Cuba

La Revolución Cubana en marcha

Justo cuando este diecisiete de abril se cumplió un aniversario más de la agresión militar de Estados Unidos sobre Cuba en Playa Girón, la cual fue socavada en menos de setenta y dos horas, el gobierno de EEUU anunció la activación del artículo tercero de la Ley Helms-Burton, la cual castiga a cualquier empresa, persona o gobierno que emprenda negocios con la Isla y concede llevar a tribunales estadounidenses a cualquiera de estos que estén relacionados con bienes que fueron nacionalizados tras la Revolución de 1959.

La ley Helms-Burton permite que se tome acción en tribunales estadounidenses ante demandas judiciales contra entidades cubanas y extranjeras fuera de la jurisdicción de los Estados Unidos y endurece los impedimentos a la entrada en los Estados Unidos de directivos y familiares de las empresas que invierten legítimamente en Cuba.

Tales medidas fueron rechazadas desde hace mucho por la comunidad internacional, indicó la Cancillería de Cuba en un comunicación, y subrayó que la nación cubana repudió la Ley Helms-Burton desde su promulgación y aplicación en 1996, y cuyo fin fundamental es “imponer la tutela colonial sobre nuestro país”.

La medida anunciada por Donald Trump, la cual será efectiva a partir del dos de mayo, limita las remesas que residentes cubanos en los EE.UU. envían a sus familiares y allegados en la Isla y restringe aún más los viajes de ciudadanos norteamericanos a Cuba, y la de aplicar sanciones financieras adicionales.

¿Por qué EEUU hace esto?

La administración Trump emprende esta medida porque, según lo expreso el ex presidente Raúl Castor Ruz el pasado 10 de abril: “Se culpa a Cuba de todos los males, usando la mentira en el peor estilo de la propaganda hitleriana”.

Específicamente, se pretende castigar a Cuba por su apoyo a Venezuela y su presidente Nicolás Maduro pues, en la lógica geopolítica, para acabar con Caracas, se debe acabar primero con La Habana.

Según la Cancillería cubana, Estados Unidos acusa a Cuba de ser responsable de la solidez y firmeza que han demostrado el gobierno bolivariano y chavista, el pueblo de ese país y la unión cívico-militar que defiende la soberanía de su nación.

“Miente descaradamente al alegar que Cuba mantiene en Venezuela a miles de efectivos militares y de seguridad, influyendo y determinando lo que ocurre en ese país hermano. Tiene el cinismo de culpar a Cuba por la situación económica y social que enfrenta Venezuela tras años de brutales sanciones económicas, concebidas y aplicadas por Estados Unidos y varios aliados, justamente para asfixiarla económicamente y generar sufrimiento en la población”, dijo el gobierno cubano.

De tal modo, Washington con a ley Helms-Burton llega al extremo de presionar a gobiernos de terceros países para que intenten persuadir a Cuba de que retire este “supuesto e inverosímil respaldo militar y de seguridad”, e incluso para que deje de prestar apoyo y solidaridad a Venezuela.

Pero, para La Habana, la administración Trump es reconocida por “la inescrupulosa tendencia a utilizar la mentira como recurso doméstico y de política exterior. Es un hábito que concuerda con viejas prácticas del imperialismo”.


“Cuba no posee tropas ni participa en operaciones militares ni de seguridad en Venezuela”.

Aún están frescas las imágenes del Presidente George W. Bush, con el apoyo del actual asesor de Seguridad Nacional John Bolton, mintiendo indecorosamente sobre supuestas armas de destrucción masiva en Irak, falacia que sirvió de pretexto para invadir a ese país del Medio Oriente, señaló el gobierno cubano

“Debe quedar claro que las calumnias de los Estados Unidos descansan en una mentira total y deliberada. Sus servicios de inteligencia tienen evidencias más que suficientes, seguramente más que ningún otro Estado, para conocer que Cuba no posee tropas ni participa en operaciones militares ni de seguridad en Venezuela, si bien es un derecho soberano de dos países independientes determinar cómo cooperar en el sector de la defensa, lo que no le corresponde a EE.UU cuestionar”, sostuvo.

