Opinión: El ASPAN avanza, frente a la displicencia de legisladores y partidos de izquierda

. Lo grave para el caso de México, que actualmente es gobernada y asesorado por entreguistas confesos del tipo de Salinas, Fox, Calderón, Téllez y demás aliados priístas; es que está supuesta alianza ya no sólo se circunscribe al ámbito económico, comercial y financiero; sino que compromete y buscará legalizar obligaciones de seguridad y compromisos militares, que van desde que Cartens y la Secretaria de Energía acepten entregar el escaso combustible del reactor del Instituto de Investigaciones Nucleares hasta ejercicios militares conjuntos; así como mantener políticas petroleras como la que se ha aceptado por los gobiernos priístas y panistas -en más de 25 años- de no construir refinerías en México para mantener las cuotas de exportación de crudo a Estados Unidos

por Nicolás Alfredo Hernández Peñaloza*/ Desde Abajo

Pocos recuerdan que el levantamiento del EZLN, el 1º de enero de 1994, coincidió con la firma del Tratado de Libre Comercio entre los gobiernos de Estados Unidos, Canadá y México, sueño largamente acariciado por los tecnócratas neoliberales conducidos por Salinas de Gortari. Una de las virtudes del movimiento zapatista, que rebasó al partido electoral PRD, fue denunciar la gravedad de este hecho pues se trataba de legalizar el libre paso a las trasnacionales sin importar las penurias de la población.

Así ha sucedido: con toda libertad y sin impuestos de por medio, introdujeron sus mercancías, negocios y capital, desplazando en la economía a los productores nacionales. Como consecuencia, debido a las carencias financieras y tecnológicas y a la inclinación de los “empresarios” mexicanos por “asociarse” con extranjeros, se reafirmó el estancamiento y la destrucción de cadenas productivas y actividades económicas (siendo las primeras las del campo mexicano, los ferrocarriles, la manufactura y la petroquímica), la agudización del subempleo y desempleo, la flexibilización de los derechos laborales y el incremento de miserables y emigrantes. Pero también el desplazamiento del Estado en lo que se refiere a su tarea de garantizar la seguridad social y la educación, entre otros servicios, los cuales ya están en franco proceso de privatización y de apropiación, por parte también, de capitales extranjeros.

¡Cuanta razón tuvieron!; lo único que les faltó especificar es que México destacaría, en una década después, por contar con los oligarcas más ricos del mundo y por contribuir a la bonanza de las trasnacionales norteamericanas y españolas (entre las que destacan por cierto, las bancarias, las petroleras y de energía).

Pero también ha habido un discurso y una campaña mediática con la que se justifica la imposición de este modelo neoliberal: el mito de la modernidad y la globalización, ocultando lo que en realidad es: la legalización y legitimación de mecanismos para que los capitalistas puedan seguir enajenando la riqueza producida por los trabajadores y acumulando cuantiosas riquezas y poder.

Hoy, el proceso continúa pero bajo otras circunstancias, modalidad y nombre.

El gobierno norteamericano, en representación de los intereses de los grandes capitalistas financieros y sus corporaciones se ha enfundado en el discurso de la democracia y la lucha contra el terrorismo y de ahí ha derivado a la “necesidad” de la integración para la seguridad.

Las corporaciones y poderosos norteamericanos no se satisfacen con el saqueo que históricamente han hecho de las demás naciones; sino que han carcomido la economía y malformado la cultura de su propio país, donde resalta el consumismo, que gesta entre tantos vicios la dilapidación de energéticos, cuyas materias primas deben importar en cerca del 60 {9e1ff1bee482479b0e6a5b7d2dbfa2de64375fcf440968ef30dd3faadb220ffd} y que hoy los hace afrontar los altos precios de los hidrocarburos (petróleo y gas) y no poder ocultar que son los principales causantes de la contaminación y el cambio climático, que a ellos ya les está causando estragos. La resultante es que su economía no escapa del estancamiento y por el contrario ya muestra síntomas de una grave crisis. El sistema de los capitalistas no tiene viabilidad y se hunde en su naturaleza individualista, abusiva, anárquica e inhumana.

A la par, la hegemonía de Estados Unidos se está desgranando y el desarrollo de nuevos bloques económicos y políticos en Europa, Asia y Latinoamérica; así como la creciente lucha de los pueblos en defensa de sus recursos y el derecho a construir sus propios rumbos, lo aislan más y más.

Por ello, han cambiado al discurso de la seguridad energética y lucha contra el terrorismo (que entre otras cosas les ha permitido revitalizar sus negocios de la industria bélica); y últimamente, la lucha por salvar al planeta promoviendo sus nuevos negocios energéticos y ambientales.

Cada vez son menos reductos bajo su plena influencia y uno de ellos es la región de Norteamérica que incluye a Canadá y a México. De ahí que le sea prioritario reforzar el proceso de control regional que ha vendido como integración y que en agosto del 2005 (en una Cumbre de jefes de Estado en la cual estuvo Fox) Bush relanzó como Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (ASPAN), también denominado NAFTA por sus siglas en inglés, TLC plus o “integración profunda”.

Lo grave para el caso de México, que actualmente es gobernada y asesorado por entreguistas confesos del tipo de Salinas, Fox, Calderón, Téllez y demás aliados priístas; es que está supuesta alianza ya no sólo se circunscribe al ámbito económico, comercial y financiero; sino que compromete y buscará legalizar obligaciones de seguridad y compromisos militares, que van desde que Cartens y la Secretaria de Energía acepten entregar el escaso combustible del reactor del Instituto de Investigaciones Nucleares hasta ejercicios militares conjuntos; así como mantener políticas petroleras como la que se ha aceptado por los gobiernos priístas y panistas -en más de 25 años- de no construir refinerías en México para mantener las cuotas de exportación de crudo a Estados Unidos, al fin que como siempre afirmaron la globalización y la modernidad nos permite adquirir gas, gasolinas y petroquímicos en “nuestro” mercado regional con nuestros “socios” comerciales.

Lo anterior es aún más grave e infame cuando las recomendaciones y acuerdos de las Cumbres de Jefes de Estado, que desde 2005 suscriben los presidentes de Estados Unidos, México y el primer ministro de Canadá, como ocurrirá este 20 y 21 de agosto en las cercanías de Montreal; son producto de agendas, mesas de trabajo y recomendaciones de los jefes de las trasnacionales de la región, sus empleados insertos en las secretarías de gobierno en México y de oligarcas nacionales beneficiarios del neoliberalismo en México; que obviamente nada tendrán que ver con los intereses de la inmensa mayoría de los mexicanos.

Pero este tema es intrascendente para los legisladores mexicanos, que poco o nada han atendido la exigencia del diputado representante del Sindicato Mexicano de Electricistas Antonio Almazán integrante del Comité Nacional de la Energía, quién ha presentado desde el primer semestre del año un punto de acuerdo que demanda del Gobierno Federal informes de los acuerdos en torno al ASPAN; e intrascendente lo ha sido también para los dirigentes nacionales y estatales de los partidos que se denominan de izquierda o representantes de los intereses populares que dicen luchar por un nuevo rumbo de nación.

 

* Trabajador de PEMEX Exploración Producción, fundador de la UNTCIP y el Comité Nacional de la Energía, coordinador del Instituto de Estudios Energéticos de los Trabajadores de América Latina y el Caribe en México.

Fuente: UNTCIP.net
(20/08/07)

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