Educación

La adopción por los Estados miembros de la ONU de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible trajo nuevas esperanzas en los esfuerzos para lograr una educación inclusiva, equitativa y de calidad, aspiración golpeada con fuerza por la Covid-19.

Entonces, la comunidad internacional estableció un objetivo específico dentro de la agenda, con metas como asegurar que todos los niños terminen la enseñanza primaria y secundaria, y alcanzar resultados de aprendizaje pertinentes y efectivos.

Antes de la irrupción de la pandemia causada por el coronavirus SARS-Cov-2 la ambiciosa meta ya enfrentaba enormes retos, desde los conflictos, la pobreza y la falta de financiamiento hasta la insuficiente voluntad política.

De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el cuarto objetivo de desarrollo sostenible trazado para 2030 tenía un déficit anual de 148 mil millones de dólares a una década de ese plazo, monto casi cuatro veces superior al estimado hace un lustro.

A partir del impacto de la Covid-19, ese déficit anual podría ascender a 200 mil millones, a menos que se adopten medidas urgentes, advirtió el ente multilateral en septiembre.

Su directora general, Audrey Azoulay, insistió en la crisis de financiación que enfrenta el mundo de cara a las metas en el ámbito educativo y en su agravamiento como resultado de la crisis sanitaria.

«Generaciones enteras están en riesgo, en particular los más vulnerables. Si bien la educación es claramente una víctima de la pandemia, también es la solución para la recuperación a largo plazo. Exhorto a todos los agentes a que no escatimen esfuerzos para dar prioridad a la inversión en la educación como bien público mundial», subrayó.

Estudios sugieren que programas de reinserción de los alumnos a las clases y de recuperación del sector reducirían el déficit hasta en 75 por ciento.

CIERRE DE ESCUELAS POR COVID-19

La pandemia obligó al cierre de escuelas como parte de las medidas de confinamiento generalizado para frenar la propagación del coronavirus SARS-Cov-2, con alrededor de mil 500 millones de alumnos fuera de las aulas en 190 países, nueve de cada 10 de los estudiantes registrados a escala global.

Vieron la luz diversas alternativas, entre ellas la enseñanza a distancia, valiosa pero inaccesible para al menos 580 millones de educandos de naciones de ingresos bajos y medios.

En el complejo escenario, la Unesco alertó acerca del riesgo de que la pandemia y sus consecuencias disparen situaciones como el abandono escolar y la disminución de la calidad del aprendizaje.

Diversas voces recordaron además que las escuelas ofrecen seguridad y alimentos a millones de niños de comunidades vulnerables.

El reinicio de las clases en septiembre, después de meses de alejamiento por causa de la Covid-19, no cambió la situación de casi dos tercios de los alumnos, a partir de un estimado de que solo 561 millones de estudiantes pudieron retornar o ya estaban incorporados a la enseñanza de preescolar a secundaria.

«La crisis educativa sigue siendo grave. Varias generaciones se enfrentan a la amenaza del cierre de escuelas, que afecta a cientos de millones de estudiantes y ha durado muchos meses. Se trata de una emergencia mundial», lamentó Azoulay.

INICIATIVAS, COALICIÓN MUNDIAL

A finales de marzo, la Unesco lanzó una coalición mundial a favor de la educación, un plan que propuso soluciones de aprendizaje a distancia para los diversos niveles de enseñanza.

La organización llamó la atención sobre un trastorno inédito y la necesidad de apostar por la colaboración internacional como la única vía para garantizar la superación de niños, adolescentes y jóvenes.

«La equidad es la principal preocupación, porque el cierre de las escuelas perjudica de forma desproporcionada a los alumnos vulnerables y desfavorecidos, quienes dependen de ellas para una serie de servicios sociales, entre ellos la salud y la nutrición», precisó el ente multilateral.

En la coalición participan, entre otras, la Organización Internacional del Trabajo, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, la Organización Mundial de la Salud, el Programa Mundial de Alimentos y la Unión Internacional de Comunicaciones.

También se sumaron entidades del sector privado, como Microsoft, GSMA, Weidong, Google, Facebook, Zoom, KPMG y Coursera, comprometidas con aportar recursos y conocimientos especializados en materia de tecnología, conectividad y fortalecimiento de capacidad.

La Unesco invitó a los medios de comunicación a incorporarse, en aras de favorecer la educación en el duro contexto impuesto por la Covid-19.

Entre las propuestas concretas de la coalición sobresalieron la ayuda a los países a movilizar recursos, aplicar soluciones, identificar respuestas equitativas, lograr el acceso universal, evitar la superposición de esfuerzos y facilitar el regreso de los alumnos a las aulas cuando las escuelas abran de nuevo.

Otra iniciativa para lidiar con las consecuencias en el sector fue la activación de la campaña en las redes sociales La Educación Continúa, centrada en apoyar a las niñas, para que sigan el aprendizaje durante el cierre de las escuelas y facilitar su regreso seguro cuando vuelvan a abrir, considerando los numerosos obstáculos que enfrentan, entre ellos el embarazo en la adolescencia, el matrimonio precoz y forzoso y la violencia.

