Cuba

La Revolución Cubana en marcha

Los Estados Unidos hicieron público este jueves 18 de agosto los llamados «informes por países sobre terrorismo del año 2010», el cual ubica a Cuba como «Estado patrocinador» de estas actividades junto a Irán, Siria y Sudán.

La noticia es vieja: desde 1982 el Departamento de Estado norteamericano incluye a la Isla en su lista negra anual, y cada año que pasa lo único que aumentan son las incoherencias de su argumentación. El informe recurre por enésima vez a los viejos e indemostrables lugares comunes de que Cuba apoya a las FARC y a ETA, que se caen por su propio peso y, acto seguido,  reseña una serie de hechos que lo único que prueban es la seriedad con que la Isla enfrenta este flagelo.

Veámoslo por puntos:

1.-Dice el informe que no existen pruebas de que haya roto la relación con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Sin embargo,  reconoce que fue un «contacto limitado con los miembros de las FARC, pero no hubo evidencia de apoyo financiero material directo o en curso».

2.- Sin citar fuentes ni encomendarse a nadie, asegura que «recientes informes de prensa indican que algunos miembros actuales y anteriores de Patria Vasca y Libertad (ETA) siguen viviendo en Cuba». Sin embargo, reconoce que durante el mes de marzo del año pasado las autoridades cubanas «permitieron a la Policía Española viajar a Cuba para confirmar la presencia de presuntos miembros de ETA».

Estos son los supuestos «pecados» de Cuba, que ya quisieran por un día de fiesta muchos de los países que no están en la lista de terroristas, empezando por el  que redacta el informe. A partir de ese primer párrafo y sin nada «malo» que agregar, los hechos se despojan de toda retórica y van al grano:

1.-Reconoce el esfuerzo del gobierno cubano para evitar que emigrantes de países terceros lleguen ilegalmente a Estados Unidos y atenten contra la integridad de sus fronteras y la seguridad transnacional.

2.-Cuba investigó el contrabando de inmigrantes y otras actividades relacionadas a través de un tercer país.

3.-En el mes de noviembre, «permitió a representantes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) conducir una serie de inspecciones de seguridad a través de aeropuertos de la isla».

4.-«El gobierno cubano continúa persiguiendo agresivamente a las personas sospechosas de actos terroristas en Cuba».

Y, ¡oh sorpresa!, pone como ejemplo la extradición desde Venezuela del terrorista confeso salvadoreño Francisco Antonio Chávez Abarca por su «presunta participación en una serie de atentados con bombas contra hoteles e instalaciones turísticas a mediados de la década de 1990».  Participación demostrada en el juicio celebrado en La Habana. El informe reconoce que fue hallado culpable y condenado a «30 años de prisión por cargos de terrorismo… El Tribunal Supremo cubano conmutó las condenas a muerte de dos salvadoreños, René Cruz León y Otto René Rodríguez Llerena, quienes habían sido condenados por terrorismo».

Lo extraordinario es que esta percepción del gobierno de EEUU respecto a Cuba coincide con un cable fechado en septiembre de 2009, divulgado por Wikileaks y emitido por el jefe de la Sección de Intereses de EEUU en La Habana. Jonathan D. Farrar da cuenta a sus superiores del encuentro celebrado en la capital cubana entre Bisa Williams, subsecretaria del Departamento de Estado, y el viceministro de Relaciones Exteriores, Dagoberto Rodríguez. Según el documento, Williams explicó que Cuba podría ser eliminada de la lista si se seguían procedimientos específicos y se efectuaba una revisión del proceso entre ambas partes.

Ni Farrar, ni Bisa Williams, ni nadie en su sano juicio podría incluir a Cuba, con informe o sin él, en la lista de países que patrocinan el terrorismo. A lo que podría añadirse que aquellos que cada año están obligados a redactarlo no solo no se creen la mentira, sino que pasan las de Caín para enhebrar un párrafo con otro.

