Educación

No regresar a la escuela, una posibilidad

Hay varias familias que se han acercado a esta doula para conocer su modelo de vida desescolarizado. «La escena actual ha sido una oportunidad para analizar profundamente lo que sucedía en la educación de sus hijos en la escuela antes de la pandemia y lo que desean que suceda en adelante», comenta.

Ambas coincidimos en que muchos niños y niñas desean volver a la escuela, aunque no por la emoción de las actividades escolares. Yo misma realicé una entrevista hace poco a 13 infantes, quienes comprobaron lo que mi entrevistada dice: «los niños extrañan la socialización, la salida, las celebraciones, el entorno festivo, la parte social y divertida de la escuela».

Ella me cuenta que cuando las madres y padres descubren que sus hijos(as) extrañan eso o el aprendizaje estructurado (abrir libros, investigar, leer, lo cual es buenísimo), cuando comienzan a acompañar e involucrarse realmente, quizá por primera vez, los procesos de aprendizaje de sus hijos(as), se sorprenden para bien y para mal. Descubren que sus hijos(as) saben cosas que ellos no o que ha pasado el tiempo y no han adquirido aprendizajes básicos y sus procesos educativos son mediocres. Esto remite a la pregunta ¿Qué has aprendido en todos estos años?

«A partir de estas sorpresas y análisis de la realidad pandémica, muchas familias se están preguntando ¿Quiero que regrese mi hijo? ¿Estoy recibiendo estos beneficios por el costo invertido en la educación privada? ¿Quiero volver al frenesí de la prisa, del correr, del no desayunar juntos? Muchas preguntas muy interesantes surgen».

Los beneficios de la desescolarización

Para Doula Nacer Dignos la respuesta a esta pregunta está cargada de subjetividad, pues los beneficios dependen de los objetivos, y los objetivos de cada familia son distintos. En su caso, «el primer beneficio es la unión familiar, abordar a los hijos, tocarlos, hablar hasta cansarse, lo cual puede ser tan maravilloso o tan tortuoso como cada uno o cada realidad lo permita. Mi familia ha destinado todos sus procesos y objetivos a la desescolarización. Mi vida laboral, mis ritmos, mis ingresos y los de mi pareja combinan perfecto con la desescolarización, con estar a cargo de nuestros hijos».

Otro beneficio que Doula comparte es la transmisión de conocimientos puntuales, es decir, evitar el proceso constante de aprender y desaprender métodos según los diversos maestros a los que se ven expuestos los niños y niñas. «Ocurre con la suma y pasa con todo», dice.

«Pasa que las niñas y niños tiene que enfrentarse a las múltiples visiones del conocimiento y su transmisión. Entonces, con las sumas y con la historia, que puede ser aborda desde muchos enfoques, aprenden y desaprenden según lo que otros les dicen, pero no a partir de la selección propia del conocimiento, de la construcción de este elegida por su inteligencia, visión, valores o contexto físico, lo cual a mí me parece muy grave», señala Doula. Así se la pasan los niños y niñas desde los tres o cuatro años hasta los veintitantos, ya que cada vez menos acceden a la educación media superior.

«Quienes entran a la prepa y terminan la educación superior, habrán invertido muchos años en intentar aprender, pero cuando te entrevistas con un profesionista, sigues encontrándote que no tienen idea de su historia contemporánea ni de la escena política de su país ni de la economía de su país, ¡ni siquiera entienden la economía de su país! En el intento de enseñar, no se ha enseñado nada».

La escena actual, una posibilidad de cambio

Según Doula, esta es una zona de oportunidad grande incluso para quienes creen todavía en la escuela, de replantearse sus métodos de enseñanza. Está quedando muy claro que las consecuencias de nuestra forma de vida hiperconsumista ya están llegando a su límite. Ahora hablamos de un virus, de una enfermedad, pero cada vez será más común el tema de la calidad del aire, la radiación del sol, la falta de agua, la precariedad de la movilidad… El panorama no pinta para mejor, así que este es el parteaguas global, no sólo para que las familias se replanteen sus procesos educativos, creo que también las escuelas deben replantearse«.

