Opinión: EPR, la excusa perfecta de Calderón

¡Vaya, vaya… Por si algo nos faltara! El Ejército Popular Revolucionario, el EPR, anunció que las últimas explosiones en ductos de Pemex en distintos estados de la República, en realidad se tratan de una «campaña nacional de hostigamiento contra los intereses de la oligarquía y de este gobierno ilegítimo”

Por: Cristóbal Rojas Millán / Desde Abajo

Un editorial del periódico La Jornada interpreta estos acontecimientos, como un golpe demoledor a la credibilidad de un gobierno que hizo de la seguridad un tema casi único y hasta obsesivo, pero que no es capaz de distinguir entre accidentes y ataques intencionales, o bien que no está dispuesto a informar con veracidad y transparencia a la población”.

El editorial se refiere a que cuando se dieron las primeras explosiones la semana pasada en Guanajuato, Pemex señaló que se trataba de “un rayo que pegó a las instalaciones petroleras”; “accidentes, que en algunos casos provocan quienes ordeña ductos”… ahora el gobierno federal rectifica y señala que se trata de sabotajes.

Tal vez por eso la primera reacción de amplios sectores de la sociedad, sabedores del mal estado de la infraestructura petrolera, fue de incredulidad.

Algunos hasta dudan de la presunta reaparición del EPR. Basta observar las opiniones de los más connotados especialistas en estos temas, para constatar que muchos dudan de la excusa perfecta (el EPR) que encontró la administración Calderón.

Un experto en temas de seguridad nacional y catedrático de la Universidad Autónoma Metropolitana, José Luis Piñeiro, puso en duda la veracidad del comunicado supuestamente difundido por el EPR, al llamar la atención sobre la ausencia de base social de esa organización en Guanajuato.

“Sabemos, dijo Piñeiro, que operan en Oaxaca, Hidalgo, Chiapas y Guerrero, pero no hay noticia de que se encuentre en Guanajuato… y menos de cuenten con una base social, en la tierra del expresidente Fox.

Piñeiro señaló que el comunicado hace referencia a un «Comité central» y a una «Comandancia general», a pesar de que una de las características de operación del EPR es el aislamiento de sus acciones.

Igualmente, llamó la atención sobre la rapidez con la que la administración Calderón reconoció que las explosiones de gasoductos en Guanajuato la semana pasada, y la de Querétaro, del martes, fueron causadas por ataques de la organización guerrillera, no obstante que para llegar a esta conclusión se requiere de un peritaje técnico especializado.

Por su parte, el escritor Carlos Montemayor, interpretó tales sabotajes como consecuencia del resurgimiento de la guerra sucia contra grupos sociales en el gobierno mexicano.

El especialista en movimientos guerrilleros dijo que la guerra sucia resurgió desde la administración foxista y que con Calderón se ha reavivado.

«Está el caso Atenco, y los excesos en la aplicación de sentencias contra líderes de ese movimiento; está también la represión del movimiento de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca en 2006.

A esto le añadimos la represión y la ilegalidad ejercida desde el gobierno federal en casos como la protección a empresarios mineros en Pasta de Conchos y en Minera San Xavier de San Luis Potosí.

Montemayor dice que México tiene un gobierno débil, al que todos presionan: «presiona Provida, los sistemas bancarios y financieros, los grandes capitales, las empresas trasnacionales, el Ejército, el gobierno estadounidense, el español, el FMI, etcétera… sería ilógico pensar que no presionaran también otras organizaciones nacionales.

Por otra parte puntualiza en que NO nos encontramos ante un movimiento de índole terrorista. Las acciones que reivindica el EPR son muy cuidadas en términos quirúrgicos. “Sería aberrante y excesivo considerarlas terroristas. Es claro que hay intención de dañar las instalaciones de Pemex, pero no de manera irreflexiva, se evita pérdida de vidas humanas”.

El resurgimiento del EPR se da porque el Estado está aplicando la represión contra activistas sociales, y no contra los grandes delincuentes empresariales, financieros».

Asegura que el gran abismo que se está abriendo en el país entre las elites poderosas y las grandes mayorías desprotegidas «está incubando un proceso de inconformidad social que puede alcanzar niveles de peligrosidad en meses o años.

Otro que opinó al respecto, fue el coordinador de senadores perredistas, Carlos Navarrete, quien consideró que la presunta aparición del EPR es sólo una “cortina de humo”.

Navarrete sostiene que lo que quieren es “bajarle” atención al escándalo que han desatado las declaraciones de Zhenli Ye Gon, quien aseguró que los 205 millones de dólares decomisados a principios de año fueron entregados al comité de la campaña presidencial de Felipe Calderón, en 2006.

Diferente versión tiene el diputado del Partido del Trabajo, Ricardo Cantú Garza, quien dijo que para que no se sigan produciendo estos atentados, el presidente Felipe Calderón debe presentar su renuncia y llamar a un acuerdo de conciliación nacional que dé lugar a un nuevo proceso electoral.

¿Qué le parece?

Opiniones discrepantes, dignas de un país en convulsión.

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