Cuba

La Revolución Cubana en marcha

El bloqueo económico y comercial impuesto por Estados Unidos hacia Cuba desde hace cincuenta y nueve años ha representado para la isla un daño económico por más de ciento treinta y ocho mil ochocientos millones de dólares. Esta agresión ha recrudecido en el último año, dijo el embajador de Cuba en México, Pedro Núñez Mosquera.

El diplomático cubano ofreció una conferencia de prensa en la cual destacó el apoyo del gobierno de México a Cuba contra el bloqueo, ante la asamblea general de la ONU.

“(Marcelo) Ebrard fue claro en expresar esa postura en su reciente discurso ante la Asamblea General. Hoy México es el quinto socio comercial de Cuba y principal emisor de visitantes a Cuba de América Latina y el Caribe y tenemos magníficas relaciones que seguramente se seguirán fortaleciendo”, dijo.

Núñez Mosquera adelantó que, en los días seis y siete de noviembre, la Asamblea General de la ONU votará una nueva resolución en contra del Bloqueo. En ella, las naciones condenarán el asedio de Washington sobre la isla, con la excepción de Estados Unidos, por supuesto, y sus aliados.

El embajador de Cuba en México, Pedro Núñez Mosquera, agradeció el apoyo de México a Cuba contra el Bloqueo. FOTO: @EmbaCuMex

El embajador destacó que, según el reciente informe sobre el Bloqueo, Cuba perdió cuatro mil trescientos cuarenta y tres millones de dólares por culpa de la escalada de agresiones contra la isla por parte de la administración de Donald Trump.

De abril de 2018 a marzo de 2019 se han afectado instituciones educativas, de salud, investigación, deportivas y, en general, el desarrollo social y económico del país.

“Cuba tiene una población de poco más 11 millones de habitantes y se podría decir que 7 de cada 10 cubanos han nacido bloqueados”, dijo.

La isla enfrenta desabasto de combustible debido al sabotaje por parte del gobierno de Estados Unidos hacia embarcaciones petroleras con destino a Cuba. Por órdenes de Trump, empresas y gobiernos no pueden dejar el insumo en la isla (junto con otros diversos productos), tras la implementación de la Ley Helms-Burton que faculta al Departamento del Tesoro estadounidense a sancionar a las entidades que comercien con el país caribeño.

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba afirmó este sábado que su país enfrenta graves dificultades para acceder al combustible que precisa su actividad económica y la provisión de servicios a su población debido a nuevas acciones punitivas de parte de Estados Unidos.

En su boletín diario, la ONU destacó el discurso del canciller de la Revolución cubana:

“Denuncio ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que el Gobierno de Estados Unido ha iniciado en los últimos meses la aplicación de medidas criminales, no convencionales, para impedir el abastecimiento de combustible a nuestro país desde diversos mercados”, dijo Bruno Rodríguez Parrilla.

En su participación en el debate el órgano de la ONU, el canciller explicó que Estados Unidos amenaza y persigue a las compañías que transportan el petróleo, así como a los gobiernos de registro y bandera, a las navieras y a las empresas de seguros.

Añadió que en el último año el Gobierno estadounidense ha aumentado las medidas de hostilidad y bloqueo, imponiendo escollos adicionales al comercio exterior e incrementando la persecución de las relaciones bancario-financieras de Cuba con el resto del mundo.

No habrá concesiones 

Ante esta dificultad, Cuba ha encarado intentos de extorsión, aseguró.

“No han faltado en este periodo las amenazas ni chantajes más desfachatados, ni inmorales invitaciones a que nuestro país traiciones sus principios y compromisos internacionales a cambio de petróleo en condiciones preferenciales y dudosas amistades”, abundó el diplomático.

Rodríguez Parrilla aseveró que el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos es el principal obstáculo para el desarrollo de su país y recordó que estas acciones transgreden el derecho internacional.

Pero la dureza de la agresión económica no llevará a Cuba a renunciar a sus convicciones ni a hacer una sola concesión, puntualizó.

Relación con Venezuela

El ministro del Exterior habló de la relación bilateral de su país con Venezuela, sosteniendo que se basa en el respeto mutuo y en la solidaridad. También llamó a tomar conciencia de las sanciones de Estados Unidos al país sudamericano y calificó de calumnias las afirmaciones de los presidentes estadounidense y brasileño en el sentido de que hay decenas de miles de militares cubanos en territorio venezolano.

“Condenamos la conducta del Gobierno de Estados Unidos contra Venezuela, centrada en la promoción de golpes de Estado, magnicidios, guerra económica y sabotaje al suministro de electricidad. Rechazamos la aplicación de severas medidas coercitivas unilaterales y el despojo de sus activos, empresas e ingresos por exportaciones”, manifestó.