La pregunta, entonces, es: ¿a quién quiere engañar Estados Unidos? (por Rodolfo Romero Reyes / Cubadebate)

Antes de abandonar la Casa Blanca, la administración de Donald Trump deja en 2020 cifras inéditas de daños por el bloqueo contra Cuba, recrudecido durante la pandemia.

De acuerdo con el canciller de la isla, Bruno Rodríguez, por primera vez en seis décadas esta política hostil provoca pérdidas superiores a los cinco mil millones de dólares en un año.

El gobierno de Estados Unidos recrudeció las medidas ante la Covid-19 por lo que ‘se trata de un acto de guerra económica’, dijo durante la presentación del informe sobre las afectaciones del bloqueo.

A la isla se le niega el acceso a tecnologías médicas e insumos de Estados Unidos y terceros países con un componente de hasta el 10 por ciento proveniente del país norteño.

Según Rodríguez, esto hace que Cuba enfrente ‘dificultades descomunales’ a la hora de obtener equipamiento y materias primas para la producción de medicamentos contra el SARS-CoV-2.

Por otro lado, donativos y compras en el exterior no pudieron materializarse debido a las sanciones que forman parte del bloqueo.

Otras muestras de agresividad son la campaña contra la cooperación médica cubana, los impedimentos para renovar licencias de compañías, la reducción extrema de la transportación aérea y el ataque a las remesas.

De hecho, la compañía norteamericana Western Union cesó la entrega de remesas en Cuba a causa de las medidas unilaterales del Gobierno de Estados Unidos para impedir esa actividad en la isla.

La aplicación extraterritorial del bloqueo también se agravó entre 2019 y 2020 pues la Oficina para el Control de Activos Extranjeros impuso 12 penalidades a entidades estadounidenses y de terceros países que superaron los dos mil 403 millones 985 mil 125 dólares.

Por otra parte, se iniciaron procesos legales al amparo de la Ley Helms-Burton por primera vez en 23 años.

En declaraciones a Prensa Latina, la investigadora del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos de la Universidad de la Habana, Dalia González, advirtió que muchas de las medidas coercitivas de Estados Unidos obedecían a una estrategia electoral.

Según la profesora, Donald Trump buscó con esto seducir los votos de la comunidad cubanoamericana de la Florida debido a su importancia como estado pendular.

Sin embargo, la política hostil de la Casa Blanca también perjudica a los estadounidenses por lo que numerosas voces de diferentes sectores se unieron este año al reclamo por el fin del cerco.

En opinión del activista cubanoamericano Carlos Lazo, el bloqueo limita sus libertades, impide que los estadounidenses accedan a fármacos de la biotecnología cubana y a los mercados de la isla, por citar ejemplos.

La activista estadounidense Angélica Salazar dijo a Prensa Latina que las acciones de la Casa Blanca le impiden realizar su trabajo en programas educacionales junto al Centro Memorial Martin Luther King, la Universidad de La Habana y la Casa de Las Américas.

De acuerdo con datos oficiales, entre 2019 y 2020 Estados Unidos aplicó 17 medidas coercitivas para impedir que los norteamericanos y cubanos residentes en ese país vuelen a la isla.

De hecho, el mandatario republicano Donald Trump prohibió los viajes turísticos a Cuba, los vuelos chárteres, cruceros, aviones y embarcaciones privadas, e incluso cerró los llamados contactos ‘pueblo a pueblo’.

Además, las políticas de Estados Unidos contra Cuba afectan el desarrollo de sectores con alto impacto social en la isla.

Fuentes oficiales reflejan pérdidas desde abril de 2019 a marzo de 2020 a la esfera de la salud en el orden de los 160 millones 260 mil 880 dólares, las afectaciones al sector educacional se estiman en 21 millones 226 mil dólares, mientras que en alimentación y agricultura se contabilizan daños por 428 millones 894 mil 637 dólares.

Recientemente, el presidente electo estadounidense Joe Biden manifestó su intención de dar un nuevo enfoque hacia Cuba y calificó la política actual de la Casa Blanca de un fracaso total.

