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miércoles, marzo 18, 2026

La causa de Cuba une a la izquierda mexicana

Salió Andrés Manuel López Obrador de su retiro por tercera vez para llamar a la solidaridad con Cuba y la derecha mexicana no aguantó la rabia.

Como es sabido, no es la primera vez que un expresidente mexicano vuelve a los escenarios para llamar a pueblo a movilizarse en favor de la isla.

Cuando el gobierno de John F. Kennedy ordenó la misión mercenaria sobre Bahía de Cochinos en abril de 1961, el expresidente Lázaro Cárdenas volvió a las calles después de veinte años para disponer de sus recursos militares y los de su seguidores, con el propósito de defender a Cuba.

El general revolucionario que participó de las campañas del Ejército Constitucionalista para frenar el golpe y la tiranía de Victoriano Huerta, dejó claro que sobre la relación intrínseca entre México y Cuba —dos países, dos revoluciones—: «Su suerte es la nuestra».

La afirmación de Cárdenas no fue panfletaria.

La relación entre México y La Habana es centenaria. Sus anécdotas son muchas y significativas.

Desde la solicitud en 1822 del grupo de independentistas cubanos para que México, ya libre del colonialismo, ayudara a la isla a librarse del yugo español; pasando por la colaboración de insignes isleños como Pedro Santacilia en la restauración de la República en 1861; la participación del habanero Julio Antonio Mella en la organización del proletariado para la conformación del Partido Comunista Mexicano; la recepción y cuidado en la Ciudad de México de Fidel Castro y su grupo de combatientes exiliados en 1956, previo a la expedición del yate Granma por las costas veracruzanas y, claro, la negación de México a romper relaciones con La Habana luego de que Estados Unidos le expulsara la de la Organización de Estados Americanos en 1961.

Y a la fecha, continúan sumándose los actos de solidaridad entre los pueblos.

Por eso, la relación entre Cuba y México es de hermandad; una que no han podido romper ni Estados Unidos, ni los gobiernos derechistas del PAN.

El lazo es tan fuerte que, la causa de Cuba, es de las pocas —quizá la única—, capaz de unir a todas las expresiones de la izquierda mexicana, confrontadas por razones de fondo y programa.

El llamado de AMLO es la guinda de una serie de acciones emprendidas por diversos colectivos y grupos izquierdistas que, agrupados en el Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba, desde hace meses, no han dejado de asistir a protestar a las afueras de la antigua embajada estadounidense de avenida Reforma, y a solidarizarse frente a la sede diplomática cubana de Mazaryk.

Por su parte, el Partido Comunista de México —heredero de los esfuerzos de Mella—, mantiene la campaña «Un barco de petróleo para Cuba» junto con la Asociación de Cubanos Residentes en México en lo que constituye un esfuerzo independiente de solidaridad con la isla, por cierto, referente de un esfuerzo homónimo que realizó la izquierda mexicana en décadas pasadas.

Adversarios en lo programático, comunistas, activistas, organizaciones y hasta AMLO, silencian sus diferencias tácticas para coincidir en un asunto urgente: defender a Cuba de la agresión yanqui.

Porque la Revolución Cubana es patrimonio de la izquierda y de la humanidad. Y sólo ella podría inspirar y movilizar a cualquier persona en México que, parafraseando al Che, sienta en el corazón la injusticia en cualquier parte del mundo.

Alberto Rodríguez Ángeles
Alberto Rodríguez Ángeleshttp://rodriguezangeles.com/
Periodista y escritor. Premio Nacional de Periodismo en derechos humanos "Gilberto Rincón Gallardo" 2009. Doctor en Investigación y Creación Literaria por Casa Lamm.
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