claudia Sainte-Luce (2013)

Una crítica común de quienes no valoran el cine hecho en México (aparte de que creen que solo existen las comedias), es que suele ser demasiado «oscuro, melodramático y poco comercial»… sin embargo, también existen películas esperanzadoras que no son nada más que luz: en ese lado, está la maravillosa ópera prima de Claudia Sainte-Luce: una historia hermosa, sencilla inocente y cotidiana, que es capaz de arrancarnos una sonrisa en medio de un momento que pinta para ser todo lo contrario: la soledad y la muerte, pero el cómo podemos encontrar el consuelo de una ante la otra circunstancia, cuando comenzamos a caminar con alguien que nos acompañe en dicho viaje… para cuando pierdas fe en la humanidad, siempre estará Los Insólitos Peces Gato: una de las películas mexicanas más hermosas y entrañables de la década.

11. LA JAULA DE ORO
Diego Quemada-Díez (2013)

El tema migrante es un tópico que se ha contado muchas veces en cine y TV mexicana, sin embargo, muy pocas veces con la sensibilidad, naturaleza y emotividad de La jaula de Oro:  mostrando que la cotidianidad e historias de vida de las personas que cruzan el país es suficientemente peligrosa, desgarradora y dramática sin necesidad de convertir en telenovela sus historias: recorrido realista de Juan y Sara, un niño y una niña de Guatemala, Chauk, un niño tzotzil, en lo que es prácticamente una road movie desde La Bestia, con la participación de migrantes reales y escenas / momentos tan realistas que rayan en lo documental, y que debería bastar para hacernos  sentir empatía y consciencia de la demoledora realidad migrante que recorre nuestro país.

10. UN MONSTRUO DE MIL CABEZAS
Rodrigo Plá (2015)

El drama de una mujer y su hijo contra la política fría y deshumanizada de las compañías aseguradoras. Increíble puesta en escena a través de una sencillez absoluta que nos muestra el gran potencial de Plá como cineasta, a través de una historia narrada con un paso perfecto que jamás decae, emocionante en cada escena, y un relato que no puede dejar indiferente nadie; y que más allá de la legalidad o la moral, construye poco a poco la idea de empatía absoluta hacia las medidas extremas de una familia contra los sistemas de salud aún lejanos al promedio de la población… Llega el final de la película y, citando a infames sinvergüenzas:  “Aquí yo les pregunto: ¿qué hubieran hecho ustedes?”

9. TIEMPO COMPARTIDO
Sebastián Hofmann (2018)

Está década, Sebastián Hoffman se consolidó como uno de los mejores directores mexicanos. No es casualidad que los dos largometrajes que realizó se encuentren en el top 10 de ésta y muchas otras listas… su más reciente obra, es la que parece ser la que lo está catapultando al reconocimiento general: Dependiendo de qué tan profundo tengas tu Trastorno Obsesivo – Compulsivo, Tiempo Compartido puede ser un gran drama con toques de comedia negra, o una de las películas más escalofriantes y angustiantes, donde la incomodidad y la tensión son parte fundamental para construir unas verdaderas vacaciones de terror… Además del gran trabajo de dirección y edición, brilla todo su increíble cast (cada uno en la que es probablemente su mejor actuación) para encumbrar una drama de la frívola decadencia social / narcisista / posmoderna.

8. GÜEROS
Alonso Ruizpalacios (2014)

La historia de Tomás y su descubrimiento de la vida, a través del amor por la música heredado por su padre, más la bizarrísima vida de su hermano universitario, «El Sombra”, son el telón para que el entonces debutante director Ruizpalacios desarrollara una Road Movie que termina siendo una entrañable oda de amor en blanco y negro a la Ciudad de México, en medio de sus extraños, pero hilarantes breaks donde los protagonistas rompen la cuarta pared para opinar sobre la película y del cine nacional… Inspiradora y divertida por igual, Güeros es una de las mejores películas “comerciales” mexicanas del siglo, y probablemente uno de los próximos grandes clásicos que marcarán una época.