En tal sentido, el canciller cubano reiteró que la isla cuenta con el apoyo mayoritario de la comunidad internacional, por lo tanto, la política de Washington aumenta el descrédito y aislamiento de ese país.

(Isaura Diez Millán – Prensa Latina / Desde Abajo MX)

El aniversario 94 del natalicio del líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, convoca a homenajear dentro y fuera del país caribeño a uno de los políticos más importantes del siglo XX e inicios del XXI.

Nacido en Birán, actual provincia de Holguín, el 13 de agosto de 1926, Fidel lideró en la década del 50 uno de los movimientos insurgentes más influyentes para América Latina y, con su triunfo, comandó uno de los gobiernos de izquierda con mayor impacto.

Se graduó como licenciado en Derecho en 1950 y, durante su labor como abogado, representó a los pobres antes de encabezar el movimiento insurreccional.

«Fidel Castro nació el 13 de agosto de 1926 en el pueblo de Birán, provincia de Holguín»

En 1953, año del centenario del natalicio de José Martí, comandó el grupo de jóvenes que se lanzaron al rescate de la República con el asalto a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en la actual provincia de Granma, ambas en el oriente del país.

Inferiores en número y armas, los asaltantes no pudieron tomar ninguna de las dos fortalezas, sin embargo, la acción marcó el inicio de la posterior etapa que incluyó el exilio de los principales líderes, el combate en la clandestinidad, el desembarco del yate Granma en 1956, la lucha armada y la toma del poder en 1959.

En su alegato de autodefensa, tras las acciones del 26 de julio, Fidel Castro planteó su proyecto de nación que incluía la transformación de la sociedad cubana en contraste con la precaria situación que padecía la Cuba de entonces.

«Los problemas de la República sólo tienen solución si nos dedicamos a luchar por ella con la misma energía, honradez y patriotismo que invirtieron nuestros libertadores en crearla», aseguró el joven abogado ante el juzgado.

Su discurso, que guardó el nombre de La Historia me Absolverá, no solo estableció aquellos males conocidos de la seudorrepública, sino que, además, fijó un plan para retomar el destino de una nación libre y su determinación a comandarla.

«En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no lo ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento. Pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos. Condenadme, no importa. La historia me absolverá», sentenció.

Luego del triunfo de 1959, la Revolución desafió a los Estados Unidos como un modelo de la resistencia latinoamericana y de otras partes.

De acuerdo con historiadores, el proceso cubano transformó la dependencia establecida en la Doctrina Monroe con un impacto mucho mayor en el continente que el de cualquier otra insurrección latinoamericana del siglo pasado.

Además, Cuba consiguió modelos ejemplares de educación y salud gratuitas, con valiosos resultados para el mundo, a lo que se añadió la colaboración internacional en estos sectores.

A esto se suman las conquistas en materia de cultura, deporte, ciencia y tecnología y otras ramas, a pesar del bloqueo económico y financiero que por cerca de 60 años constituye el principal obstáculo para el desarrollo del país.

«Comandó la Revolución Cubana desde el 26 de julio de 1953 con los asaltos a los cuarteles militares Moncada y Carlos Manuel de Céspedes»

Como fundador del primer Estado socialista del hemisferio occidental, el líder cubano diseñó, orientó y ejecutó una política exterior de neta independencia y de extensión global, y un magisterio internacionalista.

Además promovió a escala mundial la batalla del Tercer Mundo contra el orden económico mundial vigente, en particular la deuda externa, el despilfarro de recursos por gastos militares y la globalización neoliberal.

Abogó por una política de solidaridad entre los oprimidos y de respeto a la soberanía dentro del Movimiento de Países de No Alineados (Mnoal), organismo del que Cuba fue fundador en 1961.

«Solo una alianza estrecha entre todas las fuerzas progresistas del mundo nos dará la fuerza necesaria para vencer las todavía poderosas fuerzas del imperialismo, el colonialismo, el neocolonialismo y el racismo, y luchar exitosamente por las aspiraciones de justicia y de paz de todos los pueblos del mundo», señaló en la IV Cumbre de la organización, celebrada en Argel, en 1973.

