Primer aniversario de la Universidad de la Cuarta República

. Lo cierto es que, para bien o para mal, poca gente se ha mantenido indiferente ante la iniciativa del doctor Sierra Mayer, quien junto con su familia renunció a sus lujos y comodidades para convertir su casa particular en la “Universidad de la Cuarta República” y para ocupar su tiempo y esfuerzo en ofrecer gratuitamente la licenciatura en medicina homeopática, en respuesta al llamado que hiciera Andrés Manuel López Obrador, para construir instituciones democráticas en el marco de una nueva república.

Por Tania Meza Escorza / Desde Abajo

Actualmente resulta raro saber de algunas personas que, al más puro estilo franciscano, renuncian a sus lujos y comodidades para seguir un ideal. Tal vez por ese egoísmo cotidiano que nos envuelve y nos guía casi imperceptiblemente, nos cuesta trabajo entender que alguien haga algo sin esperar un beneficio monetario o una cuota de poder.

Como dice el escritor Carlos Mosivais, en estos tiempos de subversión, cuando uno dice “la gente esto, o la gente lo otro”, en realidad está proyectando sus propios deseos. “La gente está harta y no lo va a permitir…”, “la gente es tonta y se va a quedar callada…” es una forma lingüística de acompañar lo que personalmente queremos y sentimos.

Probablemente sea debido a todo lo anterior que, desde hace un año, se han escuchado comentarios de todo tipo sobre la iniciativa del doctor y diácono Álvaro Sierra Mayer, cuando en febrero de 2007 decidió crear en Pachuca la “Universidad de la Cuarta República”.

“Es un farsante porque su oferta no tiene validez oficial”, “es un héroe moderno”, “es un ser generoso, pero que en el fondo busca poder” o simplemente que es un hombre “mesiánico con algunos seguidores”, son algunos de los argumentos que en su contra o en su favor se han emitido.

Lo cierto es que, para bien o para mal, poca gente se ha mantenido indiferente ante la iniciativa del doctor Sierra Mayer, quien junto con su familia renunció a sus lujos y comodidades para convertir su casa particular en la “Universidad de la Cuarta República” y para ocupar su tiempo y esfuerzo en ofrecer gratuitamente la licenciatura en medicina homeopática, en respuesta al llamado que hiciera Andrés Manuel López Obrador, para construir instituciones democráticas en el marco de una nueva república.

En el blog de esta institución educativa, el doctor Sierra Mayer escribió durante la campaña de captación de estudiantes: “Dejaré de confiar en las instituciones educativas del gobierno ilegal e ilegítimo… No le concedo validez a sus diplomas, títulos o documentos oficiales, incluyendo los que a mí me han extendido para avalar mi trayectoria académica y mi trabajo como médico… Veo con claridad que el sistema educativo de la Vieja República se ha corrompido y no me interesa reconocerme ‘educado’. A partir de ahora, si la SEP con sus espurios encargados se continúa considerando un organismo rector y certificador de cualquier nivel educativo, considérenme a mí ‘deseducado’”.

Sí, tal vez el díacono pueda merecer todos los calificativos y descalificativos que le han asignado por esta iniciativa, pero lo maravilloso para su seguidores y preocupante para sus detractores es que, a un año del arranque de este proyecto, la Universidad de la Cuarta República continua creciendo, ha instaurado la modalidad virtual y duplicado su matrícula, con lo cual atiende a estudiantes de varios estados del país.

Para un régimen totalitario que, mediante el terror o el dinero, tiene a todo el aparato gubernamental bajo control, no hay nada más peligroso que una iniciativa ciudadana motivada por ideales, sin temor ni necesidad de reconocimiento por parte del poder.

Más información: http://universidaddela4arepublica.blogspot.com  

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