7. EL INFIERNO
Luis Estrada (2010)

La tercera entrada de la Tetralogía Social que durante 20 años ha desarrollado Luis Estrada es, sin duda, la más popular y la más cruda de su cine de denuncia (y la que terminó de convertir en íconos del cine mexicano y la cultura de masas a Damián Alcázar y a Joaquín Cosío). Un retrato dramatizado de cómo una vida de desigualdad social y narcocultura pueden transformar a un personaje común y corriente, incapaz de ver más alternativas para salir adelante que el crimen organizado y las consecuencias de la romantización de éste… el auge y caída de una vida sumida en el terror que representa la realidad que azota nuestro país y que tantos se niegan a ver su enorme alcance… si bien a 10 años de su realización comienza a mostrar cierto melodramatismo innecesario (el tema ya es lo suficientemente crudo sin necesidad de ello), es imposible negar el impacto y trascendencia de la tetralogía de Estrada como puerta de entrada para entender y visibilizar la podredumbre sistémica en la que nuestro país estuvo sumida durante tantos y tantos años.

6. HALLEY
Sebastián Hofmann (2012)

Si en Tiempo Compartido mostraba su aptitudes para el drama, en Halley, Sebastián Hoffman explora el terror surrealista con la premisa de la mórbida trasformación de la existencia de Beto. Con una puesta en escena que raya en el cine de arte de terror, Hoffmann nos lleva desde sus bizarras interacciones que van de lo cómico a lo patético, hasta la introspección casi filosófica del cambio de nuestro protagonista: una  jornada donde brilla y homenajea la estética surrealista de Tarkovsky, y los guiños al horror gótico literario de Shelley… aunque a mucha gente podrá no parecerle así (al no ser un jump scare común y corriente), Halley bien podría ser la película más “hermosa”, artística y profunda que se ha hecho en la historia del cine de terror mexicano.

5. SUEÑO EN OTRO IDIOMA
Ernesto Contreras (2018)

La búsqueda de un universitario por preservar una lengua originaria a punto de desaparecer, lo lleva a una comunidad veracruzana donde habitan sus últimos tres hablantes… pero dicha historia es solo el pretexto para que, a través de una emotiva trama y una soberbia dirección de arte (tal vez el mejor trabajo de la década en este rubro dentro del cine nacional), Ernesto Contreras cuenta una conmovedora historia de amistad, amor, tradición, e incluso, masculinidad… solo para dimensionar lo bueno que es este filme, éste también toca un tema (que no revelamos porque podría considerarse spoiler) usado en un filme estadounidense que en esta misma década se llevó un (en mi opinión, inmerecido) Óscar a mejor película … créannos cuando afirmamos que, Sueño en Otro Idioma, es infinitamente superior en todos los aspectos técnicos, artísticos y narrativos.

4. MISS BALA
Gerardo Naranjo (2011)

Injustamente olvidada y menospreciada, Miss Bala es una de las mejores películas que se han hecho en México sobre crimen organizado: sin criminalización ni apologías, sin repartir culpas ni librarlas, solo entender lo que son las malas decisiones, pero también lo que es ser víctima de las circunstancias, y que hace que una vida de desigualdad te deje sin más remedio que dar un paso más lejos de la luz… ésta es la historia personal de Laura (inspirada en hechos reales), y la espiral descendente en la que se convierte su vida a partir de un encuentro fortuito con un narcotraficante obsesionado con ella. Cruda, directa, y también emocionante, es probablemente el más fiel reflejo del crimen y la corrupción enraizada en la sociedad mexicana, y la perversión de los sueños cuasi inocentes de las mujeres violentadas, cosificadas y utilizadas, tanto por las mafias, como por el sistema corrupto.

3. LA REGIÓN SALVAJE
Amat Escalante (2016)

La gran promesa del cine mexicano es ya una realidad: Amat Escalante ya había demostrado en Heli (también en este mismo top), que tiene una capacidad casi natural para plasmar en perfecto balance la estética y la brutalidad que solo se puede ver en otros cineastas del cine internacional como Nicolas Winding Refn o Chan Wook-Park (es decir, en las ligas mayores del cine artístico / surrealista) … Amat entrega un cine crudo, sin concesiones, con la construcción parsimoniosa de una historia fantástica de terror, amor, erotismo, violencia, discriminación, placer y locura en un escenario de cotidianidad… Desde la primera secuencia sabemos que estamos ante una torcida y perturbadora historia de “amor” que, si bien es imposible no ver las claras referencias a la trilogía de la Depresión de Lars Von Trier en la magistral puesta en escena de la película (otra de las mejores direcciones de arte que he visto en el cine mexicano en mucho tiempo), o con la mítica Possession de Andrzej Zulawski, Escalante es capaz de darle identidad a su trabajo más allá de dichas influencias (por favor, recapitulen los nombres que se han citado aquí, para ver el nivel que el hispano-mexicano ha alcanzado), y profundiza su historia hacia la codependencia, el amor y la sexualidad como uno solo que nos da identidad, más las atrocidades que podemos cometer a otras personas y a nosotros mismos en nombre de ello… Una obra mayor del cine mexicano, y el amanecer de uno de los mejores cineastas de México del siglo XXI.

