Opinión: Histeria en la TV

. Luego de que su súper campaña en telenovelas y programas de farándula, para difundir el tesorito que tienen en lo profundo, no les ha resultado como deseaban, los dueños del poder se apoyan en el poder fáctico mediático para desprestigiar a miles de ciudadanos y ciudadanas que no se chupan el dedo con aquello de “asociar, no es privatizar”.

Por Tania Meza Escorza / Desde Abajo

Una característica fundamental en la comunicación masiva que ejerce la derecha en todo el mundo, es no poder disimular el desasosiego que le produce el hecho de que algo se salga del control y el deseo de sus patrones.

Histeria, es la palabra que sintetiza la actitud no disimulada por los principales lectores de noticias en la mayoría de los canales radiofónicos y televisivos nacionales, ante la toma de la tribuna legislativa por parte de los partidos que integran el Frente Amplio Progresista.

“¡Que me da! ¡Que me da!” fue la constante en los rostros desencajados de quienes “informaban” (unilateralmente, claro está) sobre este suceso.

“Primero te ignoran, después se ríen de ti, luego te atacan y entonces habrás ganado” decía Mahatma Gandhi. En esta última etapa, la del ataque, se han concentrado los principales medios de comunicación masiva nacionales en lo referente al movimiento ciudadano en defensa del petróleo, que encabeza Andrés Manuel López Obrador.

Luego de que su súper campaña en telenovelas y programas de farándula, para difundir el tesorito que tienen en lo profundo, no les ha resultado como deseaban, los dueños del poder se apoyan en el poder fáctico mediático para desprestigiar a miles de ciudadanos y ciudadanas que no se chupan el dedo con aquello de “asociar, no es privatizar”.

Fiel a su costumbre, el actual gobierno federal continúa considerando (equivocadamente) que mientras tenga el aval de los medios masivos, tendrá el aval de México.

Cuando Joseph Goebbels, creador de la propaganda política en masa durante el nazismo, afirmó que una mentira dicha mil veces se convierte en verdad, obviamente no consideró la evolución de la sociedad civil organizada y de los estudios sociales.

Vino luego el tiempo de las agujas hipodérmicas que, según las ciencias de la comunicación, transmitían de modo intravenoso la información a la mente de las personas, sin ningún filtro analítico. Más tarde tocó el turno al gran McLuhan con uno de sus pocos, pero monumentales errores teóricos: El medio es el mensaje, decía, pero erró: La disertación humana (en determinado contexto) alcanza a diferenciar cuando se le pretende engañar, independientemente del medio por el que se le diga una verdad o una mentira.

Si, como apuntan las teorías contemporáneas sobre comunicación, el medio no es el mensaje ¿por qué hay gente que se creyó que López Obrador era un peligro para México, y ahora piensa que “los pejistas asaltaron el congreso porque son enemigos del progreso”? Y ¿por qué se tragan la versión unilateral de que el movimiento de resistencia civil pacífica está cada vez más solo?

En el blog vlack.blogspot.com, se hace un excelente cuestionamiento sobre este punto. Desde la apatía política declarada por el autor del texto, se reflexiona a cerca de la actitud de los televidentes frente a la postura mediática oficialista:

¿Es justo? ¿Es justo culpar a los medios por nuestra ceguera que cuando mucho llega a visión de caballo? al final, nadie puede culparlos, ¿por qué no apoyar la llegada a la silla del chaparrito, pelón, orejón que llegó por medio del fraude? (a ver, a ver, de quién estoy hablando?, ¿deja vu?) ¿Por qué no respaldarlo si a fin de cuentas él va a proteger mis negocios, por apoyarlo a él me dieron una ley en el congreso cuyo cumplimiento elimina a la competencia y me da el oligopolio de los medios electrónicos?

¡¡Carajo!! ¡¿¡¿Por qué no?!?! ¡¡Ellos tienen una justificación para aplastar a aquellos que no se conforman!! ¡¡Aquellos que no se cuadran!! ¡¡Por supuesto que es justificable la campaña del miedo por parte de los medios!! ¡¡Y de los grupos de poder de ahora, también es justificable!! La impunidad, el enriquecimiento y el aumento de poder ¡¡son suficientes motivos para imponer a un mono a medio amaestrar para gobernar!!

Ellos tienen un motivo… pero nosotros NO. (Fin de cita)

Los medios masivos son poderosos, pero no son omnipotentes (aún cuando por momentos no lo parezca). La sociedad civil tiene siempre la capacidad de decidir. La forma de gobierno encabezada por y para los dueños de la televisión, no podrá nunca ser posible por sí sola.

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