La aprobación del ‘Plan B’ vuelve a cambiar el futuro político de Hidalgo.
Este jueves 9 de abril, el Congreso del Estado de Hidalgo aprobó la reforma constitucional enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo que modifica la forma de administrar y componer los Congresos estatales y los Ayuntamientos.
En ese sentido, la reforma pretende limitar el dispendio presupuestal de ambas soberanías, reduciendo el número de integrantes y redirigiendo sus recursos.
Pero dos medidas aparte tienen un impacto directo en el futuro inmediato y lo veremos en las próximas elecciones legislativas y municipales del 2027.
Uno: Se prohíbe la reelección tanto en los Congresos como en los Ayuntamientos.
Es decir, que quien pensaba reelegirse en la presidencia municipal o en su puesto legislativo, ya no podrá hacerlo.
Esto supone un cambio en el ajedrez electoral, ya que muchas personas ya veían en esto una alternativa para su futuro político.
Y dos: Se prohíbe el nepotismo.
O sea que aquel alcalde que quería dejar a su esposa, sobrina o hermano en la alcaldía de su municipio, por ley, ya no podrá hacerlo.
En efecto, el ‘Plan B’ derrumba las ilusiones de muchas personas de la política hidalguense.
Y qué bueno.
Al menos ahora le tocará a esos que toman las decisiones, quebrarse un poco la cabeza para acomodar sus nombres consentidos.


