Opinión: La Sosa Nostra y su alianza con el PAN

. Ahora Gerardo Sosa Castelán rediseña su estrategia en el panismo. Con Daniel Ludlow Kuri como candidato a la presidencia municipal de Pachuca por el blanquiazul, apuesta por ganar oxigeno de aquí al 2011 cuando, seguramente, lo veremos en la papeleta como candidato a gobernador por el PSD, Convergencia o el mismo PAN.

Por Luis Alberto Rodríguez / Desde Abajo

A principios del 2006, cuando Gerardo Sosa Castelán, líder y máximo cacique de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) se quedó fuera de las candidaturas del PRI al Senado, muchos confiaron en la caída libre que él y el Grupo Universidad estarían sufriendo desde las máximas esferas del priísmo local. No obstante, logró obtener una diputación federal para sí mismo, con lo que alcanzó a asirse en pleno descenso y, como si fuera un verdadero claro milagroso, se topó con plena pugna intestina del partido Alternativa Socialdemócrata de la cual sacó provecho, valiéndose de la profusa debilidad de Alberto Begné hacia todo los que huela a papel moneda y poder.

De esta manera, logró echar del partido Alternativa a un grupo de mujeres con serios intereses de hacer del PASC un partido político representativo de las causas olvidadas de la izquierda burocrática (aunque en su método resultara, más bien, sólo una más de las causas personales de Patricia Mercado y grupo).

Con esto, La Sosa Nostra respiró. Y más aún, revivió.

Gerardo Sosa colocó al frente del (francamente risible) Partido Socialdemócrata a un puñado de jóvenes seguidores, suspirantes de las viejas glorias del porrismo en la UAEH –aunque no sin ello precursores de sus peores mañas políticas-, que anteriormente conformaron el autofracasado Proyecto de la Sociedad Hidalguense, entonces dirigido por el coordinador de Vinculación y el subdirector de Promoción Cultural de la UAEH, Antonio Mota Rojas y Alejandro Olvera Mota, respectivamente (éste último que ante las grabadoras reporteras afirma tener ¡”larga trayectoria en la izquierda”! ).

Ahora, en pleno proceso político rumbo a las elecciones a presidentes municipales que se llevarán a cabo en el estado de Hidalgo el próximo 7 de noviembre, el PSD (o sea, La Sosa Nostra) ha conjeturado una alianza de facto con el derechista Partido Acción Nacional (PAN) en varios municipios. Principalmente: Tulancingo, donde el abanderado será el hermano menor del jefe de la organización, Damián Sosa Castelán, quien recientemente renunciara a las filas del PRI para ser postulado por el blanquiazul; y Pachuca, que encabeza el también ex priísta y actualmente diputado federal del PAN por la capital estatal, Daniel Ludlow Kuri.

Esta alianza Ludlow-Sosa, merece especial atención. Cabe mencionar que el diputado federal tiene larga trayectoria política en Pachuca. Férreo defensor del voto pachuqueño en las elecciones de 1988 en la campaña de Manuel Clouthier “Maquío”, Ludlow posteriormente pasó a las filas tricolores desde donde logró ser diputado local, dirigente municipal y secretario particular del ex gobernador Manuel Ángel Núñez Soto. No obstante, al verse doblemente frustradas sus aspiraciones a ser el candidato del PRI a la presidencia municipal, abandona a este partido político en el 2006, para ser el nominado panista a diputado federal por la capital hidalguense, apabullando en las elecciones con más de 7 mil votos de diferencia a su más cercano competidor, por supuesto, priísta, gracias a los cuadros duros que forjó como uno de los líderes partidistas más carismáticos que ha tenido ese partido político en este municipio.

Cabe señalar que justo en el tiempo en el que Ludlow abandona al PRI, Sosa Castelán fungía como presidente estatal interino.