A principios del siglo XXI, el entonces presidente cubano encabezó junto a su homólogo venezolano, Hugo Chávez, los esfuerzos por la unidad y la integración de América Latina y el Caribe.

En abril de 2004, ambos lideraron el camino de la América unida con la creación en La Habana de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), como espacio multifacético de convergencia.

Posteriormente, se crearon otras entidades como Petrocaribe, de amplia actividad en el campo energético, que se complementó con la reestructuración positiva de entidades como el Mercosur y la formación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

En ese sentido, el paso más concluyente fue, sin dudas, la fundación en 2011, en Caracas, Venezuela, de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños como un mecanismo de verdadera representatividad regional, capaz de dar prioridad al diálogo y trascendencia por encima de otras consideraciones.

«Fundó el primer Estado Socialista del emisferio occidental, a 90 millas de Estados Unidos»

El 31 de julio de 2006, el entonces mandatario anunció el cese provisional de sus actividades al frente del Gobierno, el Partido Comunista (PCC) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias en su Proclama al pueblo de Cuba.

Tras una complicada operación quirúrgica, adelantó que debería permanecer varias semanas de reposo y encomendó algunas funciones que atendía personalmente a dirigentes del Partido y el Estado.

En proclama a la nación expuso, en esencia, que dejaba en manos del General de Ejército Raúl Castro, sus tareas al frente del PCC y el Estado, a la vez convocaba al pueblo a seguir adelante por el camino trazado.

«No albergo la menor duda de que nuestro pueblo y nuestra Revolución lucharán hasta la última gota de sangre para defender estas y otras ideas y medidas que sean necesarias para salvaguardar este proceso histórico», escribió al respecto en su mensaje.

Rebasó su enfermedad aunque no se incorporó a sus cargos por otras complicaciones de salud, según reconoció en 2008.

Sin embargo, acompañó los venideros cambios para el país desde sus reflexiones publicadas en los medios de comunicación y el trabajo en la dirección de investigaciones y proyectos de producciones agrícolas.

«Consiguió que Cuba fuera ejemplo mundial en salud y educación pública, con una cultura admirada en todo el mundo»

El 25 de noviembre de 2016, el propio Raúl Castro anunció el fallecimiento de quien fuera reconocido como Comandante en Jefe, a los 90 años de edad. En cumplimiento a su voluntad, sus restos fueron cremados.

Durante su vida, mantuvo relaciones de amistad con personalidades de todo el mundo, como los líderes Nelson Mandela, Yasser Arafat, Indira Ghandhi, el escritor Gabriel García Márquez y el futbolista Diego Armando Maradona.

Igualmente, creó estrechos lazos con mandatarios de la región, como Hugo Chávez (1999-2013); Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), de Brasil; Cristina Fernández (2007-2015), de Argentina; Evo Morales (2006-2019), de Bolivia; Rafael Correa (2007-2017), de Ecuador; y Daniel Ortega (1985-1990 y 2007-), de Nicaragua.

Su papel frente a la consolidación del proceso revolucionario; las transformaciones económicas y sociales del país; el desarrollo de la educación, la salud, el deporte, la cultura y la ciencia; el enfrentamiento a las agresiones de Estados Unidos y la convocatoria a la unidad en la región lo convirtieron en un símbolo universal de resistencia. (Texto: Elizabeth Borrego Rodríguez / Prensa Latina / DESDE ABAJO MX)

La victoria estratégica del asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba cumple ahora 67 años, tras el revés táctico ocurrido el 26 de Julio de 1953.

Tal victoria la protagonizó Fidel Castro, entonces joven abogado que supo nuclear a un grupo de patriotas decidido a reivindicar la ignominia de un golpe de Estado militar fraguado y logrado el 10 de marzo de 1952.

El propio Fidel Castro denunció el golpe ese mismo año ante los tribunales, en los que asimismo denunció al general Fulgencio Batista. Su denuncia fue desestimada, o peor, desoída.