Y sentenció: “Quien acusa mantiene más de 250 mil soldados, en 800 bases militares en el extranjero, una parte de ellas en nuestro hemisferio”.

Cuba defendió su solidaridad con la República Bolivariana de Venezuela como “un deber que forma parte de la tradición y los principios irrenunciables de política exterior de la Revolución cubana”.

El gobierno de Cuba hace un llamado a todos los miembros de la comunidad internacional y a los ciudadanos estadounidenses para detener la escalada irracional y la política de hostilidad y agresión del gobierno de Donald Trump.

Por su parte, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Miguel Díaz-Canel Bermúdez declaró el pasado 13 de abril: “Cuba sigue confiando en sus fuerzas, en su dignidad y también en la fuerza y la dignidad de otras naciones soberanas e independientes. Pero sigue creyendo también en el pueblo norteamericano, en la Patria de Lincoln, que se avergüenza de quienes actúan al margen de la ley universal en nombre de toda la nación norteamericana”.

El Gobierno de México lamentó la decisión de Estados Unidos de aplicar por primera vez en la historia el Título III de la Ley Helms-Burton, que permitirá a ciudadanos estadounidenses interponer demandas, a partir del dos de mayo, en contra de empresas que hagan uso de propiedades confiscadas después de la Revolución cubana en 1959.

Hoy, la administración de Donald Trump anunció que aplicará está ley, lo cual afectará a cientos de empresas en todo el mundo que tienen negocios con la República de Cuba. Se trata de una medida que pretende ahogar financieramente a la Isla y presionar al gobierno para cambiar de régimen.

En su comunicado, la Cancillería mexicana denunció que la medida puede afectar a empresas extranjeras que hacen negocios en y con Cuba, por lo que el Gobierno de México protegerá a las empresas mexicanas que hacen o tienen interés en hacer negocios con Cuba y que pudieran ser afectadas.

“Como lo ha hecho históricamente, México rechaza la aplicación de leyes comerciales unilaterales con carácter extraterritorial, pues violan las normas del derecho internacional”.

En se sentido, el Gobierno de México refrendó su apoyo al fin del bloqueo económico y comercial impuesto contra Cuba, país con el cual cumple 117 años de relaciones bilaterales ininterrumpidas.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba expresó su más enérgica condena a la intención declarada por el gobierno de Estados Unidos de reconocer el Golán sirio ocupado como territorio de Israel.

La maniobra constituye “una grave y flagrante violación” de la Carta de las Naciones Unidas, del Derecho Internacional y de las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad, en particular la resolución 497 de 1981.

“Esta nueva maniobra de Washington que vulnera los intereses legítimos del pueblo sirio y de las naciones árabes e islámicas, tendrá graves consecuencias para la estabilidad y la seguridad en el Medio Oriente e incrementará aún más las tensiones en esta volátil región.”, declaró la Cancillería cubana.

Cuba instó al Consejo de Seguridad a cumplir la responsabilidad que le concede la Carta de la ONU en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, para adoptar las decisiones necesarias para frenar esta “acción unilateral estadounidense” al apoyar a Israel en sus intenciones de anexarse el territorio sirio ocupado de las Alturas del Golán.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba anunció que continuará respaldando la exigencia del Gobierno de Siria de recuperar los Altos del Golán, arrebatados por Israel en 1967, y reclamando la retirada total e incondicional del régimen israelí del Golán sirio y de todos los territorios árabes ocupados.

El director general de la política cubana hacia Estados Unidos, Carlos Fernández de Cossío, sale al paso de la nueva aplicación por parte de Donald Trump de la Ley Helms-Burton que, entre otras cosas, castiga a las empresas que comercian con Cuba. En una entrevista para el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba otorgada a DESDE ABAJO MX, el funcionario aclara mitos y verdades de esta agresión contra la isla.

¿La Ley Helms Burton es aplicable en Cuba?