Talleres, foros y conferencias en línea también formaron parte de las acciones, en los que se abogó por el compromiso de los gobiernos con la no reducción de los presupuestos de la educación, pese al difícil reto económico derivado de la pandemia.

De igual manera se instó a los donantes internacionales a proteger su parte de la ayuda al desarrollo dirigida a la educación mundial y a utilizar una financiación equitativa para garantizar que el apoyo se dedique a los países y regiones con desigualdades crónicas.

Al respecto la Unesco recordó que solo 47 por ciento de la asistencia a la enseñanza básica y secundaria se destina a las naciones de ingresos bajos y medios bajos, donde más es necesaria.

La alerta está bien clara, la crisis sanitaria de la Covid-19 multiplica las desigualdades, la falta de oportunidades y los desafíos para materializar las metas sociales de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, urgen la voluntad política, la paz, la solidaridad y la cooperación.

(Waldo Mendiluza / Prensa Latina en Francia / Desde Abajo MX)

a las pocas horas que salió la nota «Aman la ESCUELA, pero no tienen INTERNET, celular y les ROBARON LA TELE«, me contactaron de gobierno, específicamente, de la Secretaría de Planeación y Desarrollo Social. Diana, la particular del secretario, me dijo que, por instrucciones del gobernador Omar Fayad, había que ayudar inmediatamente a la familia, por lo que requería la mayor información posible: qué era lo que requerían lo pequeños, a qué hora podrían localizarlos y lo más importante, dónde exactamente.

Me dispuse a platicarle que Carlitos y Ximena sólo comparten un cuentito de animales que ya hasta se saben de memoria, y que encontraban a su mamá antes de las 12 del día y después de las 9 de la noche. Con ayuda de Google Maps, tracé la ruta y le envié una captura de pantalla de la fachada; de cualquier manera, me ofrecí a ir nuevamente con ellos.

A las 12 horas del día siguiente le fue entregada en su vivienda a la señora Griselda de manos del secretario Lamán Carranza Ramírez, una computadora portátil, una pantalla inteligente, una despensa y una caja llena de útiles escolares, colores, crayolas, libretas y cuentos.

El niño y la niña estaban muy contentos con sus nuevos cuentos y colores, Griselda muy agradecida con el secretario Carranza y, por supuesto, con el gobernador Omar Fayad. Hoy fui nuevamente con la intención de tomarles más fotos con sus nuevas cositas, pero no estaban. Me comentó un vecino que, al parecer, la familia fue a la escuela de Carlitos a preguntar por sus libros escolares.

Carlitos y Ximena son dos pequeños que viven en el barrio de La Surtidora, en el centro de Pachuca. A su corta edad, muestran mucha curiosidad y entusiasmo por aprender cosas nuevas en la escuela. Por desgracia, la nueva normalidad derivada del Covid-19, obligó a los planteles a impartir sus clases a distancia y en línea y esto representa un gran obstáculo para sus ganas de leer y colorear, pues no cuentan con internet, computadora o celular, ni siquiera útiles o una televisión, para poder tomar sus clases. Ahora, ya van atrasados en este nuevo ciclo escolar.

Griselda, su mamá, se ha enfrentado a múltiples obstáculos para sacar adelante a sus hijos, pues aparte de la crisis económica, hace poco le robaron algunas pertenencias en su propio hogar, incluída la pequeña televisión con la que contaban. Así, mientras algunos sueñan con el el videojuego de moda y se enojan porque creen que las clases a distancia son una pérdida de tiempo, la ilusión de Xime y Carlitos es tener una tele, un DVD, películas, muchos colores, libretas y cuentos para leer y colorear, y alimentar esas ansias inagotables de aprender.

El lunes pasado, niñas y niños regresaron a clases. Algunos(as) lo hicieron a través de televisión, otros(as) desde plataformas como Zoom; muchos(as) más quizá no lo hicieron, a causa de las desigualdades sociales, principalmente.

La decisión de volver de esta manera la tomaron las personas adultas, no se les consultó a los(as) niños(as) si la manera virtual era la que deseaban, si las horas frente a la pantalla les resultan adecuadas, si preferían parar hasta regresar al espacio escolar; si querían aprender otra cosa o de una manera distinta hasta volver…

Se dio por hecho que todos(as) poseen televisión, celular, computadora, tabletas, acceso a internet. Se ignoraron las necesidades y deseos propios de su edad, edad en la que ya son humanos completos, no proyectos dé.