Hablando de la tele-educación, Doula considera que es insostenible en México. Comenta que al parecer solamente Cuba y otros países tienen sistematizado el tema de la tele-educación y aún así tiene sus bemoles.

Ella recomienda a las familias preguntarse una y otra vez ¿Cuánto gastas en colegiaturas, uniformes, refrigerio, transporte, materiales, inscripciones, paseos? «Haz números honestos ¿Cuánto gastas en la vida escolar de tu hijo o hijos? Si tuvieras ese dinero junto en las manos y lo invirtieras en los procesos de aprendizaje de tu hijo, en seis meses ¿qué sería de tu hijo? ¿No crees que ese dinero rendiría de una forma bien distinta? ¿No crees que tu hijo o tu hija se sentiría acompañado educativa o pedagógicamente? ¿No crees que al cabo de seis meses de ver cómo aprende todo, de aprender tú con él, tendrías un proceso de aprendizaje profundo y maravilloso? ¿Por qué nos lo negamos?

El miedo al ocio

Las personas adultas, luego de ser productivas, claro, nos permitimos mucho ocio y ocio nocivo: mirar tele, salir, etcétera. «Pero los niños no, los niños rebasan las horas legales de una jornada laboral entre ir a la escuela, las actividades extracurriculares y sus tareas. El tiempo de ocio no es permitido a los niños, creo yo por la incapacidad de los adultos de adentrarnos en los procesos de aprendizaje de nuestros hijos«.

Según Doula, si nos diéramos la oportunidad de observar todo lo que aprenden nuestros hijos(as), desde que se levantan y observan el cielo, el clima, salen al jardín, miran las plantas, el comportamiento de su mascota, cómo se preguntan tantas cosas y si además valoráramos esos aprendizajes, entenderíamos que no les está faltando aprender nada. «Pero como no están leyendo un libro de Ciencias Naturales, creemos que no están aprendiendo. Pero como los papás difícilmente se sientan a leer lo que están leyendo sus hijos o a prepararse a sí mismos con respecto a las ciencias duras para compartírselas o complementar el aprendizaje de sus hijos, entonces viene el terror ¿Qué pasa si dejo que juegue todo el día? ¡Se va a hacer un bruto un tonto!»

Coincido con Doula Nacer Dignos: ignoramos que el juego es un proceso de aprendizaje brutal. «Con el juego los niños aprenden reglas sociales, conductuales, se ponen a prueba sus principios, sus escrúpulos, aprenden lenguaje, reglas, matemáticas, geometría. Sí creo que hay un terror de los padres y madres, especialmente porque piensan que a sus hijos se les está olvidando lo que aprendieron en la escuela». Pero no es así. Como dice el dicho «Lo que bien se aprende, no se olvida». «Si los niños están olvidando cosas, es porque no las habían aprendido realmente sino que las habían memorizado, que no es lo mismo«, apunta Doula.

Para aprender, es primordial la confianza, no la escuela

Me dice que, si padres y madres tienen miedo de que sus hijos(as) no vayan a la escuela, es porque no entienden ni confían en los procesos del aprendizaje; porque no entienden ni confían en que sus hijo(as) son capaces de aprender.

Para quitar estas telarañas mentales, habría que recordar cómo antes de ir a la escuela, las niñas y niños aprenden un lenguaje materno sin la instrucción de un maestro; cómo aprenden a caminar, jugar, autorregularse, todo entre los cero y cuatro años.

«Antes de que el niño entre a la escuela, ya aprendió conceptos de manera natural: qué es el ruido, qué es el silencio, el agua, el tiempo, qué es comer, amar… todos estos procesos de aprendizaje enormes, profundos y simbólicos los tienen sin haber pisado un aula. Nos falta confianza en nuestras propias capacidades para aprender, por eso hay tanto miedo«, señala Doula.

Homeschooling, una opción para quien busca autonomía

«Lo que actualmente se está haciendo en las casas no es homeschooling, es una crisis social y de salud. Los intentos bien intencionados en algunos casos, por continuar el aprendizaje de los niños en sus casas, no me parecen tan malos», afirma Doula, quien además precisa que la educación en casa o homeschooling se diferencia de la educación sistematizada principalmente por la propia selección de la currícula.