La ley Helms Burton no es aplicable en Cuba, en primer lugar, porque es una ley de Estados Unidos y por tanto su jurisdicción, su espacio de aplicación, es en los Estados Unidos. Ningún país soberano que se respete permitiría la aplicación extraterritorial de una ley de los Estados Unidos o de otro país en su territorio. Además, en nuestro caso, Cuba tiene una ley aprobada en el año 1996, que declara nula y sin valor alguno a la ley Helms Burton. Por tanto, su aplicación en Cuba es nula.

¿Cuáles son las principales disposiciones de la Ley Helms Burton?

La ley Helms Burton es una ley muy amplia y muy compleja. Es bastante singular en ese sentido. Porque es una ley como probablemente existan pocas en Estados Unidos, si es que existe alguna, que pretende definir con categoría de ley cuál puede ser el comportamiento del gobierno de los Estados Unidos en un tema específico de política exterior, en este caso Cuba.

La ley persigue varios propósitos, en primer lugar, internacionalizar el bloqueo económico, tratar de que la comunidad internacional, lejos de repudiar el bloqueo económico como hace año tras año, se incorpore al sistema de sanciones contra Cuba. Tal es así, que la ley tiene incluso establecido que el Departamento de Estado debe reportar al Congreso cada año sobre cómo se viene aplicando a nivel internacional, por otros países, las sanciones contra Cuba.

La ley también persigue perpetuar el bloqueo. Lo codifica. El bloqueo existía con antelación sobre la base fundamentalmente de prerrogativas que tenía el Presidente de los Estados Unidos y lo que se hizo en el año 96 con la ley Helms Burton fue lo que se llamó “codificarla”. Fue establecer que todas las medidas del bloqueo existentes hasta entonces, más las que se incorporan con la ley, se convierten en un acto legislativo que no se puede modificar sin un acto del Congreso. Lo que buscaba era tratar de perpetuar la hostilidad entre Cuba y los Estados Unidos y maniatar cualquier perspectiva de que un futuro gobierno estadounidense optara, prefiriera o considerara que esta ley respondía solo a los intereses de los Estados Unidos y por tanto, buscara un acomodo distinto con Cuba.

La ley también perseguía disuadir, inhibir, la posibilidad de que capital extranjero llegara a Cuba en la modalidad de inversión extranjera, tratando de espantar al posible inversionista en nuestro país. Y por eso algunos aspectos de la ley buscan castigar al inversionista extranjero si este invierte en alguna de las propiedades que fueron nacionalizadas en Cuba al triunfo de la Revolución. Para eso se basa en la falsedad de que las nacionalizaciones llevadas a cabo por Cuba en los años 60 eran ilegítimas o eran indebidas.

Y finalmente la ley, de lograr cumplirse los propósitos de derrocar la Revolución, con los objetivos anteriores, la ley lo que busca es establecer una especie de programa sobre cómo sería el futuro de Cuba carente totalmente de soberanía si llegara a ocurrir el derrocamiento del poder revolucionario en nuestro país.

Establece un período de transición, en el que habría un administrador, un estadounidense por supuesto, designado por el gobierno de los Estados Unidos que se encargaría de garantizar que se fuera desmontando todo lo que hoy significa el poder revolucionario, el sistema de justicia social, el sistema socialista en nuestro país.

Pero que además tendría como tarea iniciar una de las ambiciones más importantes de la ley Helms Burton: que los antiguos reclamantes estadounidenses -o quienes no eran estadounidenses en ese momento- dueños de propiedades que en Cuba fueron nacionalizadas o que fueron abandonadas por personas que se marcharon de Cuba, sean devueltas a esos reclamantes o que el pago por el valor que ellos decidan por esas propiedades sea dado. Lo cual quiere decir que prácticamente todo cubano, si se cumpliera ese propósito, vería que la casa donde vive, la comunidad donde está su edificio, la escuela a las que van sus hijos, los hospitales, su centro de trabajo, el lugar donde tiene su negocio privado, el terreno donde cultiva, si es un agricultor pequeño, todo eso podía ser reclamado materialmente o se reclamaría una indemnización.