Decidí acercarme al grupo de niñas, niños y adolescentes que tengo a mi alrededor. Cuando les pregunté cómo les fue durante su primer día de clases, si deseaban volver de esta manera a la escuela y por qué, respondieron:

«Me gustó mi clase y extraño a mis amigos». Emyli, 5 años

«Yo no quería estudiar en la tele, yo quería ir a la escuela, conocer a mis compañeros, a la maestra, y jugar con otros niños». Leslie, 6 años

«No me gustó la clase de la tele porque no le entiendo, mejor ir a la escuela y ahí veo a mis compañeros, ahí veo mi mis y me dejan tarea… y aquí adentro de la tele, no les entiendo». Crisani A., 6 años

«Me gustaría entrar a las clases normal porque no le entiendo así [por la televisión]». Cristian, 6 años

«Mi primer día de clases fue divertido, aunque quería regresar a la escuela con mi maestra y mis compañeros. No me gusta la escuela por televisión… es más divertido ir a la escuela y aprendo más». Jesús Alexander, 6 años

«A mí me gustaría ya volver a la normalidad porque no me gusta hacer mis trabajos por televisión y todo eso porque me siento muy incómoda. Es muy diferente en la casa que en la escuela; en la escuela como que aprendo más y acá pues casi no». Dulce, 8 años

«A mí me gustó entrar a clases porque las veo en la televisión, pero me gustaría ir a la escuela porque se me hace menos difícil». Dulce Yamilet, 8 años

«A mí me gustaron las clases por Zoom porque son muy divertidas y así veo a mis compañeros. Las que no me gustaron son las de la tele porque siempre me dormía a las 2:00 o 3:00 de la mañana». Ailen Esmeralda, 8 años

«A mí no me gustan las clases como las están dando ahorita porque no le entiendo nada». Osmara, 8 años

«No me gusta trabajar por televisión porque es muy duro. Me gustaría estudiar por videollamada o la escuela escuela. Y extraño a mis amigos». Ingrid Abril, 10 años

«A mí no me gusta la forma en que están dando las clases porque siento que no aprendo y no le entiendo muy bien, aparte como tengo malos los ojos, me los lastimo más con la tele estando ahí pegada todo el día». América, 12 años

«La verdad a mí me parece algo estresante porque tengo que estar enfrente ahí viendo las cosas, me forzó mucho la vista, tengo los ojos llorosos y me duele la cabeza. Me parece muy estresante, la verdad. No me gusta mucho esa manera de estudiar. Mi primer día estuvo medio raro porque apenas empezaba a ver cómo iban a estar las cosas. Me tocó muy temprano y pues… a veces me agarra el sueño. Lo bueno es que no son muchas horas». Lizeth, 12 años.

«Mi primer día en clases fue lindo porque me gustó seguir estudiando, pero por otro lado no porque los horarios son muy diferentes. No me gusta que den clases en línea porque no les entiendo. No he podido hacer casi nada más que estar en las clases. Mi primer día no desayuné, no tendí mi cama, no me peiné, porque no me he acostumbrado a ese modo. Lo lindo fue que me tocó con profesores diferentes, con profesores que no conocía y me gustaría tratar. Por otro lado, estando en casa puedo convivir más conmigo misma, porque estoy solita, eso me ayuda bastante. Hace poco me deprimí porque pensaba que la vida no tenía nada de bueno, que no tenía sentido, pero hablé con mi papá, mi mamá y mi hermana y me brindaron su apoyo. Eso me hizo sentir mejor». Perla , 13 años

«Mi regreso a clases fue un poco confuso porque entré a preparatoria y no tenía muy claro cómo iba a ser todo esto de las páginas de la escuela a las que te tienes que meter, las clases en línea, todas esas cosas. Hubiera preferido clases presenciales, ya que me siento más cómoda así. Siento que el aprendizaje es mejor y tengo un desempeño y desarrollo más preparado… y siento que me ayuda a desarrollarme mejor el ir a clases presenciales que estar en la televisión o la computadora y todas esas plataformas. Extraño socializar. No me imaginaba el regreso a clases como fue ahora. No es divertido no conocer a mis compañeros. Ahorita me imagino mucho cómo serán y cosas así. Es un poco confuso y estresante estar conectándote. Es una desventaja para las personas que no tienen los materiales ni herramientas básicas para seguir estas clases en tiempo y forma. Sin embargo, aunque esto es nuevo para todos, nos tenemos que acostumbrar. Poco a poco saldremos adelante y bueno, es lo que hay. Sobre el tiempo creo que está bien porque sólo duran media hora y no me dejan tarea. Por mí está bien estudiar distintas materias, porque creo que es importante aprender lo básico de ellas, aunque creo que también estaría bien aprender un oficio». Dulce Estefanía, 15 años

¿Encuentran coincidencias entre las 14 respuestas de estas niñas, niños y adolescentes? ¿Cuándo escucharemos su voz activamente para que los «te amo», «me importas» puedan pronunciarse con honestidad? ¿Cuándo legitimaremos sus necesidades y dejaremos de tomar decisiones acerca de ellos(as) sin ellos(as)?

Esta vez dejo la reflexión abierta. Me quedo deseando y trabajando por una sociedad donde sus voces sean tomadas en cuenta y abran posibilidades de vida -en todo el sentido de la palabra- que les generen verdadero e integral bienestar.

Miles de niños y niñas se reincorporaron este lunes a las clases de educación básica. El fenómeno se hizo presente. Dado el confinamiento, por primera vez las sesiones escolares fueron por internet y televisión. Te presentamos las mejores fotos sobre cómo vivieron las infancias este inusual inicio escolar.