El asalto a los cuarteles Moncada de Santiago de Cuba -segunda fortaleza militar del país -y Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo, que habría de servir de retaguardia a la acción organizada, se convirtió en bandera de lucha vindicativa de las decenas de jóvenes asesinados.

Eran los integrantes de la denominada Generación del Centenario de José Martí, cuyo legado rescataron en aquella hombradía.

La victoria no se logró con armas, sino con la palabra del líder sobreviviente de la contienda.

Dos escenarios tuvo esa gesta de la palabra: el Palacio de Justicia, y un pequeño espacio de estudios de las enfermeras del Hospital Saturnino Lora, en Santiago de Cuba, entre el 21 de septiembre y el 16 de octubre del propio año.

Resultaron los escenarios del juicio de la Causa 37 del Tribunal de Urgencia de Santiago, de Fidel Castro y sus compañeros sobrevivientes de la masacre del 26 de julio y días sucesivos.

Los crímenes continuaron hasta el primero de agosto, fecha en que el jefe de la Revolución que nacía, fue hecho prisionero por un militar de honor, el entonces teniente de la Guardia Rural, Pedro Sarría Tartabull.

La Causa 37, denominado así el Juicio del Moncada, fue la tribuna donde se libró el combate verbal, ganado y consagrado por la historia en el proceso que culminó con la autodefensa: La Historia me Absolverá.
Para el abogado Fidel Castro, el autor de aquella epopeya fue el prócer cubano José Martí.

En una de las sesiones del juicio en la Audiencia, un abogado involucrado en la Causa -sin que nada tuviera que ver con ella, como otros más- había sido acusado de ser el autor intelectual del asalto al Moncada, como portador de un millón de pesos para la causa. Su nombre: Ramiro Arango Alsina.

Este le preguntó al joven rebelde que en ese momento se autodefendía, en condición de abogado, si él (Arango Alsina) le había dado un millón de pesos como autor intelectual.

Fidel Castro -vistiendo en esa instancia del juicio la toga de abogado- respondió: «Nadie debe preocuparse porque lo acusen de ser autor intelectual de la Revolución, porque el único autor intelectual del asalto al Moncada, es José Martí, el Apóstol de nuestra independencia».

Sus palabras sorprendieron a todos en aquella enorme sala colmada de público y militares armados con bayonetas caladas, especialmente a sus compañeros de lucha, muchos de los cuales exteriorizaron su emoción jubilosa, que el Tribunal criticó.

No pocos de los presentes habían participado en el Desfile de las Antorchas, inaugurando el año del Centenario del Apóstol, y a ellos les llamaría el pueblo, la Generación del Centenario.

Luego del interrogatorio a Fidel Castro, a solicitud suya, le fue otorgado el derecho de ejercer su autodefensa, desde el estrado destinado a los demás letrados.
Sería al único que se escucharía denunciar los crímenes horrendos que el Ejército había cometido, defender los principios éticos de la Revolución y dar a conocer minuciosamente sus proyectos.

Eso era insoportable para el régimen porque él, abogado brillante, por demás, exigía que se dedujera testimonio de sus denuncias de asesinatos y demás desmanes cometidos, de manera que sus autores fueran juzgados después.

En ese punto, al Fiscal se le ocurrió peguntarle: «Dígame joven, ¿con qué prestigio político contaba usted para creer que un pueblo entero se le sumaría y más un pueblo tan descreído y tantas veces engañado como el de Cuba?».

Su respuesta fue airada: Con el mismo prestigio con que contaban el abogadito… Carlos Manuel de Céspedes… cuando dio el Grito de Yara… con el mismo prestigio con que contaba el mulato Antonio Maceo cuando se alzó en la manigua redentora, entonces no era el Maceo de la Protesta de Baraguá, ni el Maceo de la Invasión, ni el Maceo que supo predicar que era peligroso contraer deudas de gratitud con un vecino tan poderoso, refiriéndose a los Estados Unidos de Norteamérica…
Esa era la tónica de Fidel Castro, líder vencedor. Tanto fue así que el Gobierno mandó al Tribunal que lo separaran de ese proceso, celebrado en una sala atestada de público.