«Mientras estemos inscritos o comprando una currícula, no hay autonomía; vamos a seguir esperando que alguien sea el proveedor de la educación de nuestros hijos. Y está bien para quienes les funciona, pero no debe confundirse el homeschooling con lo que está sucediendo», precisa.

Para quienes piensan que después de esto no quieren volver a la escuela, Doula Nacer Dignos recomienda prepararse sin romances, sin ideas sin fundamento, no idealizar. También es necesario que los padres y madres se preparen a sí mismos. «Un padre no puede hablarle a su hijo de autonomía educativa si él no la ejerce. Una madre que quiere decirle a su hija ‘Ahora te toca asumir el rol protagónico de tu educación’, es una madre que tiene que asumir el rol protagónico de su propia educación».

Para finalizar, Doula quiso compartir algunos títulos para aquellas familias que se estén planteando desescolarizar: La máquina de los niños. Replantearse la educación en la era de los ordenadores de Seymour Papert; La sociedad desescolarizada de Ivan Ilich y El niño, el secreto de la infancia de Maria Montessori.

Por mi parte les sugiero Más allá de la escuela. Se trata de un compendio de experiencias e investigaciones en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú, México y España acerca de quienes han elegido la desescolarización y el aprendizaje comunitario. Este libro es una invitación a explorar formas de educación que valoren la infancia como etapa fundacional en la vida, así como a buscar caminos que conduzcan a una vida más autónoma.

También les sugiero mirar esta entrañable y profunda entrevista al escritor André Stern, autor de Yo nunca fui a la escuela.

Entrevisté a una mujer que decidió nombrarse Doula Nacer Dignos; ella vive en Hidalgo y entre sus ocupaciones están ser mamá, doula (acompañante durante embarazo, parto y lactancia) y narradora oral; también hace fomento a la lectura y colabora con dos empresas en sus actividades de marketing digital.

Durante esta cuarentena, ninguno de sus cuatro hijos se ha visto obligado a levantarse a las 7:00 a.m. para tomar clase frente a una pantalla ni a hacer cientos de tareas. No, no es que su escuela haya suspendido labores, sino que nunca han pisado una escuela, o al menos no como la conocemos actualmente.

Doula decidió compartir algunas reflexiones en torno a la educación no sólo como madre de niños desescolarizados, sino también como una mujer que acompaña a familias en sus procesos de crianza y que tiene incursiones con los infantes en distintos procesos educativos. Afirma que, como narradora oral, le ha tocado visitar muchas «jaulas» y tener contacto con niños(as) y sus familias.

Cuando la escuela no era una jaula

Según Cristina García-Tornel, el origen de la palabra escuela se remonta a la antigua Grecia, donde los helenos dividían la jornada en tres partes o realidades: a la primera la denominaron ascholía, comprendía las horas que se dedicaban al trabajo. El periodo de descanso se conocía como anápausis, mientras que el skholé era la parte del día reservada al ocio o vacación.

Cristina cuenta que Aristóteles, en su Política, refiere que el descanso se ordenaba al trabajo y el trabajo se ordenaba al ocio, que encerraba en sí mismo “el placer y la vida bienaventurada”. A diferencia de lo que actualmente entendemos por ocio, los griegos asociaban el tiempo libre con el aprendizaje, pues esos momentos los consagraban a actividades que sirvieran para cultivar el intelecto, el espíritu y humanizarse. El ocio era considerado el espacio idóneo para alcanzar la plenitud personal y, por ende, la felicidad.

Con la finalidad de alcanzar la plenitud y la felicidad, grupos se juntaban para discutir sobre filosofía y otras artes, guiados por algún maestro que les incentivaba a reflexionar y meditar. Según expone Cristina, la música y la contemplación eran las dos grandes actividades del ocio.

Con el tiempo, la palabra skholé pasó de dar nombre a una actividad a aplicarse al lugar de encuentro. Los romanos latinizaron schola, que en castellano adquirió la forma escuela.

