Columna: Heconomía Humanista.

Por Edgar Iván Roldan Cruz / Desde Abajo *
ivansepult@yahoo.com.mx

Según Amartya Sen, (Premio Nobel de Economía), la educación es un componente esencial para alcanzar niveles de desarrollo económico en un país, región o entidad. Esta idea se plasmó en el índice de desarrollo humano (IDH), el cual fue incluido en el Informe sobre Desarrollo Humano anual (1990). Este tema cobra una total importancia, en Hidalgo, debido a que, según datos de Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), y del Consejo Nacional de Población (CONAPO), la entidad ha sido catalogada las últimas tres décadas como una entidad de Alta y Muy Alta Marginación (la casi inversa de desarrollo).

Otro dato importante es que el 15 por ciento de la población de 15 años y más, fue catalogada como Analfabeta para la entidad, en el año 2005. Se puede afirmar que la educación en Hidalgo no ha sido determinante para alcanzar niveles de desarrollo económico óptimos.

Una vertiente de la educación es la investigación científica, la cual se analizara a continuación. Según el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT, 2003), durante el periodo de 1993 a 2002, el sistema de ciencia y tecnología en el estado, lograron obtener 39 proyectos de investigación científica de acuerdo a las convocatorias nacionales de CONACyT.

Si contrastamos estos resultados con la media nacional, el sistema de ciencia y tecnología en Hidalgo tiene una presencia a nivel nacional Muy Bajo, por lo que podemos afirmar que en nuestro estado este sistema es un fracaso rotundo para las diferentes administraciones gubernamentales.

Pero ¿cuál ha sido la responsabilidad de los gobierno, en el fracaso del sistema de ciencia y tecnología en la entidad? Según el sistema regional de investigación Ignacio Zaragoza, (SIZA), y CONACyT, de 1996 al 2000, las aportaciones que realizo el gobierno hidalguense al sistema de investigación científica es de risa, podemos observar en el siguiente cuadro, de 1996 a 1997, creció el doble del financiamiento, a partir de 1998 hasta el 2000, las aportaciones se han mantenido por debajo de los 600(miles de pesos).

Año de Convocatoria
 
Miles de Pesos
1996
300
1997
600
1998
500
1999
500
2000
700
Total
2600

Fuente: SIZA y CONACyT. Varios años

Esto demuestra las deferencias existentes entre el discurso político que invariablemente refrenda su apoyo a la ciencia y a la educación, pero en los hechos hay una permanente crisis en los recursos.

Además, dentro de la operación del sistema de investigación científica hidalguense, se encuentran actores políticos de dudosa calidad ética y académica, como se ha denunciado en días anteriores, por parte de la sociedad civil y de los medios de comunicación estatales.

Tercer lugar, “Premio Nacional AMECIDER (Asociación Mexicana de Ciencias Para el Desarrollo Regional, A. C.) 2006″

 

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