Opinión: La violencia hacia las mujeres

. Una de las opciones para visibilizar este proceso de violencia contra las mujeres, que incluso suele ser catalogado biologisístamente como “natural», es hacer énfasis en que la diferencia genérica existe y que cuando la violencia de género se estudia o legisla pretendiendo que entra en el mismo saco que cualquier otro tipo de violencia, es decir, cuando se habla de violencia sin tener en cuenta la diferencia sexual y genérica, se comete un nuevo acto de violencia contra las mujeres, al minimizar el sufrimiento que padecen tantas mujeres en Hidalgo, en México y en el mundo, y que por sus dimensiones constituye un problema de salud pública.

por Tania Meza Escorza / Desde Abajo*

Esta ponencia sustenta la existencia de la violencia contra las mujeres como un fenómeno cultural y no natural, cuyas magnitudes le han constituido en un problema de salud pública que debe atenderse desde el hecho y el derecho. Al final, la ponente sugiere la implementación de leyes y políticas públicas específicas que aseguren a las hidalguenses el acceso a una vida libre de violencia.

ARGUMENTACIÓN

Las relaciones humanas se basan en el intercambio de todo tipo. El intercambio de experiencias suele ser la base para ahorrar camino recorrido previamente por otras personas, del mismo modo que nuestros conocimientos en todos los ámbitos pudieran ser referente para alguien más. Este intercambio precisa de voluntad para escuchar y comprender al otro u otra, así como capacidad para hacerse entender.

Al tratarse de relaciones humanas, necesariamente habrá desacuerdos que pueden llevar al conflicto. Esta situación se da casi siempre porque las experiencias para el intercambio provienen de contextos y orígenes diferentes, como el sexo, la etnia, el origen, la preferencia sexual, la clase social, la religión, la experiencia de vida en general.

No obstante, este conflicto no necesariamente lleva a confrontación o pleito, sino a la necesidad de mediación, desde la perspectiva de la otra persona, que nos permita entender estas diferencias e incorporar lo que nos enriquece, personal o colectivamente.

La violencia aparece justamente cuando esta mediación no nos lleva a ver el intercambio de experiencias como enriquecimiento, sino como estorbo e incluso amenaza.

Esta violencia va desde la indiferencia, la burla, la negación, la minimización, la denostación, hasta la agresión física y el asesinato. Porque cuando el poder establecido distancia a quien lo ejerce de las personas dominadas, se presenta una situación de soberbia en la que quien mandata, considera que sólo valen sus experiencias y saberes.

Por ello, en una situación idónea, el conflicto no debe tener como único fin el consenso, la subordinación o la aniquilación de la disidencia, sino conseguir que las experiencias puedan intercambiarse sin miedo.

Lo anterior se da en un contexto democrático y deseable, pero en la mayoría de los casos, la jerarquización del poder y la aceptación social de la violencia como método para solucionar las diferencias, se basan en la negación de la primera gran diferenciación humana: lo femenino y lo masculino.

Esa negación rechaza el intercambio con las mujeres como seres de la misma valía, y se ha usado para ocultar una de las principales características de las agresiones por género: la violencia contra las mujeres la efectúan generalmente los hombres.

Utilizar la violencia como forma de relación, implica no relacionarse con otras personas, sino utilizarles para alcanzar algún fin, sin importar las experiencias y necesidades de la gente violentada. Además, el utilizar a otros y otras, otorga poder social a quien violenta.

Así pues, ejercer violencia no sólo da poder, sino que da la facultad de seguir acumulándolo de la misma manera.

Una de las opciones para visibilizar este proceso, que incluso suele ser catalogado biologisístamente como “natural», es hacer énfasis en que la diferencia genérica existe y que cuando la violencia de género se estudia o legisla pretendiendo que entra en el mismo saco que cualquier otro tipo de violencia, es decir, cuando se habla de violencia sin tener en cuenta la diferencia sexual y genérica, se comete un nuevo acto de violencia contra las mujeres, al minimizar el sufrimiento que padecen tantas mujeres en Hidalgo, en México y en el mundo, y que por sus dimensiones constituye un problema de salud pública.

PROPUESTAS CONCRETAS

A) Liberar una partida presupuestaria especial que permita aterrizar ampliamente la ley de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia del estado de Hidalgo, misma que ya ha sido presentada como iniciativa por diputadas de todas las fracciones políticas ante el Congreso Local, y que se encuentra respaldada por el trabajo de investigación realizado por el Instituto Hidalguense de las Mujeres. Sin estos recursos económicos, la voluntad de equidad de los tres poderes del gobierno estatal quedará sólo en discurso.

B) Creación y operación del Archivo Estatal del Feminicidio, operado colectivamente por representantes de los tres poderes, así como por integrantes de la sociedad civil con probado compromiso, conocimiento y estudios sobre el tema.

C) Diseño e implementación de políticas públicas que garanticen el acceso equitativo de las mujeres a cargos públicos y de elección popular, así como capacitación en materia de género para todos los servidores y funcionarios públicos integrantes de los tres poderes, desde el gobernador del Estado y todo su gabinete, hasta el último de los servidores del gobierno estatal.

D) Campañas gubernamentales de comunicación social que visibilicen y rechacen la violencia contra las mujeres, difundidas a través de los principales medios de comunicación masiva estatales, así como mediante canales de comunicación personales con diversos sectores de la población. Estos contenidos mediáticos deberán ser elaborados por expertas y expertos tanto en género como en comunicación, y aprobados antes de su lanzamiento por especialistas de los tres poderes de gobierno y de la sociedad civil hidalguense.

IMPACTO LEGAL E INSTITUCIONAL

A) Implementación y adecuación de los lineamientos jurídicos necesarios para la correcta operación de la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida de Violencia del estado de Hidalgo, con perspectiva de género.

B) Promoción e implementación de políticas públicas que comprometan a los funcionarios de primer nivel, incluido al gobernador estatal, a asignar los puestos de mando con equidad de género.

CONCLUSIONES

La violencia es cultural, no natural, por tanto puede ser erradicada, para ello, la historia de la lucha de las mujeres por una vida en equidad nos ha demostrado que tan importante es el hecho como el derecho. No puede decirse que quien violente a una mujer será castigado con todo el peso de la ley, si no hay ley. Además de atender el grave problema de salud pública que representa la violencia contra las mujeres, la atención gubernamental de este fenómeno contribuirá la democracia de nuestro estado de Hidalgo, que nos garantice en Hecho y en Derecho la equidad, que no la igualdad, porque las mujeres y los hombres no somos iguales, pero sí valemos lo mismo.

* Ponencia presentada en el Foro de participación ciudadana para la reforma del Estado. Mesa de trabajo: Garantías sociales

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