La decisión de desescolarizar

Desde hace 15 años, Doula y su pareja optaron por una educación para sus hijos que fuera vía hacia esa plenitud de la que habla Cristina, pero también basados en información clara y contundente: «No es sorpresa ni es un dato oculto que, en la calidad de la educación, México ocupa el número 102 de 137 países analizados, y en ciencias y matemáticas ocupamos el lugar 114 de 137«.

«A pesar de que en México se destinan recursos financieros grandes, incluso por encima de la media de otros países, que suele ser del 11 por ciento; nosotros en México destinamos hasta el 17 por ciento del gasto público en educación«, afirma Doula, enfatizando que su decisión de desescolarizar, está basada en estas mediciones que, en nuestro histórico y en comparación con otros países, demuestran una deficiencia clara y contundente que no tiene su causa en la falta de recursos sino en la visión de la educación.

Los datos que mi invitada comparte, sustentan una de sus afirmaciones: «La educación en México no está en viviendo un colapso por el coronavirus, la educación en México ya estaba colapsada».

El disparate de la educación a distancia

Debido a su cercanía con niños(as), jóvenes, padres y madres que se acercan a ella pidiendo orientación durante esta cuarentena con respecto a la educación en casa, Doula observa una tendencia constante a confundir el aprendizaje, que es una característica natural, con ir a la escuela. No podemos evitar aprender a menos que tengamos alguna discapacidad intelectual.

«Los padres, preocupados por el rendimiento de sus hijos en temas educativos, han olvidado que los niños no dejan de aprender. Entonces creen que cuando no van a la escuela, no están aprendiendo. Además sienten que no son capaces de enseñarles lo suficiente o lo adecuado», afirma Doula.

Hablamos de las familias que están exigiendo a las escuelas, públicas o privadas, que les envíen recursos educativos o que se suplante el aula. Ella observa que hay una discordancia entre lo que se pide, lo que se recibe y lo que se responde. «Al parecer el principal síntoma que hemos observado es que los docentes no tienen las capacidades suficientes para proponer un sistema de educación a distancia con los recursos tecnológicos ya existentes y no tendrían por qué tener estas capacidades resueltas, puesto que la educación en México no tiene un enfoque de comunicación a distancia, de tele-educación«.

De acuerdo con mi invitada, otro punto importante a tomar en cuenta, es que los(as) docentes se enfrentan a alumnos(as) que son nativos(as) digitales de «alguna manera», pongo esto entre comillas porque, como bien señala Doula, los niños y niñas son consumidores de productos digitales más no creadores, pero tienen un habilidad para hacer uso de los recursos tecnológicos.

En tercer lugar, Doula menciona algo que no podemos perder de vista: que concebir el aula física como el espacio por excelencia para que ahí tenga lugar, de manera presencial, la educación en México, hace que resulte una utopía, un disparate pretender que en un mes, en dos meses, tengamos una educación a distancia de calidad.

«¿Entonces qué sucede? Los padres caen en la desesperación de pensar que sus hijos no están aprendiendo, que están perdiendo la estructura de su vida, aburriéndose y que ellos mismos están perdiendo el control de lo que sucede en la vida de sus pequeños», comenta Doula.

Estos padres y madres que menciona, son un extremo de todo un grupo diverso, pues, como ella explica, no hay dos ni tres tipos. Sin embargo, «al otro extremo», se están gestando historias y posibilidades de vivir la educación más allá de la escuela.

Continuará…

 

La educación en casa –o homeschooling, como algunas personas le llaman–, se está convirtiendo en un serio problema durante esta pandemia, pues para madres y padres de familia no es fácil apoyar a sus hijos e hijas en las actividades educativas diarias. En este país, los programas escolares se han ido modificando con el paso de los años y la población en general apenas alcanza los 9.1 grados de escolaridad en promedio; o sea, poco más que la secundaria concluida, según datos otorgados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en su encuesta intercensal 2015.