2. CHICOGRANDE
Felipe Cazals (2010)

Escribía Alan Moore en su obra de culto “V for Vendetta”: “¿Pensabas matarme? No queda carne ni sangre para ser asesinada bajo esta capa… solo queda una idea… y las ideas son a prueba de balas” …  

En el anterior cambio de década, en medio de una oleada oficialista / propagandista / neoliberalista cuyo fin era vulgarizar y acabar con los mitos cívicos de las y los héroes de la historia de México, el último gran cineasta clásico en activo, Felipe Cazals, contó magistralmente, a sus entonces 73 años, un relato revolucionario (como esos que fueron tan comunes en la época de oro, pero que hoy en día han quedado en el olvido) cuya gran virtud, no solo es su hermosa fotografía, sus soberbias actuaciones o su impactante y emocionante hasta las lágrimas tercer acto que te deja sin palabras en perfecto equilibrio de histrionismo, narrativa, guion y cinematografía… la mayor virtud de Chicogrande, es ser el relato y apología del ideal, del sueño, visión y promesa que representó la Revolución Mexicana: su objetivo, su sueño y sus grandes nombres… Ese ideal de justicia que (con todo y las virtudes y defectos de sus protagonistas ante los ojos posmodernos) le dio razón de vida a millones de personas olvidadas, en la miseria y la anomia, y que, hasta nuestros días, sigue siendo bandera de la formación de principios de patria para millones que seguimos creyendo en este país…

Chicogrande  no solo es una de las mejores películas de la década, sino del cine histórico mexicano en general, y una representación pura – sin compromisos, sin miramientos, sin eufemismos, ni simulaciones – del patriotismo y del amor absoluto por esta tierra; de una vida devotamente dedicada a luchar por un sueño social, y a vivir, morir y darlo todo en el camino, por una idea a prueba de balas: un ideal resumido en una frase del monólogo y gran clímax del filme: “morirse es fácil… lo difícil, es vivir correctamente…”

1. ROMA
Alfonso Cuarón (2018)

Sí… predecible… pero, para ofensa e indignación de sus (sorprendentemente muchos) detractores, era claro cuál sería el primer lugar:

Resulta muy curioso, que una de las obras máximas del mítico movimiento “neorrealismo” italiano sea Roma, Città Aperta de Roberto Rossellini de 1945, y que sea otra Roma, la que, 70 años después, vuelva a representar dicho movimiento… La fuerza e impacto de Roma no reside en su nivel de entretenimiento: ya ha quedado claro que, quien busca exclusivamente eso en el cine (y no tiene nada de malo hacerlo), NO lo va a encontrar aquí… la fuerza de este filme reside en representar, a partir de una historia cotidiana, un signo de su tiempo… Roma es un retrato del oxímoron de la idiosincrasia y consciencia de clase mexicana: no es la victimización, ni la romantización, ni tampoco la apología de la clase trabajadora, sino un retrato de la normalización de la desigualdad y el significado de las relaciones sociales, donde somos capaces de sentir “parte de nuestra familia” a alguien que inconscientemente no creemos que “valga lo mismo” que nosotros…

Roma, es también, el relato de un acontecimiento negro en un México y la historia de las mujeres que no son libres de sentirse como se les dé la gana ante sus propias vidas y vicisitudes, porque tienen un lugar social que no deben abandonar, y es el reflejo en vergüenza colectiva de qué tan poco ha cambiado su posición social en medio siglo de patriarcado sistémico… 

Pero, por si no fuera suficiente el reflejo y trascendencia social de esta obra, Roma es también una clase maestra de cine: un filme soberbio en su puesta en escena, su dirección de arte, su montaje, su manejo de cámara, su precisión técnica, su edición de sonido, su magistral ambientación y las increíbles actuaciones de sus dos mujeres protagonistas (a pesar del odio y críticas sin fundamento técnico ni conocimiento de las aptitudes histriónicas contra Yalitza Aparicio, que más que una crítica técnica – y reduccionismo del trabajo actoral a la mera estridencia – conlleva una clasismo burdo) … 

Roma es, en breve, una obra maestra: la mejor y más personal película de Alfonso Cuarón, técnicamente perfecta, artísticamente sublime, emotiva hasta las lágrimas, una carta de amor a la infancia del autor, a nuestra idiosincrasia y nuestras costumbres antropológicas mexicanas… Y simple y sencillamente, una de las mejores películas hechas en México, no en la década, sino en este siglo, y el tiempo decidirá si también, de toda la historia del cine nacional.

