Reapareció La Sosa Nostra

. Los sositas de la UAEH se reunieron en el salón Macross para vitorear al ex rector por haber obtenido una serie de beneficios laborales para los que en la casa de estudios trabajan, También hizo presencia un apocado Luis Gil Borja, rector formal, quien, como desde siempre, caminó a la sombra de su mentor.

Por Luis Alberto Rodríguez / Desde Abajo

Pachuca, sábado 27 de octubre.- Copados de sentencia, llegaron alrededor de las once de la mañana al salón Macross para encontrarse con uno de lo últimos eventos masivos de La Sosa Nostra desde que Gerardo Sosa Castelán lanzara su precandidatura al Gobierno del Estado a finales del 2005. No obstante, aquí sí las tuvo de su lado el diputado federal aún priísta, porque la operación pleitesía lo reunió todo en el lugar: porros, paleros, guaruras, incondicionales sosistas y los infaltables, prácticamente históricos, profesores acarreados-obligados-amenazados a asistir.

Los sositas de la UAEH se reunieron en dicho salón para vitorear al ex rector por haber obtenido una serie de beneficios laborales para los que en la casa de estudios trabajan, También hizo presencia un apocado Luis Gil Borja, rector formal, quien, como desde siempre, caminó a la sombra de su mentor.

Todo fue cuidado. Custodios universitarios rodeando todo el complejo de salones de fiesta; y otros tantos, vestidos de civiles e intercomunicadores, vigilando que no se entrometieran en aquel evento “privado” de la universidad “pública” (de todos los hidalguenses”, como afirma el cirujano dentista) alguno que otro incomodo de la prensa, que, al momento de ser identificado, sería invitado amablemente a abandonar el recinto por la directora de comunicación y relaciones públicas de La Sosa Nostra, Brenda Flores… claro, siempre bajo el apoyo infaltable de dos que tres agentes, pertenecientes a las líneas de choque del Grupo Universidad.

Una vez echados los periodistas, el evento transcurrió con las porras, vítores y goyas wannabe de los garcistas pertenecientes a las sociedades de alumnos de todas y cada una de las escuelas e institutos pertenecientes y avaladas por la UAEH.

Los estímulos de los militantes del Consejo Estudiantil Universitario (Ceueh) y de los sindicatos académicos y administrativos (Spauaeh) de la UAEH, contrastaron con el ánimo endurecido de un gran cúmulo de profesores, profesoras y planta trabajadora que declararon haber asistido al evento a fuerza.

De hecho, el aviso se dio desde el pasado jueves 25, cuando se les pasó el memorando a los académicos que el evento con Sosa Castelán sería obligatorio. A varios se les tomó lista de asistencia desde las 9:30 de la mañana.

Según lo anunciaron personal de prensa de la UAEH, sobre el evento no habría boletín como no existió cita alguna al evento para los periodistas ni observadores algunos. La universidad pública se cerró a los hidalguenses parea rendirle pleitesía, en “privado”, a su claro controlador.

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