Y si a todo esto agregamos la falta de herramientas tecnológicas que está solicitando la Secretaría de Educación Pública (SEP) a nivel federal y estatal para poder cumplir con el programa educativo, es casi imposible cumplir con las tareas pues, según datos de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2019, aunque la población usuaria de internet creció 29 por ciento en los últimos cuatro años, solo el 70 por ciento interactúa con la red.

En este panorama se puede comprender la problemática que enfrentan algunos padres y madres, quienes intentan cumplir con el programa educativo que marcan las autoridades.

MADRES CON CARGA DOMÉSTICA Y BRECHAS TECNOLÓGICAS

Sofía, es una de las madres que está padeciendo la brecha tecnológica y educativa que hay entre ella y sus hijos e hija. Además de la carga de trabajo que tiene como madre, esposa y ama de casa, ahora la hace de educadora.

Ella tiene dos hijos de siete y seis años cada uno, más una niña de cinco, y nos cuenta que ha sido complicado pues a uno ya se le olvidaron las cosas y luego vienen las dudas y no sabemos nada al respecto crear una rutina.

“Mis hijos son muy hiperactivos, por lo tanto, todo el día están de arriba para abajo y si a uno se le ocurre escurrirse y echarse una siesta, la hora de dormir es un gran problema. Para que puedan terminar sus actividades escolares, ellos deben estar listos a más tardar a las ocho de la mañana, sus clases virtuales comienzan a las nueve, pero ahí empiezan los problemas”.

Con voz consternada y un poco apenada, Sofía nos cuenta que sus hijos e hija van a escuela privada.

A uno ya se le olvidaron las cosas y luego vienen las dudas y no sabemos nada al respecto”

“Hacemos un gran esfuerzo para mandarlos a una privada, no son tan baratas las colegiaturas y aunque no tenemos problemas económicos, pues tampoco nos sobra el dinero. La verdad nosotros nunca pensamos en una situación así, por lo que mi esposo y yo tenemos compramos laps para nosotros y una más para ellos, pero pues son tres y todos tienen clase virtual de 9 a 11, por lo tuvimos que adaptarnos y ahora les prestamos nuestros celulares para que tomen clases y obviamente estar al pendiente de los tres, y literalmente tomar clases con ellos, porque”.

Contadora de profesión, Sofía explica que su pareja actualmente está trabajando desde casa.

“Pero él está casi todo el día en reuniones virtuales y literalmente se encierra en una habitación para disminuir los ruidos que los hijos hacen; y yo, aunque soy mi propia jefa, estoy en el mes más pesado, tengo que hacer las declaraciones anuales de mis clientes, un error de dedo y me meto en un gran problema”.

Su voz comienza a abrumarse, y se oye hasta estresada.

“Parece que las maestras simplemente no entienden la problemática, ellas quieren las tareas listas a las tres de la tarde y no es cualquier tarea, a mi hija de preescolar la pidieron que hiciera una maqueta del ciclo del agua, un juego de damas chinas y oraciones en inglés. Para empezar en mi fraccionamiento no hay una papelería, ¿cómo voy a hacer una maqueta y unas damas chinas? Y yo apenas sé hablar español. La tarea es para mí, no para ella. Y luego al de segundo año le pidieron buscar plantas de su entorno, no tengo plantas a donde lo voy a mandar a buscar, no puede andar solo por la calle, al de primero planas de no sé qué y unas oraciones en inglés, y eso es de lo que me acuerdo ahorita, la verdad es que ya no sé qué voy a hacer”.

EN LAS ESCUELAS PÚBLICAS EL PROBLEMA ES MÁS GRAVE

Alejandra es una mujer de 25 años que tiene una pequeña estética en el municipio de Francisco I. Madero. Nos platica que vive en un terreno amplio, donde todas las viviendas están interconectadas.

“Está la casa materna, donde viven mi mamá y papá con mi abuela, y mi hermano menor; al fondo en unos cuartos vive mi hermana con mis dos sobrinos, una niña de 12 años y un niño de 10 años, y yo empecé a construir mi casita, pero aún está en obra negra, así que ahí solo duermo con mis tres hijos de 8, 6 y 4 años edad, y todos ocupamos los servicios básicos de casa mis papás”.