En su salida de este instituto político, Ludlow arrastra  múltiples votos duros, originalmente priístas, de la capital, que siempre han operado a la sazón del neopanista y que, sin duda, le podrían otorgar serias ventajas para que éste finalmente logre convertirse en el segundo político de la oposición en gobernar Pachuca, aun y cuando el ahora ex secretario de Gobierno estatal, Francisco Olvera Ruíz, sea el abanderado del PRI.

¿Cuánto pierde Daniel Ludlow al aliarse con Gerardo Sosa Castelán? Los sectores pachuqueños que ven en la figura del neopanista una verdadera oportunidad de transformar Pachuca, ahora lo pensarán dos veces antes de votar por él, y al mismo tiempo, por quien aterrorizó la capital hidalguense durante más de una década al frente de la extinta Federación Estudiantil Universitaria de Hidalgo (FEUH).

La campaña electoral de Ludlow Kuri por la presidencia municipal de Pachuca estará apoyada por las bases recalcitrantes de La Sosa Nostra. Ya en los sindicatos académico y administrativo de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo se ha dirigido la orden de por quién votar. La misiva partió de las filas del Partido Socialdemócrata que ven en la figura del subdirector de Promoción Cultural de la UAEH, Alejandro Olvera Mota, su principal aspiración a obtener una representación en el cabildo de la mano del blanquiazul (lo dicho, la persignada socialdemocracia sólo es el capitalismo reformado) y así suplir el sillón del nefasto Christian Herón Guevara, quien fuera dirigente del Consejo Estudiantil Universitario (Ceueh), el cual es una versión reformada de la FEUH.

Que Sosa Castelán se pinte de azul no es nada nuevo. Hace cuatro años, Guillermo Galland Guerrero, aún presidente estatal panista y precandidato a síndico procurador en la lista de Ludlow, le puso el PAN de pechito al jefe del Grupo Universidad para éste se convirtiera en el candidato a gobernador del blanquiazul (en una pelea que se avecinaba PRI-Osorio vs PRD-Guadarrama vs PAN-Sosa, en la reedición mejorada de la interna tricolor de 1999).

Las cartas estaban echadas. Luis Felipe Bravo Mena, presidente nacional del PAN en ese año, citó a Gerardo Sosa ante sí en el cónclave interno donde ese partido presentaría y aprobaría a sus abanderados en las elecciones gubernamentales del 2005 en Nayarit, Estado de México e Hidalgo.

Ahí estaban Manuel Pérez Cárdenas de Nayarit, Rubén Mendoza Ayala del Estado de México y, por Hidalgo Gerardo Sosa Castelán. Sólo la cercana relación entre el gobernador Manuel Ángel Núñez Soto y el Ejecutivo presidencial, Vicente Fox, echó abajo los sueños sosistas. Era un año ideal. La Sosa Nostra aún gozaba de salud.

De aquel tiempo a la fecha, el PRI y el murillismo en concreto, ha cercado a Sosa Castelán. Ni la candidatura al gobierno del estado ni al senado en el 2006. Al tiempo, su suplencia como dirigente estatal del PRI y la actual diputación federal, parece no haberle bastado al jefe del Grupo Universidad para afianzar una nueva era en su proyecto político y sus alianzas con lo más oscuro del priísmo pareciera no rendirle frutos desde la estrepitosa caída de Roberto Madrazo Pintado (ver “Martes Negro”).

Ahora rediseña su estrategia en el PAN. Y con Daniel Ludlow, apuesta por ganar oxigeno de aquí al 2011 cuando, seguramente, lo veremos en la papeleta como candidato a gobernador por el PSD, Convergencia o PAN.

¿De qué le sirve a Ludlow esta alianza? ¿Fueron las ínfimas prerrogativas nacionales del PSD? ¿Se lo impusieron? Ahora, el estigma de Sosa lo acompañará de entrada por salida y más allá de la Casa Rule. Daniel no tenía necesidad.

En tanto, Sosa y su grupo, podrían ocupar espacios que nunca antes habrían imaginado: Poder desde la presidencia municipal de Pachuca. Esto, por supuesto, es un escenario oscuro.

luis@desdeabajo.org.mx

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