Cine Documental:


Aunque la lista está basada principalmente en el cine de ficción, No podemos dejar de resaltar que el cine documental en México, es uno de los elementos más prolíficos y fuertes a nivel nacional e internacional… por eso, hacemos una enorme mención especial de brillantes trabajos como:

Tempestad, un crudo y conmovedor relato de dos historias de desaparición forzada y las cárceles mexicanas…

La Libertad del Diablo, que cuenta la historia de personas tanto afectadas y dentro del crimen organizado…

Plaza de la Soledad, que narra la vida cotidiana de las trabajadoras sexuales en la ciudad de México…

Bellas de Noche, sobre el auge, glamour y posterior olvido de las vedettes mexicanas…

Hasta los Dientes, sobre los infamemente mal llamados “daños colaterales” de la guerra calderonista…

El Paso de la Tortuga, sobre los 43 normalistas y el encubrimiento sistémico / gubernamental detrás de ello…

Estos filmes son solo una pequeña muestra de los incontables trabajos de enorme calidad que se hacen año tras año en el cine de no ficción en el país.

A destacar también:

Además, en un Top extendido, podemos encontrar otras cintas como:

Los Parecidos

Entre la fantasía, el terror y el humor negro, Isaac Ezban nos muestra cómo sería si el mítico programa la Dimensión Desconocida se hiciera en el México de 1968.

Carmín Tropical

Emotiva y trágica historia sobre los Muxes y la homofobia y transfobia enraizada en la sociedad mexicana.

7.19: La Hora del Temblor

Relato claustrofóbico sobre una de las grandes tragedias naturales de México y que, en 5 metros, refleja el enorme clasismo y desigualdad social.

Oso Polar

El que esté hecha con un iPhone, es solo una peculiaridad técnica que pasa a segundo término con una historia de drama, bullying y venganza.

600 millas / Desierto

Dramas fronterizos y que reflejan la inseguridad en la vida migrante: la primera, sobre crimen organizado; y la segunda, en las cacerías humanas por parte de los minutemen

Post Tenebras Lux

El cine de Carlos Reygadas nunca ha sido fácil y está tan lejos del cine comercial, que raya en el contemplativo, sin embargo, ésta puede ser su obra visualmente más hermosa y surrealista.

Belzebuth

Otra película fundamental para la industria, pues, además de buenas actuaciones, un buen giro al cine de exorcismos y algunas secuencias que de verdad pueden robarte el aliento, muestra que desde el enfoque comercial se puede hacer buen cine comercial de terror en México.

Nosotros los Nobles

¡Esperen! ¡No cierren el post ni descarten todo lo leído hasta ahora!:

Pues sí… a pesar del clasismo inherente del cine de comedia en México, hay que aceptar que el filme de Gaz Alazraki fue en esta década, un parteaguas fundamental en la industria para revivir el interés en el cine mexicano por parte de las audiencias locales y los exhibidores; y permitió ver las producciones nacionales como una opción «válida y taquillera» para que se invirtiera en éste… además, aceptémoslo: tiene personajes memorables y algunos que otros gags simplones, pero divertidos… así que, al menos, véanla como gusto culposo…

Productos como éste y lo hecho por el dúo Higareda / Chaparro, son (desde la óptica de industria) también necesarios; al menos, para que, poco a poco, se normalice la exhibición de cine nacional en complejos comerciales ( y porque ta vez no sea cine hecho para tops y reconocimientos, pero tampoco tiene nada de malo querer ver cine exclusivamente para divertirse, entretenerse y para desconectarse un rato del mundo…)

¿Crees que nos faltó alguna película? ¡Seguramente sí!
Así que, deja tus opiniones y recomendaciones en los comentarios

