Opinión: El spot del odio

. ¿A dónde está el pueblo de Calderón? En los medios masivos de comunicación, porque no fue con el apoyo popular que llegó hasta la silla presidencial, sino con toda clase de artificios, entre los cuales destaca la campaña de publicidad negra en contra de Andrés Manuel López Obrador, en donde lo calificaban de ser “un peligro para México”.

Por Tania Meza Escorza / Desde Abajo

“¿Quienes clausuran los congresos?” Se pregunta el más reciente comercial televisivo en contra de la resistencia civil por la defensa del petróleo, encabezada por Andrés Manuel López Obrador.

En el comercial firmado por la asociación “Mejor sociedad, mejor gobierno” se equipara a López Obrador y los legisladores del Frente Amplio Progresista (FAP) con Hitler, Mussolini, Pinochet y Victoriano Huerta, con el argumento superficial de que estos últimos “también clausuraron el congreso”.

Desde luego, hay “pequeños detalles” que este spot no menciona, por ejemplo, que los dictadores aludidos no sólo clausuraron el congreso, sino que disolvieron las legislaturas y asesinaron a los congresistas. Cosita de nada el no mencionarlo.

“Éste es el pueblo de López Obrador ¿a dónde está el tuyo, espurio Calderón?”, reza la consigna central de “las adelitas” y “los adelitos”, que integran las brigadas ciudadanas en defensa del petróleo.

¿A dónde está el pueblo de Calderón? En los medios masivos de comunicación, porque no fue con el apoyo popular que llegó hasta la silla presidencial, sino con toda clase de artificios, entre los cuales destaca la campaña de publicidad negra en contra de Andrés Manuel López Obrador, en donde lo calificaban de ser “un peligro para México”.

El “pueblo de Calderón” se ha venido dedicando a promocionar el tesoro profundo desde todo tipo de espacios mediáticos pero, tras el fracaso que tuvieron los noticiarios, los programas cómicos y las telenovelas, a la par de la toma de la tribuna legislativa (que no del congreso), los lectores de noticias incondicionales de los dueños del dinero, empezaron a azuzar a la población para que rechazara las acciones “contra el progreso” del FAP, pero tampoco lo lograron. Por lo menos, no masivamente.

Quedaba entonces la bajísima salida que en 2006 les permitió restarle votos a Obrador: la campaña sucia, los spots de desinformación (con todo el estilo de la guerra fría). En 2006 fue “López Obrador te va a quitar tu casa” (les faltó decir que se iba a comer a sus hijos en el desayuno). En 2008 es la comparación con Hitler.

No hay duda, este comercial es la respuesta del “pueblo de Calderón”: El uso y abuso de los medios masivos de comunicación al servicio de sus propios intereses, al precio que sea, aun basándose en el odio.

Pero este extremo en el que la derecha ha caído le puede resultar contraproducente.

“Terrorismo publicitario” es el término utilizado por las ciencias de la comunicación para denominar este tipo de acciones extremas. Generalmente, este terrorismo publicitario se refiere a cosas que sí son ciertas (como las campañas medioambientales que dice que el mundo se va a acabar), y no como lo que dice este spot, pero el mecanismo es el mismo: El mensaje es tan brutal, que la gente lo bloquea y lo ignora, o bien lo minimiza y se burla de él.

El poderío del capital judío sobre la industria cinematográfica de Hollywood ha construido una auténtica satanización contra Hitler, por lo cual comparar a alguien con dicho dictador, le representa a la ciudadanía de a pie algo extremo y difícil de creer.

El que ha sido calificado por el escritor Carlos Mosiváis como el “comercial de la ignominia, que ofende lo que queda del proceso democrático”, no sólo debe ser retirado inmediatamente del aire, sino que debe sancionarse a la asociación civil que lo firma y a los medios que lo promueven, porque ambos han violado el artículo 41 de la Constitución, al emitir un spot que claramente tiende a la descalificación y a la calumnia contra partidos políticos. Pero además por haber contratado tiempo de televisión para fines claramente políticos, lo cual “Mejor sociedad, mejor gobierno” tiene prohibido porque no es un partido político registrado.

Hasta ahora, el Instituto Federal Electoral no ha hecho nada por hacer cumplir la Ley, así que el citado spot tiene razón cuando dice “nuestra democracia está en peligro”, porque la justicia no se aplica igual para los poderosos, quienes tienen toda la libertad para violar la ley con tal de defender los grandes intereses económicos que hasta ahora han obtenido “haiga sido como haiga sido”.

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