Hasta que no se produzca, según dice la ley, la totalidad de la devolución o la totalidad de la indemnización, quiere decir pago por esas propiedades y bienes, no podría levantarse el bloqueo económico en la manera en que lo concibe la ley. Esos son los propósitos de la Ley Helms Burton.

¿Está el gobierno de Cuba dispuesto a pagar indemnizaciones a los estadounidenses cuyas propiedades fueron confiscadas después de 1959?

Lo que Cuba está dispuesta a hacer, lo planteó en los años 60, cuando se hicieron las nacionalizaciones, y lo ratificó cuando se adoptó la Ley de reafirmación de la dignidad y la soberanía cubanas, en diciembre de 1996, es entrar en un proceso de negociación con el gobierno de los Estados Unidos en la búsqueda de un acuerdo de suma total para que puedan ser compensados los antiguos reclamantes. Y me estoy refiriendo a los reclamantes que fueron reconocidos por la Comisión de reclamaciones extranjeras de los Estados Unidos. Son unas 5903. Pero la Ley también dice que esa negociación se haría conjuntamente con un proceso de discusión sobre la indemnización a la que tiene derecho el Estado y el pueblo cubanos por los daños materiales, sentimentales, y personales ocasionados por los años de agresión militar, el terrorismo, las sanciones económicas y privaciones de diversos tipos provocadas por el gobierno de los Estados Unidos. En un proceso como ese, Cuba está dispuesta a llegar con el gobierno de los Estados Unidos a un acomodo de compensaciones mutuas.

¿Se puede decir que el bloqueo de Estados Unidos comenzaría de verdad cuando se aplique la Helms Burton?

Hay una presunción de que el bloqueo económico comenzó con la aplicación de la Ley Helms Burton en el año 1996, que no es correcta. El bloqueo comenzó a inicios del triunfo de la Revolución. Oficialmente con una orden ejecutiva del presidente Kennedy que se basó en una ley de 1917, emitida en la época de la Primera Guerra Mundial y con órdenes ejecutivas de ese momento, es que el presidente, con sucesivas órdenes ejecutivas, estableció la prohibición de comercio con Cuba, la prohibición de que barcos estadounidenses vinieran a Cuba, la prohibición de transacciones financieras etc., que se fueron incrementando a lo largo de los años antes de llegar a la Ley Helms Burton. Incluso puede decirse que el bloqueo comenzó, que las sanciones comenzaron, antes de eso. Porque el gobierno de los Estados Unidos lo primero que hizo fue reducir la cuota azucarera en el mercado de los Estados Unidos de la que dependía la economía cubana. Ese fue el primer acto de agresión y de sanción y se concibió desde entonces como acto dirigido a generar escasez, privaciones, hambre, penuria en Cuba, con el objetivo de doblegar la voluntad política del pueblo cubano y que eso diera pie a un derrocamiento del gobierno revolucionario.

¿Qué desafíos impone la aplicación de la Helms Burton a las relaciones entre Cuba y Estados Unidos?

El desafío para las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos históricamente ha sido la incapacidad del gobierno de los Estados Unidos de aceptar que Cuba, es un país soberano y que tiene derecho a ser un país soberano y de aceptar que el pueblo cubano tiene una voluntad firme, sostenida, de defender ese derecho soberano a construir su propio futuro. Eso es un desafío puesto que la asimetría entre los dos países hace pensar a muchos políticos de los Estados Unidos que tienen la capacidad y el poder de someter al pueblo cubano y, mediante sanciones, mediante presiones, tratar de doblegar la voluntad de los cubanos. La Historia ha demostrado que no es así. La ley Helms Burton se propuso eso en 1996. Hay que escuchar los discursos que se hicieron en esa época, los argumentos que presentaron varios políticos de los Estados Unidos del porqué hacía falta esta ley. Si cualquier persona desinformada hubiera estado escuchando esos debates hubiera pensado que le faltaban meses, o semanas, a la supervivencia de la Revolución Cubana. La historia demostró que no es así y nuevamente ahora, cuando se tratan de instrumentar algunos atributos adicionales de la Ley, el resultado va a ser el mismo que en 1996.