Nací en 1980… durante los últimos 20 años, me han cambiado la pertenencia generacional: primero, decían que era remanente de la Generación X … después me clasificaron como “Xennial”, porque nací en esos 4 años perdidos entre la X y la Y… hoy simplemente se quitaron de problemas y me clasifican como Millenial, los más viejos de dicha generación. A lo largo de mi adolescencia y “adultez joven” hice todas esas cosas propias de las industrias culturales de mi coyuntura: veía caricaturas cínicas como Animaniacs, y otras más trasgresoras como Ren y Stimpy y South Park; escuchaba Rock, Metal y Grunge; gritaba “puto” en los bares y fiestas al compás de las canciones de Molotov; bebía como degenerado y en mis mañanas posteriores de resaca, me relajaba viendo las repeticiones de Friends… todo eso fue normal… todo eso fue divertido… pero lo cierto, es que no eran necesariamente cosas buenas o productivas…

El cinismo y la apatía siempre fueron las banderas de las dos generaciones en las que quedé atrapado. Nosotros no queríamos cambiar la mundo, no queríamos salvarlo… queríamos que éste se jodiera, y ya… nosotros fuimos la razón por la cual Lipovetsky escribió “La Era del Vacío”: narcisistas sin respeto por el pasado y sin valoración por el futuro… nosotros fuimos los que vivimos con el ideal de dejar atrás este mundo de sufrimiento como Kurt Cobain, los que vivimos bajo el lema de vida de “I hate this world, I hate myself and I want to die” … nosotros queríamos ver el mundo arder bajo un sol de hoyo negro, y regodearnos en nuestra melancolía e infinita tristeza… y por todo ello, nuestros padres nos criticaban, nos decían que éramos unos huevones y llorones, porque ellos se partían el lomo trabajando 60 horas a la semana para dizque ser clasemedieros (cosa que hoy queda claro que nunca fueron) y nuestros abuelos nos decían que éramos unos “blandos maricones” porque ellos vivieron guerras, madrearon hippies, hicieron servicio militar, tenían hijos regados por todos lados, y mantenían a raya a nuestras abuelas de esas ideas locas de “divorciarse y ser igual que uno”…

Fuimos estigmatizados, atacados, criticados por abrazar nuestra tristeza y depresión por el mundo… y al final, todo eso se nos olvidó…

Fuimos estigmatizados, atacados, criticados por abrazar nuestra tristeza y depresión por el mundo… y al final, todo eso se nos olvidó…

Se perdió nuestro olor a espíritu adolescente, y se nos olvidó nuestra furia contra la máquina / sistema … hoy traicionamos nuestro dolor que tanta catarsis nos dio evitando ponernos el escopetazo / sobredosis que fantaseábamos… hoy somos quienes replicamos todo ese discurso de odio contra una generación que no entendemos, y no la entendemos porque nosotros nunca quisimos salvar al mundo, solo queríamos que nos dejaran en paz… y las y los últimos Millenials, y Centennials creen, al igual que nosotros, que el mundo donde vivimos nuestra juventud, está jodido, pero ellos y ellas, sí quieren hacer un cambio, no solo quieren que el mundo les deje en paz, sino combatir ese mundo jodido que a nosotros se nos olvidó cambiar en el camino hacia nuestra adultez.

Es por eso que les odiamos, y les criticamos, porque estas nuevas generaciones decidieron dejar de encerrarse en su dolor e insatisfacción por el sistema, y decidieron que ha sido suficiente: suficiente de que el lenguaje y role models excluyan a medio mundo; ha sido suficiente de que las caricaturas usen a las minorías para estereotiparlas y burlarse de ellas; ha sido suficiente de música que, para trasgredir o escandalizar, necesite hacer apología de la homofobia, la misoginia y la pederastia; se cansaron de que sus industrias culturales reflejadas en sus series de TV sean solo una representación de los problemas del primer mundo de un montón de blancos privilegiados…

Los Boomers Gen X Nos hemos convertido en todo aquello que juramos destruir

Aceptémoslo: Animaniacs, Ren y Stimpy y otras, siempre fueron caricaturas simplistas y/o de mal gusto; Molotov siempre fueron grandes músicos, pero que usaron ese talento sonoro para cantar “Perra Arrabalera” y “Puto”; prácticamente todos los personajes de Friends siempre fueron personas horribles…  Odiamos que nombren a Bad Bunny el compositor del año en 2020, pero Molotov, Control Machete, Guns n’ Roses, Motley Crüe, y un sinfín de bandas de rock que escuchaba nuestra generación, cantaban cosas igual de vulgares, ridículas, misóginas y hasta feminicidas, que los reggaetoneros.