Rodríguez Padilla argumentó que esas acciones constituyen una amenaza para la paz y seguridad de la región, además de ser una agresión directa a la población venezolana, a la que “se pretende doblegar por las vías más crueles”.

Ayuda a Bahamas

Por otra parte, el ministro ofreció sus condolencias a la Mancomunidad de las Bahamas por la pérdida de vidas y la destrucción causada recientemente por el paso del huracán Dorian.

“Llamo a la comunidad internacional a movilizar recursos para dar ayuda”, exhortó Rodríguez Padilla

Aunque hay dos mil cuatrocientos kilómetros de distancia entre ambas naciones, Cuba afecta la política interna de Estados Unidos. Trump y sus secuaces no pueden prescindir de la influencia de la isla, aunque quieran. Mas no porque Cuba lo pretenda, sino porque es tal la obsesión de Washington con La Habana, que la simple situación migratoria de un personaje de origen cubano es ocupada por los políticos estadounidenses para avivar el carbón electoral.

El caso se lo arroga el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) de Estados Unidos, el cual rechazó renovar el permiso de residencia en ese país de un personaje de origen cubano llamado Saúl Ramón Sánchez Rizo.

Se trata de un viejo militante contra la Revolución cubana e integrante de varias organizaciones terroristas

Se trata de un viejo militante contra la Revolución cubana e integrante de varias organizaciones terroristas fincadas en el Estado de Florida como el Frente de Liberación Nacional Cubano y la agrupación Alpha 66, con las cuales participó en más de veinte atentados contra la isla como asesinatos de guardacostas, pescadores, secuestros y amenazas de bombas en sedes diplomáticas cubanas en México, Canadá o Puerto Rico. ¿Su propósito? Ayudar en el, tan antiguo como fallido, intento de derrocar al gobierno de Cuba, con ayuda de las agencias de inteligencia y política exterior de Estados Unidos.

Al frente del llamado Movimiento Democracia, Sánchez Rizo organizó entre 1992 y 2011 “flotillas” que en repetidas ocasiones violaron el territorio cubano con aeronaves y embarcaciones sobre las cuales pretendió llevarse a la fuerza a ciudadanos cubanos hacia Miami. Sus actividades terroristas fueron fichadas por el FBI, el cual lo vincula a la voladura de una avioneta que iba de Estados Unidos hacia Cuba en la cual murieron cuatro estadounidenses, en 1978.

Para los sectores anti-cubanos, es más importante mantener los privilegios que velar por los derechos de la población a la que dicen representar.

Si bien las razones de la USCIS para negarle la “green card” a Sánchez Rizo son públicamente desconocidas, el caso ha sido retomado por la ultra-derecha en Miami como moneda de cambio electoral ante Donald Trump.

El senador del Partido Republicano por Florida, Marco Rubio, está presionando a la Casa Blanca para frenar, de algún modo, la deportación de Sánchez Rizo a cambio de sus votos en favor de la reelección del presidente de Estados Unidos. Y ya que los bonos de Trump entre los votantes estadounidenses de origen cubano están a la baja por sus terribles medidas migratorias, el caso de ese viejo terrorista supondría un guiño necesario hacia ese sector para, así, obtener su apoyo rumbo a las elecciones del 2021.

El caso Sánchez Rizo demuestra una vez más que, para los sectores anti-cubanos en Florida, es más importante mantener los privilegios de los suyos que velar por los derechos de la población a la que dicen representar, en este caso, los emigrados cubanos. Actúan como una mafia cuyos códigos de protección sólo aplican para sus miembros. Para lograr sus fines, utilizan como carne de cañón a miles de familias cubano-estadounidenses. De modo que, si el senador Marco Rubio logra su propósito y Trump expía la irregular situación migratoria del mencionado terrorista, alterando las leyes de Estados Unidos, quedará claro también que los vetos migratorios sólo aplican para los enemigos de la política racista de la Casa Blanca y éstos no aplican para los aliados de sus planes imperialistas, aunque se trate de connotados criminales.

La campaña del gobierno de Donald Trump contra Cuba alcanzó niveles que tocan el absurdo. Ahora, Washington acusa a La Habana de obtener dinero “explotando” y “esclavizando” a las y los médicos cubanos que prestan servicios en el extranjero. Paradojas de la política: quienes inventaron la explotación laboral y fundaron su país sobre leyes esclavistas, acusando a otros de practicar sus métodos. De tal modo, no se sabe si Estados Unidos acusa a la isla por explotación en sí, o por aparente plagio de su sistema de gobierno.

Pero, ni lo uno ni lo otro.

Lo que pasa es que el secretario de Estado, Mike Pompeo, salió en twitter a anunciar que restringiría las visas a funcionarios cubanos relacionados a las mundialmente famosas misiones médicas cubanas, con base en la Ley de Inmigración y Nacionalidad estadounidense. Dijo Pompeo que el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, se beneficia con dinero al explotar a las y los profesionales de la medicina cubana.