El desafío para Cuba va a ser continuar resistiendo como hemos hecho hasta ahora, siendo creativos, como en nuestro pueblo, procurando seguir desarrollando nuestro país, progresando, tratando de mejorar el bienestar de la población, con un claro sentido de justicia social y dándole las garantías a nuestros socios extranjeros, a los países de otras partes del mundo, de que sus inversiones en Cuba cuentan con la garantía de las leyes cubanas, del derecho internacional, de las leyes de su país, y que es totalmente legítimo interactuar con Cuba y desarrollar negocios con nuestro país.

El pueblo cubano ha demostrado que está comprometido con el proceso revolucionario y ha demostrado también históricamente que tiene una firme conducta de rechazo a cualquier pretensión de sometimiento por parte de una potencia extranjera, como es el caso de los Estados Unidos. Nuestro país lleva 60 años de Revolución sin haber tenido un día de descanso en cuanto a la agresividad de Estados Unidos.

Con independencia de que en algunos momentos ha sido más agresivo y en otros ha sido menos agresivo, nuestro pueblo está preparado, tiene experiencia, tiene la experiencia de haber vivido los duros momentos del Período Especial y hoy nosotros no estamos ni siquiera en las condiciones tan difíciles que pasamos en aquellos momentos. Hemos logrado vencer dificultades y períodos duros del pasado y seremos capaces de hacerlo en estos momentos.

Este es un tema importante, un tema sobre el que todos los cubanos debemos estar informados y que debemos comprender, como deben estar informados los latinoamericanos. Es muy importante que compartamos información, que nos unamos y que denunciemos a la ley Helms Burton como un acto del imperialismo contra toda nuestra América.

El 15 de marzo, la Encargada de Negocios de Estados Unidos en La Habana, Mara Tekach, anunció que, a partir del 18 de marzo, los Estados Unidos reducirán para los ciudadanos cubanos el tiempo de validez de la visa B2 de cinco años a tres meses, con una sola entrada, con el supuesto fin de equiparar estos términos con el tiempo de validez que otorga Cuba a los viajeros estadounidenses. De esta manera, el gobierno de Estados Unidos, incrementa los obstáculos para las visitas familiares y con otros propósitos.

A propósito, el Ministerio de Relaciones Exteriores cubano rechazó en un comunicado esta decisión que constituye “un obstáculo adicional al ejercicio del derecho de los ciudadanos cubanos de visitar a sus familiares en ese país”.

Esta medida se suma a otras medidas anti-cubanas del gobierno de EEUU como el cierre de los servicios del Consulado de Estados Unidos en la Habana; la interrupción injustificada del otorgamiento de visados a los cubanos, obligándolos a viajar a terceros países sin garantía alguna de otorgamiento de visado; y el incumplimiento de la cuota de visados establecida por los Acuerdos Migratorios. Además, esta decisión impone también altos costos económicos a los viajes familiares y de intercambio en múltiples áreas.

“No es cierto que esta decisión haya sido tomada bajo un criterio de reciprocidad, toda vez que Cuba ofrece todas las facilidades para que los ciudadanos estadounidenses, desde cualquier país del mundo, incluidos los propios Estados Unidos, obtengan un visado, que se expide al momento, para viajar a Cuba”, declaró la cancillería cubana.

Y agregó: “Si Estados Unidos realmente desea aplicar la reciprocidad, debería abrir de inmediato su Consulado en La Habana, retomar el proceso de otorgamiento de visados que interrumpió de manera arbitraria e injustificada hace más de un año y eliminar la prohibición a los ciudadanos estadounidenses de viajar libremente a Cuba”, señaló.

Así mismo, la Cancillería de Cuba reiteró su voluntad de continuar trabajando para garantizar el flujo creciente de viajeros en ambos sentidos de manera regular, ordenada y segura.