Y es aquí es dónde comienza lo caótico, pues al convivir cinco niños en educación básica, apoyarlos con sus tareas y explicarles las clases simplemente es imposible.

“Mi hermana solo terminó la secundaria, ella vende Ximbo, se va a la Ciudad de México a vender, pero ahorita no los están dejando entrar así que no tiene ingresos. Yo concluí el CBTIS, (y entre risas menciona) pero pasé de noche, según, soy técnico en informática, pero ni me preguntes que no sé. Acabé la escuela y me metí a estudiar Cultura de Belleza y ahora tengo mi estética y me está yendo bien, ahorita en la cuarentena estoy teniendo más trabajo y pues prácticamente soy la que está manteniendo a la familia, así que no puedo descuidar el changarro”.

[Estudia] si tiene ganas, porque a veces lo primero que hace es desayunar y ni pone atención».

Explica que, al ser el principal sustento económico de 11 personas, es su hermana quien se encarga de cuidar y atender a todos los niños y niñas.

“Las supuestas clases en la tele son una burla, mi hija está en preescolar y tiene clase todos los días a las siete de la mañana, o sea, ni en clases normales mi pequeña de cuatro años esta despierta a esa hora. Sinceramente va cuando se despierta, y eso si tiene ganas porque a veces lo primero que quiere hacer es desayunar y ni pone atención”.

Con gran sinceridad Alejandra comenta que no puede involucrarse en las tareas escolares.

“La verdad es que nosotros ya dimos por hecho que en este curso no van a aprender nada, ellos medio entienden lo que ven en la tele y mi hermana no puede atender a cinco niños que tienen diferentes necesidades educativas. Y yo, pues la verdad es que no me involucro; o estoy aquí o estoy allá, no puedo. Buscar en internet algunas cosas que piden para las tareas o investigar para explicarles, es imposible. Tuvimos que cancelar el servicio, hay prioridades y en este momento comer es una de ellas”.

Con tono de fastidio, agrega:

“Quienes se han vuelto un dolor de cabeza son las maestras, a cada rato mandan mensajes para pedir que le mandemos fotos de las tareas de las niñas y los niños. En esta casa la única que tiene ‘whats’ soy yo y eso por mis clientas, le pongo 50 pesos de crédito para tener datos, al principio se me iban el saldo en las puras fotos, así que le dije a la maestra que mejor hable con la directora y que nos diga qué vamos a hacer o cómo van a pasar el curso. Y ya tiene varios días que no mandamos fotos, los chicos siguen haciendo el intento de ir a clases y hacer las tareas, pero la verdad es que quien sabe si están haciendo lo correcto”.

Alejandra, con voz apresurada, pregunta si quiero saber algo más. Al fondo de la conversación se oyen gritos y llantos de niños, me dice que ya le llegó su siguiente clienta y que debe colgar. Se despide sin decir nada más.

EL OTRO LADO: LAS MAESTRAS

“Esto es una locura, las autoridades solo quieren números y presentaciones bonitas para presumir que se está cumpliendo con el ciclo escolar, pero la verdad es que no, los y las alumnas no están aprendiendo nada y nosotros no podemos enseñarles mucho”, explica Alondra, a quien llamaremos así, pues nos pidieron anonimato.

Alondra es profesora de inglés de una escuela pública en Pachuca. Reconoce que la situación educativa está grave.

“Yo atiendo a toda la escuela, son más de 400 niños y niñas, imagínate la cantidad de fotos que tengo en el celular para revisar y darles continuidad; sin embargo, con el paso de los días han ido disminuyendo y es lógico, pues de entrada doy una de las materias que para muchos padres no es fácil, no comprenden, y en segunda los pequeños ya están muy estresados por el encierro y las clases, de las cuales no entienden nada”.

Agrega, muy afligida, “algunas mamás se están esforzando para mandar las tareas, otras definitivamente me dijeron no sé cómo explicarle a mi hijo lo que usted pide y hubo quienes definitivamente me mandaron mensaje para decirme que se iban a quedar sin internet y que ya no podían mandar tareas. Obviamente hay alumnos que no sé nada de ellos desde que empezó el confinamiento”.