Todo era así de jodido… pero era “divertido” … y nosotros solo queríamos desconectarnos de un mundo que odiábamos tanto como creíamos que éste nos odiaba de vuelta, por lo que todo aquello que ofendiera (fuera correcto o no) nos encantaba: no por bueno, no por profundo… simplemente porque queríamos joder y escandalizar al establishment.

Los productos de entretenimiento de la actualidad están intentando no ser así (con mucho que criticarles también, es cierto;  con batallas ganadas en cine, TV, o comics; y otras perdidas como en la música urbana / popular), y nuestras obsoletas mentes grungeras no pueden soportarlo: porque se nos olvidó pelear, y ahora vemos con rencor a quienes – en mayor o menor media, con mayor o menor argumentos – sí lo está haciendo… dichos productos de entretenimientos nos duelen, nos ofenden, nos molestan, ridículamente les llamamos productos con “agendas progres” cuando solamente han dejado de ser para las sociedades dominantes e intentan ser para todas y todos … pero se nos olvida que ya NO están hechos para nuestras viejas generaciones… nos ofende que nos dejen fuera, que no respeten nuestro pasado, pero lo cierto, es que ya no somos el target de las industrias culturales…

Así que sí mis queridos Boomers, Gen X y primera ronda de Millenials: la generación de cristal, eres tú, soy yo, y el resto de tu gente contemporánea:

«Nosotros, los de treinta y tantos para arriba, pasamos más tiempo ofendidos, que los que llamamos ofendidos»

Tú eres quien vive ofendido por lo que no entiende, por lo que cambia, por lo que va en contra de tu forma de pensar, por todo aquello que exhibe nuestro fracaso generacional, nuestra trivial rebeldía adolescente casi inocente, y evidencia que nuestro reclamo social se limitó a hacer apología de la discriminación y la escatología…

Eres tú quien no soporta que alguien quiera cambiar al mundo en vez de hundirse en depresión como lo hacíamos en nuestra juventud; porque por cada expresión en redes que hay cuestionando la normalización de la violencia y discriminación en la que vivíamos, hay como otros 100 post de gente de nuestra edad quejándose de la posmodernidad que no entendemos (no me crean, solo busquen en su redes los trending topics de cada uno de los ejemplos de este texto, y verán que son una enorme mayoría quienes se quejan de quien cuestiona, sobre la minoría de quienes están cuestionando… es decir, hacemos más escándalo nosotros, que los últimos Millenials y los Centennials).

A nosotros nos ofende el pensamiento progre, no ofende que las nuevas generaciones cuestionen, nos ofende que alguien no siga consumiendo nuestros anacrónicos gustos y preferencias, y que ya no seamos el centro de la atención de un mundo que adorábamos que nos odiara… ahora nos convertimos en nuestros padres y madres, abuelos y abuelas, de mente cerrada, moralina y espantada por lo que no entendemos…

Nosotros, los de treinta y tantos para arriba, pasamos más tiempo ofendidos, que los que llamamos ofendidos…

El mundo está cambiando y las viejas mentes ya no tienen cabida en él… es ahora de entender que nuestras generaciones desperdiciamos la oportunidad de cambiar al mundo y, al final, simple y sencillamente perdimos la batalla, porque el mundo fue el que terminó cambiándonos… ahora somos esa máquina contra la que hay que tener furia, ahora somos ese sol de hoyo negro que no quiere llevarse la lluvia; ahora somos quienes hacemos que el mundo sea un vampiro; somos esa decadente y neoliberalista evolución, baby… ahora somos quienes huelen el espíritu adolescente de lejos, y nos provoca náuseas…

Perdimos… es hora de dejar de estorbar ofendiéndonos porque a las nuevas generaciones no les gusta lo que a nosotros sí, y permitir que alguien más intente luchar contra un mundo que no fuimos capaces de transformar…

A principios de julio de 2018, justo cuando Andrés Manuel López Obrador arrasó en las elecciones y se convirtió en presidente encabezando un proyecto que prometía un rumbo diferente a los llevados en México desde hacía décadas, el clasismo de una inmensa mayoría del país – uno de los tantos y principales males sociales que aquejan a esta nación – cobró una fuerza y visibilidad fundamental que encontró como principal objetivo, después de AMLO, a un diputado plurinominal de San Luis Potosí: Pedro Carrizales , mejor conocido como El Mijis:

Su influencia y orígenes sociales se encontraban al ser un expresidiario y pandillero que abandonó las drogas, y por medio de su asociación civil ayudaba a los jóvenes de su localidad a reformarse… en ello, muchas personas encontramos un ejemplo de inclusión y no discriminación, en una esperanza para que los errores del pasado dejaran de ser un argumento para prejuzgar la valía de alguien; una muestra de que podías venir de los lugares más humildes, y realmente poder transformar tu vida y la de tu comunidad.