Washington acusa a La Habana de obtener dinero “explotando” y “esclavizando” a las y los médicos cubano

La narrativa de Pompeo parte de la salida de más de catorce mil profesionales médicos cubanos de Brasil, tras el arribo de Jair Bolsonaro. Afirma Estados Unidos que Cuba se queda con más de ochenta por ciento de los sueldos destinados a las y los médicos, por parte de los países beneficiados con las misiones. El presidente brasileño chantajeó con el cuento de que la misión médica cubana podía quedarse en territorio brasileño siempre y cuando les dieran a sus integrantes el cien por ciento de las ganancias y empataran sus estudios a la norma de ese país.

A esto se ha sumado una demanda en tribunales de Miami (claro, tenía que ser en Miami) de dos supuestos médicos cubanos contra la Organización Panamericana de la Salud acusándola de facilitar la creación de una “red de tráfico humano” y “esclavitud” por parte del Estado cubano. Pero la OPS –dependiente de la Organización Mundial de la Salud–, se ha extrañado porque esta denuncia se puso en la capital de Florida y no en Washington donde el organismo tiene su sede.

Lo de fondo es la intención de utilizar el sistema montado por la contra-cubana en esa ciudad dominada por el senador Marco Rubio, para replicar las acusaciones contra las misiones médicas de Cuba, en consonancia con la narrativa del gobierno de Donald Trump.

Pero, entonces, ¿explota Cuba a sus médicos y médicas? ¿Se queda con más de la mitad de su sueldo?

Lo primero que se tiene que advertir es que Estados Unidos ocupa conceptos como “explotación” o “esclavitud” sin entender realmente su significado.

La salud en Cuba es vista como un derecho, no como un bien de consumo.

Por ejemplo, explotación profesional es, en cualquier parte del mundo, la promesa de obtener éxito económico estudiando una carrera universitaria, pagando cientos de miles de dólares a cambio, con la amenaza de que, si no pagas ese dinero, el banco se quedará con tu casa y todas tus propiedades. Ese es un tipo de explotación que sufren millones de jóvenes en Estados Unidos que no tienen acceso a una Universidad porque, de hacerlo, tendrían que rentarse en dos o tres trabajos mal pagados para cancelar sus cuentas. Eso, además, es esclavitud.

En Cuba, cualquiera puede estudiar lo que quiera sin que le cueste un peso. Ningún graduado de la Facultad de Ciencias Médicas o de la Escuela Latinoamericana de Medicina tuvo que quitarse el pan de la boca con tal de estudiar en las mejores aulas médicas del continente americano.

¿Cómo es esto posible, siendo la isla un país pobre?

Sencillo. Los servicios de salud proporcionados por la empresa Servicios Médicos Cubanos S.A., dependiente del Ministerio de Salud, pagan los sueños de miles.

Todo el mundo sabe que la medicina cubana tiene mucho prestigio, y eso se debe a que la salud en Cuba es vista como un derecho, no como un bien de consumo. Por eso a Mike Pompeo le cuesta creer que las y los médicos cubanos prestan sus servicios sin afanes comerciales. Son héroes en su país, y tanto a ellos como a sus familias nada les falta. La riqueza que producen, va para ellos, sus familias y para mantener el sueño de miles de cubanos que vienen detrás, y de cientos de jóvenes provenientes de naciones del tercer mundo que estudian gratuitamente en universidades cubanas.

En cambio, en México, el costo de una colegiatura universitaria puede elevarse hasta los mil dólares mensuales. ¿Y en Estados Unidos?…

Pero volvamos a Cuba.

Hoy, miles de indígenas en la Amazonía brasileña mueren por enfermedades curables debido a la salida de médicos cubanos.

La isla ha sostenido por cincuenta años más de seiscientas mil misiones médicas en ciento sesenta y cuatro países, en las cuales han colaborado más de cuatrocientos mil trabajadores y trabajadoras de la salud. Si dos de estos recientemente ocupan la estructura anti-cubana de Miami para intentar denostar al sistema que les dio escuela y salud, no es por gusto, sino por un pago a cambio.

Las misiones médicas cubanas han combatido el ébola en África, la ceguera en Latinoamérica y el Caribe; el cólera en Haití y se han formado veintiséis brigadas del Contingente de Médicos Especializados en desastres y grandes epidemias para hecatombes en Pakistán, México, Indonesia, Ecuador, Perú, Chile, Venezuela y tantos otros.

¿Cuánto le costaría a Estados Unidos pagar ese servicio?

Hoy, miles de indígenas en la Amazonía brasileña mueren por enfermedades curables debido a la salida de médicos cubanos; porque, claro está, a esos lugares nunca han querido ir quienes sólo estudian medicina para hacerse millonarios con las medicinas y el negocio de la muerte.