A lo largo de la entrevista con Alondra se puede detectar un poco de frustración, pues una de las cosas que ella menciona es que algunos padres y madres de familia que, con tal de que sus hijos no pierdan el año, están haciendo ellos las tareas.

Yo atiendo a toda la escuela, son más de 400 niños y niñas, imagínate la cantidad de fotos que tengo en el celular”

“Se nota que son los papás y las mamás quienes hacen la tarea, pero yo creo que ya entraron en desesperación y es la única forma que encuentran de ayudar a sus hijos a no perder el ciclo escolar”.

Sin embargo, no solo los niños y las niñas están padeciendo esta crisis en la educación; las maestras se están viendo rebasadas por la cantidad de trabajo que tienen.

“Sinceramente agradezco que no todos manden sus trabajos, porque simplemente no podría atenderlos, por lo que, hasta de cierta manera, ha sido fácil darle seguimiento. A quienes puedo, a través de algunas plataformas, he podido sortear los problemas tecnológicos porque soy de la generación “millennial”. Pero hay docentes que están teniendo graves problemas”.

Para Alondra, la situación llega a ser irrisoria.

“Quienes dan clases en las cabeceras municipales son maestros y maestros de edad avanzada, que están peleados con las nuevas tecnologías, y lo digo con todo respeto para mis compañeros. Pero debemos recordar que en el sector educativo todo es por medio de escalafón; los nuevos se van a la comunidad y los viejos llegan a la cabecera municipal”.

La relación entre estudiantes y profesores está al revés:

“Las y los alumnos que pueden medio acceder al internet, no pueden interactuar con sus maestros o maestras porque ellos no saben utilizar plataformas. Y quienes, sí saben hacerlo, no pueden pedir el uso de plataformas porque no hay internet en las comunidades. Pero pues así es la brecha tecnológica que se vive en nuestro país”.

Alondra asegura que está de más que las autoridades se esfuercen por demostrar que niños, niñas y adolescentes lograron acceder a una educación de calidad durante esta pandemia.

“Mientras a unos les obstruyen las carencias económicas, en otros son sus padres quienes simplemente no saben cómo ayudarlos. Porque, seamos sinceros, muchos de ellos ni la secundaria concluida tienen y si rematamos con que los docentes no estamos preparados para dar clases en línea, está por demás decir que los niños aprendieron algo”.

El viernes 21 de febrero, en Centro de Desarrollo Infantil Nueva Vida, sede del Semillero Creativo de la Col. La Raza, se llevará a cabo el taller «Mirando a la Luna». Dicho taller será impartido por Hellen Villegas, acompañante durante embarazo, parto y postparto, y estará dirigido especialmente a madres o tutoras de adolescentes no sólo de la comunidad en torno al Semillero, sino a todas las adultas que acompañan a jóvenes en la popular colonia.

En este taller teórico práctico, las madres o tutoras aprenderán a acompañar de manera eficiente, oportuna y respetuosa a las adolescentes en su camino a convertirse en mujeres. Algunos de los temas a tratar son: menstruación, cuerpo femenino, salud e higiene, y herramientas de convivencia para el autocuidado.

Aunque el taller no se vincula directamente con la creación literaria o el fomento a la lectura -actividades clave en el Semillero- se planeó después de observar los altos índices de embarazo adolescente en la colonia, así como tras escuchar las inquietudes de las adolescentes y también de las madres, quienes desean adquirir herramientas para acompañar a sus hijas en la etapa que actualmente viven.

Ante la Comisión de Educación del Congreso del estado de Hidalgo que preside el diputado Marcelino Carbajal Oliver, compareció el director general del Colegio de Bachilleres del Estado de Hidalgo (Cobaeh), Héctor Pedraza Olguín, quien luego de exponer su informe fue cuestionado por legisladoras y legisladores.