Recuerdo las peleas con ese clasismo derechista enraizado, recuerdo las redes llenas de mentadas de madre entre quienes con aversión rayando en el asco tachaban a El Mijis como un “criminal en el congreso” y la mentadas de regreso de quienes defendíamos la capacidad de Carrizales para reformarse y lograr un verdadero cambio social y hacer un verdadero nuevo tipo de política.

Por semanas que se convirtieron en meses a partir de que las nuevas legislaturas tomaron posesión, El Mijis parecía demostrar que estábamos en lo correcto: se mostró sensible y centrado en los proyectos que apoyó, y en la críticas y análisis agudos que demostraban que su capacidad no tenía nada que ver con prejuicios sociales.

Sin embargo, hubo algo que cambió poco a poco en Carrizales y que es un mal común en las izquierdas divididas que pelean contra las derechas unificadas: el afán de protagonismo y la necesidad de reflectores, se volvieron cada vez más evidentes.

El Mijis se estaba convirtiendo en el clásico activista que cree que las causas giran en torno a él, que necesitan la foto, el drama, el protagonismo, la polémica, y el Trending Topic, y que, para alcanzarlo, usan cualquier lucha para lograrlo: la causa son ell@s, y no ell@s parte de la causa.

La Selife antes que la consigna. Foto: Twitter @MarthaTagle

Carrizales comenzó con sus selfies, sus fotos, su necesidad de protagonismo (como cuando se iba marchar hasta adelante como “aliado feminista” en las potestas de 2019)… quienes tenemos una visión menos alineada, y que hemos llenado nuestras redes sociales (en sus dos acepciones) de personas que luchan, analizan, protestan y hacen activismo, conocemos perfectamente quiénes están ahí por sus propios egos, quiénes están ahí para la foto de Instagram, el tweet retuiteado y el post con más “me encanta” en Facebook (y seguramente tú que lees esto, conoces a más de una persona así)… pero, ey, mientras de verdad ayudaran a marcar una diferencia, el afán de protagonismo de tantas y tantas personas pseudoactivistas puede tolerarse…

Así era siempre con Carrizales… hasta el día de ayer:

La vida de Carrizales había ido desde tocar fondo hasta ser inspiración… el abandonar su puesto en el congreso local de SLP “para recorrer el país en bicicleta” solo demuestra una rebeldía adolescente por parte de un hombre de 41 años, y un egocentrismo hípster activista que diluye su influencia y el ejemplo del que había servido por muchos meses… hoy, quienes hace 2 años nos mentamos la madre contra el clasismo, nos quedamos sin argumentos, porque Carrizales solo está dando sustento (tal vez de raíz aún equivocado, pero argumento al fin y al cabo) a toda esa gente ultraconservadora que con ínfulas de grandeza, cree que “el vándalo les dio la razón”, que “no pudo con el paquete” que es un “irresponsable” y que “ahora con el dinero que obtuvo se va a vivir una vida bohemia en bicicleta” … no solo eso, sino que el abandono de El Mijis también da argumentos a una oposición que encuentra cualquier pretexto para afirmar que la 4T se desmorona porque sus “representantes” ya no creen en ella…

Carrizales abandonó un puesto duro, difícil, rodeado de gente corrupta, es verdad… pero que, al menos, mientras el sistema cambia, es una posición donde se puede hacer y marcar una verdadera diferencia, donde se pueden crear leyes más incluyentes, asistenciales y justas… pero lo botó todo para convertirse en influencer de la social media.

Ni modo… así como El Mijis, el activismo, las izquierdas, las visiones trasgresoras y progresistas, están llenas de egocentristas que solo usan las causas para alimentar su narcisismo… el congreso de SLP se quedó sin una voz crítica… pero no te preocupes Mijis: sin duda, muy pronto tendrás tu placa de un millón de followers, mientras salvas al México real, con tu bandita, zumbando por la 57 en tu baika