Para ello, debía retirarlo con una disposición médica. Los médicos de la prisión debían cumplirla. De vuelta a la celda, él lo supo. Un médico que no quería violar la ética y consideraba el hecho deshonesto le preguntó qué hacía.

Su respuesta: «Actúe según su conciencia». El médico sabía que, de no hacerlo, le aplicarían al acusado la Ley de Fuga; su vida corría riesgo: El galeno firmó el certificado.

Pero la victoria sería suya, coordinó con la joven revolucionaria Haydée Santamaría y un preso común ese mismo día para que la abogada Melba Hernández entregara su carta al Tribunal.

La misiva fue entregada luego del pase de lista, después que el presidente del Tribunal dijera que Fidel Castro no estaba presente porque se encontraba enfermo… La partida la ganó Fidel, aunque no fue llevado más a la Audiencia.

El juicio para él terminaría después, el 16 de octubre en el pequeño salón de estudios de las enfermeras. Como público, seis periodistas -de ello doy fe- en cuyos órganos de prensa no podíamos publicar nada pues la Censura de Prensa estaba vigente.

Pero entramos, porque había que cumplir con la Ley de Tribunales de Urgencia que decía que los juicios debían ser Orales y Públicos, y a esos fines los seis periodistas seríamos el público.

El 16 de octubre se celebró el juicio, pero el Fiscal, a propósito, fue demasiado parco. Ni él ni ningún otro miembro del Tribunal le hizo preguntas al acusado y abogado Fidel Castro, y él pudo usar todo el tiempo en su autodefensa, alegato conocido para la posteridad como La historia me absolverá.

Fue el colofón de una victoria sin precedentes, discurso improvisado que duró casi dos horas y donde reflejó todo el programa de la Revolución, comenzando por la Reforma Agraria, la Educación, la Salud Pública, la protección al trabajador, la vivienda, el turismo como fuente importante de ingresos para Cuba, y todo cuanto la Revolución triunfante en la Sierra Maestra, el primero de enero de 1959, comenzó a llevar a cabo y continúa.

¿Fue esto o no una victoria sin precedentes del 26 de Julio de 1953?, que los cubanos y amigos celebramos, además de un magisterio jurídico-político trascendental. (por Marta Rojas, colaboradora de Prensa Latina, testigo excepcional de los hechos históricos que narra / DESDE ABAJO MX)

Por primera vez desde el 11 de marzo, cuando reportó los tres casos iniciales, Cuba no confirmó hoy casos nuevos de la Covid-19, un logro muy esperado por las autoridades y la población.

De esa forma, el total de afectados por la letal enfermedad se mantuvo en dos mil 446, informó Francisco Durán, director de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública.

El galeno destacó también en la rueda diaria de prensa sobre el impacto del coronavirus SARS-Cov-2 que hubo otra jornada sin muertes, la novena consecutiva, y la cifra de fallecidos continuó en 87.

Según el doctor, la víspera estaban ingresados en hospitales para vigilancia clínico-epidemiológica 123 pacientes, y otras 135 personas se siguen en sus hogares desde la Atención Primaria de Salud.

Francisco Durán, director de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública de Cuba. FOTO: Cubadebate

Además, ayer se estudiaron dos mil 914 casos para determinar la Covid-19, causada por el SARS-Cov-2, y se contabilizan 229 mil 357 muestras realizadas con ese propósito.

Por otro lado, Durán subrayó que de los pacientes diagnosticados con el mal, 38 presentan una evolución clínica estable y ninguno se encuentra en estado crítico ni grave.

Dos mil 319 recibieron el alta médica y dos fueron evacuados a sus países de origen, añadió.

Recomendó a sus compatriotas mantener la disciplina y cumplir las medidas orientadas contra la Covid-19 pues, recalcó, la dolencia no ha desaparecido y pueden confirmarse nuevos casos. (Prensa Latina / DESDE ABAJO MX)