Las misiones médicas cubanas siempre han ido a lugares remotos y de difícil acceso; les mueve una vocación solidaria y atenderían hasta los hijos de Trump y Bolsonaro.

Así le ocurrió al político ultra-conservador chileno, Andrés Allamand, unido a Cuba y a su sistema de salud cuando su pequeño hijo, a la edad de cuatro años, sufrió un accidente neurológico al caer en una piscina:

«Mi mujer y yo recibimos un llamado directo de Fidel Castro donde nos ofrecía ayuda para el tratamiento y recuperación de nuestro niño»

«Mi mujer y yo recibimos un llamado directo de Fidel Castro donde nos ofrecía ayuda para el tratamiento y recuperación de nuestro niño», dijo Allamand al diario Cooperativa. La oferta de ayuda por parte del Comandante cubano lo «impresionó enormemente”.

Dijo el político chileno: “La primera vez que hablé con él le dije que si sabía quién era yo, le dije que era un dirigente de la oposición y me respondió: ‘lo tengo absolutamente claro y ésto no tiene nada que ver con eso'».

Fidel «tomó la recuperación de mi niño como algo personal y le dedicó todo el tiempo durante muchos, muchos años» (…) «Mi familia y yo tenemos el mayor agradecimiento humano”, dijo Allamand.

De tal modo , cuando en el año de 2003 el hijo de Andrés Allamand murió, la familia decidió «como una muestra de agradecimiento, llevar sus cenizas a Cuba».

Esa es, pues, la verdadera impronta de la medicina cubana. No la que quiere vender Pompeo, y la maquinaria de propaganda a su servicio.

Las tradiciones, la historia y la necesaria y urgente unidad del pueblo cubano ante las crecientes amenazas de la Administración Trump constituyeron hoy temas recurrentes en el discurso central por el aniversario 66 de la efemérides del 26 de julio.

En nombre de los agradecidos, como él mismo reconoció, habló el presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien cerró el acto por la magna fecha acontecido en esta mañana en Bayamo, la capital granmense, cuna de la Nacionalidad, del Himno y de la Revolución que comenzó Céspedes.

Definió entonces a la historia como una palabra vital para sus coterráneos, y tal aseveración tuvo por ámbito, precisamente, donde todo empezó hace 151 años; y con ese legado como precedente reiteró su llamado a pensar como país ante retos como el reforzado bloqueo y prácticas incompatibles con el socialismo.

La celebración del nuevo aniversario de los asaltos a los cuartes de Bayamo y Santiago de Cuba fue ocasión propicia para el recuento imprescindible de hechos y el recuerdo de personalidades, entre quienes enumeró a los fallecidos, pero eternamente presentes como el Comandante en Jefe Fidel Castro, y a los sobrevivientes, un grupo de los cuales ocupó asiento este viernes en la principal plaza de Granma, repleta de asistentes deseosos de escuchar sobre las prioridades de la Cuba de hoy.

Díaz-Canel denunció ante el orbe la magnitud de las restricciones más recientes de la Casa Blanca, encaminadas a minar la economía nacional y a herir aún más a las familias de la Isla. Fue cuando alertó para los oídos de dentro y fuera de fronteras, que quienes vivimos en este país heredamos la tierra, pero también los machetes, en una clara alusión a que no nos amilanaremos ante la extraterritorial Ley Helms-Burton.

No nos entendemos, afirmó categóricamente el mandatario, frente a aquellos que pretenden retrotraernos al estado de cosas previo a 1959.

En esta conmemoración quedaron puestas sobre la mesa las estadísticas más actuales del daño causado a la Antilla Mayor con esa guerra no declarada.

Quienes así se comportan son ignorantes de una historia de 60 años y buscan a toda costa quitarnos la luz, el agua y hasta el aire, pero no, no nos entendemos, y solo habrá negociaciones sobre la base de iguales.

Conforme no dejó lugar a dudas al respecto, el principal orador de este acto recordó a su vez que con relación al pueblo norteamericano: “Están invitados permanentemente a Cuba. Nuestras puertas están abiertas…”

Ante su reiterada afirmación de Vamos por más, una política ya cotidiana en nuestra contemporaneidad, los aplausos no se hicieron esperar y ratificó que el 26 de julio será siempre una gran inspiración.

Trabajemos todos, instó, para hacer de cada día del almanaque un 26.

El mundo entero verá lo que somos capaces de hacer y el mundo nos acompañará, afirmó Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien reiteró su llamado a pensar como país.

Sin lugar a dudas, las actuales circunstancias obligan a los cubanos a un ritmo de avance superior y la defensa de la Patria pasa hoy, necesariamente, por acciones imperiosas como proteger sus escasos recursos. En esta batalla por la economía, la sobrevivencia y el futuro de este proyecto social todos tenemos nuestro rol. (Agencia Cubana de Noticias)