Margarita Michelena, carta fuerte de Hidalgo en la Feria Internacional de libro de Minería

– La presencia del estado en la XXVIII Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, se centró en la vida y obra de la afamada escritora hidalguense Margarita Michelena. La investigadora Aidée Cervantes Chapa, principal exponente de la obra de la poeta, afirmó que ante las críticas de la época que se empeñaban en encasillar el trabajo de Michelena en “poesía femenina» en tono despectivo, Margarita consideraba su obra ontológica: Dirigida al ser humano y hecha por el ser humano.

Por: Tania Meza Escorza / Desde Abajo

México, D. F. “’Que Paz y Sabinas estén aquí, son las cosas que yo consigo’, expresó Margarita Michelena en 1991, tras el homenaje que se le rindió en el Palacio de Bellas Artes, durante el cual estuvo flanqueada a la izquierda por Jaime Sabines y a la derecha por Octavio Paz».

Lo anterior fue expuesto por la investigadora hidalguense Aidée Cervantes Chapa, durante la conferencia “Palabra y obra de Margarita Michelena», organizada por el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo, como una de sus cartas fuertes durante la XXVIII Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.

Este sábado, en la Antigua Capilla del recinto histórico de la UNAM, sede de la más reciente edición de la Feria Internacional del Libro en la Ciudad de México, la investigadora Aidée Cervantes, principal estudiosa de la obra de Michelena, presentó una detallada e inédita biografía de la poeta, en la cual se muestra el aspecto humano de una virtuosa de las letras que hubo de enfrentar barreras sociales y personales de todo tipo para lograr el éxito literario.

De acuerdo con Cervantes Chapa, la primera barrera que Michelena libró en su camino hacia las letras fue contra su padre, quien no sólo consideraba un desperdicio de tiempo y dinero que su hija estudiara más allá de la secundaria, sino que se sintió agraviado cuando ella decidió usar el apellido materno en su carrera literaria, porque pensó que con el paterno, Chillón, no sería tomada en serio.

Los datos presentados por Aidée Cervantes en el Palacio de Minería, mostraron facetas desconocidas de la vida de la poeta, que dejaron ver la agudeza de la literata hidalguenses hasta en situaciones cotidiana: “Desde niña, Margarita tenía actitudes que daban noticia de su inteligencia. En aquella época tuvo un vecino al que le regalaron un tambor que tocaba mañana tarde y noche. Harta del ruido, la niña dijo a su vecino ‘qué bonito tambor ¿ya viste lo que tiene dentro?’ Y se acabó el problema del tambor».

El público asistente a esta presentación conoció desde esta clase de detalles, hasta las opiniones que sobre Michelena y su obra expresaron otros y otras grandes de las letras. Sobre las creaciones de Margarita, Octavio Paz señaló que “sus poemas son cristalizaciones transparentes, poemas bien plantados en la tierra, pero movidos por una misteriosa voluntad de vuelo». Víctor Sandoval la calificó como una “poeta genial de resonancia bíblica», mientras que para Griselda Alvarez, Michelena fue “la mejor y más culta escritora del siglo». Respecto a la labor periodística de Margarita, Elena Poniatowska consideró que “ojalá y a los jóvenes periodistas de México se les diera un curso de cómo hacer editoriales y que esa cátedra llevara el nombre de Margarita Michelena».

Cuando algunas críticas pretendían despectivamente encasillar la obra de Margarita Michelena como “poesía femenina», ella afirmaba que su poesía era ontológica, dirigida al ser humano y hecha por un ser humano. Cervantes Chapa afirmó que “Margarita veía con desdén a las mujeres que escribían –como ella decía- ‘versitos de amor’. No, ella era una poeta del ser».

Margarita Michelena, poeta, traductora y periodista, nació en Pachuca, Hidalgo, el 21 de julio de 1917. Hija de españoles que después de vivir en Francia llegaron a México. Cursó estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Comienza su carrera literaria en la revista “América», bajo la dirección de Efrén Hernández. Fue directora de “El libro» y “el pueblo» y editorialista en los periódicos “Novedades» y “Excelsior». Realizó un programa de radio sobre minucias lexicográficas. Publicó “Paraíso y nostalgia» (1945), “Laurel del ángel» (1948), “La tristeza terrestre» (1954) y “El país más allá de la niebla» (1968). En “Reunión de imágenes» (1969), incluyó sus libros anteriores. Como crítica, publicó “Notas en torno a la poesía mexicana contemporánea» (1959). Falleció el 27 de marzo de 1998 víctima de un derrame cerebral. (Desde Abajo)

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