Al iniciar la ronda de preguntas y respuestas, la diputada Doralicia Martínez Bautista se interesó por saber de voz del directivo el proceso de licitación para uniformes escolares y tabletas, a lo cual Pedraza Olguín aludió a los órganos de transparencia, y que se realiza una convocatoria para analizar la calidad de los materiales que darán beneficio de los alumnos del colegio, muchos de los cuales se encuentran en zonas de alta y muy alta marginación.

Agregó que todo lo que tiene que ver con las necesidades del Colegio está regulado por la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público. La diputada replanteó la pregunta al solicitar información sobre el nombre de las empresas que obtuvieron la licitación de esos materiales. Héctor Pedraza dijo que la cabeza de sector los adquirió.

Por su parte, el diputado José Luis Espinosa Silva solicitó información de la Sierra alta, en donde el sistema Cobaeh ha sido exitoso, pero debido a la demanda, dijo, existen otras ofertas educativas, por lo que preguntó sobre un plan de acción para retener o ampliar la matrícula.

El funcionario respondió que el Colegio de Bachilleres colabora para que el nivel educativo se incremente, y que gracias al modelo “hoy muchos jóvenes de regiones marginadas, el trabajo de docentes y administrativos en todos los lugares tienen al Cobaeh como primera opción”. Dijo que, para tener mayor cobertura, “requerimos que la federación nos autorice recursos, no contamos con la infraestructura mínima, pero hacemos esfuerzos para gestionar recursos con la finalidad de que los jóvenes que buscan una opción educativa la encuentren aquí”.

Asimismo, el diputado Crisóforo Rodríguez Villegas dijo que el sistema del Colegio de Bachilleres da atención a la mayoría de los jóvenes, y ofreció su apoyo total al director del sistema educativo. Pedraza Olguín dijo que el Cobaeh tiene necesidades como agua potable, caminos, drenajes, y a pesar de ello, este sistema educativo frenó la migración. Dijo que gracias al colegio hay ahora muchos profesionistas que de otra manera no habrían podido obtener educación superior, e informó que han egresado más de 109 mil jóvenes.

El diputado Armando Quintanar Trejo inquirió sobre la eficacia y transparencia de los recursos de la instancia educativa, ante lo cual Pedraza Olguín mencionó que existen materias para-escolares y capacitación para el trabajo, vinculadas con el desarrollo económico de las distintas regiones. En cuanto a los rubros mencionados por el legislador, los recursos funcionan con 50 por ciento de participación federal e igual porcentaje de la estatal.

Víctor Osmind Guerrero Trejo inquirió acerca del giro que se dará a la educación a este nivel en sectores cultura y bellas artes, además del rescate del acervo cultural, para que los jóvenes que terminen sirvan como vínculo entre la universidad o diferentes dependencias donde continuarán sus estudios, qué planes tienen en cuestión de incentivar estas materias en Cobaeh, fue el cuestionamiento.

Pedraza Olguín dijo que en el marco de una escuela humanista en el Cobaeh ya están trabajando y fortaleciendo para proveer dentro de los municipios una educación social y cultural, y estar muy atentos para reforzar actividades socio-económicas de los alumnos. Llevar a la práctica ese modelo y esa aspiración, dijo.

Osmind Guerrero, en réplica, pidió trabajar en un modelo inmediato, para evitar que los jóvenes caigan en vicios que “nos meten en una espiral, ya lo vimos en otros estados, donde la juventud cae en maneras sencillas de obtener dinero. Este problema tiene que ser pauta para los próximos meses o años; creo que la manera de fortalecer nuestros valores, cultura, bellas artes, y el trabajo para vincular con universidades beneficiará. Cuáles son las estadísticas de egreso y de retención en el estado con que cuenta el sistema, preguntó. El director dijo que dentro del sistema estatal desarrollo se buscan vínculos con sector público y privado, porque la población indígena en el colegio es alta, y gracias a este modelo se ha abatido el número de emigrados.

Rosalba Calva García pidió información sobre la infraestructura del Colegio, cuál es el estado en que se encuentra un centro educativo en el municipio de Zacualtipán, a lo que el directivo dio datos específicos, además de que aseguró que está en disposición de hacer acompañamiento para las gestiones necesarias.